SELVA VIVA

Lula inaugura la COP30 llamando a “derrotar a negacionistas”

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El presidente brasileño, Luiz Inácio Lula da Silva, llamó este lunes, en la apertura oficial de la trigésima cumbre climática de la ONU (COP30), a imponer “una nueva derrota a los negacionistas” que desdeñan el calentamiento global.

El encuentro sobre clima se realiza en Belém y se celebra con la ausencia por primera vez de Estados Unidos, segundo mayor contaminante mundial. El objetivo de la cumbre de este año es salvar los esfuerzos globales frente al calentamiento.

“En la era de la desinformación, los oscurantistas rechazan no solo las evidencias de la ciencia, sino también los avances del multilateralismo. Controlan algoritmos, siembran el odio y difunden el miedo. Atacan a las instituciones, la ciencia y las universidades. Es el momento de imponer una nueva derrota a los negacionistas”, dijo Lula en un enérgico discurso en la primera sesión plenaria.

Es “mucho más barato” luchar contra el clima que hacer la guerra, añadió, en relación a los conflictos actuales en el planeta, como el de Ucrania. El dirigente progresista realizó además una defensa enfática del Acuerdo de París, del que se cumplen diez años y que Estados Unidos, uno de los países más contaminantes del mundo, volvió a abandonar tras el regreso a la Casa Blanca de Donald Trump, hace nueve meses.

Lento avance


El presidente de Brasil destacó en su discurso que el mundo camina en la “dirección correcta”, pero “a la velocidad equivocada”. “Al ritmo actual, todavía vamos rumbo a un aumento superior a un grado y medio centígrado de la temperatura global. Romper esa barrera es un riesgo que no podemos correr”, advirtió.

En este contexto, llamó a la comunidad internacional a actuar en tres frentes. El primero, cumplir con lo ya pactado anteriormente y presentar metas climáticas “ambiciosas”, además de garantizar la financiación para los países más vulnerables y con menos recursos.

Segundo, instar a los líderes mundiales a acelerar la acción climática mediante un plan para “superar la dependencia de los combustibles fósiles”. Y tercero y último, convocar a la comunidad internacional a “colocar a las personas en el centro de la agenda climática”.

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Registran solo 323 ejemplares de Loro Pecho Vinoso en Misiones, una especie en peligro crítico

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El Loro Pecho Vinoso es una especie bandera del Bosque Atlántico, catalogada “En Peligro Crítico” en Argentina y “En Peligro” a nivel global. Cumple un rol ecológico clave dispersando semillas de especies nativas como el Pino Paraná (Araucaria angustifolia). Su población mundial es extremadamente reducida y ha experimentado un rápido descenso por la pérdida y fragmentación de su hábitat, así como el tráfico ilegal de fauna silvestre.

Los conteos anuales son cruciales para desarrollar una estrategia de conservación efectiva. Permiten comprender los patrones de movimiento, los requisitos ecológicos y la situación poblacional de esta especie amenazada. El monitoreo, realizado entre abril y mayo de 2025, formó parte de un esfuerzo trinacional entre Argentina, Brasil y Paraguay.

En Argentina, el conteo se centró en 10 sitios clave de Misiones, logrando registrar un total de 323 individuos. Los resultados del conteo en Brasil y Paraguay representan una “muestra parcial” de sus poblaciones, ya que no fue posible cubrir la totalidad de los sitios necesarios en esta ocasión. Sin embargo, el ejercicio fue crucial para recolectar información local para futuras acciones de conservación.

Buscan voluntarios para conservar a la especie

El Proyecto Loro Pecho Vinoso de Aves Argentinas invita a ser parte activa de su conservación. Está abierta la convocatoria para sumar voluntarios apasionados por la naturaleza, la conservación y el trabajo comunitario para salvar a esta especie en crítico declive. Las personas que quieran sumarse, deben ser mayores de 18 años, tener capacidad para trabajar en equipo y buena predisposición para el trabajo de campo. El proyecto se desarrolla en Tobuna, San Pedro, y cubre todos los gastos esenciales durante la estadía de los voluntarios (comida, alojamiento y seguro).

