El ecologismo cavernario como herramienta del subdesarrollo crónico

Escribe MGTR. CARLOS ANDRÉS ORTIZ, analista de Temas Económicos y Geopolíticos

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El ecologismo como accionar activo de prácticas conservacionistas, presentado con una pátina de cientificidad, muy prontamente derivó hacia posturas extremistas, basadas en ideas – fuerza de carácter dogmático, que como tales pretenden ser indiscutibles y de supuesto forzoso cumplimiento. Pero ese giro al dogmatismo no fue inocente ni casual; pronto se evidenció el accionar de poderosos intereses vinculados al “bloque occidental” (definición en sí no muy precisa, e incluso engañosa, pues involucra también a potencias enclavadas en el Este), y más precisamente a ambas mega potencias anglosajonas, las que actúan en consonancia casi total al menos desde fines del siglo XIX. Eso se pudo constatar, con el hundimiento del barco de Greenpeace, a manos de buzos tácticos franceses, cuando la ONG británica, con la tapadera del “ecologismo” pretendió impedir que Francia se convirtiera en potencia nuclear, pues el Reino Unido quería mantener la hegemonía de poder en Europa Occidental. “Por sus obras los conoceréis”, dijo El Maestro de Palestina, tal como es una de las enseñanzas bíblicas; y para conocer los que evidencian ser verdaderos objetivos principales de las poderosas ONGs ecologistas transnacionales, y sus derivaciones en múltiples ONGs locales, y de sus muy activos “militantes todo terreno”, es clarificador entender el modus operandi y las reales prioridades, del muy activo movimiento ecologista mundial.

Greenpeace y WWF (en Argentina esta última como Fundación Vida Silvestre), son dos de las principales y muy bien financiadas ONGs “ecologistas”, creadas en el Reino Unido, funcionando en forma muy evidente como apéndices del MI6 (Servicio Secreto Británico), si bien la primera de ellas trasladó su sede a Países Bajos. Dicen accionar en defensa del medio ambiente, pero más allá de algunas promocionadas actividades que serían de ese tipo, en realidad concentran sus actividades en oponerse a todas las obras y acciones necesarias para el desarrollo, para lo cual utilizan refinadas tácticas y técnicas de terrorismo ecologista, buscando impactar en la opinión pública, sin importar la falsedad en muchos casos grosera de sus argumentaciones. Las presentaciones judiciales para frenar o impedir obras son efectuadas por militantes, supuestamente a título personal o de pequeñas ONGs, pero con formatos y argumentaciones claramente alineados con los mensajes tremendistas difundidos desde sus casas matrices, y aceptados como supuestas verdades absolutas, por militantes totalmente cooptados por sus discursos, y en muchos casos evidenciando una pobre o nula formación en el tema atacado y en el real cuidado del medio ambiente. Repasemos varias de esas campañas, siempre muy agresivas y cargadas de componentes apocalípticos, de supuestos desastres que -teóricamentesucederían si no se paralizan las acciones contra las que desatan sus acciones. Por caso, dos veces anunciaron un caos apocalíptico mundial, que para evitarlo “debíamos” parar completamente el desarrollo. Por supuesto nada sucedió, ni se hicieron cargo de sus falsedades cargadas de terrorismo ecologista. 

Una característica es que cuando resulta evidente que las obras cuestionadas no se detendrán, pese a las respectivas campañas del miedo, cesan abrupta y totalmente las manifestaciones, las campañas televisivas y las solicitadas en medios masivos de difusión; pasando a atacar otros objetivos. 

Cuando se comprueba la falsedad de sus tremendistas acusaciones o predicciones, se escudan en el silencio total y la instalación de nuevos temas a focalizarse. Sin de ningún modo ser un detalle completo de sus campañas de ecoterrorismo comunicacional, se analizan varios casos, que en determinados momentos alcanzaron altos niveles de virulencia. 

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• La brutal y feroz campaña contra el Sector Nuclear Argentino, tuvo uno de sus ejes principales en la furibunda acusación, ampliamente difundida, de las supuestas “aguas radioactivas en el subsuelo de Ezeiza”, culpándose de eso al Centro Atómico Ezeiza, cercano al aeropuerto internacional. Cuando se constató, en forma científica, que la contaminación de las napas de agua de esa población, era causada por las aguas negras, por carencia o deficiencia de redes cloacales, abruptamente terminó el operativo montado por Greenpeace contra el accionar de la CNEA (Comisión Nacional de Energía Atómica) en Ezeiza. 

• Otro de los operativos contra la CNEA, perpetrado por activistas de Greenpeace, tuvo su epicentro en Atucha, cerca de la localidad de Lima, Buenos Aires, forzando la entrada y escalando uno de los domos, todo en el marco de una agresiva y persistente demonización del accionar nuclear; ¡oh casualidad, buscando destruir un sector tecnológico nacional de enorme importancia estratégica y fuerte efecto multiplicador positivo, pues determinados centros del poder mundial, y sus subordinados locales, nos quieren volver al contexto de subdesarrollo crónico, como en el siglo XIX! 

