Guardaparques de la Reserva Biosfera Yabotí y del Parque Provincial Urugua-í participaron de un taller de entrenamiento de la herramienta informática Smart, que está dotado de una base de datos, un sistema de información geográfica y un módulo de análisis y generación de reportes.
La capacitación, dictada por el especialista venezolano Jorge Duarte, se realizó en San Pedro. También tuvo la presencia de guardaparques del Parque Nacional Iguazú.
La utilización del Spatial Monitoring And Reporting Tool es impulsada por la Fundación Vida Silvestre. Por el momento, abarca de manera experimental las dos áreas protegidas misioneras mencionadas arriba.
Si confirma su eficiencia, como hasta ahora, se podría extender su uso al resto del sistema provincial de áreas protegidas.
El SMART permite el ingreso sistemático de datos en forma digital y georreferenciada, directamente desde el terreno mediante teléfonos móviles. También arroja reportes automatizados de los patrullajes y análisis de los mismos.
En el caso de Yabotí y Urugua-í, son los guardaparques los que establecieron los criterios para cargar la información de los patrullajes que hacen: especies avistadas, zonas de mayor riesgo para la flora y la fauna, amenazas que surgen en los procedimientos, cantidad de uniformados por operativo. En medio de la recorrida, pueden ir subiendo la información a un Smartphone. Luego los datos se vuelcan a un software, que arroja informes que pueden detallar desde los kilómetros recorridos por la patrulla (a pie o en vehículo) hasta el índice de riesgos donde se produjeron los avistamientos o la ubicación de campamentos, cebaderos, saleros o esperas de los cazadores furtivos.
Esta prueba piloto comenzó hace un año. El taller de este martes fue precisamente para analizar la eficiencia del sistema y eventualmente sumarle más herramientas, de acuerdo con la necesidad de los guardaparques.
El Smart se usa en distintas áreas protegidas del mundo. Fue desarrollado por un consorcio de ONGs de conservación para apoyar el control y la vigilancia.
El 9 de junio de 2022 la provincia de Misiones publicó la ley XVI-146 sobre protección de humedales, convirtiéndose en la primera provincia argentina en regular la materia y realizando un valioso aporte para el debate a nivel nacional.
La norma misionera perseguirá la preservación, conservación, defensa y desarrollo de los humedales que protegen y contribuyen a mantener el equilibrio del ecosistema a partir de los servicios ambientales que brindan, entre los que podemos apreciar la provisión de agua, el almacenamiento de carbono y la mitigación del cambio climático.
De esa manera, el aprovechamiento de los humedales misioneros deberá ser planificado considerando un uso sustentable y respetuoso de sus características ecológicas, lo que configura un acierto de los legisladores norteños, en tanto ponderan adecuadamente las tres vertientes del desarrollo sostenible, es decir, en su aspecto económico, social y ambiental.
El apoyo político recibido por la ley merece ser puesto de resalto. En tiempos de extrema polarización, el consenso en cuestiones relativas a la problemática ambiental resulta esperanzador.
Las diferencias de tenor político, religioso o cultural deben dejarse de lado cuando se trabaja con el objetivo de tutelar el ambiente y las distintas formas de vida que componen nuestros ecosistemas.
Contar con una ley de humedales configura una necesidad imperiosa dentro de cualquier ordenamiento jurídico moderno que se jacte de ser receptor de la realidad que regula.
Al día de hoy los humedales continúan siendo los sumideros de carbono más efectivos del planeta. Las turberas cubren solo el 3% de la superficie terrestre y almacenan casi un tercio de todo el carbono, es decir, el doble que todos los bosques del mundo juntos.
La cuestión relativa a los humedales también es trascendental si la relacionamos con los Objetivos para el Desarrollo Sostenible de la Agenda 2030 de la ONU, donde se afirma perseguir, entre otras cosas, el hambre cero y el trabajo decente.