“Necesitamos personas comprometidas que nos ayuden a charlar con los vecinos de Tobuna, a hacer el seguimiento continuo de los individuos o identificar los sitios de nidificación y dormideros. Este voluntariado es una oportunidad para aprender y hacer un gran aporte a la conservación de una especie tan amenazada”, expresó Sofía Zalazar, coordinadora del Proyecto Loro Pecho Vinoso de Aves Argentinas.

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COP30: Qué esperar de la cumbre mundial sobre cambio climático

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Escribe Amanda Magnani / Dialogue Earth – A partir del 10 de noviembre, representantes de más de 100 países se reunirán en Belém, Brasil, la ciudad amazónica que será la sede de la cumbre climática COP30. Esta edición de la conferencia ha sido descrita por Naciones Unidas como un hito decisivo para que los países actualicen sus planes de acción climática y avancen en la aplicación de medidas contra el calentamiento global.

Como país anfitrión, Brasil pretende que esta cumbre se caracterice por los resultados. “Ahora es el momento de actuar”, afirmó el presidente de la conferencia, André Corrêa do Lago, en un evento preparatorio celebrado en agosto. “La COP30 será el momento de ajustar los instrumentos y acelerar la implementación”.

Pero las expectativas para la COP30 son tan grandes como los desafíos que la rodean. La conferencia coincide con el décimo aniversario del Acuerdo de París, un hito mundial en la lucha contra la crisis climática. Este tratado histórico impulsó la expansión de las políticas nacionales destinadas a lograr economías bajas en carbono, pero los avances hacia sus objetivos siguen siendo insuficientes: en 2024, la temperatura media del planeta superó por primera vez el objetivo acordado de 1,5 °C por encima de los niveles preindustriales, un umbral definido por los científicos como el máximo para evitar los peores efectos de los fenómenos climáticos cada vez más graves.

A principios de este año, los expertos advirtieron que el planeta había alcanzado su primer “punto de inflexión”, con la muerte generalizada de los arrecifes de coral en más de 80 países debido al calentamiento de los océanos. Los científicos y conservacionistas responsables del análisis también destacaron el riesgo de colapso de la selva amazónica, un bioma esencial para el equilibrio climático mundial y precisamente el lugar donde se celebrará la cumbre COP30.

El Acuerdo de París puesto a prueba

Con el agravamiento de la crisis climática, la COP30 pondrá a prueba la voluntad de los países de mantener el Acuerdo de París como pieza central de la gobernanza mundial. La COP28, celebrada en Dubái en 2023, supuso el primer balance global y la primera mención en un texto final de la COP a la transición de los combustibles fósiles. Por su parte, la COP29 del año pasado en Azerbaiyán estableció un nuevo objetivo de financiación climática. En Belém, la atención se centrará en la revisión y la aplicación de los objetivos nacionales de reducción de emisiones, las contribuciones determinadas a nivel nacional (NDC), que se actualizan cada cinco años.

Un informe de síntesis reunirá las propuestas para orientar la acción climática hasta 2030 y evaluará el cumplimiento de los países en el marco de las NDC. Sin embargo, hasta ahora, menos de 70 de los más de 190 signatarios del Acuerdo de París han actualizado sus objetivos. En conjunto, los países que ya han presentado sus planes representan más de un tercio de las emisiones mundiales.

“Los planes presentados no nos acercan en absoluto al camino necesario para un futuro seguro”, afirmó Miriam García, directora de políticas climáticas del World Resources Institute Brazil (WRI), una organización dedicada a la investigación de soluciones climáticas.

Señaló que, según estimaciones recientes, el mundo tendría que reducir las emisiones de gases de efecto invernadero en unas 31 gigatoneladas para 2030 a fin de mantener el calentamiento global dentro del límite de 1,5 °C. Sin embargo, incluso teniendo en cuenta las NDC actualizadas y otros compromisos ya anunciados, la reducción prevista no supera las 2 gigatoneladas.

La conferencia también se centrará en la adaptación a los fenómenos climáticos extremos, una transición energética justa y la aplicación de la Hoja de Ruta de Bakú-Belém, un documento que describe el camino para alcanzar 1,3 billones de dólares en financiación climática anual para 2035, un objetivo acordado en la COP29 en Bakú, la capital de Azerbaiyán.

