Créditos a un click: 7 millones se financian con fintech pero el 72% no entiende cómo funcionan los intereses
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El lunes 5 de octubre se celebra el Día de la Educación Financiera, una fecha que busca promover una gestión responsable del dinero y mejorar el conocimiento sobre las finanzas personales. La efeméride llega en un momento particular para la Argentina: mientras acceder a herramientas financieras es cada vez más simple y digital, comprender plenamente sus costos y riesgos sigue siendo uno de los principales desafíos.
En datos, más de 7 millones de argentinos ya se financian a través de fintech. En febrero de 2026, la cartera del sector creció 47% interanual en términos reales, según datos del Banco Central. A fines de 2025 eran 6,7 millones de personas, dos millones más que un año antes.
La expansión convive con un deterioro en los indicadores de pago. La irregularidad de la cartera fintech alcanzó el 26,2% y llegó al 34,1% en los préstamos personales otorgados por proveedores no financieros. Además, de los dos millones de personas que sumaron financiamiento fintech durante 2025, 1,6 millones ya tenían crédito con bancos u otros proveedores.
El escenario abre una discusión más amplia: si facilitar el acceso alcanza para hablar de inclusión financiera o si la tecnología también debe ayudar al usuario a comprender el costo y los riesgos de la decisión que está tomando.
Esta es una discusión que otros sectores de las finanzas digitales ya enfrentaron antes. En el ecosistema cripto, la educación y la comprensión de las herramientas se volvieron parte central de la adopción.
“Con las criptomonedas aprendimos muy temprano que dar más autonomía financiera también implica darle más conocimiento al usuario. La innovación tiene que hacer más simples las herramientas, pero no debería hacer invisible el riesgo. El acceso por sí solo no es inclusión si la persona no comprende la decisión que está tomando”, señala Jeremy Almond, cofundador y CEO de Paystand.
La alerta: el 72% no comprende cómo funcionan los intereses
La preocupación no es exclusiva de la Argentina. Un relevamiento realizado en 39 economías mostró que, entre los adultos que habían tomado algún crédito completamente online, apenas 28% comprendía cómo funcionan el interés simple y compuesto y sólo 35% alcanzaba el nivel mínimo de alfabetización financiera digital, según un informe de la OECD.
El organismo advierte que los procesos rápidos de aprobación, el marketing y la posibilidad de contratar crédito con pocos pasos pueden favorecer decisiones repetidas de endeudamiento sin una evaluación completa de sus consecuencias. También recomienda incorporar información y educación en el momento previo a contratar financiamiento, para que el usuario pueda evaluar costos, capacidad de repago y riesgos antes de asumir una nueva deuda.
La discusión empieza así a trasladarse del acceso al diseño de los productos: no sólo cuánto sabe una persona de finanzas, sino también qué información recibe justo antes de decidir.
Una experiencia que cripto conoce de cerca
El ecosistema cripto convive desde sus comienzos con esa tensión. Operar con activos digitales puso más decisiones directamente en manos del usuario y obligó a desarrollar mecanismos de seguridad, alertas, chequeos e instancias de educación al mismo tiempo que los productos se hacían más simples.
Para Rafael Meruane, cofundador y CEO de Notbank by CryptoMarket, agregar algún nivel de verificación no necesariamente empeora la experiencia.
“Cripto siempre puso una responsabilidad importante del lado del usuario: revisar, entender y confirmar. Eso fue visto durante mucho tiempo como una dificultad. Hoy la discusión en las finanzas digitales empieza a mostrar que hay decisiones en las que un doble chequeo, una alerta o una explicación clara antes de confirmar pueden ser parte de una buena experiencia y no un obstáculo para las personas”, explica.
Durante la última década, buena parte de la innovación financiera se concentró en eliminar pasos, formularios y tiempos de espera. El desafío que empieza a emerger ahora es otro: conseguir que una experiencia más simple no implique una decisión menos informada.
