La desarrolladora inmobiliaria Silvana Ratti S.A., una de las firmas más visibles del boom de edificios en Posadas durante la última década, solicitó el concurso preventivo de acreedores ante la Justicia comercial para reordenar su situación financiera, en un contexto de fuerte contracción de la actividad de la construcción en medio de la recesión y el ajuste que impuso el Gobierno nacional.
Desde la empresa indicaron que el objetivo del proceso es reorganizar especialmente compromisos financieros con entidades bancarias, mientras que las obras en marcha continuarían en ejecución.
El objetivo de la empresa es reestructurar compromisos con entidades financieras y ordenar el flujo de la empresa para continuar con los proyectos en marcha y cumplir con los clientes.
La decisión se produce en medio de un escenario complejo para el sector: caída de ventas de unidades, retracción del crédito hipotecario y un mercado inmobiliario cada vez más dependiente del ahorro privado.
Silvana Ratti creció literalmente dentro del mundo de la construcción. Hija del empresario Omar Ratti, uno de los constructores más conocidos de Misiones, su infancia transcurrió entre planos, obras y reuniones de obra. Con vuelo propio, armó una de las desarrolladoras más importantes de la provincia, con un plan de expansión en el segmento premium, que encontró freno en los últimos meses y obligó a la reestructuración financiera: se frenó la venta de departamentos y las inversiones proyectadas se congelaron.
Durante los últimos años, la firma se convirtió en una de las desarrolladoras más activas de la capital misionera.
Entre los proyectos construidos o entregados figuran edificios como Cyra Tower, Marwa o Kona 21, mientras que actualmente existen otros desarrollos en ejecución como Windhouse, Shukra Tower, Malka, Merak y Nyx West.
Sin embargo, el contexto macroeconómico comenzó a erosionar ese ciclo de expansión.
El mercado inmobiliario local depende en gran medida de inversores privados y del sistema de fideicomiso al costo, donde las ventas de unidades financian el avance de las obras. El acceso a departamentos de gama media o alta se volvió cada vez más limitado para los compradores finales. En Posadas, el valor de muchas unidades nuevas oscila entre 150.000 y 300.000 dólares, cifras que hoy quedan fuera del alcance de la mayoría de la clase media sin crédito hipotecario, desaparecido por las altas tasas en la Argentina.
El caso de Ratti se inscribe en una crisis más amplia que atraviesa al sector.
Desde fines de 2023, la paralización de gran parte de la obra pública y la recesión económica provocaron una fuerte contracción de la actividad.
Los indicadores del Instituto de Estadística y Registro de la Industria de la Construcción (IERIC) muestran que la actividad en Misiones atraviesa una de las contracciones más fuertes de los últimos años.
De acuerdo con los informes de coyuntura, la provincia registró una caída interanual del 24,2% en el empleo formal de la construcción, ubicándose entre las jurisdicciones con peor desempeño del país.
El impacto no se limita a los trabajadores. También se observa una reducción del número de empresas activas en el sector, que en el país se encuentra más de 24% por debajo de los niveles máximos alcanzados en los ciclos expansivos de la construcción, como los registrados entre 2008 y 2013.
La construcción siempre fue un termómetro de la economía argentina. Cuando la actividad crece, las grúas dominan el paisaje urbano. Cuando se detiene, las ciudades quedan llenas de estructuras a medio camino. El concurso preventivo de una desarrolladora emblemática de Posadas es, en ese sentido, mucho más que la historia de una empresa: es el reflejo de un sector que vuelve a sentir el peso de un ciclo económico adverso.
“Lo que pasó, Negro, es que es más difícil de lo que vos creés“. El ministro de Economía, Luis Caputo se justificó ante los empresarios reunidos en Córdoba, convocados por la Fundación Mediterránea. El reincidente intentaba explicar porqué, pese a los éxitos declamados, el riesgo país no cede y la Argentina sigue siendo sumamente frágil ante cualquier estornudo externo, como la guerra que acaba de estallar por el ataque de Estados Unidos e Israel a Irán. El auditorio se mostró comprensivo, pero lo cierto es que los datos no acompañan el optimismo de Caputo, quien prometió “un gran 2026” con inversiones nunca vistas que “van a generar cientos de miles de puestos de trabajo”.