Paralelamente a las negociaciones oficiales, el gobierno brasileño se ha comprometido con una amplia “Agenda de Acción”, con más de 350 eventos en los que participan gobiernos locales, empresas, investigadores y representantes de la sociedad civil.

Sin embargo, el enfoque de esta agenda ha despertado opiniones divergentes, según Karla Maass, asesora de incidencia política de la Red de Acción Climática de América Latina (CAN-LA), la división regional de la coalición mundial CAN, que agrupa a más de 1.900 organizaciones medioambientales. “Algunos creen que es el escenario donde se desarrolla la política y la economía reales, pero otros lo consideran una cortina de humo para desviar la atención de las negociaciones oficiales”, declaró a Dialogue Earth.

Para Maass, los procesos de negociación formales y paralelos “pueden ser complementarios, pero la Agenda de Acción no puede acaparar toda la atención”.

La ministra de Ambiente de Brasil, Marina Silva, el presidente de la COP30, André Corrêa do Lago, y la directora ejecutiva de la COP30, Ana Toni, sentados alrededor de una mesa

La ministra de Ambiente de Brasil, Marina Silva; el presidente de la COP30, André Corrêa do Lago; y la directora ejecutiva de la COP30, Ana Toni, hablan con la prensa unos días antes de la cumbre climática en Belém (Imagen: Fabio Rodrigues-Pozzebom / Agência Brasil)

Fortalecimiento del multilateralismo

Además de los impasses técnicos, la COP30 se celebra en un contexto geopolítico “muy delicado”, según García, de WRI Brasil. Afirmó que la creciente falta de confianza entre los países —ya identificada por los líderes mundiales como uno de los principales obstáculos para las negociaciones sobre el clima— ha debilitado las alianzas y reducido la voluntad de cooperar. El regreso a la presidencia de Estados Unidos de Donald Trump, que ya ha impulsado recortes en los programas internacionales de clima y asistencia del país, junto con la reorientación de los recursos gubernamentales hacia cuestiones militares y de seguridad en medio de las guerras en Ucrania y Gaza, ha exacerbado el declive mundial de la financiación climática.

Ante las tensiones geopolíticas que podrían desviar la atención de los debates, los líderes de la COP30 en Brasil, como la directora ejecutiva de la cumbre, Ana Toni, han tratado de reafirmar su compromiso con el multilateralismo. Esta también es la opinión de García, quien lo describió como la única forma posible de abordar la crisis climática. “No hay otro espacio en el que los países más vulnerables puedan expresar sus demandas”, añadió.

Tras tres ediciones de la cumbre en países cuyos regímenes se consideran autoritarios, hay grandes expectativas de que la COP30 marque el regreso de una fuerte participación de la sociedad civil, así como el primer plano de las demandas y ambiciones del Sur Global.

Sin embargo, esta esperanza se ha visto empañada por los exorbitantes precios del alojamiento en la ciudad anfitriona, Belém, que han limitado la presencia de representantes de movimientos sociales y países más pobres. Incluso con el aumento del apoyo financiero de la ONU, el problema persiste: a finales de octubre, 49 delegaciones seguían sin saber dónde se alojarían durante la conferencia, mientras que más de 130 ya tenían garantizado su alojamiento.

Ante esta situación, el Observatorio del Clima, una de las organizaciones brasileñas que más de cerca ha seguido las conferencias de la ONU sobre el clima, ha advertido que esta podría convertirse en la “COP menos inclusiva de la historia”.

“Sin las delegaciones de los países en desarrollo, se pondrá en duda la legitimidad de las decisiones”, afirmó Stela Herschmann, experta en política climática del Observatorio del Clima.

Incluso entre las delegaciones que han logrado confirmar su asistencia, la tendencia ha sido reducir el tamaño de los equipos, incluso en el caso de la propia ONU y Brasil. Esta limitación, según Herschmann, puede afectar al ritmo y la calidad de las negociaciones.

