Costa Rica fortalece su resiliencia financiera con nuevo acuerdo de crédito del FMI
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Costa Rica accede a USD 1.500 millones del FMI bajo línea de crédito flexible para fortalecer su resiliencia económica
El Fondo Monetario Internacional aprobó un nuevo acuerdo por dos años con Costa Rica en el marco de la Línea de Crédito Flexible. El país centroamericano utilizará este instrumento como respaldo precautorio frente a potenciales shocks externos.
El FMI respalda a Costa Rica con línea de crédito flexible por USD 1.500 millones
El Directorio Ejecutivo del Fondo Monetario Internacional (FMI) aprobó este lunes un nuevo acuerdo de dos años con Costa Rica bajo la Línea de Crédito Flexible (LCF) por un monto equivalente a DEG 1.108,20 millones (alrededor de USD 1.500 millones, el 300% de su cuota). El acuerdo tendrá carácter precautorio, es decir, no implica uso inmediato de los fondos, sino que funcionará como seguro financiero frente a riesgos externos adversos.
Según el FMI, Costa Rica cumple con los exigentes criterios de elegibilidad para este tipo de asistencia, reservada a países con marcos institucionales sólidos y políticas macroeconómicas consistentes, destacando además su compromiso con la disciplina fiscal y la estabilidad financiera.
¿Qué implica este nuevo acuerdo para Costa Rica? Reafirma la solidez macroeconómica
La LCF es un instrumento excepcional del FMI destinado únicamente a economías con fundamentos sólidos, marcos institucionales robustos y trayectoria confiable en el manejo de políticas económicas. En ese sentido, el organismo multilateral destacó que:
“Costa Rica cuenta con fundamentos económicos y marcos de política institucional muy sólidos. Su impresionante historial de reformas ha impulsado el crecimiento del PIB, reducido la deuda pública y disminuido la pobreza”, sostuvo Kenji Okamura, Subdirector Gerente del FMI.
Refuerzo precautorio frente a riesgos globales
El acuerdo no está condicionado a reformas específicas, como sucede con programas tradicionales del Fondo, y busca brindar respaldo ante eventuales escenarios de volatilidad externa, como:
- Incertidumbre geopolítica prolongada.
- Caída del crecimiento de socios comerciales.
- Aumento del costo del financiamiento internacional.
- Alzas inesperadas en los precios del petróleo.
Las autoridades costarricenses indicaron que no prevén utilizar los fondos, salvo que se materialicen esos riesgos, y evalúan reducir el acceso si las condiciones internacionales se estabilizan.
Continuidad en la relación con el FMI
Costa Rica ha mantenido una cooperación fluida con el FMI en los últimos años:
- En abril de 2020, accedió al Instrumento de Financiamiento Rápido (IFR) durante la pandemia.
- En marzo de 2021, firmó un acuerdo con el Servicio Ampliado del FMI (SAF), recientemente completado en junio de 2024.
- En noviembre de 2022, accedió al Servicio de Resiliencia y Sostenibilidad (SRS), también finalizado en junio de 2024.
Con esta nueva LCF, el país transita hacia una etapa de mayor estabilidad financiera y consolidación macroeconómica, posicionándose como referente regional en materia de credibilidad institucional y manejo prudente de la política económica.
Declaración del FMI: respaldo explícito a la gestión costarricense
Durante la aprobación del acuerdo, el FMI subrayó:
“Las autoridades se han comprometido a mantener sus políticas y marcos institucionales muy sólidos. Están dando la prioridad adecuada a seguir reduciendo la deuda pública, institucionalizar la independencia del banco central y reforzar aún más la supervisión financiera”, detalló Okamura.
Implicancias futuras: señal de confianza para mercados e inversores
Este acuerdo no solo fortalece las reservas internacionales de Costa Rica, sino que envía una señal positiva a los mercados, incrementando su capacidad de financiamiento externo en condiciones favorables. Además, refuerza su posición ante las agencias calificadoras y actores del mercado internacional.
En el escenario actual de incertidumbre global, el respaldo del FMI permite a Costa Rica enfrentar con mayor solidez eventuales choques externos, sin comprometer sus reformas estructurales ni su senda de sostenibilidad fiscal
