El INYM cumple 20 años como rector de la actividad yerbatera

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El 19 de julio del 2002 se realizó la primera reunión de Directorio, y cuatro días después, se fijó por unanimidad el precio de la materia prima de yerba mate.
Comenzó así una nueva etapa en la actividad socioeconómica más importante de esta región, con un organismo abocado a generar crecimiento y desarrollo sostenido a todo el sector.

La actividad de la yerba mate es una de las más importantes en este punto geográfico de Argentina, por su historia, por la cantidad y diversidad de actores, por la generación de trabajo, y la dinamización local y aporte a la economía regional.

El INYM cumple 20 años en este mes de julio, como resultado de una eclosión de productores que padecieron durante los 90 una profunda crisis producto de la desregulación del mercado. Fueron cientos de mujeres y hombres que en 2001 y 2002 estuvieron en las rutas, en las calles, en los pueblos y en la plaza 9 de Julio de Posadas hasta lograr que se sancione y reglamente la Ley 25.564, con el respaldo de la Provincia, en ese momento gobernada por Carlos Rovira.

A partir de esa lucha y del funcionamiento del INYM, el sector de la yerba mate comienza a recuperarse progresivamente en todos los eslabones, ya que el INYM que crearon los productores contempla a todos, desde tareferos hasta molinería. 

“Esto es muy importante si tenemos presente que hay al menos tres períodos bien marcados de crisis socio económica por excedente de oferta de materia prima durante los más de 110 años de cultivo de la yerba mate en la Argentina”, reflexiona el presidente del INYM, Juan José Szychowski.

“El primero ocurrió en la década de 1930 cuando los yerbales productivos alcanzaron una superficie de 66.000 hectáreas. Consecuencia de ello, se sancionó en el año 1935 la Ley N° 12.236 de creación de la Comisión Reguladora de la Yerba Mate, la CRYM, que impuso reglamentos restrictivos en cuanto a nuevas plantaciones y cupos de cosecha. El organismo sufrió cambios, integrado primero por representantes de todos los actores ligados a la actividad, y más tarde con una “nueva” CRYM autárquica, con momentos marcantes como la grave crisis de sobrestock de materia prima en 1966 que desencadenó la prohibición de cosecha y de nuevos yerbales, una medida que terminó generando más problemas, impactando en el Mercado Consignatario, y posteriormente la liberación de cosecha a partir de 1976”, recuerda Szychowki. 

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En el año 1984 se autorizaron 20.000 hectáreas de implantación y en 1987 otras 27.000 hectáreas, produciéndose a partir del año 1988/89 un faltante de materia prima que se subsanó con una fuerte campaña de introducción de mejoras tecnológicas en los yerbales. 

En el año 1991 se eliminó la CRYM y con ello todas las medidas regulatorias, de control y registro de la actividad, lo que provocó la tercera crisis en el sector, afectando fundamentalmente al eslabón de la producción, debido al excedente de oferta de hoja verde. Después de 10 años y en respuesta a las históricas protestas de los productores bautizada como Tractorazo, en el 2002 se creó el Instituto Nacional de la Yerba Mate por Ley Nacional N° 25.564, concebido como organismo de derecho público no estatal, con fuerte representación de los distintos eslabones de la cadena de producción yerbatera en su Directorio, teniendo como objetivo fundamental dar sustentabilidad a los distintos sectores involucrados en la actividad. 

“Es por eso que decimos que los 20 años del INYM no son simplemente un aniversario más. El aniversario pone en valor a la institucionalidad, entendida como la plena vigencia del organismo al servicio del bien común, en este caso dando pasos para fortalecer a la actividad más importante de la tierra colorada, a la yerba mate, que se compone de 209.276,896 hectáreas cultivadas, con 12.832 productores, 15.000 tareferos, 197 secaderos, y 102 molinos y molinos – fraccionadores. Quizás resulte redundante volver a agradecer a quienes protagonizaron los tractorazos, pero créanme que no alcanzan las palabras para destacar aquel hito. Basta preguntarse ¿qué hubiese pasado si no se creaba el INYM?”, argumenta Szychowski. 

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“Es esta Institución la que establece el precio de referencia para la materia prima, asistencia para mejorar los rendimientos de los yerbales, herramientas y tecnología para mayor eficiencia en la producción, cosecha, secansa y molienda del producto; capacitación, e indumentaria para cosecheros; investigaciones científicas que validan las propiedades benéficas de la yerba mate para su difusión en el mundo; normas y fiscalización para garantizar inocuidad y calidad en el producto que llega a los consumidores; apertura y consolidación de mercado; becas para hijos de trabajadores rurales y productores…. Además del registro de datos que nos permiten conocer qué tenemos y hacia dónde vamos, para tomar decisiones certeras, que nos lleven hacia un crecimiento y desarrollo inclusivo y sostenido. Todo esto solo es posible en una Institución que fue impulsada con la fuerza y la perseverancia de los productores, y con el trabajo que realizan quienes forman parte de la misma, cada uno desde el lugar que le toca, contribuyendo a mejorar el sector que representamos. Un reconocimiento a los que con su lucha forjaron y a cada uno de los fueron parte del Directorio del INYM en sus 20 años de historia, que han iniciado el camino y sembrado iniciativas para la reivindicación de nuestro mejor producto, y que han logrado con ello la tan necesaria institucionalización”, culminó el presidente del organismo yerbatero.

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