“Los equipos pequeños tienen que dividirse en diferentes salas, lo que sobrecarga a los negociadores. Como resultado, las ambiciones tienden a disminuir”, explicó.

un grupo de personas vestidas con trajes en un salón

La sala VIP de la COP29 del año pasado, donde se reunieron las autoridades de alto nivel durante las negociaciones sobre el clima. Los especialistas temen que la creciente falta de confianza entre los países pueda reducir la voluntad de cooperar (Imagen: Kiara Worth / UN Climate ChangeCC BY-NC-SA)

Estados Unidos fuera y la ambición de China en foco

El regreso de Donald Trump a la Casa Blanca en enero de 2025 provocó una nueva retirada del Acuerdo de París por parte de Estados Unidos, el segundo mayor emisor de gases de efecto invernadero del mundo. “Además de los efectos sobre el objetivo global de reducción de emisiones, esta salida también tiene un impacto en la financiación climática mundial”, afirmó García. Sin embargo, señaló que el país nunca ha cumplido plenamente sus compromisos financieros y añadió que los gobiernos estatales y municipales del país podrían intentar llenar el vacío dejado por la administración federal.

Con la retirada, las NDC presentadas por Estados Unidos en 2024 ya no son válidas. En cuanto a los demás actores clave en el ámbito climático, la Unión Europea recién presentó sus planes y China ha anunciado unos objetivos que, en general, se consideran por debajo de las expectativas.

En un discurso pronunciado en la Asamblea General de la ONU en septiembre, el líder chino Xi Jinping anunció que el país tiene la intención de reducir sus emisiones de gases de efecto invernadero entre un 7% y un 10% para 2035, tomando como referencia el pico registrado en los últimos años.

Los expertos consideraron que este compromiso era vago e insuficiente, sobre todo teniendo en cuenta que China representa alrededor de un tercio de las emisiones mundiales. Sin embargo, Beijing tiene un historial de superar sus objetivos, a veces cautelosos.

Además, con la retirada del liderazgo climático de Estados Unidos y la Unión Europea, crece la presión para que China tome la iniciativa en la agenda climática mundial. A pesar de sus modestos objetivos, el país es considerado el único con suficiente peso político y capacidad tecnológica para desempeñar este papel.

Beijing ha rechazado a menudo la idea de posicionarse explícitamente como líder climático. Según Niklas Weins, profesor del departamento de estudios internacionales de la Universidad Xi’an Jiaotong-Liverpool, China no considera estratégico asumir el papel de “líder único” en cuestiones internacionales, incluido el medioambiente.

“Estados Unidos suele ocupar esta posición, y los chinos comprenden el peso que conlleva esta imagen. Por lo tanto, en el ámbito ambiental, lo que el país desea es un liderazgo distribuido con una cooperación Sur-Sur reforzada“, explicó Weins a Dialogue Earth.

Personas en un mercado

Vendedores de açaí en Ver-o-Peso, Belém, uno de los mercados al aire libre más grandes de América Latina. Los comerciantes locales de la ciudad esperan que la conferencia climática impulse las ventas (Imagen: Marcelo Camargo / Agência Brasil)

El Sur Global en el punto de mira

Los expertos también abogan por un papel más activo de las economías emergentes en la transición ecológica. Según García, el liderazgo de países de ingresos medios como China, Indonesia, Sudáfrica y Brasil es esencial para hacer posible una economía global con bajas emisiones de carbono.

“Producen aproximadamente la mitad de las emisiones mundiales, un porcentaje que probablemente aumentará. Si no logran reducir estas emisiones y adaptarse a los inminentes impactos climáticos, toda la transición ecológica estará en peligro”, afirmó. 

Al mismo tiempo, muchos consideran que la transición climática mundial está abriendo una oportunidad de desarrollo única para los países del Sur Global, especialmente en América Latina. “Estos países aún tienen una gran oportunidad para ampliar sus mercados [energéticos] y dar a sus poblaciones acceso a energía que ya proviene de fuentes renovables”, afirmó Herschmann. “Es una oportunidad para aprovechar este momento de transformación y corregir las desigualdades e injusticias estructurales”.

Para Corrêa do Lago, América Latina tiene ante sí la oportunidad de asumir un liderazgo sin precedentes en la búsqueda de la justicia climática. Marcada históricamente por posiciones fragmentadas en la agenda climática, la región ha buscado una mayor coordinación en los foros multilaterales, con el objetivo de llegar a la COP30 con una agenda más unificada e influyente.

