Del crisol de razas a la pasarela global: Valentina, la misionera que brilló en la semana de la moda en Milán

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Impacta su esbelta figura. El crisol de razas está en cada uno de sus poros, con esa belleza que solo se encuentra en Misiones. Elegancia y profesionalismo la posicionan como el futuro del modelaje de alta costura que tiene como presente a Ingrid Grudke. Pero la obereña Valentina Ferrari D’Agostini no es solo una promesa: acaba de cumplir el sueño de desfilar en la Semana de la Moda en Milán, para tres marcas europeas.
Aunque recién está dando los primeros grandes pasos en las principales pasarelas, hace varios años comenzó a llamar la atención de la moda en la Argentina. Sus ojos verdes, piel mate y medidas en el punto justo para su casi metro ochenta, se conjugan con una seductora osadía juvenil que se aprecia en cada foto captada primero por la agencia Civiles y después por otros tantos fotógrafos de la moda o marcas como Caro Cuore.  
Todo empezó en 2012, cuando Valentina era apenas una niña de 13 años que estaba a punto de bailar en uno de los ballets de la Fiesta Nacional del Inmigrante, donde representaba a la comunidad nórdica. Pero el destino estaba marcado. Llegaba tarde y casi ni prestó atención a los ojos que la habían “descubierto”.

 
Mientras corría desde la casa Nórdica hacia el pabellón de baile, un señor me frenó y se presentó como director de una agencia de modelos de Buenos Aires. Me afirmó que le interesaba mi perfil, pero, la verdad es que no le di importancia a todo lo que me dijo. Al día siguiente, esta persona, consiguió mi número de teléfono y me llamó. Quería volver a verme y hablar con mis padres. La verdad es que me asusté y le dije que no”, cuenta ahora, entre risas.
“Hasta ese momento, jamás se me había ocurrido ser modelo. Tenía de referencia a Ingrid Grudke, pero lo veía demasiado lejos para pensarlo seriamente. Me acuerdo que de chica, cada vez que Ingrid, aparecía en la televisión, mi mamá y mi abuela me llamaban desde la cocina para que la viera desfilar. Demás está decir que es de Oberá y que me siento muy orgullosa de ella”, relata Valentina desde Milán.
Al siguiente año, la agencia Civiles Management, volvió a la Fiesta del inmigrante y finalmente coordinó una reunión con la futura modelo y su familia. “Me había interiorizado más en el modelaje, lo cual me atrajo cada vez más. Además de que podía aprovechar mis cualidades físicas”, explica la joven.

“Ese mismo año comencé a viajar a Buenos Aires. Primero los fines de semana largos, después en vacaciones de verano e invierno. Mi objetivo era seguir en el colegio y la verdad es que no me gustaba faltar. Desde la agencia me ofrecieron mudarme y terminar mis estudios secundarios en la capital, pero no creí que fuera el momento correcto para hacerlo. Por suerte la agencia me entendió y lo respetó”, relata.
“Luego de tres años de idas y vueltas, decidí instalarme en la ciudad del caos y convertir mi “hobby” de ser modelo en un trabajo permanente”, que hoy comienza a rendir frutos.
¿Hay alguna diferencia entre modelos tradicionales y modelos de alta costura?
Por supuesto, hay dos tipos de modelaje:

