MADERA DURA

CTM Misiones impulsa el empleo forestoindustrial con operarios técnicos listos para trabajar

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El Centro Tecnológico de la Madera Misiones (CTMMi), dependiente del Ministerio de Industria, puso a disposición de las empresas del sector forestoindustrial un banco de capital humano conformado por operarios y operarias ya formados y listos para su inserción laboral inmediata. La iniciativa apunta a reducir la brecha entre formación técnica y demanda productiva, en un contexto donde la disponibilidad de mano de obra calificada se vuelve un factor clave para la competitividad industrial y el desarrollo sostenible del sector en Misiones.

La herramienta está orientada a facilitar la vinculación directa entre las industrias madereras y trabajadores con capacitación específica, fortaleciendo el entramado productivo local y promoviendo el empleo formal en uno de los sectores estratégicos de la economía provincial.

Formación técnica aplicada a los procesos productivos

El banco de capital humano del CTMMi está integrado por perfiles técnicos con formación teórico–práctica y experiencia en procesos productivos vinculados a la transformación de la madera. Los operarios y operarias fueron capacitados en el propio Centro Tecnológico, lo que garantiza conocimientos alineados con las necesidades actuales de la forestoindustria.

Entre los perfiles disponibles se incluyen operadores de secadero, operadores de aserradero y operadores de sala de afilado, todos ellos con competencias específicas en manejo de maquinaria, procesos industriales, seguridad laboral y buenas prácticas productivas. Esta preparación permite su incorporación inmediata a distintos eslabones de la cadena forestoindustrial, reduciendo tiempos de adaptación y costos de capacitación inicial para las empresas.

A través de esta herramienta, las industrias interesadas pueden conocer en detalle la formación y las competencias de cada trabajador o trabajadora, facilitando procesos de selección más eficientes y ajustados a los requerimientos técnicos de cada planta.

Articulación público-productiva y empleo local

Desde el Ministerio de Industria se remarcó que la iniciativa busca fortalecer el vínculo entre el sistema de formación y el entramado productivo, facilitar el acceso de las empresas a recursos humanos calificados y promover el empleo local. El enfoque apunta a acompañar el crecimiento del sector forestoindustrial, potenciando la mano de obra misionera y contribuyendo a una mayor competitividad industrial.

El banco de operarios se inscribe en una estrategia más amplia de desarrollo sostenible, en la que la capacitación técnica, la inserción laboral y la productividad industrial se articulan como ejes centrales. En ese marco, el organismo provincial se mantiene a disposición para ampliar información y articular necesidades específicas de cada industria interesada, ofreciendo un canal directo de contacto a través de WhatsApp al 3755 57-0584.

La medida busca consolidar un modelo de crecimiento basado en el fortalecimiento del capital humano local, con impacto directo en la eficiencia productiva y en la generación de empleo calificado en Misiones.

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Microconstrucciones en madera: cómo sumar metros sin grandes obras

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Si bien la madera también se utiliza en proyectos de gran escala -como viviendas de alta gama y edificios-, en este caso el foco está puesto en las microconstrucciones y ampliaciones, donde su versatilidad, rapidez y eficiencia permiten resolver refacciones y obras pequeñas sin grandes intervenciones.


Frente al encarecimiento de la construcción tradicional y a la dificultad de acceder a una vivienda más grande, cada vez más familias optan por microconstrucciones en madera para sumar metros cuadrados sin afrontar obras largas, costosas ni invasivas. Estudios de trabajo, oficinas de jardín, cuartos adicionales, quinchos o pequeños módulos habitacionales se multiplican como respuesta concreta a una demanda creciente.

Estas soluciones, construidas mayoritariamente bajo sistemas de obra seca, permiten ampliar una vivienda existente en plazos significativamente más cortos, con menor generación de residuos y mayor previsibilidad de costos. La madera, además, aporta confort térmico, eficiencia energética y un entorno interior saludable, cualidades cada vez más valoradas por quienes buscan mejorar su calidad de vida.