Tanto Herschmann como Maass comentaron que reforzar la posición del Sur Global en el debate será esencial, pero insuficiente sin la participación de las grandes potencias. “Estamos asistiendo a un fortalecimiento del Sur Global, pero líderes como Estados Unidos y la Unión Europea deben seguir comprometidos y fijar objetivos ambiciosos. Al fin y al cabo, son históricamente responsables del cambio climático”, afirmó Herschmann.

La COP30 tendrá lugar en Belém, Brasil, del 10 al 21 de noviembre

*Amanda Magnani es una periodista y fotógrafa brasileña. Su trabajo se centra en la justicia climática, la transición energética, las comunidades tradicionales y la descolonización de los procesos periodísticos

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Parque Alto Iguazú: la nueva frontera del rewilding en Misiones

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Un refugio exuberante de selva misionera; la serenidad del inmenso río Iguazú antes de las atronadoras Cataratas; árboles centenarios, palmitos y el yaguareté.
En ese escenario, donde la naturaleza se expresa con toda su fuerza, la Fundación Rewilding Argentina diseña un nuevo proyecto de conservación: el Parque Alto Iguazú, una iniciativa que busca restaurar ecosistemas y tejer puentes de cooperación transfronteriza entre Argentina y Brasil.

El nuevo parque ocupa 160 hectáreas a orillas del río Iguazú, frente al Parque Provincial Islas del Alto Iguazú y contiguo al Parque Provincial Cametti, en la península Andresito, extremo norte de Misiones, donde también conviven otras reservas, como Puente Verde o La Morita y hay proyectos ecoturísticos como Surucuá Lodge. Es un monte cercano al Parque Nacional Iguazú, donde habita el yaguareté, que suele dejarse ver en las chacras cercanas, que también conservan monte y se volcaron a una producción más sustentable. Del otro lado del río está el Parque Nacional Iguaçu, del lado brasileño, que conserva 185.000 hectáreas de Bosque Atlántico y una rica biodiversidad, compuesta por especies únicas de flora y fauna.


La propiedad corresponde a una antigua parcela, conocida como el Lote 3 o la “chacra Bazila”, relevada en 2003 por la Fundación Vida Silvestre Argentina y el Fondo Mundial para la Naturaleza (WWF) por su alta densidad de palmitos -más de 13.000 individuos por hectárea entre renovales y plántulas– y su valor ecológico dentro del corredor selvático del Alto Paraná.

“Compramos una chacra pegada al río, en un punto clave del corredor biológico del norte misionero”, explicó Sofía Heinonen, CEO de Rewilding Argentina, la fundación que ya tiene presencia en los Esteros del Iberá, en El Impenetrable chaqueño y en la Patagonia. 

“Entendemos que Misiones tiene hace años una visión de desarrollo turístico y ambiental que podemos acompañar. Queremos colaborar con propuestas de avistaje de fauna en este sector”, detalló. A diferencia de Iberá y el Impenetrable, la tarea de la fundación aquí no será la de reinserción de especies, el fortalecimiento de población y el cuidado del ambiente. Misiones tiene la mayor población de yaguaretés de la Argentina, mientras que en Corrientes estaba extinto y en El Chaco la situación de la especie es dramática.

La fundación trabaja con proyectos de restauración,incluyendo la reintroducción y fortalecimiento de poblaciones de especies nativas, apuntando a recuperar la funcionalidad de los ecosistemas naturales.En Misiones busca fortalecer la conservación del Bosque Atlántico del Alto Paraná, uno de los ecosistemas más amenazados del continente.
“Es empezar a conocernos, a trabajar con las ONGs, el gobierno y los actores locales. Hay mucha cacería sobre el río, y nuestro primer paso es proteger ese margen, crear confianza y sumar aliados”, contaron desde Rewilding.

El proyecto Alto Iguazú no surge en soledad. Rewilding Argentina trabaja en alianza con la ONG brasileña Onçafari, especializada en el avistaje de fauna en el Pantanal.
“Ellos avanzan desde el lado brasileño y nosotros desde el lado argentino”, señaló Heinonen. “Es un esfuerzo conjunto que permite soñar con un corredor del yaguareté que una ambos márgenes del río Iguazú. Que el río sea un factor de unión y no una frontera”.