“Ya hay inversiones aprobadas por 26.000 millones de dólares que son una muestra de confianza sobre lo que está pasando en Argentina”, deslizó. Después, en Mendoza, contó que hay otros 42.000 millones adicionales a aprobar mediante el RIGI. Sin embargo, esas inversiones por venir, se concentran en la minería y el petróleo, cuando el resto de la economía se derrumba sin encontrar el fondo del pozo. La industria argentina se convirtió en la segunda en el ámbito mundial, con mayor caída, con 7,9 por ciento en los últimos dos años, apenas por debajo de Hungría, que fue afectada por la guerra de Ucrania y una crisis energética.
Caputo, en cambio, cree que la guerra en Irán jugará a favor de Argentina por la demanda eventual de petróleo, que hay en abundancia en Vaca Muerta. Puede ser. En el mediano plazo. En el corto, la guerra ya impacta en el valor del crudo y eso puede trasladarse al precio de los combustibles que podrían registrar aumentos superiores al 10% en los surtidores. Las naftas ya aumentaron 268,9% desde que asumió el gobierno libertario.
Lejos del optimismo petrolero, Misiones ya siente los efectos de la guerra. La escalada obligó a paralizar cargamentos de yerba mate con destino a Siria. La naviera MSC -Mediterranean Shipping Company-, una de las principales operadoras del transporte marítimo mundial y una de las que opera en el puerto de Posadas, suspendió reservas de carga con destino a la región y aplicó recargos extraordinarios por combustible y riesgo de guerra.
La medida responde al deterioro de la seguridad en rutas marítimas estratégicas como el Estrecho de Ormuz y Bab el-Mandeb, corredores clave para el tráfico internacional entre Asia, Europa y Medio Oriente. Los recargos de emergencia por combustible (Emergency Fuel Surcharge) y por riesgo de guerra, están vigentes para reservas confirmadas desde el 3 de marzo. Estos cargos pueden alcanzar hasta 2.000 dólares por contenedor de 20 pies y 3.000 dólares para contenedores de 40 pies, lo que encarece de forma significativa el comercio exterior.
El impacto potencial para Argentina se concentra en un producto muy específico: la yerba mate. Siria es históricamente el principal importador mundial, con una demanda sostenida que absorbe buena parte de las exportaciones argentinas destinadas a Medio Oriente. La paralización de reservas y las restricciones logísticas amenazan con interrumpir temporalmente los embarques hacia ese mercado, uno de los pilares del negocio exportador del sector. Están en juego más de 20 millones de kilos, de los cuáles, buena parte sale de Misiones.
La guerra, entonces, en la que Argentina tomó partido por “el lado correcto”, se suma a los problemas que ya arrastra la industria. La exportación de té cayó 18,1 por ciento en el último año y suma un alerta a las economías regionales, que tienen a la yerba en rojo desde hace tiempo. Desde el sector industrial advierten que el escenario puede agravarse si no se corrigen los costos internos.
Renso Klimiuk, empresario tealero y yerbatero, sostuvo que la caída de las exportaciones responde en gran medida al fuerte encarecimiento de los costos en dólares. “Hoy producir en Argentina se volvió extremadamente caro. El costo de la energía se triplicó y los combustibles aumentaron 300 por ciento. Es una locura el nivel de incremento de los costos que tuvimos”, afirmó.
Según explicó, la baja del dólar mayorista frente al aumento de los costos genera un escenario crítico para la competitividad internacional. “Se armó el combo perfecto: los costos en dólares suben y el tipo de cambio baja. Así se pierden mercados porque no podemos competir con los grandes países productores”, advirtió. El empresario anticipó un panorama complejo para el sector: “Si no cambia algo, este año va a ser peor”. “Los números van a ser más bajos“, coincidió otra empresaria del sector.
La industria tealera pidió a Caputo la vuelta de un “dólar exportador” para fortalecer las exportaciones, pero así como ante las súplicas de los productores de yerba, las respuestas de Nación han sido nulas.
Lejos de atender las demandas de las economías regionales, el ministro de Economía insiste en que el modelo no se toca: “La forma de ganar competitividad es bajando impuestos, bajando regulaciones…”, sentenció.
El ministro evalúa los resultados de su segunda gestión como un éxito. “Se logró hacer todo esto con la economía también creciendo y logrando sacar a más de 11 millones de argentinos de la pobreza, esto es algo que nos debíamos todos como país y todavía hay un largo camino por recorrer”, afirmó.