Sobre ese punto, cabe decirse que el arroz, principal alimento de casi la mitad de la población mundial, se cultiva principalmente en zonas de humedales. Del mismo modo, estos ecosistemas proporcionan 266 millones de puestos de trabajo en turismo y viajes relacionados con ellos.
La protección de nuestros humedales resultará así imprescindible para el adecuado cumplimiento de los compromisos internacionales asumidos por nuestra nación.
Corresponderá ahora preguntarse por qué motivo no fue aún posible sancionar una ley nacional de presupuestos mínimos en materia de protección de humedales, en consonancia con lo estipulado por la Constitución Nacional y con el fin de garantizar la integridad de nuestros ecosistemas.
Es necesario un urgente debate de la problemática referida a los humedales argentinos y evitar que los proyectos presentados sigan perdiendo su estado parlamentario.
La provincia de Misiones ya ha señalado el camino a seguir, regulando una realidad que la Nación parece ignorar.
Con el objetivo de contribuir a la visibilización de la problemática penal, contravencional y de faltas ambiental ante el público general, estudiantes y docentes de derecho, profesionales, funcionarios y magistrados encargados de la elaboración, sanción, ejecución de las leyes en la Provincia de Misiones y la región se realizó en la Universidad Católica de Santa Fe (UCSF), sede Santos Mártires de la ciudad de Posadas, una jornada sobre Delitos, Contravenciones y Faltas Ambientales.
La misma fue de modalidad presencial, donde especialistas de derecho penal y de derecho ambiental realizaron presentaciones de diferentes temáticas referidas al tema, en cuatro segmentos-paneles que se desarrollaron desde las 16, hasta las 20 horas del viernes. Para la apertura del encuentro, estuvieron presentes autoridades provinciales y de la casa de estudios anfitriona, quienes se encargaron de que las charlas se realizaran en los tiempos estipulados.
Para la presentación de la jornada, tomó primeramente la palabra la decana de la Facultad de Derecho y Ciencia Política de la Universidad Católica de Santa Fe, Zully Degano quien agradeció a todos los presentes, especialmente a las autoridades que hicieron posible la concreción del evento. “No puede pensarse en una universidad de este siglo que no sea capaz, por un lado, de acreditar calidad académica para la formación de profesionales insignes por sus saberes que se destaquen, no solamente profesionalmente, sino por su compromiso con la sociedad; con ese compromiso compartiremos un tema que resulta un eje importante de la agenda social referida al medioambiente y a la ecología”, indicó.
Por su parte, el vicerrector Académico de la UCSF, Dr. Guillermo Ignacio Valentín Kerz, destacó el trabajo de la comunidad universitaria, tanto investigadores, como docentes y alumnos que permitieron la realización del encuentro. “Quiero expresar también mi gratitud al Gobierno de Misiones, la política es importante y es también servicio, porque tiene una responsabilidad muy grande, como la tenemos nosotros como universidad y como sociedad civil en este tema”, remarcó. “El ambiente es el eje macrocosmo y es el microcosmo donde se mueven nuestras familias, nuestros seres queridos y por eso debemos protegerlos”, agregó.
En esa misma línea, y como cierre del panel de apertura, el ministro de Ecología y RNR, Víctor Kreimer, dio la bienvenida a todos los participantes de la jornada que se acercaron desde otras provincias para hablar de un tema con tanto valor para los misioneros, como lo es todo lo relacionado con el medio ambiente. “Misiones es una provincia que se destaca porque ha generado fortalezas notables como ser nuestro cuerpo de guardaparques, que es, para orgullo nuestro, el más numeroso, más fuerte institucionalmente con una muy buena preparación y una presencia territorial muy alta que nos permite tener 22 Parques Provinciales 96 Áreas Naturales Protegidas dentro de la provincia”, destacó.
Seguidamente, las autoridades de cada institución procedieron a la firma de un convenio que tiene como fin construir e implementar acciones comunes hacia la protección del medioambiente.