El objetivo es consolidar una visión binacional de conservación de gran escala, bajo la iniciativa “Ríos del Yaguareté”, que promueve la conectividad ecológica y la protección de las últimas poblaciones silvestres del gran felino del norte argentino.

El avance hacia este nuevo refugio natural fue posible gracias a la colaboración de la Foundation Elzéard y el premio EarthShot, impulsado por el príncipe William del Reino Unido.
Estos fondos permitirán comenzar las tareas de restauración del hábitat, monitoreo de fauna y desarrollo de experiencias de ecoturismo responsables, integradas al entorno de Andresito. Actualmente se están construyendo las viviendas para los futuros colaboradores del proyecto. 

Para Heinonen, Misiones representa algo más que un territorio: es un símbolo del reencuentro entre turismo, conservación y comunidad. “Si hay un lugar turístico por excelencia es Misiones. Lo que queremos es sumar, aportar nuestra experiencia en restauración y en manejo de fauna, para que esta selva siga viva y siga generando oportunidades para la gente”, expresó.

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EEUU renuncia a tener un negociador de alto nivel en la COP30

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Escribe Thalif Deen / Inter Press Service – «¿Ha renunciado el mundo a luchar contra el cambio climático?», fue la pregunta retórica que planteó estos días el diario The New York Times, tal vez con cierto sarcasmo. La respuesta de Estados Unidos la tuvo cuando la Casa Blanca anunció que no enviará ningún funcionario de alto nivel a la COP30, que hospeda Belém do Pará, en Brasil.

Podría parecer así, responde a la pregunta del diario neoyorquino Christiana Figueres, socia fundadora de la organización no gubernamental Global Optimism, «ya que el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, alardea sobre los combustibles fósiles, Bill Gates da prioridad a la salud infantil sobre la protección del clima y las empresas petroleras y gasísticas proyectan décadas de mayor producción».

Pero eso está lejos de ser el panorama completo, dijo Figueres, al destacar que la abrumadora mayoría de la población mundial  quiere medidas climáticas más contundentes.

Ese es el resultado de sondeos de Cobertura Climática Actual, un consorco mundial de medios, que destaca que entre 80 % y 89 % de la población exige esa contundencia climática, según sus redacciones asociadas.

Las tecnologías de energía limpia están atrayendo el doble de inversión que los combustibles fósiles, y la energía solar y la agricultura regenerativa están en auge en todo el Sur global, afirmó Figueres, quien fue secretaria ejecutiva de la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre Cambio Climático (Cmnucc) entre 2010 y 2016, cuando se aprobó, en 2015, el Acuerdo de París sobre el clima.

Estados Unidos resaltará su deserción de la lucha climática al no enviar negociadores representativos a la COP30, la 30 Conferencia de las Partes de la Cmnucc, que comienza el lunes 10 en la ciudad de Belém, en plena Amazonia de Brasil.

Eso sucede después que el presidente Donald Trump iniciase el proceso de abandono del Acuerdo de París, nada más retornar a la Casa Blanca en enero, después de haberlo hecho ya durante su primer mandato (2017-2021), aunque Estados Unidos sigue siendo uno de los 197 Estados Parte de la Cmnucc.

John Noel, activista de Greenpeace International, dijo a IPS que la actual administración está cediendo el liderazgo y la influencia sobre el futuro de la energía limpia a otros países.

«Es trágico, pero no sorprendente. Sin embargo, para aquellos de nosotros que nos dirigimos a Belém desde Estados Unidos, contamos con el sólido respaldo de la opinión pública, que apoya ampliamente el Acuerdo de París, y estamos más comprometidos que nunca», aseguró.

Señaló que existen vías para la ambición climática a nivel subnacional, como los mecanismos de «quien contamina paga» y los incentivos estatales para la energía limpia durante el lapso federal de apoyo.

«Los líderes mundiales de la COP30 deben avanzar para adoptar objetivos climáticos ambiciosos, poner fin a la deforestación mundial para 2030 y promover una transición energética justa, y la acción climática debe continuar», dijo Noel.

La COP30 ha sido precedida en esta ocasión por una Cumbre de Lideres, en que participan el jueves 6 y este viernes 7 los gobernantes de cerca de 60 países, para concentrarse desde el lunes las negociaciones sobre el financiamiento climático y otras prioridades de la crisis.

