Generación Zoe: leerán hoy la condena de Cositorto tras ser declarado culpable por estafa
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La semana pasada fue encontrado responsable de los delitos de asociación ilícita y reiterados fraudes. Su defensa, a cargo de José Codazzi, apelará la pena que se le atribuya
A pocos días de haber sido declarado culpable por la megaestafa de Generación Zoe, el Tribunal de Goya dará a conocer la condena que recaerá sobre Leonardo Cositorto tras considerarlo líder de una asociación ilícita y coautor de reiterados fraudes.
La audiencia de cesura está citada para las 08:30 de hoy, cuando el empresario de 54 años conocerá la pena que recaerá en su contra. Lo mismo sucederá con los otros imputados en la causa: Miguel Ángel Echegaray, Maximiliano Javier Batista, Lucas Damián Camelino. Todos ellos fueron señalados como coautores de la estafa. Por su parte, los hermanos Nicolás Ismael Medina y Javier Sebastián Medina quedaron absueltos.
De cara a la lectura de la condena, Cositorto aseguró: “Sé que el mínimo son cinco años, pero veremos qué se resuelve”, durante un diálogo con la Agencia Noticias Argentinas. “Mi prisión preventiva vence el próximo 4 de abril y si la condena no está firme debería salir. La pueden estirar si quieren hasta fines de mayo, cuando se inicia la causa en Rosario, pero en sí queda poco”, explicó.
La semana pasada los jueces Ricardo Carbajal, Jorge Carbone y Julio Duarte, que componen el tribunal, declararon culpable a Cositorto por el delito de asociación ilícita y el fraude a 98 ahorristas.
Frente a esto, el líder de Generación Zoe manifestó días atrás su disconformidad con el fallo y con el accionar de Carbajal. De hecho, minutos antes de que se leyera la sentencia, mantuvo un fuerte enfrentamiento a los gritos con el magistrado, por lo que terminó siendo expulsado de la sala.
Todo sucedió cuando el juez Carbajal leía sus argumentos para condenar al principal acusado de la megaestafa. Durante su intervención, el juez señaló que Cositorto había vaciado y cerrado las cuentas bancarias de las víctimas dos meses antes de cumplir con los pagos prometidos.
El líder de Generación Zoe no pudo ocultar su enojo al escuchar estas palabras, por lo que reaccionó visiblemente alterado al conocer los argumentos en su contra y la tensión se apoderó de la sala de los tribunales de Goya.
De esta manera, Cositorto comenzó a lanzar insultos contra él y cuestionó la decisión. La situación se tornó insostenible para el magistrado, quien se vio obligado a interrumpir su alegato.
Con firmeza y a los gritos, Carbajal, la máxima autoridad del Tribunal, apuntó al acusado con su mano y le ordenó: “Usted está expulsado de la sala de audiencia”. Luego, dirigiéndose a la custodia policial, agregó: “Sáquenlo de acá. Póngale las esposas y sáquenlo de acá”.
“El problema con el juez viene cuando me dice por tercera vez que habíamos cerrado las cuentas de los ahorristas a finales de diciembre (dos meses antes de tener que pagarles)”, contó Cositorto a este medio. Y se defendió: “Primero que todo, yo no cerré nunca ninguna cuenta. Además, yo estaba fuera de la Argentina cuando cerraron las cuentas. El 18 de febrero las bloquearon y él dijo que yo cerré las cuentas a finales de diciembre, que las vaciamos las cuentas. Una vergüenza. Ahí es cuando yo le digo, ‘usted está mintiendo, señor’. Ahí, es cuando él me echa y yo le digo que es un corrupto”.
Con respecto a la sentencia, el condenado analizó: “En definitiva, querían un fallo. Querían a Cositorto en la televisión para tapar que lo de Loan”.
Luego, sostuvo: “Es una vergüenza. Esta es la justicia argentina. Van a ser todos denunciados por prevaricato. Y además vamos a apelar. Y no nos olvidemos que en 30 días se cumplen los tres años. Nosotros deberíamos quedar libres hasta que esto quede en segunda instancia”.
El crudo relato de una de las estafadas por Leonardo Cositorto
Karina López (48) perdió parte del dinero de la venta de la casa de sus padres en Zoe y tuvo que pedir un préstamo al banco. A horas de que se defina la pena del líder de la organización, declarado culpable de estafa y asociación ilícita, asegura: “Mientras siga preso, no me interesa cuántos años de cárcel le den”

Sucedió casi a mediados de febrero de 2022. Karina López llegó a la casa central de Generación Zoe, ubicada en el barrio porteño de Belgrano, y notó algo extraño. Había ido, como en otras ocasiones, a retirar su dinero. Desde que había comenzado a invertir, en octubre del año anterior, siempre le habían pagado en tiempo y forma. Pero esta vez, el ambiente era distinto. La espera se alargaba, los empleados evitaban las miradas y las respuestas eran cada vez más vagas. No lo sabía aún, pero ese día marcaría el inicio de su peor pesadilla.