La alianza entre gobierno y universidad es fundamental para el diseño de estrategias que respondan a demandas concretas de la zona. Son necesarias las investigaciones y los aportes que se puedan realizar desde el ámbito académico para la creación de programas y leyes que protejan las vidas de los ciudadanos.
Los paneles
El primer panel inició al culminar el acto de apertura y contó con la participación del Dr. Leonardo Villafañe, quien expuso sobre “La inconstitucionalidad por omisión del legislador en el derecho penal ambiental” y el Dr. Juan Carlos Castillo, quien habló sobre “Investigación Penal Ambiental-Caso Concreto, la experiencia de la Unidad Fiscal de Investigaciones Rural y Ambiental de Corrientes”. Sendas exposiciones estuvieron enmarcadas en el eje La transversalidad de la cuestión ambiental y su irrupción en el derecho penal.
El segundo panel, denominado Las faltas ambientales municipales en una mirada federal, estuvo a cargo de la Dra. Mónica Gabriela Sibilia, quien expuso sobre “Derecho de Faltas. Faltas ambientales. Diferenciación con los delitos y contravenciones en la CABA”, el Dr. Diego Gregorio Bichman, quien habló sobre “La justicia municipal y el derecho ambiental, experiencias de la justicia de faltas de Córdoba”, y la Dra. Bettina BALBACHAN, quien presentó el tema “Municipio y Justicia Ambiental, Desafíos y Alcances del Poder de Policía Sancionador-Ciudad de Posadas”.
Luego de un break, inició el tercer panel que se desarrolló bajo el eje Derecho Penal y Contravencional Ambiental Comparado, donde expusieron el Dr. Juan Manuel Díaz, que habló sobre “Los delitos de incendio de naturaleza y de deforestación en el Antropoceno” y la Dra. Dahiana Soledad Franco, a cargo de “Las contravenciones ambientales en Argentina, empleo de las prerrogativas provinciales en la materia”.
Para finalizar, bajo el eje: Delitos Ambientales en Argentina, una mirada desde la praxis de la Magistratura y del Ministerio Público, se realizó el último panel de la jornada integrado por el Dr. Martin Brites, quien abordó el tema “Necesidad de la especialización para el abordaje integral del delito ambiental- Una mirada desde la experiencia del Juzgado de Instrucción Nº 3 con asiento en Puerto Iguazu”, el Dr. Ariel Omar Belda Palomar, quien habló sobre “Actuaciones Judiciales respecto a delitos vinculados con el medio ambiente.” y los Dres. Pablo Lanza y Estanislao David Giavedoni, quienes trataron el tema “Experiencia del Ministerio Público de la Acusación en el marco del Órgano de Coordinación para la Investigación de Delitos Ambientales y la Guía de Actuación Fiscal en Delitos Ambientales – Resolución Fiscal Gral. 154 y 155/18 de la Fiscalía General del M.P.A.”
Al mismo tiempo, acompañando de manera temática a la jornada, se realizó en el patio de la Universidad, la presentación de una exposición de fotografías de aves de la provincia, por parte del Club de Observadores de Aves Tangará de Posadas.
Hallan una sorprendente diversidad de insectos en la Selva Paranaense. Más del 80 por ciento de los artrópodos relevados no habían sido registrados hasta ahora en la biblioteca de los códigos de barras genéticos a nivel global
Se trata de un estudio realizado por especialistas de CONICET en el marco de un proyecto global para relevar y comparar la diversidad de artrópodos en diferentes regiones del mundo
Aunque se sabe que la Selva Atlántica tiene un alto nivel de endemismo y alberga aproximadamente un siete por ciento de la biodiversidad global, muchos de los taxones que la habitan son aún desconocidos. Ayudar a llenar ese vacío de conocimiento va de la mano con la necesidad y urgencia de proteger a los bosques tropicales.