  • Beauty: Son aquellas modelos que se dedican a las fotografías, publicidades, gráficas, entre otras cosas. Se puede decir que tienen “cuerpos reales”, típica frase que se utiliza en la moda para describir a las personas que tienen estatura y medidas promedio.
  • Fashions: Son aquellas que trabajan en la alta costura, que poseen medidas precisas en base a las referencias a la hora de confeccionar diseños. La altura mínima de una modelo fashion es de 1,76cm aproximadamente mientras que el de hombres es de 1,82cm. Esto es así porque en pasarela, una persona con más altura vende mejor la prenda. Suena brutal, pero la moda es así.
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¿Hace cuánto que sos modelo de alta costura? ¿Cómo es trabajar en ese nivel?
Hace seis años que comencé mis primeros pasos como modelo, hace cuatro que realicé mis primeros desfiles y hace dos años que me considero modelo profesional, ya que obtuve trabajos con marcas sofisticadas y tuve la oportunidad de trabajar en París y en Milán, dos ciudades íconos de la moda.
La alta costura es difícil porque está conformada por estereotipos físicos que suelen ser muy excéntricos y no es mentira que les gusta la gente delgada. Aquí en Europa noté que, al trabajar, son muy profesionales, organizados, cordiales, pero a la hora de vestir sus diseños te transformás en sus maniquís. En el caso de los desfiles, estás todo el día parada con tacos y en photoshoot o fitting te visten, te prueban, te sacan muchísimas prendas, y terminas agotada.
 

¿Cómo fue la experiencia en la semana de la moda?
Llegué a Milán dos semanas antes para hacer castings y debo admitir que los primeros días fueron los más agitados de toda mi vida.
Los castings fueron los siete días de la semana, entre cuatro a siete por día y andaba a las corridas porque tenía que estar en los horarios correspondientes, uno en cada extremo de la ciudad. Cuando entraba, había cien modelos en la fila y otros cien que llegaban detrás de mí.
Es complicado quedar en algún desfile del Fashion Week ya que hay mucha oferta de modelos y muchas de ellas tienen experiencia en las pasarelas de aquí, siendo un gran beneficio, ya que para las que recién empezamos en Europa tenemos menos posibilidades de quedar. Es difícil pero no imposible.
Por suerte quedé seleccionada para tres desfiles de la semana de la moda. Para Lannerte, C_R_Z y Meng Huiting, cumpliendo así mi gran sueño de modelo.
Me llevo sentimientos y sensaciones jamás experimentadas. Objetivo cumplido.
¿Qué se requiere para ser modelo en la semana de la moda?
Básicamente altura y las medidas determinadas, no hay mucha ciencia en ello.
¿Se gana bien?
No tengo un sueldo fijo, lo que es una contra porque depende de cuánto trabajaste al mes o cuánto te pagaron.
Al ir ganando experiencia con los viajes y trabajando con marcas prestigiosas el valor de cada modelo sube. También depende mucho de las marcas, ya que en general las más conocidas son las que menos pagan. Se considera que su prestigio luego te dará más trabajo.
La vida de la modelo es como la de cualquier otro trabajador que desea perfeccionarse e invierte su dinero en viajes para trabajar y adquirir experiencias en distintos mercados.
¿Cómo te cuidas y cuál es tu alimentación?
Por suerte mis padres me inculcaron la buena alimentación y las cuatro comidas diarias. Ahora que vivo sola y me cocino, podría decir que como aún más saludable y controlado.
No soy vegetariana pero no suelo consumir carnes ni lácteos. La harina solo integral y dejé por completo la sal y el azúcar. No solo para cuidar mi estética sino también por los daños que causan en nuestro cuerpo.
Voy a controles con un nutricionista, hago ejercicio a diario y me hago tratamientos estéticos. Es importante aclarar que siempre tuve un metabolismo y genética que me favoreció para esta carrera.
¿Estudias, trabajas en otra cosa?
Por el momento y gracias a la tecnología estudio italiano y francés online. En Buenos Aires, comencé mis estudios de periodismo en la UBA, pero al tener más oferta de trabajo como modelo, decidí optar por trabajar. El modelaje tiene su fecha de vencimiento así que luego retomaré mis estudios.
Las pasarelas no impiden que Valentina exprese su amor por Misiones. La chacra de la abuela Marian y el abrazo de la mamá siempre están presentes.
“Y un día pasó, mi sueño se había hecho realidad. Emociones desconocidas,
experiencias nuevas. Moverse por uno mismo. Luchar, de eso se trata”, escribió Valentina después de desfilar en la semana de la moda en Milán, la segunda gran ciudad de la moda que cayó a sus pies.

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