El Reyuno: turismo agro sustentable para conectarse con la naturaleza

El crecimiento del turismo interno en los últimos años, gran parte por consecuencia de la pandemia y las dificultades de vacacionar en el exterior, más políticas públicas destinadas a hacer crecer el sector, posibilitó la creación de nuevas alternativas y propuestas en Misiones. Además del turismo de selva y río, característico de la provincia, se hacen más fuertes las categorías como el turismo cultural, religioso y el agro turismo, entre otros.

A poco más de 45 kilómetros del centro de Posadas, en las afueras de la localidad de Cerro Corá, se encuentra El Reyuno, un establecimiento destinado a los viajantes que desean desconectarse de la vida citadina y relajarse en un contexto agroecológico. Administrado por Luis Almada y su familia, el emprendimiento ofrece una experiencia de contacto con la naturaleza, sin perder confort y con todas las bondades que una granja puede ofrecer.

Luis es una persona amable, que recibe con calidez a los visitantes que se acercan a su predio de 25 hectáreas, a unos 450 metros de la Ruta Provincial 207, que une las localidades de Cerro Corá con Olegario V. Andrade. El Reyuno es producto de su visión y de su familia, seguida de directivas de su padre que le pidió que se ocupara de un viejo terreno de su abuelo, que estaba abandonado y convirtiéndose en un basural.

“Este predio era de mi abuelo y la idea de recuperarlo fue de mi padre Raimundo, pero que le decían Reyuno que es también, casualmente, como le denominaban a los caballos de la realeza, aquellos equinos que sólo podía montar el rey”, cuenta Luis, quien se denomina un empleado más del emprendimiento, antes que propietario. “Quien lo administra es en verdad mi esposa, y yo me encargo de la gestión y de las reparaciones que haya que hacer”, comentó entre risas.

El Reyuno ofrece a los visitantes dos cabañas confortables con capacidad para cuatro personas, completamente amobladas, con parrilla y un fogón al frente de cada casa, para los días de frío. Cuenta con ropa de cama, agua de vertiente bombeada para los sanitarios y un botellón de agua potable para el consumo, además de mercadería básica de cocina, como aceite, azúcar, sal, yerba, entre otros.

También está la posibilidad de abastecerse de las verduras de la huerta, de las frutas que dispongan los árboles al momento de visitar el lugar o los huevos de granja que ponen las gallinas que corretean por todo el predio. “Son huevos de gallinas felices, es decir que, a pesar de tener su gallinero, están libres para recorrer a gusto”, señaló Luis, mientras una bandada de al menos 15 gallinas le rodean los pies al caminar por campo.

“El objetivo es que la gente venga con su familia, se relaje, disfrute de la paz que hay en el lugar, donde el único ruido que se escucha es el viento, el arroyo y los animales que tenemos en acá”, señala Luis, quien agrega que, a pesar de que en el invierno el frío es bastante fuerte, en el verano el calor es menos intenso, por la cantidad de vegetación. Sin embargo, también cuentan con una pileta para nadar durante el verano. “Como para tomar una cervecita, mientras que te distendés y disfrutas del paisaje y la paz que hay”, explicó.

En los inicios, cuando Luis y su familia vinieron a poner en condiciones el terreno, la idea era que se convierta en una casa de fin de semana. La casa principal estaba inhabitable y el predio lleno de basura, por lo que había trabajo para hacer. Con el pasar del tiempo y con mucho trabajo invertido, iniciaron la construcción de las cabañas, con el objetivo de que sea la casa de huéspedes, pero luego alguien le dijo que eso podía convertirse en un emprendimiento para generar un ingreso extra. “Yo trabajo en una obra social, mi esposa es psicopedagoga, así que esto lo tomamos como una actividad paralela hasta cuando decidamos retirarnos de nuestros actuales trabajos”, contó Luis.

Al iniciar las obras en el predio, la pandemia obligó a muchos a dejar de asistir a sus lugares de trabajo. Ellos vieron la oportunidad para avanzar con la construcción de esta nueva propuesta que rebosaba de ideas y ganas. “Aprovechamos y construimos dos cabañas, tenemos el gallinero, la huerta, una jaula para codornices y un corral para los caballos, que son una parte importante de nuestra propuesta”, indicó.

De esta manera, luego de mucho trabajo de refacción, restauración y acondicionamiento, en noviembre del 2021 abrieron las puertas a los primeros visitantes, en la previa de lo que sería la temporada de verano, cuando tuvieron una muy buena recepción. “Hubo momentos en que casi no dábamos abasto y tuvimos que implementar esa hora entre la salida y la entrada de los visitantes, para poder limpiar y dejar en condiciones, para los próximos que vendrían”.

Las comodidades brindadas, la amabilidad de los propietarios y del cuidador del lugar, Luis, sumadas a la cercanía con el pueblo, hacen de El Reyuno, una opción ideal para quienes quieren escaparse un fin de semana de la rutina. “Acá ofrecemos lo básico y un champagne o un vino, si quieren tomar, pero cada cabaña tiene una heladerita y cocina, por si quieren cocinar, el pueblo está a unos tres kilómetros y ahí se consigue mercadería y carne a buen precio”, advirtió.

Otro de los atractivos fuertes, es la posibilidad de realizar paseos a caballo, por senderos de la zona. En el predio cuentan con equinos amansados para la monta, entre los cuales hay rescatados de ex propietarios que descuidaban o maltrataban al animal. Todas estas actividades están incluidas con el alquiler de las cabañas que tiene un costo de 7.000 pesos por día.

“De momento, sólo aceptamos a visitantes que alquilen las cabañas, porque no contamos con sanitarios públicos. También tenemos pensado instalar un gampling y un espacio para un motorhome, aunque eso lleva otra infraestructura y será más adelante, todo es inversión”, especificó Luis.

Además de la construcción de más espacios para hospedajes, también trabajan en la construcción de una cancha de fútbol y otras propuestas para los turistas que se acercan a pasar unos días o tan sólo el fin de semana.

Ya sea para vivir la experiencia del agro turismo o relajarse luego de una semana laboral o educativa estresante, El Reyuno ofrece la posibilidad de descansar en contacto con la naturaleza, en un ambiente tranquilo y sustentable. “La idea es que aprovechemos las bondades que nos ofrece el lugar, el contacto con la naturaleza y los frutos que este nos ofrece, por eso, todos los visitantes acá, son bienvenidos”, finalizó Luis.

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