“Esto es un exterminio”: Rubén Fischer, el productor que volvió de Suiza para apostar por la yerba y hoy enfrenta una crisis terminal
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Rubén Fischer dejó una vida en Suiza para volver a su tierra natal y dedicarse de lleno a la producción de yerba mate. Invirtió todos sus ahorros en maquinaria, galpones y en cuidar su plantación en el municipio de 25 de Mayo. Con emoción y preocupación, hoy expresa su angustia ante la crisis que atraviesa el sector yerbatero.
“Transformé mi amor por la planta de yerba en mi profesión. Eso me ganó el pan”, relata. Pero en la actualidad, la situación es crítica. “Está la preocupación de los bajos precios, que es muy triste lo que está pasando. Espero que se revierta, que las empresas y todos vean que no está nada fácil para el productor”, sostiene.
Fischer hace cuentas y el resultado es desolador: “Quizás me sobran 50 pesos por kilo, pagando el flete y todo, pero ahí tengo que aguantar un año, limpiar todo, pelear con las malezas que cada vez vienen más bravas… y vivir, ¿no es cierto?”
Con la voz quebrada, resume el sentir de miles de pequeños productores: “Esto es terrible, es un exterminio de la producción madre, del orgullo de la bebida nacional. Pienso en los más de 15.000 colonos yerbateros, que están peor que yo. Todos están mal”.
Rubén no sólo volvió para producir: volvió a vivir en su tierra. “Invertí todo acá. Todo está ahí en los galpones, en maquinaria. La vida está en el yerbal”, dice. Y lanza un reclamo firme ante la falta de respuestas: “Lo tenemos que parar. Ir en contra de esto que está pasando en la Nación. No nos cierran los números. Solo compramos gasolina, otra cosa ya no”.
La crisis no es de todo el sector yerbatero: la suma del consumo interno y las exportaciones, da como resultado el volumen más alto de la década. Se trata de una crisis de precios de la producción primaria como consecuencia de la desregulación del mercado, que impuso el presidente Javier Milei.