Un estudio encabezado por científicos y científicas del CONICET, del que también participaron colegas de Canadá, analizó la abundancia y la diversidad de artrópodos voladores en un área semidegradada de la Selva Paranaense, extremo sur de la Selva Atlántica. Para ello, colocaron una trampa Malaise en el Centro de Investigaciones Antonia Ramos -ubicado en plena selva misionera, cerca de Oberá- entre febrero de 2013 y febrero de 2014, y luego obtuvieron los códigos de barras genéticos (DNA barcodes) de los setenta y cinco mil insectos capturados a lo largo de ese tiempo en frascos colectores que eran retirados semanalmente. Los resultados fueron publicados en la revista Plos One.
Una selva endémica y poco estudiada
El estudio está enmarcado dentro del Proyecto Global de Trampas Malaise (Global Malaise Trap Program), creado en 2012 para documentar y comparar la diversidad de artrópodos en diferentes lugares del mundo mediante la obtención de los códigos de barras genéticos.
“El código de barras genético es un fragmento del gen mitocondrial COI, cuya secuencia tiene entre seiscientos y setecientos pares de bases, que se utiliza en el proyecto International Barcode of Life para identificar especies por vía genética de manera relativamente sencilla. La identificación morfológica de las especies está limitada en muchos casos por la falta de especialistas que lo puedan hacer, así como también por el hecho de que el 60 por ciento de los individuos que se colectan no sirven desde el punto de vista taxonómico, porque en la mayoría de los casos las guías de artrópodos están basadas únicamente en la genitalia masculina de individuos adultos. En cambio, el código de barras genético permite identificar a cualquier individuo”, explica Darío Lijtmaer, investigador del CONICET en el Museo Argentino de Ciencias Naturales “Bernardino Rivadavia” (MACN- CONICET) y último autor del trabajo.
Para clasificar a los setenta y cinco mil insectos colectados a partir de sus DNA barcodes, se utilizó el sistema de Barcode Index Numbers (BINs). Los BINs agrupan individuos con un código de barra similar y, aunque no son exactamente lo mismo, existen estudios que han mostrado que tienen muy buena correlación con las especies. A través de este sistema de clasificación, se obtuvieron 8.651 BINs, de los cuales más del 80 por ciento no habían sido registrados hasta ahora en la biblioteca de los códigos de barras genéticos a nivel global.
“El hecho de que más del ochenta por ciento de los BINs que agrupan a los insectos que colectamos en la Selva Paranaense no tuvieran registro hasta ahora en la biblioteca de los DNA barcodes nos habla tanto del alto nivel de endemismo de la región como de la falta de estudios a gran escala de los artrópodos de la Selva Atlántica”, señala Belén Bukowski, becaria posdoctoral del CONICET en el MACN y primera autora del trabajo.
Un alto grado de diversidad
De todo el proyecto global de trampas Malaise, la trampa colocada en la Selva Paranaense es la que más individuos y mayor cantidad de especies capturó a nivel mundial en un año de colecta.
“De todos modos se trata de sólo una parte de la diversidad que hay. Si uno quisiera tener una mayor aproximación, se tendrían que poner más trampas en cada sitio y así capturar una mayor proporción de la diversidad de una determinada bioregión. Pero lo que sí se puede hacer es comparar la diversidad hallada en diferentes lugares en los que se colocó una trampa”, explica Lijtmaer.
Los más de 75 mil insectos colectados pertenecen a 28 ordenes diferentes, entre los cuales se destacan seis: Diptera, al que pertenece más del 75% de los especímenes capturados, Hemiptera (7,4%), Lepidoptera (5,2%), Hymenoptera (4,2%), Coleoptera (3,9%) y Psocoptera (1%).