Más allá de lo inverosímil del relato, llama la atención que el ministro no se ponga de acuerdo con el Presidente a la hora de hablar de la pobreza: Milei dice que son 15 millones los argentinos que salieron de la pobreza, a razón de un millón por mes, según sus últimos discursos.
Difícil de sostener el argumento de la baja de la pobreza en medio del derrumbe económico, más de 300 mil puestos de trabajo perdidos y una inflación que lejos está de ser contenida. Un análisis de los registros laborales oficiales muestra que solo dos provincias lograron aumentar el empleo asalariado privado registrado desde la asunción de Milei. Se trata de Neuquén y Río Negro, impulsadas por el dinamismo de la formación hidrocarburífera Vaca Muerta, mientras que las otras 22 jurisdicciones del país registraron caídas.
La inconsistencia es enorme, pero poco se cuestiona, porque hacerlo obliga a exponerse a la verborragia presidencial, como ocurrió durante la apertura de las sesiones ordinarias del Congreso. Por momentos en tono vulgar, el Presidente dedicó su mensaje a disparar contra la oposición, particularmente el kirchnerismo y la izquierda, espacios que al mismo tiempo considera un riesgo latente y cadáveres políticos.
El Presidente está convencido de que va camino a la reelección -su discurso del domingo pareció ser el lanzamiento de campaña-, justamente por la escasa capacidad de reacción de la oposición. El peronismo no logra salir de su interna adolescente y su poder de fuego se limita a Buenos Aires, donde Axel Kicillof debe lidiar con los caprichos del camporismo residual.
Sin oposición real, Milei tiene allanado el camino, aún cuando los resultados de su gestión sean escasos. Ese escenario le permite darse lujos de “elegir” el lado correcto y exponer a la Argentina a una contienda innecesaria y lejana.
Su alineamiento con Donald Trump es entusiasta y acrítico. Simplemente celebra acompañarlo. Este sábado fue partenaire de la Cumbre “Escudo de las Américas”, una especie de Consenso de Washington pero de la seguridad: el mandato de Trump es que los Ejércitos podrán intervenir en la lucha contra el narcotráfico y otros delitos. Todo bajo la supervisión de Estados Unidos. La ley argentina prohíbe expresamente la intervención militar en la seguridad interior. Nimiedades.
“I’m not going to learn your damn language. I don’t have time” (“No voy a aprender su maldito idioma. No tengo tiempo”), dijo Trump para dejar claro quien impone las condiciones. El alineado auditorio de presidentes latinos celebró el “chiste”.
La iniciativa, presentada en el complejo Trump National Doral, implica el uso de fuerza letal y protocolos inéditos de cooperación en materia de defensa, según informó el mandatario norteamericano durante su discurso. Contra el narcotráfico y… contra China.
La llamada Carta de Doral formaliza la estructura del bloque, que integran países como Argentina, El Salvador, Ecuador, Paraguay, Chile, Costa Rica, Panamá, Honduras, República Dominicana, Bolivia y Trinidad y Tobago. El acuerdo destaca la presencia de mandatarios alineados con la doctrina “América Primero”. Entre los firmantes figuran Milei, Nayib Bukele (El Salvador), Daniel Noboa (Ecuador), Santiago Peña (Paraguay) y José Antonio Kast, presidente electo de Chile. El final del acto, con Trump regalando lapiceras a los presidentes, es digno de una comedia. Control vs Kaos.
Lejos de las mieles palaciegas, la realidad argentina es menos rutilante. La industria no para de caer, la construcción no levanta y el consumo está planchado desde hace meses. Los gobernadores no hallan respuestas en el Gobierno nacional y la caída de coparticipación asfixia a las provincias. Misiones conserva músculo para poder sostener la gestión, aunque cada peso exige un esfuerzo de distribución.
Por primera vez en más de dos décadas, la Provincia tomó un crédito internacional para poder concretar inversiones en infraestructura energética, largamente negociadas con la Nación -desde gestiones anteriores- y sin respuestas de la Nación.
El gobernador Hugo Passalacqua logró destrabar un crédito de 75 millones de dólares con la Corporación Andina de Fomento que servirá para concretar la extensión de la línea de 132 Kv desde San Isidro, hasta Alem y Oberá. Son 180 kilómetros de una “autopista” energética, como definió Matías Sebely, intendente de una de las ciudades beneficiadas. Las obras se pondrán en marcha a la brevedad.