• El mega operativo de ecologismo cavernario anti pasteras, tuvo ribetes de violencias explícitas y de falsedades conceptuales y fácticas que superaron otros actos de violencia y engaños masivos. El discurso tremendista y apocalíptico, cargado de falsedades, logró convencer a mucha gente, orquestando masivas manifestaciones, y perpetrando daños muy profundos e incoherentes, en las relaciones entre Argentina y Uruguay. No faltaron fotos trucadas, exagerando las cercanías de las papeleras con la vecina ciudad de Gualeguaychú, y llevando al paroxismo irracional miedos absurdos respecto a la contaminación ambiental que -supuestamente- esas papeleras causarían. La irracionalidad de los exaltados ultra ecologistas, de escasas o nulas formaciones científicas, llegó en muchos caso a denostar a todas las fábricas de papeles, cartones y similares…¡como si nunca utilizaran en sus vidas diversos tipos de papeles, al menos papel higiénico, esos fanáticos militantes del terrorismo ecologista! El tema, que solo generó conflictos absurdos, también impidió toda instalación fabril papelera en Entre Ríos, perjudicando a la provincia que fue epicentro del accionar de los ecópatas y ecólatras. 

• Apenas se supo que se construiría el puente Rosario – Victoria, no faltaron opinantes ecópatas, que pretendieron impedirlo, bajo el nulamente demostrable argumento que la construcción de las columnas dañaría gravemente a los alevinos (crías de peces). Mientras inventan historias para impedir obras esenciales para el desarrollo, ocultan los efectos ambientales positivos de las mismas obras que atacan. En ese caso, el considerable gasto en combustibles y lubricantes (y sus consecuentes contaminaciones), de los ferrys reemplazados ventajosamente por la soberbia estructura del puente. 

• En Chubut, en medio de una amplia y agresiva campaña contra todo tipo de minería, perpetraron un gigantesco engaño masivo basado en miedos a supuestos desastres ambientales, lo que impidió el desarrollo minero en las áridas mesetas centrales, casi totalmente deshabitadas, en esa hermosa provincia cuya población se concentra en la costa marítima al este, y la franja cordillerana al oeste. El desarrollo y los muchos y bien pagos puestos laborales, que la minería hubiera traído, se abortaron por completo en esa provincia. Muy distinto hubiera sido exigir que la minería se concrete, bajo concretas normas ambientales, con regalías para la provincia, y exigiendo algún grado de industrialización local, de los minerales a ser extraídos. 

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• Se opusieron a las dos grandes hidroeléctricas que se construyen en el Rio Santa Cruz, pese a estar en entornos áridos y despoblados, ser energía económica y limpia, y con Potencia Firme necesaria en el extremo sur del Sistema Interconectado Nacional, 

• En Misiones, con fuertes intereses creados, claramente perceptibles, montaron un circo gigantesco que instaló el miedo irracional a las centrales hidroeléctricas, en base a gruesas mentiras y tergiversaciones. mientras omitieron (y siguen omitiendo) las enormes economías ambientales y económicas, así como las factibles positivas transformaciones, que son consecuencias claras de centrales hidroeléctricas bien construidas e integradas a sus entornos. Nunca se detienen a calcular los gigantescos volúmenes de combustibles cuyas combustiones evitan las limpias generaciones hidroeléctricas. En 2022, reemplazar la energía hidroeléctrica de Yacyretá, hubiera necesitado quemar 6.000 millones de litros de combustible, o su equivalente en gas natural. Eso no lo mencionan los ecólatras anti represas, ni otros múltiples efectos positivos, como haber terminado con las recurrentes inundaciones, las muy positivas transformaciones de las poblaciones del entorno del embalse y otros efectos positivos como las mejoras en la navegación. A los ultra ecologistas, sesgados en sus enfoques, nunca les molestaron las ruidosas y contaminantes usinas térmicas instaladas en entornos poblados, ni las interminables filas de camiones que traían el combustible para hacerlas funcionar, todo eso con altos costos económicos y ambientales. Esas usinas térmicas, fueron en su momento ventajosamente reemplazadas por la Central Hidroeléctrica Urugua-Í. Y el listado de efectos positivos de las hidros no se agota, pero con dudosa buena fe, lo omiten los ultra ecologistas. 

• En Mar Del Plata, abusando de maniobras ecoterroristas, hicieron montajes fotográficos de malintencionados enfoques, mostrando las torres de extracción petroleras supuestamente visibles desde la costa, siendo que en realidad van a estar tan mar adentro, que no serán visibles desde la costa ni producirán efectos negativos algunos. ¡Pero lo que buscan esos militantes del ecologismo cavernario, es poner trabas al desarrollo nacional, para el cual disponer de grandes volúmenes adicionales de petróleo y gas, es de importancia considerable! 

• Por todos los medios a su alcance, abusando de discursos de ecoterrorismo, buscaron impedir la explotación del mega yacimiento de gas y petróleo, de Vaca Muerta, el cual, con el gasoducto recientemente terminado, es pieza clave para pasar de importadores a exportadores netos de hidrocarburos, con todos los consecuentes efectos positivos. 

• El ultra ecologismo, presiona en forma constante para avalar las masivas instalaciones de las intermitentes y costosas “energías renovables sesgadas” eólicas y solares, pasando por alto sus considerables costos encubiertos, y las limitaciones técnicas que las hacen inútiles como Centrales de Base, precisamente por sus intermitencias. Y en esto, el discurso de las transnacionales del ecologismo es totalmente funcional a las imposiciones de corte neocolonialista de las potencias del Bloque Atlantista. 

Es inadmisible que las falsedades y tergiversaciones del ultra ecologismo, sean las excusas supuestamente perfectas, para impedir nuestro muy necesario desarrollo socio económico. 

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