SELVA VIVA

Derrame de petróleo en México expone problemas de contaminación

Compartí esta noticia !

CIUDAD DE MÉXICO (AP) — Un derrame de petróleo en el Golfo de México a comienzos de marzo se extendió por más de 600 kilómetros, incluyendo siete reservas naturales, y se originó en una embarcación aún no identificada y en dos “emanaciones naturales”, informaron este jueves autoridades mexicanas.

Sin embargo, las autoridades descartaron la posibilidad de daños ambientales severos por el derrame frente a la costa del estado de Veracruz, en el este del país.

La difusión de los resultados preliminares se produjo tras semanas de controversia por la falta de transparencia en el caso.

El secretario de Marina, almirante Raymundo Morales, explicó que el análisis de imágenes satelitales y las inspecciones en la zona permitieron identificar tres fuentes del derrame: una embarcación fondeada frente a la ciudad portuaria de Coatzacoalcos, en Veracruz; un sitio geológico donde el crudo emerge de forma natural, conocido como “chapopotera”, ubicado a 8 kilómetros de ese puerto; y otra emanación natural en la Bahía de Campeche. Morales indicó en conferencia de prensa que la embarcación aún no fue identificada porque, a comienzos de marzo, había 13 barcos navegando en la zona que todavía no habían sido inspeccionados.

También admitió que la fuente del derrame “permanece activa” y que una de las principales proviene de “las emanaciones naturales en Cantarell, en la Bahía de Campeche”.

“Estas filtraciones de petróleo tienen una emisión constante y natural; sin embargo, en el último mes se registró un mayor flujo de contaminantes”, señaló.

Cinco meses antes, lluvias intensas e inundaciones provocaron la ruptura de un oleoducto y otro derrame, también en Veracruz, que se extendió por 8 kilómetros a lo largo del río Pantepec.

En el derrame de marzo, Morales precisó que el petróleo cubrió un área de unos 600 kilómetros, incluyendo 200 kilómetros de costa en los estados de Veracruz y Tabasco. Hasta el momento, se han recolectado “430 toneladas de hidrocarburos”.

La secretaria de Medio Ambiente, Alicia Bárcena, informó que el derrame afectó a siete áreas naturales protegidas en Veracruz y Tabasco, aunque insistió en que “no se han detectado daños ambientales severos”.

Las autoridades ambientales identificaron al menos seis especies —entre ellas tortugas marinas, aves y peces— afectadas por la contaminación.

La Comisión Nacional de Áreas Naturales Protegidas (Conanp) informó que se recolectaron hidrocarburos en la Reserva de la Biósfera Los Tuxtlas, el Parque Nacional Sistema Arrecifal Veracruzano, el Santuario Lechuguillas, el Santuario Playas de Totonacapan, el Área de Protección de Flora y Fauna Sistema Arrecifal Lobos-Tuxpan y al sur del Santuario Playa de Rancho Nuevo, todos en Veracruz. También se realizaron tareas de limpieza en la Reserva de la Biósfera Pantanos de Centla, en Tabasco.

Por su parte, la organización internacional Oceana, dedicada a la conservación de los océanos, señaló que, según reportes de comunidades de la Red del Corredor Arrecifal del Golfo de México, el derrame provocó la muerte de tortugas marinas, un manatí y diversas especies de peces, además de daños en 17 arrecifes.

Compartí esta noticia !

De la biodiversidad a la captura de carbono, salvar al bisonte beneficia a Europa

Compartí esta noticia !

El bisonte europeo, el mayor mamífero terrestre salvaje del continente, protagoniza una de las historias de recuperación ambiental más contundentes de Europa. Tras haber estado al borde de la extinción a comienzos del siglo XX, hoy vuelve a expandirse en distintos países y, además de recuperar su lugar en los ecosistemas, se consolida como un actor clave en la restauración ambiental y la mitigación del cambio climático.

De la desaparición al renacer

Conocido también como wisent, el bisonte europeo llegó a poblar vastas regiones del continente. Sin embargo, la presión de la caza y la pérdida de hábitat lo llevaron a una situación crítica: en 1927 fue abatido el último ejemplar salvaje en el Cáucaso, y apenas sobrevivían menos de 60 individuos en cautiverio.