También en breve se anunciarán obras en rutas provinciales, con financiamiento propio y se gestiona otro crédito internacional, con el Banco Interamericano de Desarrollo, para obras la ruta nacional 14 y accesos a distintas ciudades.
El panorama es claro: de la Nación no podrá esperarse más recursos para obras o infraestructura. A arreglarse con lo que hay. Por eso la premisa de Passalacqua es gestión y gestión. La exigencia a los ministros es constante, aunque algunos pueden exhibir más resultados que otros.
El plan de ajuste sigue en camino y en el día a día, una gestión de cercanía y servicios, aunque sean mínimos. Mirar mejor, entrega de títulos, pequeños respaldos a la microeconomía son herramientas clave contra la escasez.
La infraestructura energética de Misiones suma una nueva vía de financiamiento internacional. El Gobierno nacional aprobó el esquema de garantías que permitirá a la provincia acceder a un préstamo de hasta 75 millones de dólares de la Corporación Andina de Fomento destinado a ampliar y modernizar la red eléctrica. La medida quedó formalizada mediante el Decreto 131/2026, publicado el 5 de marzo en el Boletín Oficial, y habilita la firma de los contratos necesarios para ejecutar el programa que tendrá un impacto directo en el sistema energético de la zona sur, con la extensión de la línea 132 entre San Isidro, en Posadas, Alem y Oberá.
El financiamiento apunta al “Proyecto de Mejoras de Infraestructura de Redes Eléctricas en la Provincia de Misiones”, una iniciativa orientada a fortalecer el sistema de transmisión y facilitar la integración de energías renovables en la red provincial. El mecanismo incluye una garantía soberana del Estado nacional y una contragarantía de la provincia, que respalda los compromisos financieros asumidos.
El dato central del decreto es el monto: USD 75 millones, un volumen significativo para inversiones en infraestructura energética provincial en un contexto de restricción fiscal y limitado acceso al crédito externo.
Cómo funciona el financiamiento: garantía nacional y contragarantía provincial
La norma aprueba dos instrumentos contractuales que estructuran la operación financiera.
Por un lado, el Contrato de Garantía entre la República Argentina y la Corporación Andina de Fomento (CAF) establece que el Estado nacional actuará como garante solidario de las obligaciones de pago del préstamo otorgado a la provincia. Esto significa que, ante un eventual incumplimiento del prestatario, el Gobierno nacional deberá responder por el capital, intereses, comisiones y demás cargos financieros asociados al crédito.
A su vez, se aprueba un Contrato de Contragarantía entre la Nación y el Gobierno de Misiones. En este acuerdo, la provincia se compromete a reembolsar cualquier monto que el Estado nacional deba afrontar en su condición de garante.
El mecanismo prevé además una herramienta clásica del financiamiento subnacional en Argentina: si la provincia no cumple con los pagos, el Gobierno nacional podrá instruir al Banco Nación para retener fondos de la coparticipación federal y destinarlos a cancelar la deuda.
Este esquema busca preservar el crédito soberano frente al organismo financiero internacional y, al mismo tiempo, asegurar que la responsabilidad final del endeudamiento recaiga sobre la jurisdicción beneficiaria.
El proyecto: redes de transmisión y energías renovables
Los fondos del préstamo estarán destinados a mejorar la infraestructura eléctrica en la región centro de Misiones.
El programa se estructura en dos componentes principales: Inversión en infraestructura de transmisión eléctrica, orientada a ampliar y modernizar las redes existentes. Gestión del financiamiento, vinculada a la administración técnica y financiera del proyecto.
El objetivo declarado es mejorar la calidad y confiabilidad del suministro eléctrico, además de facilitar la integración de energías renovables dentro del sistema provincial.
El proyecto también busca reforzar la capacidad del sistema para acompañar el crecimiento de la demanda energética, un factor relevante en provincias con fuerte desarrollo industrial forestal, agroindustrial y turístico.
Antecedentes institucionales y encuadre financiero
La operación se inscribe dentro del esquema habitual de financiamiento de organismos multilaterales para proyectos de infraestructura subnacional.