“Las microconstrucciones en madera no son una moda pasajera, sino una respuesta eficiente a un contexto económico y social que exige soluciones más rápidas, flexibles y sustentables”, señalan desde CADAMDA, la Cámara de la Madera. “Hacia 2026, esta tendencia seguirá creciendo de la mano de la industrialización de la construcción y de una mayor profesionalización del sector”.

En este escenario, el sistema wood frame se posiciona como una de las alternativas más utilizadas para este tipo de proyectos, por su rapidez de montaje, precisión y excelente desempeño estructural y térmico. A su vez, a nivel global, el avance de tecnologías como el mass timber y la prefabricación industrial anticipan una evolución del modelo constructivo en madera, con mayor escala, calidad y eficiencia.

Además de sus ventajas constructivas, la madera es un material renovable que contribuye a la reducción de la huella de carbono del sector, alineándose con las nuevas demandas ambientales y con una mirada de largo plazo sobre cómo construir mejor, con menos recursos.

Desde CADAMDA destacan que el crecimiento de las microconstrucciones en madera también plantea desafíos y oportunidades: formación técnica, normas de calidad, desarrollo industrial y mayor difusión de los beneficios de construir con madera en contextos urbanos y residenciales.

“Sumar metros sin grandes obras hoy es posible, y la madera tiene un rol clave en ese camino”, concluyen desde la entidad.

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Por qué los muebles de madera importan más de lo que creemos

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Los muebles de madera son mucho más que objetos funcionales o elecciones de diseño. Cada mesa, silla o estantería hecha con madera de origen responsable guarda una historia silenciosa pero poderosa: la del carbono que un árbol capturó mientras crecía y que hoy permanece almacenado, fuera de la atmósfera.

Cuando la madera proviene de bosques gestionados de forma sostenible y certificados, los muebles no solo embellecen los espacios que habitamos, sino que también se convierten en aliados concretos frente al cambio climático.

La madera y su rol climático

Los bosques cumplen una función clave como sumideros naturales de carbono, al absorber dióxido de carbono (CO?) de la atmósfera a través de la fotosíntesis. Ese carbono queda almacenado en troncos, ramas y raíces, y puede permanecer allí durante siglos.

Según datos del Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA), los bosques eliminan más de 7 mil millones de toneladas de CO? de la atmósfera cada año. Lo que muchas veces se desconoce es que este proceso no termina cuando el árbol se transforma en un producto: el carbono sigue almacenado en la madera, incluso una vez convertida en un mueble. En otras palabras, los muebles de madera que usamos a diario en nuestros hogares y espacios de trabajo funcionan como depósitos de carbono durante toda su vida útil.

Gestión forestal sostenible: donde todo empieza

Este beneficio ambiental se potencia cuando la madera proviene de bosques gestionados de manera sostenible, donde se protege la biodiversidad, se cuidan los suelos y el agua, y se garantiza la regeneración del recurso.

Las prácticas de manejo forestal responsable permiten:

  • Mantener y mejorar la capacidad del bosque para absorber y retener carbono.
  • Fortalecer ecosistemas más diversos y resilientes.
  • Reducir la vulnerabilidad frente a incendios y otros eventos extremos, cada vez más frecuentes por el cambio climático.

Diversos estudios demuestran que los bosques bien gestionados pueden almacenar más carbono que aquellos degradados o mal manejados, lo que convierte a la elección de madera certificada en una decisión no solo ética, sino también climáticamente inteligente.

Muebles que almacenan carbono… y sentido

Una mesa, una silla o un placard fabricados con madera certificada pueden mantener el carbono fuera de la atmósfera durante décadas. A esto se suma otro dato clave: los productos de madera tienen una huella de carbono significativamente menor que materiales como el acero, el aluminio o el plástico, cuyos procesos de fabricación requieren grandes cantidades de energía.