Desde la década de 1950 comenzaron los programas de reintroducción, que hoy muestran resultados contundentes. En la última década, la población en libertad creció de 2.579 a cerca de 7.000 ejemplares, con núcleos importantes en Polonia y Bielorrusia. Actualmente, también hay manadas en Reino Unido, Rumanía, Alemania, Suiza y Lituania.

En los Cárpatos meridionales de Rumanía, por ejemplo, más de 100 bisontes viven nuevamente en libertad gracias a proyectos de renaturalización, mientras que en Bulgaria reaparecieron en estado salvaje por primera vez desde la Edad Media.

Ingenieros del ecosistema

Más allá de su recuperación numérica, el impacto del bisonte europeo sobre los ecosistemas es profundo. Su comportamiento natural —pastoreo, derribo de árboles, remoción de corteza y baños de polvo— transforma el paisaje y favorece la regeneración de los bosques.

En el bosque de Blean, en Kent (Reino Unido), donde fueron reintroducidos en 2022, ya se observan cambios significativos. La apertura del dosel forestal permite que llegue más luz al suelo, facilitando el crecimiento de nuevas especies vegetales y aumentando la diversidad biológica.

Este rol de “ingenieros del ecosistema” contribuye a restaurar entornos más complejos y resilientes frente al cambio climático.

Aliados en la captura de carbono

El aporte del bisonte europeo también se extiende al plano climático. Un estudio de la Universidad de Yale (2024) sugiere que las manadas reintroducidas en Rumanía podrían contribuir a capturar y almacenar carbono equivalente a las emisiones anuales de hasta 84.000 vehículos a combustión.

Este proceso se explica por varias dinámicas: el pastoreo homogéneo de pastizales, la fertilización natural del suelo mediante nutrientes reciclados, la dispersión de semillas y la compactación del terreno, que evita la liberación de carbono.

Aunque las estimaciones presentan márgenes de variación, el consenso científico apunta a que la reintroducción de grandes herbívoros puede ser una herramienta relevante en estrategias de mitigación climática.

Efectos en cadena: de los bosques a las aves

El impacto positivo del bisonte también alcanza a otras especies. En los Países Bajos, por ejemplo, se detectó que aves paseriformes utilizan el pelaje que los bisontes pierden en primavera para construir sus nidos.

Este material, suave y aislante, mejora las condiciones de incubación y podría influir en el éxito reproductivo de las aves, lo que abre nuevas líneas de investigación en biodiversidad funcional.

El regreso del bisonte europeo no solo representa un logro en conservación, sino también una señal sobre el potencial de los modelos de rewilding. La restauración de especies clave puede generar efectos multiplicadores en biodiversidad, captura de carbono y resiliencia de los ecosistemas, con impactos indirectos en economías regionales ligadas al turismo de naturaleza y a los servicios ambientales.

Compartí esta noticia !

Con más de 250 cámaras, activan un nuevo monitoreo del yaguareté en el Corredor Verde

Compartí esta noticia !

Una estrategia científica que impacta en la agenda ambiental y territorial. Con más de 250 cámaras, monitorean al yaguareté en Misiones: la población se estabiliza pero surgen alertas sobre su futuro.

Con más de 250 cámaras trampa desplegadas en el norte de Misiones y el Parque Nacional de Brasil, la ONG Proyecto Yaguareté puso en marcha en 2026 un nuevo esquema de monitoreo sobre la principal especie emblema de la selva paranaense. El operativo, que abarca más de 500 mil hectáreas y se realiza de manera sostenida desde hace más de dos décadas, busca medir la evolución de la población en un momento donde los datos muestran una señal ambigua: estabilidad con leve tendencia a la baja. ¿Se trata de un freno en la recuperación o del inicio de un nuevo retroceso?

La iniciativa, articulada con investigadores del Conicet y equipos brasileños, introduce además una novedad operativa: un seguimiento a lo largo de todo el año, que se complementará con el relevamiento intensivo previsto para la segunda mitad de 2026.

La investigadora asistente del Conicet en el Instituto de Biología Subtropical Nodo Iguazú, Paula Cruz, explicó en LT17 Radio Provincia los detalles sobre el monitoreo binacional con más de 250 cámaras trampa a lo largo del Corredor Verde, iniciado por la ONG Proyecto Yaguareté. 