En este caso, la CAF – Banco de Desarrollo de América Latina se comprometió a otorgar el préstamo a la provincia con la condición de contar con una garantía soberana de la República Argentina. Ese requisito es frecuente en operaciones de crédito internacional con gobiernos provinciales.
Antes de la aprobación del decreto, distintos organismos técnicos evaluaron la operación.
El Banco Central analizó el impacto de la garantía en la balanza de pagos y concluyó que el efecto macroeconómico será limitado y consistente con la dinámica prevista de las operaciones externas.
Por su parte, la Oficina Nacional de Crédito Público del Ministerio de Economía indicó que el costo financiero del préstamo resulta inferior al que la Argentina podría obtener en el mercado, lo que refuerza la conveniencia del financiamiento multilateral frente a otras fuentes de crédito.
Impacto económico: infraestructura energética y desarrollo regional
Desde el punto de vista económico, la medida apunta a fortalecer uno de los cuellos de botella estructurales de muchas economías regionales: la infraestructura energética.
La inversión en redes de transmisión puede generar efectos en varias dimensiones:
Inversión pública: el préstamo habilita recursos externos para obras eléctricas en una provincia con creciente demanda energética.
Competitividad productiva: una red más robusta reduce riesgos de interrupciones y mejora la estabilidad del suministro para industrias, aserraderos, agroindustrias y servicios.
Integración energética: la modernización de la red facilitará la incorporación de fuentes renovables, un objetivo cada vez más presente en las políticas energéticas provinciales.
Efecto fiscal controlado: al tratarse de financiamiento externo con garantía nacional, el riesgo crediticio se comparte entre Nación y provincia, aunque el esquema de contragarantía mantiene la responsabilidad primaria en el gobierno provincial.
Financiamiento multilateral para infraestructura provincial
En términos de política pública, el decreto muestra continuidad en el uso de organismos multilaterales como fuente de financiamiento para obras de infraestructura en provincias.
El Gobierno nacional mantiene un rol central en estas operaciones, ya que: otorga la garantía soberana exigida por los organismos internacionales, y establece mecanismos de contragarantía para preservar el crédito público.
La medida también delega en el Ministerio de Economía y en la Secretaría de Finanzas la facultad de firmar los contratos y eventuales modificaciones operativas, siempre que no alteren el monto ni el destino del financiamiento.
El complejo tealero cerró el último año con una fuerte caída en sus exportaciones y se suma a la lista de economías regionales en situación de alerta, en un contexto donde los sectores productivos del interior enfrentan presiones de precios, concentración de mercados y una creciente volatilidad en la demanda internacional.
Según los últimos datos de comercio exterior, las exportaciones del complejo té alcanzaron 67 millones de dólares, lo que representó una caída interanual de 18,1%, uno de los retrocesos más marcados entre las cadenas agroindustriales vinculadas al noreste argentino. En cuanto a toneladas, en 2024 se exportaron 73,6 mil toneladas y en 2025, 62,3 mil toneladas. Pero el promedio exportador entre té negro y verde era de 76 a 78 millones de kilos.
Desde el sector privado advierten que el escenario puede agravarse si no se corrigen los costos internos. Renzo Klimiuk, empresario tealero y yerbatero, sostuvo que la caída de las exportaciones responde en gran medida al fuerte encarecimiento de los costos en dólares de la producción. “Hoy producir en Argentina se volvió extremadamente caro. Es una locura el nivel de incremento de los costos que tuvimos”, afirmó.
Según explicó, la baja del dólar mayorista frente al aumento de los costos genera un escenario crítico para la competitividad internacional. “Se armó el combo perfecto: los costos en dólares suben y el tipo de cambio baja. Así se pierden mercados porque no podemos competir con los grandes países productores”, advirtió. En ese contexto, el empresario anticipó un panorama complejo para el sector: “Si no cambia algo, este año va a ser peor”. “Los números van a ser más bajos“, coincidió una empresaria del sector.
El perfil exportador del sector continúa altamente concentrado en el té negro, que representó 96,6% de los envíos, mientras que el té verde explicó apenas 3,4%. Las exportaciones de extractos, esencias y concentrados de té tuvieron una participación marginal.
La concentración también se refleja en los mercados de destino. El índice de Herfindahl-Hirschman (IHH), que mide el nivel de concentración comercial, se ubicó en 0,44, un valor elevado que evidencia la fuerte dependencia de pocos compradores. De hecho, tres países concentraron el 82,1% de los envíos.
