El 63% de las personas sin prepaga quisiera tener una, pero no puede acceder
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Un estudio revela que millones de argentinos siguen aspirando a la salud privada, pero quedan afuera por costo, burocracia o falta de información: como ejemplo, 3 de cada 10 personas no saben que pueden utilizar sus aportes para acceder a una prepaga.
Mientras el debate público se centra en quiénes abandonan la medicina prepaga, los datos de un reciente estudio revelan otra cara del sistema, menos visible pero igualmente significativa.
El 63% de las personas que hoy no tienen prepaga afirma que le gustaría contar con una cobertura privada. El dato surge de un relevamiento realizado por MiObraSocial.com.ar a más de 6.000 usuarios del portal entre marzo y mayo de 2026.
Entre quienes quisieran tener prepaga: el 31% asegura que no puede pagarla; y el 27% no tiene aportes laborales y tampoco puede afrontarla de manera particular. En conjunto, casi 6 de cada 10 personas se quedan afuera exclusivamente por motivos económicos.
Pero además aparece otra barrera menos visible y no menos impactante: la burocracia y la falta de información. El relevamiento muestra que: el 12% no puede derivar sus aportes de obra social hacia una prepaga; y el 30% directamente no sabía que podía hacerlo.
Esto significa que más de 4 de cada 10 personas que quisieran tener prepaga podrían estar más cerca de acceder al sistema privado de salud, pero quedan afuera por desconocimiento o complejidades administrativas.
Los números reflejan una transformación más profunda del sistema de salud argentino: la cobertura privada sigue siendo aspiracional para gran parte de la población, incluso en un escenario de pérdida de poder adquisitivo y aumento sostenido de cuotas. “No es falta de interés en la prepaga. Es falta de acceso”, explica Mariana Di Franco, socia fundadora de MiObraSocial.com.ar.
Recientemente, un informe del Instituto Argentina Grande (IAG) reveló que más de 742.000 personas dejaron la medicina prepaga en los últimos dos años. Sin embargo, esos números no capturan otra realidad que convive con el éxodo: los millones de personas que desearían acceder al sistema privado pero no pueden.
“Hay una idea instalada de que la gente dejó de querer prepaga, y los datos muestran exactamente lo contrario. El deseo de acceder sigue siendo altísimo. El problema es que para millones de personas hoy es económicamente imposible o administrativamente confuso”, concluye Di Franco.