Diptera también fue el orden más rico en cantidad de especies, seguido por Hymenoptera, Lepidoptera y Coleoptera, lo que es consistente con estudios similares realizados en otras regiones biogeográficas. De los 8.651 BINs detectados, cerca de la mitad (4.146) se encuentran representados por un solo individuo y un veinte por ciento, sólo por dos. “Esto muestra que hay gran cantidad de especies en abundancia baja y que, indudablemente, debe haber muchas otras que están presentes en el área, pero no llegaron a colectarse”, indica Lijtmaer.
Otro indicio de que en la Selva Paranaense existe todavía una diversidad importante de artrópodos por encontrar es que hubo una importante variación entre los insectos capturados en febrero de 2013 y los recolectados en el mismo mes en 2014. “Esto podría estar vinculado al muestreo, pero también podría significar que los ciclos de abundancia y diversidad de los artrópodos son supraanulaes”, advierte Bukowski.
Los patrones de abundancia y diversidad de acuerdo con la estacionalidad
Para sorpresa del equipo de investigación, se pudo corroborar que durante el otoño y el invierno aumenta tanto la abundancia de insectos como su diversidad. “Esto se debe principalmente a que es el momento del año en el que hay mayor cantidad y diversidad de dípteros. Otros grupos de insectos tienen patrones de abundancia distintos e incluso inversos”, explica Bukowski.
Para estudiar el modo en que las variables climáticas afectan la abundancia y diversidad de insectos en la Selva Paranaense, el equipo de investigación decidió concentrarse únicamente en observar lo que ocurría con las treinta y ocho especies o BINs que se encuentran en mayor abundancia a lo largo del año, y que la vez son representativas de los seis órdenes más importantes.
Parte del equipo de trabajo del proyecto en Argentina. De izq. a der.: Priscila Hanisch, Belén Bukowski, Darío Lijtmaer
“Para poder entender el efecto de las variables climáticas sobre los patrones de diversidad y abundancia de los insectos, necesitábamos centrarnos en ver lo que ocurría en especies que se repetían en diferentes frascos a lo largo del año y no en aquellas capturadas una o muy pocas veces”, señala Lijtmaer.
Finalmente, dentro de los factores climáticos, los investigadores encontraron que aquel que más influye sobre los patrones de abundancia y diversidad de los artrópodos es la temperatura.
“Este es el primer estudio del Proyecto Global de Trampas Malaise que tiene lugar en Argentina y también es el primero en analizar cómo varían los patrones de diversidad a lo largo del año y cuáles son las variables climáticas que explican dicha variación. En general han sido trabajos más descriptivos respecto de la cantidad y diversidad de artrópodos terrestres que hay en una determinada región”, concluye Bukowski.
RÍO DE JANEIRO, INTER PRESS SERVICE – La humanidad ganó dos nuevos mártires. Bruno Araújo Pereira y Dom Phillips murieron por defender la Amazonia y los indígenas, sostenes de la vida humana en el planeta.
Los dos estaban en la Amazonia profunda, en el noroeste de Brasil, cerca de la frontera con Perú. Dos pescadores locales confesaron haberlos asesinado el 5 de junio, según la Policía Federal brasileña, que aún investiga la participación de otras personas en el crimen.
Se reafirma así la máquina amazónica de producir héroes y mártires que intentan contener la destrucción de los bosques, ríos y biodiversidad. Sobrepasar el punto de no retorno de la deforestación, que ya está muy cerca, convertiría a la Amazonia en una bomba de carbono, acelerando el recalentamiento global, advierten investigadores.
Por eso, defender los mayores bosques tropicales del mundo, como hacen los indígenas, es una lucha por la humanidad. La Amazonia es hoy el centro del mundo, según Eliane Brum, la periodista más premiada de Brasil, que desde 2017 vive en Altamira, en la Amazonia oriental.
El periodista británico Phillips recogía informaciones, especialmente en diálogo con los indígenas, para un libro que, según sus allegados, trataría de apuntar “como salvar la Amazonia”, sometida a la deforestación y otras actividades destructoras, como la minería y la pesca ilegal.
