El FMI aprobó el préstamo y gira los primeros US$ 15.000 millones

El Directorio Ejecutivo del Fondo Monetario Internacional aprobó formalmente este miércoles el acuerdo Stand by para la Argentina, por lo que se liberará el primer desembolso por US$15.000 millones del total de 50.000 millones que serán prestados. El resto será de carácter “precautorio”, por lo que podría ser liberado más adelante, si las autoridades lo solicitan.
Según un comunicado emitido por el FMI tras la reunión de los directores ejecutivos de los países miembros, la decisión del board “permite a las autoridades realizar una compra inmediata de USD 15.000 millones (equivalentes a DEG 10.614 millones, o 333% de la cuota de Argentina). La mitad de ese monto (USD 7.500 millones) se destinará al respaldo presupuestario”. Agrega que “el monto restante del respaldo financiero del FMI (US$ 35.000 millones) estará disponible a lo largo de la duración del acuerdo, supeditado a exámenes trimestrales a cargo del Directorio Ejecutivo. Las autoridades han anunciado la intención de girar contra el primer tramo del acuerdo, pero posteriormente tratarán el resto del acuerdo con carácter precautorio”.
Tras el visto bueno del directorio del Fondo Monetario Internacional, la Argentina se prepara para recibir los primeros US$ 15.000 millones del superpréstamo stand-by por un total de US$ 50.000 millones. La mitad de ese dinero se destinará a reforzar las reservas del Banco Central y la otra a cubrir el déficit fiscal. También servirán para controlar al dólar, ya que esos billetes se venderán mediante subastas a medida que se necesiten para hacer frente a los gastos en pesos.
Pero, ¿qué puede cambiar una vez que esos fondos pasen a manos del Tesoro? La contracara del crédito es un programa económico más estricto del que venía teniendo el Gobierno. “Menos gradualismo”, dijo Mauricio Macri el domingo. ¿Qué pasará con la inflación, el dólar, las tarifas, los salarios o el consumo en un país nuevamente bajo la mirada del Fondo?
Inflación 
Ni el 10-12% que se preveía el año pasado, ni el 15% al que se actualizó en diciembre. La inflación con la que se maneja ahora el Gobierno es de 27% (la misma que calcularon los economistas en la última ronda de consultas del Banco Central), con un “desvío” de hasta 32%, es decir hasta casi 7 puntos más que el año pasado. Hasta mayo, el aumento de precios fue de 11,2%. Sin embargo, aún no terminó de completarse el pasaje a precios (pass throughen la jerga) del alza del dólar. Una incógnita que se irá develando y que tendrá como techo la caída del consumo y las ventas.
Salario
A la par de la inflación, habrá presión por actualización de salarios. La pauta para las paritarias de este año, que había sido de 15% y que firmaron desde Comercio a Bancarios, quedó corta muy pronto y obligó al Gobierno a acordar otro 5%. Pero hasta ese 20% se superó esta semana con el 25% que acordó Camioneros. Seguramente se activarán más temprano que tarde las cláusulas para ajustar los sueldos a la inflación. Si hasta mayo la inflación fue de 11,2%, ¿cuántos meses faltan para que llegue a 15%?
Dólar
El acuerdo con el FMI se firmó con un dólar a $ 25. El martes cerró en $ 28,46. Por los últimos movimientos del Banco Central de Luis Caputo, este parecería ser su nuevo nivel (el techo de $ 25 ya parece lejano). Será clave ver si se cumple la promesa de las cerealeras de liquidar US$ 4.000 millones entre junio y julio, cómo impactará la baja en el nivel permitido de dólares en poder de los bancos que resolvió el BCRA y, sobre todo, el ritmo y el monto de las divisas que venderá el Tesoro en las subastas, esta nueva modalidad acordada con el FMI para darle previsibilidad al mercado. Los industriales e incluso el flamante ministro de Producción, Dante Sica, dijeron que este es un dólar “cómodo”para las exportaciones.
Tarifas
En contra de lo que se podría suponer, el acuerdo con el FMI no acelerará el ajuste de las tarifas. La salida de Juan José Aranguren del ministerio de Energía y su reemplazo por Javier Iguacel puso freno a la ortodoxia del ex Shell y se prevé que se flexibilicen los aumentos pautados. Se espera que el Gobierno vuelva a negociar plazos y porcentajes con las empresas de gas y electricidad. La posibilidad de que estos mercados funcionen libremente ajustados solo por la inflación, como estaba previsto una vez que se llegara a la quita total de los subsidios, se demorará.
Combustibles
Las últimas idas y vueltas de Aranguren con las petroleras -que primero congeló y luego descongeló los precios- dejó a este mercado a medias entre el libre mercado y el control estatal. Es de esperar que Iguacel busque nuevos mecanismos para evitar el impacto de la devaluación y la suba del petróleo en los surtidores. Aranguren había cerrado un acuerdo con las petroleras para ir pasando a precios los incrementos de acá hasta fin de año. Habrá que ver si este pacto se mantiene o si se volverán a sentarse a conversar. Iguacel deberá sacar a relucir su veta negociadora.
Crecimiento
El martes se conoció que durante el primer trimestre la economía creció 3,6%. Pero esos números quedaron demasiado viejos. El Gobierno, también en el acuerdo con el FMI, blanqueó que trabaja con un crecimiento de 0,4% para este año que, si la suerte acompaña, podría llegar a 1,4%. Nicolás Dujovne ya dijo ante los partidarios del Pro esta semana que los próximos cuatro meses serán complicados. O sea que la economía recién se empezaría a recuperar a fin de año o principios de 2019.
Tasas
Federico Sturzenegger llevó las tasas a 40%. Fue un intento por seducir a los inversores y evitar que se fueran al dólar y pusieran presión sobre el tipo de cambio. No lo logró. El martes, su sucesor también tuvo que subir las tasas, esta vez a 47%, para que los dueños de las Lebacs las renovaran. Pero esta estrategia de seducción, por otro lado, repercute en el costo del dinero tanto para la gente como para las empresas. Si las Lebac rinden 47% cualquiera que preste plata quiere obtener una tasa de ese nivel y los préstamos productivos se vuelven inalcanzables para las empresas y ni hablar de los préstamos personales para el consumo. Desandar la suba de tasas será un camino difícil que, por lo visto, tampoco es la prioridad actual del Gobierno y del Banco Central, ocupados con variables a su entender más acuciantes.
Consumo
En mayo, cuando la suba del dólar empezó a ponerle más presión a la inflación, el consumo en supermercados, autoservicios y almacenes cayó 1,7%, según la consultora Scentia. De acuerdo con los datos que releva Scanntech, en lo que va del año, sólo el rubro bebidas subió 1,2%: los alimentos cayeron 3,1%; los artículos de cuidado personal, 3,8% y los de limpieza, lo hicieron 5,5%. Para Elypsis, los meses de junio y julio -cuando se espera que las empresas de consumo terminen de trasladar a precios la devaluación- serán los peores en cuanto al poder adquisitivode la gente. Luego, los ajustes por paritarias repercutirían en un leve repunte. Este año, los salarios perderían entre 3 y 6 puntosdel poder de compra, según las estimaciones de los economistas.
 
 

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