Monitoreo científico y decisiones de política pública

El estudio, coordinado desde el Instituto de Biología Subtropical Nodo Iguazú, se inscribe en un esquema de monitoreo bienal que permite estimar la cantidad de individuos y, sobre todo, observar la tendencia poblacional del yaguareté en la región.

Cruz detalló que este año la propuesta es diferente a las anteriores. “Buscamos realizar un monitoreo a lo largo de todo el año, es un trabajo más concentrado, unos tres meses, que lo vamos a iniciar a partir de la segunda mitad del año”, precisó. El censo se realiza cada dos años y se convirtió en uno de los seguimientos de grandes felinos más prolongados del mundo, con más de dos décadas de historia.

El último relevamiento, realizado en 2024, estimó una media de 84 individuos, con un rango que va de 64 a 110 ejemplares en todo el Corredor Verde. La cifra marca una mejora respecto de los inicios del programa, cuando la población rondaba los 40 ejemplares, pero aún se mantiene lejos del umbral considerado sostenible, que se ubica en torno a los 250 individuos.

El método combina cámaras trampa y modelos matemáticos. Cada ejemplar se identifica por su patrón único de manchas, lo que permite construir una base de datos precisa sin intervención directa sobre los animales. Esta información no solo describe la población: define el insumo central para diseñar políticas de conservación.

Una población que creció, pero no despega

El seguimiento de más de veinte años muestra una curva clara: crecimiento sostenido hasta aproximadamente 2018 y, desde entonces, una estabilización en torno a los 80 o 90 individuos. En los últimos relevamientos aparece una leve caída en el valor medio, aunque todavía dentro de márgenes estadísticos superpuestos.

Sobre el objetivo del relevamiento, Cruz fue clara. “Queremos entender cómo está la población de yaguaretés de nuestra región”, afirmó. Gracias a las cámaras trampa, los científicos pueden estimar la cantidad de individuos y analizar la tendencia de la población, si aumenta, disminuye o se mantiene estable.

Ese dato, en términos políticos, introduce una señal de alerta. La recuperación lograda no logra consolidarse en una fase de expansión sostenida. Y eso ocurre en un territorio que, aun con áreas protegidas y bosque continuo, ya muestra límites para sostener el crecimiento de la especie.

A pesar de la mejora, la investigadora advirtió que la situación sigue siendo delicada. “Estamos mejor que hace 20 años, pero sigue siendo una población crítica”, afirmó. Para que la población esté bien y no necesite acciones de conservación adicionales, se estima que debería haber unos 250 individuos.

El yaguareté necesita grandes extensiones para sobrevivir. La fragmentación del hábitat y la presión sobre el territorio empiezan a tensionar esa dinámica.

Conflicto humano y límite territorial

El principal factor de riesgo identificado no es biológico sino social: el conflicto con actividades humanas. A medida que los animales amplían su rango de movimiento fuera de áreas protegidas, aumenta la interacción con zonas productivas y rurales.

En ese contexto, la depredación de animales domésticos genera tensiones directas con productores, que en algunos casos derivan en la eliminación de ejemplares. Este fenómeno aparece como una de las amenazas más concretas para la especie en la región.

La situación expone un punto sensible para la política ambiental: la conservación deja de ser un problema exclusivamente ecológico y pasa a ser un tema de ordenamiento territorial, convivencia productiva y gestión del conflicto.

Un sistema en vigilancia permanente

El despliegue de más de 250 cámaras en una superficie de más de 500 mil hectáreas configura uno de los sistemas de monitoreo más extensos de la región. Además, el trabajo conjunto con equipos de Brasil refuerza el carácter transfronterizo del problema.

La continuidad del programa —con relevamientos cada dos años— apunta a reducir la incertidumbre sobre la tendencia poblacional. En este escenario, el nuevo monitoreo anual busca anticipar movimientos y detectar cambios antes de que se consoliden.

La clave estará en lo que muestren los próximos datos. Si la población logra retomar una senda de crecimiento o si la estabilización deriva en retroceso. En ese margen se juega no solo el futuro del yaguareté, sino también la capacidad de sostener políticas ambientales en un territorio donde la presión productiva y la conservación conviven en tensión.

Compartí esta noticia !

Brasil recluta a los bancos en su lucha para eliminar la deforestación en la Amazonia

Compartí esta noticia !