Para eso contaba con una beca de la estadounidense Fundación Alice Patterson. Y era colaborador del diario The Guardian, de Londres, pero en sus 15 años en Brasil escribió para otros grandes diarios de Estados Unidos y el Reino Unido.
Manifestación de indígenas, ambientalistas y opositores al gobierno brasileño del presidente Jair Bolsonaro en Manaus, capital del estado de Amazonas, tras la confirmación del asesinato del indigenista brasileño Bruno Araújo Pereira y del periodista británico Dom Phillips. Foto: Alberto César Araújo / Amazônia Real-Fotos Públicas
Indigenistas bajo fuego
El brasileño Pereira refleja el heroísmo de los indigenistas que tratan de cumplir su misión y vocación en las condiciones adversas impuestas por el actual gobierno. Era funcionario de la Fundación Nacional del Indio (Funai), órgano gubernamental de promoción de los derechos indígenas, desde 2010, pero estaba con una licencia desde 2019.
Ascendió en la carrera como coordinador local de la Funai en el Valle del Javari, donde viven cerca de 6000 indígenas de 26 grupos, 19 de los cuales en condición de aislamiento, es decir sin contacto con la sociedad envolvente, en un área reservada de 85 444 kilómetros cuadrados, el doble de la extensión de Países Bajos.
En 2018 asumió la Coordinación General de Indígenas Aislados y de Reciente Contacto, la división de la Funai que trata de proteger esos grupos más vulnerables y las tierras que ocupan.
Una operación que condujo en septiembre de 2019 destruyó más 60 embarcaciones de la minería ilegal que había invadido la Tierra Indígena del Valle del Javari, considerada la mayor concentración de indígenas aislados en el mundo.
El éxito en la expulsión de los invasores al parecer no gustó a las nuevas autoridades del gobierno de extrema derecha de Jair Bolsonaro, en el poder desde enero de ese año, que luego destituyeron a Pereira de sus funciones de jefatura.
Relegado a tareas burocráticas en Brasilia, el funcionario pidió entonces una licencia, manteniendo su vínculo con la Funai pero sin remuneración, para volver a la Amazonia como consultor de la Unión de los Pueblos Indígenas del Valle del Javari (Univaja), donde los ayudaba a proteger sus tierras.
La Univaja organizó la defensa del territorio con guardianes propios, ante el aumento de las actividades ilegales, de minería, pesca, extracción de madera e incluso narcotráfico, en los alrededores y dentro del área indígena. La cercanía de las fronteras con Perú y Colombia favorece el tránsito de las drogas con sus rastros de violencia.
Esos guardianes fueron decisivos para detectar pronto la desaparición del indigenista y el periodista, apuntar posible local del crimen e identificar los sospechosos.
Policías y militares durante una rueda de prensa sobre la prisión de los pescadores Amarildo y Oseney da Costa de Oliveira, dos hermanos y presuntos homicidas del indigenista Bruno Pereira y el periodista Dom Phillips. La reunión informativa ocurrió en la ciudad de Manaus el 15 de junio y excluyó la participación de los indígenas que fueron decisivos en la investigación del crimen. Foto: Alberto César Araújo/Amazônia Real-Fotos Públicas
Producción de mártires
“Fue un crimen horrible, pero no aislado. La Amazonia registra una larga historia de seguidos atentados contra ambientalistas y activistas sociales”, recordó Marcio Santilli, socio fundador del Instituto Socioambiental (ISA), organización no gubernamental volcada al ambiente y los pueblos originarios.
“La intensificación de la criminalidad tiene que ver con la impunidad. La responsabilidad en este caso actual no se limita a los dos presos. Debe haber mandantes y otros involucrados. Llevar la investigación hasta el final es importante para revertir la escalada de la violencia”, acotó.
“El presidente Jair Bolsonaro tiene la corresponsabilidad al incitar la violencia con sus declaraciones y acciones de gobierno, al estimular la minería depredadora y desmontar los instrumentos de control de la deforestación”, opinó Santilli a IPS, por teléfono desde Brasilia.