Esta combinación —bajas emisiones y almacenamiento prolongado de carbono— hace que la madera sea un material único dentro del sector del mobiliario. Como señala Florencia Chavat, responsable de PEFC Argentina“Cuando un mueble cuenta con certificación PEFC, no solo se garantiza el origen responsable de la madera, sino que se ofrece al consumidor la posibilidad de tomar una decisión informada, alineada con el cuidado del ambiente y el futuro de los bosques.”

Un mensaje que también interpela en Argentina

En un país con tradición foresto-industrial y una creciente conciencia ambiental, no da todo lo mismo a la hora de elegir un mueble. La certificación PEFC y la cadena de custodia permiten asegurar que la madera utilizada puede rastrearse desde el bosque hasta el producto final, con controles independientes en cada etapa.

Desde el sector, entidades como la Federación Argentina de la Industria Maderera y Afines (FAIMA) trabajan activamente para promover normas técnicas, calidad y competitividad, fortaleciendo una industria que apuesta por la sostenibilidad como valor estratégico.

Mirar un mueble con otros ojos

En un mercado donde los consumidores valoran cada vez más el impacto de sus decisiones, los muebles de madera certificados cuentan una historia distinta. No solo hablan de diseño o durabilidad, sino de responsabilidad, transparencia y compromiso ambiental. Tal vez la próxima vez que elijamos un mueble para nuestra casa, valga la pena detenernos un segundo y preguntarnos:


¿de dónde viene esta madera?


¿qué impacto tuvo su producción?


¿y qué futuro estoy ayudando a construir con esta elección?

Porque a veces, las decisiones más simples —como elegir una silla o una mesa— también pueden ser parte de la solución climática.

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TOLL Maderas certificó FSC y se posiciona para exportar a los mercados más exigentes

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En un contexto crítico para buena parte de la forestoindustria argentina, marcado por caída de actividad y amenazas de cierre de aserraderos, TOLL Maderas SRL se posiciona a contramano del ciclo recesivo. La empresa familiar con base en Eldorado, Misiones, confirmó la obtención de la certificación internacional FSC (Forest Stewardship Council) en los estándares de Cadena de Custodia (CdC) y Madera Controlada (MC), un sello clave para acceder a los mercados más exigentes del mundo y consolidar su perfil exportador.

El logro se conoció casi en simultáneo con la firma del acuerdo Unión Europea–Mercosur, que podría abrir oportunidades comerciales relevantes para sectores como el forestal. En ese marco, la certificación FSC adquiere un valor estratégico: garantiza trazabilidad, manejo responsable y cumplimiento de estándares ambientales y sociales, requisitos hoy ineludibles para competir en el comercio internacional.

Certificación FSC: trazabilidad total y acceso a mercados exigentes

La certificación obtenida por TOLL Maderas valida el manejo responsable de 6.000 hectáreas de plantaciones propias y asegura la transparencia absoluta del origen de la materia prima, desde el bosque hasta el cliente final. La empresa logró certificar tanto su Cadena de Custodia como el esquema de Madera Controlada, garantizando que la madera procesada cumple con estándares internacionales de sostenibilidad.

En un escenario global donde los compradores de productos forestales priorizan criterios ambientales y sociales, esta certificación se convierte en un factor determinante de competitividad. Así lo expresó el ingeniero forestal Daniel Muñoz, responsable del área, en diálogo con ArgentinaForestal.com: «Logramos garantizar la trazabilidad y dar certeza del origen de nuestra madera, adecuándonos a estándares que hoy son una exigencia innegociable en los mercados más competitivos del mundo».

El cumplimiento de estos estándares implica no solo un manejo forestal responsable, sino también la protección de la biodiversidad, el respeto de los derechos laborales y el bienestar de las comunidades locales, elementos cada vez más observados por los mercados de destino.