Naiara Galarraga Gortázar, El País. La lucha contra la desforestación en la Amazonia y en otros valiosos ecosistemas de Brasil es una tarea ardua y colosal que implica voluntad política, fondos, agentes forestales e ingenio. La última novedad ideada por el Gobierno federal es convertir a los bancos en fiscalizadores de lo que ocurre sobre el terreno, a miles de kilómetros de sus sucursales. A partir de este miércoles, cuando alguien solicite un crédito rural subvencionado con dinero público, el banco estará obligado a revisar en una base de datos oficial si la propiedad a la que se refiere ha talado árboles o vegetación a partir de 2019. La norma, que los bancos apoyan pero ha levantado la ira de los productores agropecuarios, es parte del arsenal gubernamental para cumplir la promesa del presidente Luiz Inácio Lula da Silva de que Brasil eliminará completamente la deforestación en 2030.

Ese plazo se lo impuso el propio Lula cuando ganó las últimas elecciones, anunció que Brasil volvía a la primera línea en la lucha global contra el cambio climático y regresó al Gobierno. A menos de cuatro años de que venza el plazo, queda mucha tarea por delante aunque la tala ilegal se ha desplomado. El último balance anual indica que la Amazonia perdió 5.796 kilómetros de vegetación nativa, lo que significa un 11% menos que el año anterior, según las mediciones por satélite realizadas por el Instituto Nacional de Investigación Espacial (INPE).

Esa es la base de datos, llamada Prodes, con la que los bancos deberán cotejar las solicitudes de créditos subvencionados. Los satélites de Prodes fotografían desde el espacio parcelas de tres metros cada 16 días (para asegurarse de que las nubes no arruinan la visión) en la Amazonia, cuya extensión es el doble de la Unión Europea, y otros biomas brasileños.

Si resulta que la propiedad en cuestión fue talada después de 2019, el productor agropecuario que pide el crédito deberá probar que esa tala es parte del porcentaje autorizado por la ley. “Así convertimos a cada gerente de banco que gestiona créditos subsidiados en un inspector de deforestación ilegal”, explicó a la agencia Reuters Andre Lima, que dirige los esfuerzos para combatir la deforestación en el Ministerio de Medio Ambiente brasileño. Incluso en el caso de que sea legal, el propietario deberá pagarla de su bolsillo.

La nueva norma atañe a los créditos subvencionados con el dinero del contribuyente, es decir, unos 53.000 millones de dólares o un tercio del crédito rural brasileño, según información del Banco Central citada por Reuters. Y es que casi una quinta parte del crédito subvencionado otorgado fue para operar propiedades deforestadas hace nada, entre 2020 y 2023, según un estudio de la Climate Policy Initiative de la Universidad Pontificia de Río de Janeiro. Es decir, durante parte del mandato de Bolsonaro y el primer año de Lula.

El poderoso lobby agropecuario ha fracasado en sus intentos de paralizar la norma o retrasar si entrada en vigor, algo que incluso el propio Ministerio de Agricultura de Lula intentó. La principal asociación del sector, la Confederación de Agricultura y Pecuaria (CNA, por sus siglas en portugués) ha señalado el riesgo de que se den falsos positivos, que los satélites indiquen una tala donde no la hay. Los expertos sostienen que el caso típico es el contrario, la destrucción de vegetación que se le escapa al ojo que supervisa desde el espacio.

Los bancos han saludado la medida. La patronal bancaria considera que les da seguridad jurídica. Las nuevas verificaciones son un seguro contra hipotéticos impagos del crédito por parte de un productor que pierde un contrato por deforestar.

La Unión Europea tiene lista una ley, cuya entrada en vigor se ha aplazado dos veces, que prevé vetar de los Veintisiete una serie de productos si proceden de áreas deforestadas. Gestada por Bruselas en los años Bolsonaro, afecta al cacao, café, soja, aceite de palma, madera, carne de vacuno, el caucho y todos sus derivados (como cuero, madera, papel o chocolate). Las resistencias de los países afectados y las dificultades técnicas han aplazado su entrada en vigor, que estaba prevista para 2024 y será el último día de 2026. Entremedias, Brasil y los países que integran con él Mercosur han cerrado un acuerdo comercial gigante que estará vigente a partir de mayo.