El principal destino del té argentino fue el bloque USMCA (Estados Unidos, México y Canadá), con exportaciones por 45 millones de dólares. Dentro de ese mercado, Estados Unidos absorbió el 99,1% de los despachos, lo que confirma la alta exposición del sector a la evolución de la demanda norteamericana.
Para las provincias productoras, principalmente Misiones y Corrientes, esta caída en las exportaciones implica una señal de alarma adicional en un contexto donde varias economías regionales atraviesan tensiones productivas y financieras.
Los contrastes de la yerba mate
El contraste más marcado dentro de las economías regionales del noreste se observa en la cadena de la yerba mate. Mientras el mercado interno enfrenta una fuerte crisis de precios de la materia prima y conflictos entre productores e industriales, el complejo exportador logró cerrar el año con un balance positivo.
Las exportaciones del complejo yerbatero alcanzaron 117 millones de dólares, con un crecimiento interanual de 14,8%.
La estructura exportadora muestra una fuerte predominancia de la yerba mate elaborada. El 94,3% de las ventas externas correspondió a ese producto, mientras que el 5,7% restante se distribuyó entre extractos, esencias y concentrados.
El índice de concentración comercial (IHH) fue de 0,47, lo que indica un alto nivel de dependencia de pocos mercados. En efecto, el 84,1% de las exportaciones se dirigió a tres países.
El principal destino fue Medio Oriente, región que absorbió exportaciones por 82 millones de dólares, consolidándose como el principal motor de la demanda externa del producto argentino.
Este desempeño exportador contrasta con la situación interna de la cadena, donde la caída del precio de la hoja verde y las tensiones regulatorias mantienen al sector en una situación crítica.
Tabaco: crecimiento moderado con fuerte presencia europea
Otra de las economías regionales con peso en el noreste argentino es el complejo tabacalero, que cerró el año con exportaciones por 347 millones de dólares, lo que representa 0,4% del total exportado por el país.
Las ventas externas registraron un crecimiento interanual de 7,3%, con una estructura productiva dominada por dos variedades.
El tabaco Virginia desvenado o desnervado explicó 57,9% de las exportaciones, mientras que el tabaco Burley desvenado representó 30,3%. En menor medida también se exportaron cigarrillos y otros tipos de tabaco sin desvenar.
El comercio exterior del sector presenta una concentración moderada. Cuatro países concentraron el 72,9% de las ventas, mientras que el índice de concentración (IHH) se ubicó en 0,20, similar al registrado el año anterior.
El principal destino fue la Unión Europea, con exportaciones por 173 millones de dólares, consolidando a ese bloque como el principal mercado del tabaco argentino.
Forestación: crecimiento sostenido del complejo exportador
El complejo forestal, otro de los pilares productivos del noreste argentino, representó 0,9% del total de exportaciones del país.
Las ventas externas del sector alcanzaron 821 millones de dólares, con un incremento interanual de 10,3%.
La estructura exportadora muestra tres grandes segmentos. El 43,1% correspondió a productos celulósicos y papeleros, principalmente pasta química de madera de conífera y papel y cartón. El 37,4% estuvo compuesto por productos del sector maderero, como madera aserrada de pino y madera de coníferas perfilada. El 19,5% restante correspondió a otras exportaciones forestales, principalmente extracto de quebracho.
Desde el punto de vista industrial, el 53,3% de las exportaciones fueron manufacturas de origen industrial (MOI), el 39,5% manufacturas de origen agropecuario (MOA) y el 7,1% productos primarios (PP).
La diversificación de mercados es mayor que en otros complejos regionales. Cuatro países concentraron el 57,5% de las exportaciones, mientras que el índice de concentración (IHH) fue de 0,09, reflejando una estructura comercial más equilibrada.
Los principales destinos fueron el Mercosur, con exportaciones por 208 millones de dólares -donde Brasil explicó el 63,6% de los envíos-, el bloque USMCA, con 178 millones de dólares -con Estados Unidos concentrando el 81%– y el grupo Resto de ALADI, con 145 millones de dólares.
Economías regionales bajo presión
El desempeño de estos complejos refleja una realidad heterogénea dentro de las economías regionales argentinas. Mientras el sector forestal y el tabaco logran sostener o mejorar sus exportaciones, la cadena tealera muestra señales claras de debilitamiento, con fuerte dependencia de pocos mercados y una caída significativa de los envíos.