Ya son muchas las víctimas de una violencia que es tradicional en la Amazonia. Algunos asesinatos ganaron gran repercusión nacional e internacional, como este de Pereira y Phillips.
Chico Mendes, un símbolo de las luchas sociales y ambientales amazónicas, murió en 1988 en el estado de Acre, también cerca de la frontera con Perú y Bolivia. En 2005 fue la vez de Dorothy Stang, una misionera estadounidense que impulsaba proyectos de desarrollo con pequeños agricultores, en conflicto con grandes propietarios de tierra.
En cambio, el asesinato de Maxciel Pereira dos Santos, también funcionario de la Funai como Pereira, en septiembre de 2019, cayó en el olvido y no se conoce su autor. Lo mataron con dos tiros en la nuca en Tabatinga, ciudad de 68 000 habitantes en la frontera con Colombia.
Muchos miles de indígenas perdieron la vida en la década de los 70, cuando la dictadura militar brasileña de 1964-1985 inició la construcción de carreteras que cruzan la Amazonia en varios puntos y direcciones, en un genocidio sin datos precisos y gradualmente desnudado.
La presencia de un periodista extranjero al lado de Pereira contribuyó a la gran repercusión actual del asesinato del indigenista brasileño, al igual que los avances en los debates y negociaciones de la crisis climática y otros temas ambientales en el mundo.
El río Itaquaí, un afluente del río Javarí, que da nombre a la región del noroeste de Brasil y a la tierra indígena en la frontera con Peru, en el tramo donde ocurrió el asesinato del indigenista Bruno Araújo Pereira y del periodista británico Dom Phillips y cerca de donde se descubrió los restos mortales de los dos asesinados. Foto: Cícero Pedrosa Neto / Amazônia Real-Fotos Públicas
Política de extinción
Bolsonaro intenta promover en la Amazonia una política similar al de la dictadura militar, de ocuparla a cualquier costo, en desmedro de la naturaleza y de los indígenas. Presiona al legislativo Congreso Nacional a aprobar leyes que permiten la explotación minera en las tierras indígenas, así también otras actividades hasta hoy limitadas, como la agricultura de gran escala.
La Funai ha soportado la reducción de su presupuesto y la toma de su dirección por militares y personas ajenas al tipo de conocimiento necesario, así como órganos de control ambiental como el Instituto Brasileño de Medio Ambiente.
“Vivimos un momento crítico”, resumió Santilli. Más amenazador que en la dictadura militar “en algunos aspectos”, según el especialista de ISA, porque se busca destruir los avances de las últimas cuatro décadas sin “las resistencias que había en las mismas fuerzas armadas que no permitían un dictador personal”.
Durante los 21 años bajo el gobierno militar, hubo una alternancia en el poder. Cinco generales ocuparon la presidencia, sin derecho a reelección. Ahora Bolsonaro intentará reelegirse en los comicios de octubre para cuatro años más en el gobierno.
Si lo consigue, la situación se agravaría demasiado. Un nuevo gobierno tiene que asumir “un compromiso con la Amazonia y su población”, concluyo Santilli.
Los presuntos asesinos del indigenista Pereira y del periodista Phillips son simples pescadores, que pretendían seguir en la pesca ilegal dentro de la tierra indígena. Difícilmente se beneficiarían a la larga de las medidas propuestas por Bolsonaro.
No hay hipótesis de que los dos pescadores fueran solo los ejecutores de un plan mayor contra los dos asesinados, pero la forma en que fue realizado el crimen lo descarta inicialmente.
Pero sí es un hecho que el discurso presidencial exacerba los conflictos y el efecto puede ser tragedias como la que conmueve el mundo estos días. Por eso Bolsonaro es responsable, aunque no sea culpable, es una opinión diseminada en amplios sectores y medios de comunicación.