La deforestación ha caído un 50% en la Amazonia desde que el líder de la izquierda brasileña regresó al poder para un tercer mandato. Como bien sabe desde su primera etapa presidencial, la preservación de la selva tropical es clave para regular la temperatura global y un elemento central en la proyección internacional de Brasil. Para bien y para mal, como cuando Bolsonaro convirtió a su país en el villano ambiental planetario. La deforestación es la principal causa de las emisiones de CO² de Brasil.

El presidente Lula puso de nuevo al frente del Ministerio de Medio Ambiente y Cambio Climático —un apellido novedoso— a la veterana política y activista Marina Silva, que a principios de los años 2000 ya demostró que sabía cómo reducir drásticamente la tala ilegal en el mayor bosque tropical del mundo. Y lo ha vuelto a lograr. Estos días, Silva acaba de dejar el ministerio para presentarse a las elecciones al Senado.

Compartí esta noticia !

Monitoreo confirmó la muerte de la yaguareté “Elecha” debido a causas naturales

Compartí esta noticia !

Durante la jornada del martes, el Ministerio de Ecología y Recursos Naturales Renovables de Misiones confirmó la muerte de una hembra de yaguareté en una zona de monte de la localidad de Puerto Esperanza. El equipo técnico del Proyecto Yaguareté (CeIBA-CONICET) a cargo de su monitoreo, y guardaparques de la Provincia de Misionesse desplazaron al área indicada, donde constataron el fallecimiento del animal. Las pericias realizadas posteriormente permitieron determinar que la causa de muerte fue una infección generalizada ocasionada por lastimaduras compatibles con el ataque de otro felino, descartándose la intervención humana. Se estima también que la edad avanzada de este individuo puede haber actuado como un agravante para su situación.

El hecho se conoció ayer, a partir de una señal emitida por el collar satelital que portaba el ejemplar, dispositivo que forma parte del sistema de monitoreo del Proyecto Yaguareté. Este tipo de señal se activa cuando el animal permanece inmóvil durante un período prolongado, lo que permite alertar a los equipos técnicos ante una posible muerte. Ante esta situación, se dio inicio de manera inmediata el operativo de verificación en el área indicada por las coordenadas registradas.

Al arribar al lugar, en una zona de monte donde el ejemplar se desplazaba habitualmente, el equipo integrado por biólogos, guardaparques y técnicos constató que el individuo estaba muerto. En el sitio se realizaron las primeras pericias, registro fotográfico y evaluación del estado del animal, que presentaba signos compatibles con un proceso de descomposición de aproximadamente un día y medio, además de lesiones visibles en la región dorsal, paletas y cadera, y pérdida parcial de la cola.

Siguiendo el protocolo establecido, se procedió al traslado del cuerpo al Centro de Rescate y Conservación de Fauna Silvestre Güirá Oga de la Fundacion Felix de Azara para la realización de la necropsia. De este operativo participaron profesionales veterinaros de Güirá Oga, del Proyecto Yaguareté, el Director del Instituto Misionero de Biodiversidad (IMiBio), personal de la Policía de la Provincia cientifica y policia ambiental de Misiones.

El examen determinó como causa de muerte infección generalizada asociadas a heridas compatibles con mordedura de un gran felino, localizada en la zona dorsal. Estas lesiones derivaron el cuadro de infección generalizada que habría provocado el debilitamiento progresivo del animal, en un contexto asociado a su avanzada edad. Asimismo, no se encontraron indicios de intervención humana en el hecho. Durante la inspección del ejemplar, se detectaron restos de leche en las mamas, aunque no había indicios de succión reciente. A partir de este indicio, y para descartar la presencia de algún cachorro en el área, se dispuso un rastrillaje de la zona por parte de guardaparques y equipos técnicos que durará varios días.

“Elecha” era una yaguareté registrada por los científicos del Proyecto Yaguareté desde el año 2014 mediante cámaras trampa. En abril de 2025 había sido capturada en el marco de acciones de conservación y equipada con un collar satelital para su seguimiento, lo cual permitió conocer en detalle sus movimientos y entender los requerimientos de esta especie en áreas de uso humano. Se estima que tenía al menos 16 años de edad, una edad muy avanzada para esta especie, y que a lo largo de su vida tuvo varias camadas, contribuyendo de forma sustancial a la población de yaguareté en Misiones y en la Argentina.

Compartí esta noticia !

Categorías

Solverwp- WordPress Theme and Plugin