Día de la Futbolista Argentina: la menstruación, una conversación que también tiene que entrar a la cancha 

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Por Carolina Tacco, Gerente de Marketing para Cono Sur de Kimberly-Clark – Cada 21 de agosto, el Día de la Futbolista Argentina nos invita a recordar a las pioneras de 1971 y a poner en perspectiva todo lo que cambió desde entonces. El fútbol femenino conquistó espacios, visibilidad y reconocimiento, pero todavía existen barreras que condicionan la experiencia de muchas jugadoras dentro y fuera de la cancha. 

Durante décadas, miles de deportistas crecieron aprendiendo a adaptarse en silencio: a esconder molestias, modificar rutinas o evitar hablar de su cuerpo para no afrontar prejuicios sobre su capacidad física. Hablar del ciclo menstrual parecía poner en duda la imagen de “fortaleza” que debían sostener en un entorno históricamente masculinizado. 

Las cifras confirman que esta incomodidad sigue vigente. Según un estudio de Kotex® junto a la consultora OH! Panel en Argentina, el 87% de las mujeres afirmó haber suspendido o modificado actividades por temor a fugas, mientras que el 63% no se siente cómoda en situaciones sociales o deportivas durante su período.

Aún hoy circulan ideas equivocadas que asocian automáticamente la menstruación con una disminución del rendimiento. Sin embargo, menstruar no implica necesariamente un impedimento para entrenar o competir. Muchas veces, el verdadero obstáculo no es biológico, sino cultural. Está en la falta de información, de acompañamiento, de empatía y de espacios donde hablar del tema con naturalidad. 

Lo que no se nombra se invisibiliza, y en el deporte eso puede traducirse en chicas que modifican sus entrenamientos, se sienten incómodas o incluso dejan de participar por falta de contención. Incorporar la conversación sobre el ciclo menstrual al día a día deportivo no debilita a las jugadoras; por el contrario, permite acompañarlas mejor y poner su bienestar en el centro. 

Las marcas también tenemos un rol que asumir para impulsar estos cambios culturales y ayudar a visibilizar lo que muchas veces el vestuario todavía calla. Por eso, a través de alianzas estratégicas como la que llevamos adelante con Fundación Bellamente en el programa #ChauTabú, acercamos talleres educativos sobre pubertad, diversidad corporal y menstruación a escuelas y clubes deportivos de AMBA, Rosario y Mar del Plata. En lo que va del año, ya realizamos 60 talleres,  como parte de un trabajo que no termina en el encuentro con los chicos y chicas, sino que involucra también a docentes, equipos directivos y familias. Porque para transformar estas conversaciones es necesario construir una red de acompañamiento. Cada taller se adapta a la realidad de la institución y, al finalizar, se comparten herramientas para que el diálogo pueda continuar también en casa.

Es justamente en estos espacios donde comprobamos el valor de generar conversaciones seguras y libres de prejuicios. Cuando sienten que pueden hablar con confianza, los niños y adolescentes se animan a preguntar y a poner en duda creencias que muchas veces arrastran desde hace años. En los talleres que realizamos este año aparecieron numerosos mitos vinculados a la menstruación, como creer que durante el período no se puede hacer ejercicio o meterse a la pileta, además de asociaciones con la vergüenza o la suciedad. Incluso surgieron preguntas tan concretas como “¿le tengo que avisar a mi entrenadora si estoy menstruando?”. Son inquietudes que evidencian cuánto queda todavía por hacer para que hablar del período sea algo natural, incluso dentro del mundo del deporte.

Como madre y como líder, estas experiencias también me llevan a pensar en el rol que tenemos los adultos. Acompañar una primera menstruación no debería limitarse a explicar qué está pasando físicamente. También implica escuchar, habilitar preguntas sin incomodidad y transmitir que no hay nada que esconder. Cuando escuela, club y familia acompañan desde ese lugar, ayudamos a que niñas y adolescentes transiten esta etapa con más información, confianza y naturalidad. 

Normalizar la menstruación en el deporte es permitir que una jugadora pueda preguntar sin vergüenza, expresar lo que necesita y seguir disfrutando de la cancha sin que su período se convierta en una barrera. Abrir esta conversación es una forma concreta de acompañar a las nuevas generaciones y contribuir a que cada vez haya menos temas que las mujeres tengan que atravesar en silencio. 

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