En su discurso ante la sesión plenaria de esa Cumbre de Líderes sobre el clima en Belém,  el secretario general de la ONU, António Guterres, dijo el jueves 6 que «la cruda realidad es que no hemos logrado garantizar que nos mantengamos por debajo de 1,5 grados».

«La ciencia nos dice ahora que es inevitable un rebasamiento temporal del límite de 1,5 grados, que comenzará a más tardar a principios de la década de 2030. Necesitamos un cambio de paradigma para limitar la magnitud y la duración de este rebasamiento y reducirlo rápidamente», reclamó.

Insistió que incluso un rebasamiento temporal tendrá consecuencias dramáticas para el planeta y quienes habitan en él. Adujo que podría empujar a los ecosistemas más allá de puntos de inflexión irreversibles, exponer a miles de millones de personas a condiciones inhabitables y amplificar las amenazas a la paz y la seguridad.

Cada fracción de grado significa más hambre, desplazamientos y pérdidas, especialmente para los menos responsables. Se trata de un fracaso moral y una negligencia mortal, advirtió.

«Las Naciones Unidas no renunciarán al objetivo de 1,5 grados», subrayó.

Aunque la tecnología de energía limpia está progresando rápidamente, se considera que la voluntad política se está debilitando y que los esfuerzos actuales son insuficientes para evitar un calentamiento significativo.

Por ejemplo, a pesar del compromiso de reducir las emisiones de metano, un nuevo informe de la ONU indica que es probable que no se cumpla el objetivo.

Anuradha Mittal, directora ejecutiva del estadounidense Instituto Oakland, dijo a IPS que la gente debe estar muy preocupada por el hecho de que los gobiernos, especialmente los de los países occidentales del Norte global, que son los principales responsables de la crisis climática, estén lejos de cumplir sus compromisos en cuanto a la reducción de los gases de efecto invernadero y de ayudar a los países con niveles adecuados de asistencia financiera para la mitigación y la adaptación.

«Debería ser igualmente preocupante que esos mismos gobiernos, y destacadas instituciones financieras como el Banco Mundial, estén promoviendo soluciones climáticas falsas, como los mercados de carbono, que han demostrado ser totalmente ineficaces para reducir las emisiones», afirmó.

Además, debe quedar claro para todos que la nueva fiebre minera «que estamos presenciando por los llamados minerales críticos no tiene nada que ver con la transición energética, sino más bien con la competencia mundial por los minerales para diversas industrias, como la militar, las tecnologías de la comunicación y los vehículos eléctricos».

Señaló que la enorme cantidad de minerales como el litio y el cobalto será imposible de suministrar sin crear otra crisis medioambiental y humana. «Es hora de que los gobiernos tomen decisiones responsables para lograr una verdadera transición energética y dejen de expandir sectores como el militar, que desvían los recursos públicos y contribuyen en gran medida a las emisiones», dijo.

Está ampliamente documentado, remarcó, que es imposible sustituir simplemente los vehículos de gasolina existentes por vehículos eléctricos. «Si se proyecta la demanda actual de vehículos eléctricos hasta 2050, solo el mercado estadounidense de vehículos eléctricos necesitaría el triple de la cantidad de litio que se produce actualmente en todo el mundo», advirtió.

«Necesitamos políticas agresivas para reducir el número y el tamaño de los vehículos personales y desplegar infraestructuras públicas eficaces y otros medios de transporte con bajas emisiones de carbono», dijo Mittal.

una reunión en Qatar, el 4 de noviembre, Guterres afirmó que los gobiernos deben acudir a la reunión de la COP30 con planes concretos para reducir drásticamente sus propias emisiones durante la próxima década, al tiempo que garantizan la justicia climática a quienes se encuentran en primera línea de una crisis que ellos no han provocado.

«Basta con mirar a Jamaica», dijo, en referencia a la catastrófica devastación causada a fines de octubre por el huracán Melissa.

La revolución de la energía limpia significa que es posible reducir las emisiones y, al mismo tiempo, hacer crecer las economías. Sin embargo, los países en desarrollo siguen careciendo de la financiación y las tecnologías necesarias para apoyar estas transiciones.