Inversión, bioenergía y tecnología para sostener competitividad

Lejos de frenar su expansión, TOLL Maderas mantiene desde 2022 un agresivo plan de inversiones, incluso en medio de la inestabilidad macroeconómica. La estrategia se apoya en la integración total de la cadena productiva, con foco en eficiencia energética y valor agregado.

Uno de los pilares es CT Toll Bioenergía, una central térmica de 3 MW de potencia que permite a la planta autoabastecerse de energía a partir de biomasa generada con subproductos del aserradero. El excedente se vuelca al Mercado Eléctrico Mayorista (MEM), transformando residuos en una unidad de negocio rentable y reduciendo costos estructurales.

A esto se suma la incorporación de una laminadora de última generación marca Benecke, que introdujo procesos automatizados, monitoreo remoto y una reducción significativa del consumo energético, con impacto directo en los costos operativos.

Además, mediante una alianza estratégica con una firma líder de Brasil, la empresa instaló una planta de tableros fenólicos destinada íntegramente a la exportación, con un flujo asegurado hacia el mercado de Estados Unidos, reforzando su perfil exportador en un contexto de creciente competencia internacional.

Un modelo de integración productiva con sello misionero

Fundada en Eldorado en 1987, TOLL Maderas SRL cuenta con más de tres décadas de trayectoria y se consolidó como un modelo de integración productiva en el NEA. La empresa familiar, dirigida y gerenciada por sus dueños, opera dos plantas industriales: una en Santa Rosa, Corrientes, y otra en Eldorado, Misiones, y emplea a más de 300 trabajadores.

La planta de 8 hectáreas, ubicada sobre Avenida Fundador Schwelm y Ruta Nacional 12, cuenta actualmente con un equipo de 320 empleados y abarca toda la cadena de valor: desde forestaciones propias con distintos estratos, hasta procesos de aserrado, debobinado y remanufactura, cerrando el ciclo con generación de energía a partir de biomasa.

Bajo la dirección de los hermanos Marcelo, Ángel y Fabián Toller, y con el impulso de la nueva generación liderada por “Piltra” Toller, la firma logró combinar tradición forestal y modernidad tecnológica, con la sostenibilidad como eje central del negocio.

«Seguimos apostando a optimizar el uso de los recursos. La excelencia, desde la silvicultura hasta el producto final, es el único camino», concluyó Muñoz.

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Brasil produce 6 millones de metros cúbicos de madera tratada por año

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De acuerdo con datos de la Asociación Brasileña de Preservadores de Madera (ABPM), Brasil produce un volumen estimado de 6 millones de metros cúbicos de madera tratada industrialmente cada año. De ese total, el 65% corresponde a piezas de eucalipto rollizo que se utilizan como postes para cercos. “En un cálculo bastante aproximado, esto representa casi un poste tratado por habitante al año”, explica el vicepresidente de la ABPM, Flavio Geraldo.

Mientras que en Brasil los esfuerzos estratégicos del segmento de mercado de productos de madera tratada se basan esencialmente en productos de baja tecnología y bajo valor agregado, en Estados Unidos se producen 45 millones de metros cúbicos por año, de los cuales el 75% se destina al sector de la construcción. “Todo es una cuestión de entender las necesidades y los deseos de un determinado público objetivo”, afirma.

Según el representante de la ABPM, varios factores pueden explicar esta diferencia de enfoque de mercado, y destaca que el factor cultural puede ser el principal. “Desde el inicio del proceso de colonización, los colonizadores provenientes de la Península Ibérica, españoles y portugueses, veían los bosques como fuentes de extractivismo, proveedoras de madera para la reparación de sus embarcaciones, para la quema o para la extracción de productos forestales. En cambio, los colonizadores de países de origen sajón veían el bosque como una fuente de materia prima para materiales de construcción de sus nuevos hogares. A partir de allí, todos los desarrollos en tecnología de la madera se dieron con mayor intensidad, incluso dentro de las instituciones educativas”.

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