El impacto de la importación: cerveza brasileña más barata que la argentina en supermercados

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Con la apertura de importaciones, la cerveza brasileña llega a las góndolas con precios más bajos que las nacionales

La lata de Itaipava se vende a menos de $1.000 en supermercados de Mar del Plata, muy por debajo de marcas argentinas como Quilmes, Schneider o Imperial. La diferencia de precios reabre el debate sobre la competitividad de la industria cervecera local frente a los costos externos.

La apertura comercial que impulsa el Gobierno ya deja señales visibles en productos de consumo masivo: en algunos supermercados de Mar del Plata, una lata de cerveza importada de Brasil se vende hasta un 60% más barata que las marcas nacionales. Se trata de la cerveza Itaipava, que cuesta apenas $999 por lata de 473 cc, mientras que Quilmes, una de las marcas más reconocidas del país, se ofrece a $2.345 por el mismo formato.

El caso fue detectado en supermercados de la cadena Toledo, donde la cerveza Itaipava —producida en Brasil— se posiciona como la opción más económica en góndola, superando incluso a marcas industriales argentinas con fuerte presencia nacional.

Comparativa de precios en lata 473 cc:

  • Itaipava (Brasil): $999
  • Schneider (Argentina – Santa Fe): $2.090
  • Amstel Lager (marca holandesa, producción local): $2.150
  • Imperial (Argentina): $2.290
  • Quilmes Clásica (Argentina): $2.345

Brecha de precios y presión sobre la industria local

La diferencia de precios genera preocupación en la industria cervecera nacional, que enfrenta costos de producción crecientes, carga impositiva y caída del consumo. La llegada de productos importados más baratos pone presión especialmente sobre las pymes cerveceras y los productores artesanales, como los de Mar del Plata, ciudad con fuerte identidad cervecera.

Una lata de Antares estilo Kölsch, marca marplatense de referencia en el rubro artesanal, cuesta $2.800, casi tres veces el valor de Itaipava. En la categoría premium, la chilena Kunstmann (Torobayo) se vende a $3.290, aún con presencia minoritaria en góndola.

Con salarios ajustados y consumo retraído, la variable precio gana terreno en las decisiones de los consumidores. La combinación de importaciones más baratas y liberalización de precios abre oportunidades para competir, pero también expone a la industria local a una pérdida de participación en el mercado interno.

Además, el fenómeno ocurre en medio de una reconfiguración del consumo post-pandemia, donde el segmento de cervezas premium y artesanales comenzó a ceder frente a opciones más económicas, marcadas ahora por productos extranjeros.

Lo que ocurre en las góndolas con la cerveza podría repetirse con otros productos de fabricación nacional. La apertura de las importaciones, en ausencia de medidas de competitividad estructural, puede derivar en un efecto desplazamiento de producción nacional, con impacto en el empleo, la recaudación y el desarrollo regional.

La pregunta de fondo es si el consumidor argentino está dispuesto a pagar más por el producto nacional… y si la industria puede sostenerse sin condiciones fiscales o logísticas que la protejan de manera inteligente.

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