En plena Amazonia, la mayor selva del planeta, los países deben acordar un plan creíble para movilizar 1,3 billones (billones de billones) de dólares anuales en financiación climática para 2035 para los países en desarrollo, afirmó Guterres.

«Los países desarrollados deben cumplir su compromiso de duplicar la financiación para la adaptación hasta alcanzar al menos 40 000 millones de dólares este año. Y el Fondo de Pérdidas y Daños debe capitalizarse con contribuciones significativas», demandó.

Para Guterres, la COP30 en Belém debe ser el punto de inflexión, en el que el mundo presente un plan de respuesta audaz y creíble para cerrar las brechas de ambición y aplicación.

«Movilizar 1,3 billones de dólares al año para 2035 en financiación climática para los países en desarrollo; y promover la justicia climática para todos. El camino hacia los 1,5 grados es estrecho, pero está abierto», consideró.

Y exhortó: «Aceleremos para mantener vivo ese camino por las personas, por el planeta y por nuestro futuro común».

Mientras tanto, una nueva investigación de Oxfam y CARE Climate Justice Centre revela que los países en desarrollo del Sur global están pagando ahora más a las naciones ricas por los préstamos para la financiación climática de lo que reciben: por cada cinco dólares que reciben, pagan siete dólares. Ello porque 65 % de la financiación se entrega en forma de préstamos.

Esta forma de especulación con la crisis por parte de los países ricos está agravando la carga de la deuda y obstaculizando la acción climática.

Para agravar este fracaso, los profundos recortes en la ayuda exterior amenazan con reducir aún más la financiación climática, traicionando a las comunidades más pobres del mundo, que son las que más sufren los efectos de los crecientes desastres climáticos, según el informe conjunto.

Algunas conclusiones clave del informe:

• Los países ricos afirman haber movilizado 116 000 millones de dólares en financiación climática en 2022, pero el valor real es solo de entre 28 000 y 35 000 millones de dólares, menos de un tercio de la cantidad prometida.

• Casi dos tercios de la financiación climática se concedieron en forma de préstamos, a menudo a tipos de interés estándar sin concesiones. Como resultado, la financiación climática aumenta cada año la deuda de los países en desarrollo, que actualmente asciende a 3,3 billones de dólares. Países como Francia, Japón e Italia se encuentran entre los principales responsables.

• Los países menos adelantados solo recibieron 19,5 % y los pequeños Estados insulares en desarrollo 2,9 % del total de la financiación pública para el clima entre 2021 y 2022, y la mitad de esa cantidad fue en forma de préstamos que deben devolver.

• Los países desarrollados se están beneficiando de estos préstamos, ya que los reembolsos superan los desembolsos. En 2022, los países en desarrollo recibieron 62 000 millones de dólares en préstamos para el clima. Estimamos que estos préstamos darán lugar a reembolsos de hasta 88 000 millones de dólares, lo que supondrá «un beneficio» de 42 % para los acreedores.

• Solo 3 % de la financiación se destina específicamente a mejorar la igualdad de género, a pesar de que la crisis climática afecta de manera desproporcionada a las mujeres y las niñas.

«Los países ricos están tratando la crisis climática como una oportunidad de negocio, no como una obligación moral», afirmó Nafkote Dabi, responsable de políticas climáticas de Oxfam. «Están prestando dinero a las mismas personas a las que han perjudicado históricamente, atrapando a las naciones vulnerables en un ciclo de deuda. Se trata de una forma de especulación con la crisis», añadió.

Este fracaso se produce en un momento en que los países ricos están llevando a cabo los recortes más drásticos en la ayuda exterior desde la década de 1960.

Los datos de la Organización de la Cooperación y Desarrollo Económicos (OCDE) muestran una caída de 9 % en 2024, y las previsiones para 2025 apuntan a un recorte adicional de 9-17 %.

A medida que se intensifican los efectos de los desastres climáticos provocados por los combustibles fósiles —que solo en 2024 han desplazado a millones de personas en el Cuerno de África, han afectado a otros 13 millones en Filipinas y han inundado a 600 000 personas en Brasil—, las comunidades de los países de bajos ingresos disponen de menos recursos para adaptarse al rápido cambio climático, según el estudio.

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