El aguante de las pymes misioneras

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En los últimos días conocimos los datos del Sistema Integrado Previsional Argentino (SIPA) relativos al nivel de empleo registrado, elaborado y publicado por la Secretaría de Trabajo, Empleo y Seguridad Social de la Nación y que corresponden al mes de enero 2024. Allí se puede observar el impacto del primer mes completo de la nueva administración nacional, más allá del arrastre negativo en los últimos meses. 

El informe marca que el empleo registrado total (que incluye públicos y privados) cayó 0,1% en relación con diciembre, pero principalmente el sector privado registró una baja del 0,5%, cifra que equivale a la desaparición de poco más de 30 mil empleos solo en ese mes, el volumen más alto desde la pandemia

Además, el organismo nacional difundió también la Encuesta de Indicadores Laborales que corresponde a febrero, que se realiza solamente en algunos aglomerados urbanos y para empresas de más de 10 trabajadores, pero que actúa como una especie de proxy del universo total del empleo registrado. El informe de EIL marca que, en febrero, hay una baja en el empleo privado registrado del 0,3%, que es la mayor que marca este indicador puntual para un mes de febrero desde el 2002. Vemos, por ende, un horizonte negativo para la situación de febrero. 

Los tradicionales desfases entre el mes efectivamente transcurrido y la publicación de los datos (que está explicado por razones de recolección y procesamiento de datos, principalmente) generan, en esta coyuntura, que siempre estemos mirando una foto vieja: a finales de abril recién podemos evaluar enero. Esto, en un contexto recesivo, de alta inflación y de inestabilidad del plano económico global, genera que las conclusiones que saquemos al respecto ya puedan ser obsoletas -o no- en función de la coyuntura. Ya supimos lo malo que fue, en general, el mes de enero para el empleo privado; resta ahora ver si lo que sufrimos en febrero se plasma también en una trayectoria negativa del indicador. 

Volviendo a los datos específicos del mes de enero, las provincias han mostrado un comportamiento tendiente a la baja. Solo un par de provincias, a partir de situaciones muy puntuales ligadas sobre todo a actividades económicas vinculadas a la minería y la energía, lograron mostrar subas en el empleo durante enero. Pero la gran mayoría, 18 provincias puntualmente, siguieron la tendencia nacional con caídas en diferentes niveles. 

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Cuando el escenario global exhibe esa tendencia, es importantísimo ver los desempeños comparados: no sólo se observa si el empleo cayó o subió, sino que, suponiendo que la caída es casi inevitable, cabe analizar si esa baja fue significativa o no en términos comparativos con la Nación y la región. Pero también, es muy importante intentar (siempre y cuando haya algunos datos que nos permitan hacerlo) entender un poco más el trasfondo de las bajas: donde impactó más, donde impactó menos, etc. 

Vamos a hacer ese ejercicio, brevemente, para Misiones. Los registros del SIPA marcaron que Misiones tuvo una caída en el empleo privado formal del 0,5% mensual en enero. Respecto al desempeño nacional, se ubica en igual magnitud de descenso. Respecto a la región, fue un resultado bastante positivo, o bien podría decirse, el “menos malo”: Corrientes, Chaco y Formosa mostraron desempeños mucho más negativos. Así, podría decirse que Misiones no evitó la contracción, pero la contuvo mucho mejor que las provincias hermanas de la región. 

Para profundizar un poco el análisis de este mes, vamos al registro de la Superintendencia de Riesgos del Trabajo, que también elabora sus boletines con un grado de desarrollo mayor y nos da la posibilidad de evaluar ciertos comportamientos hacia dentro de la provincia. Allí verificamos que los sectores que mostraron las mayores caídas en la provincia durante enero fueron la construcción con -15,3% (algo que ya había adelantado el IERIC durante marzo), los servicios de Transporte y almacenamiento (-10,8%) y muy detrás, los servicios de Salud (-1,8%)

Pero hay un costado positivo: hay sectores que aún en un contexto adverso mostraron alzas y las importantes se observan en el Agro (2,4%), las actividades administrativas y apoyo a empresas (1,6%) y en la industria manufacturera (0,5%)

Este último es un dato que no puede pasar desapercibido, no solo por la importancia de sostener los niveles de actividad el máximo posible, sino también por su alta relevancia hacia dentro de la estructura laboral y económica de la provincia. 

Ahora bien, hay otro aspecto que debe ser analizado a la luz de la crisis que vive la Argentina: el impacto del empleo según el tamaño de las empresas. No es lo mismo soportar una crisis siendo una pyme que siendo una gran empresa: la estructura de costos, la rentabilidad y la espalda financiera no es la misma. Por algo, cada vez que hay una fuerte crisis, las más afectadas son las pequeñas y medianas empresas. 

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En Misiones, durante enero se observó que las pymes soportaron en mayor medida el empleo. Según los datos disponibles, las empresas con hasta 10 empleados se mantuvieron estables (0%) respecto a diciembre, lo que en sí mismo es un dato muy importante. Las empresas que tienen entre 11 y 25 empleados crecieron 2%, altamente positivo para el contexto. 

Las que tienen entre 26 y 50 empleados, en cambio, mostraron una caída del 2,4%, pero las empresas con 51 a 100 empleados exhibieron una suba de 4,2%

Por su parte, las empresas que tienen entre 101 y 500 empleados no tuvieron variación (0%) y finalmente, el dato más negativo se ve en las compañías con más de 500 empleados: aquí la baja mensual fue del 21,1%

Si bien esa baja mencionada fue muy alta, su participación en el total es minoritaria: los empleados que trabajan en empresas con más de 500 empleados son apenas el 7,9% del total provincial, por lo cual su baja impacta en menor medida. En cambio, el 44,9% de los trabajadores privados formales de Misiones cumplen tareas en compañías de hasta 50 empleados y el 15,7% en empresas con hasta 100 empleados, por lo que en estos segmentos es donde más impactan las variaciones, ya sean positivas o negativas. 

Se verifica así que las pymes misioneras, así como suelen ser las que más colaboran con la creación del empleo, son también las que más contienen en momentos críticos como el actual, una característica que tiene parte de su explicación es la relevancia social y no solo económica que tienen las pequeñas empresas en nuestro país. 

Por supuesto, escenarios como los que vivimos son altamente perjudiciales justamente para las pymes y se necesitan de políticas activas para poder sostenerlas y acompañarlas el proceso de desarrollo que genere mejores condiciones de producción y por ende, de empleo. No sería extraño ver un empeoramiento de este indicador entre febrero y marzo, pero lo ya descrito anteriormente en referencia a enero ratifican una idea altamente arraigada en nuestra sociedad: las pymes son actores centrales de la economía nacional.

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