En paralelo, la yerba mate mantiene un buen desempeño exportador, aunque el conflicto por los precios de la materia prima y las tensiones en la cadena productiva mantienen al sector en una situación delicada.
El cuadro general muestra que, más allá de algunos resultados positivos en comercio exterior, las economías regionales continúan enfrentando un escenario frágil, marcado por la concentración de mercados, la volatilidad de la demanda internacional y los conflictos internos en las cadenas productivas. En ese contexto, la caída del té aparece como una nueva señal de alerta para una de las actividades históricas del noreste argentino.
El mercado de la yerba mate comenzó el año con señales mixtas: una leve caída en la cosecha de hoja verde, una recuperación del consumo interno tras la baja de diciembre y un repunte interanual de las exportaciones, aunque con una tendencia descendente en los últimos meses, de acuerdo al informe mensual elaborado por el Instituto Nacional de la Yerba Mate (INYM).
De acuerdo con el reporte, el volumen comercializado de yerba mate alcanzó en enero los 24.973.078 kilos, sumando los despachos destinados al mercado interno y los envíos al exterior. Este indicador es considerado el más cercano al comportamiento del consumo en góndola, ya que incluye tanto los envíos a centros de distribución como las compras de mayoristas, hipermercados y supermercados. En términos interanuales, la suma del mercado interno y las exportaciones muestra un crecimiento de 2,02% respecto al primer mes de 2025, lo que refleja una expansión moderada del volumen total comercializado por la cadena yerbatera.
Repuntes y alertas
El principal destino de la producción continúa siendo el mercado doméstico. Durante enero, las ventas internas alcanzaron 21.399.665 kilos, lo que representa una caída de 2,91% respecto al mismo mes del año anterior, pero al mismo tiempo un crecimiento de 7,32% en comparación con diciembre de 2025.
Este nivel marca el volumen más alto desde octubre, lo que sugiere una recuperación parcial del consumo tras el cierre de año. En términos anuales, el mercado interno cerró 2025 con 266.788.512 kilos comercializados, confirmando el peso estructural del consumo argentino dentro de la cadena yerbatera.
Las exportaciones totalizaron 3.573.413 kilos en enero, con un incremento interanual de 46,6% respecto a enero de 2025. Sin embargo, en la comparación con diciembre registraron una caída de 18,55%, lo que alerta sobre la tendencia descendente que se observa desde septiembre del año pasado.
En ese mes, los envíos al exterior habían alcanzado 7.252.770 kilos, el nivel más alto del segundo semestre. Desde entonces, el volumen exportado viene reduciéndose, pese a que 2025 terminó con un récord histórico de exportaciones.
A esta dinámica se suma ahora un factor geopolítico que genera incertidumbre en el sector. La reciente escalada del conflicto en Medio Oriente, tras los ataques de Estados Unidos e Israel contra Irán, llevó a operadores a paralizar temporalmente movimientos comerciales hacia esa región, uno de los destinos relevantes para la yerba mate argentina. La situación podría afectar el ritmo exportador en los próximos meses si la tensión se prolonga.
En el inicio del año también se registró una reducción en el ingreso de materia prima a los secaderos. Durante enero se procesaron 16.426.312 kilos de hoja verde, lo que representa 3,16% menos que en enero del año pasado y una caída más pronunciada de 21,9% en relación con diciembre.
Este indicador refleja la dinámica de la cosecha y constituye un dato clave para anticipar el comportamiento futuro de la oferta dentro de la cadena productiva.
En cuanto a los formatos de comercialización, las estadísticas del INYM muestran que los envases de medio kilo continúan liderando ampliamente las preferencias de los consumidores.
Durante enero, la distribución por formatos fue la siguiente:
Paquetes de 500 gramos: 55,49%
Paquetes de 1 kilo: 39,65%
Envases de 2 kilos: 1,38%
Paquetes de 250 gramos: 0,78%
Otros formatos: 0,18%
Sin estampillas: 2,52%
De este modo, los formatos de medio kilo y un kilo concentraron el 95,14% de las salidas de molinos al mercado interno, una proporción que se mantiene prácticamente sin cambios en los últimos años y confirma la estabilidad de los hábitos de consumo.