“De un momento a otro, las personas que nos recibían y nos pagaban, apagaron las computadoras y desalojaron el lugar. Se fueron y nos dejaron ahí, abandonados. Nadie nos daba ningún tipo de información. Solo nos pasaron un número de teléfono con la promesa de que nos iban a contestar por esa vía”, cuenta a Infobae.
La desesperación escaló cuando alguien le avisó que las cuentas de la empresa habían sido congeladas. Días después, esas líneas de contacto dejaron de funcionar y todas las sucursales cerraron. Karina estaba en shock. El dinero para la cirugía de su madre, hoy de 81 años, que debía realizarse en marzo, había quedado atrapado en Zoe. “¿Cómo llegué a esto?”, se preguntaba.
Karina López tiene 48 años, tres hijos de 29, 24 y 22, y trabaja como administrativa en una pyme. A Generación Zoe llegó a través de una recomendación del algoritmo de Instagram, tentada ante la posibilidad de hacer crecer el dinero que le dejó la venta de la casa de sus padres, un matrimonio de adultos mayores a los que cuida desde hace años. “Como ellos vivían en San Martín y yo en San Fernando, con mis hermanos decidimos vender su casa para mudarlos cerca mío. Para cubrir sus gastos, empecé a invertir en distintos lugares. Mi objetivo era costear su alquiler de su vivienda y sus necesidades a base de intereses. Al principio lo hacía en pesos, pero la inflación me comía bastante las ganancias”, relata.
En aquel entonces, su cuenta de Instagram comenzó a mostrarle videos de un chico que vivía en Mendoza y que promocionaba Generación Zoe. “Vos ponías 2.000 dólares para entrar y, sobre esa inversión mensual, te daban un 7%. Empecé a averiguar y me pareció serio. Decían que tenían respaldo del Banco Central y del ex juez Héctor Luis Yrimia. Todo eso me dio seguridad”, recuerda.
Decidida a comprobar la “solidez” de Generación Zoe, Karina se acercó a la sede de Belgrano, ubicada en la calle Crisólogo Larralde al 1800. “Era impresionante. El edificio tenía tres pisos con gente entrando y saliendo todo el tiempo. Había una sala con computadoras y personal de seguridad en la puerta. Yo veía cómo la gente cobraba en efectivo y se llevaba los dólares en la mano. Incluso yo misma retiré dinero de esa manera: me sentaba en un escritorio con un referente, ingresaban mi DNI en la plataforma, verificaban mi cuenta y me entregaban el dinero en el momento”, cuenta.
El primer mes Karina cobró sus intereses sin problema. En diciembre de 2021, le ofrecieron una nueva inversión: el “robot navideño”. “Si ponía 5.000 dólares, en seis meses lo recuperaba con un 20% de interés. Además, me regalaban un viaje en crucero. Lo acepté y, en enero, volví a invertir. Ahí puse bastante más dinero”, recuerda.
La confianza era total: “Había sucursales en todo el país, conocía gente que también había puesto plata y, al igual que yo, cobraba. Incluso cuando mis hijos me advirtieron: ‘Mamá, vos estás loca’, para mí no había chances de que se viniera todo abajo. ‘En tres o seis meses recupero todo’, pensaba”. Pero eso que creyó imposible, pasó.
Faltaban menos de dos semanas para la operación de su madre y el dinero para costear la cirugía estaba atrapado en Zoe. Desesperada, Karina le envió una carta a Leonardo Cositorto, con quien se había cruzado varias veces e, incluso, intercambiado algún saludo. “Le escribí explicándole mi situación. Él mismo había dicho que se encargaría de ayudar en casos urgentes. Le envié las facturas de la cirugía y pedí que me devolvieran el dinero. Nadie me respondió. Terminé endeudándome y sacando un préstamo bancario para pagar la operación”, cuenta.
López invirtió 30.000 dólares en Generación Zoe. “No solo era plata de mis padres, sino también mía. Cuando todo se destapó, entré en una depresión profunda. Lloraba todo el día. ‘¿Cómo llegué a esto?’, pensaba”.
—¿Llegaste a recomendarle a alguien que invirtiera dinero en Generación Zoe?
—No. Yo lo único que hacía era ir, invertir y retirar mi plata. No me interesaba otra cosa.
—¿En qué momento te diste cuenta de que habías caído en una estafa?
—En el momento en que estaba ingresando a mi mamá al quirófano y las personas que me decían que me iban a ayudar me soltaron la mano. Me sentí abusada. Fue una situación muy desesperante y horrible porque si yo no hubiese podido sacar el préstamo, ¿de dónde iba a sacar la plata para pagar la cirugía? Yo tomé la decisión de invertir para mantener a mis viejos y era la responsable de haber cometido una equivocación enorme.
Para salir del bajón, Karina decidió ponerse en movimiento. “Empecé a contactar a otras víctimas y a organizarnos. Junté más de 600 personas y encontramos un abogado, Gustavo D’Elía, para presentar una demanda colectiva”, explica acerca de la causa que busca conocer el paradero de los millones de dólares que los ahorristas pusieron en Zoe.
La lucha, sin embargo, sigue en un limbo judicial. “La justicia se mueve lento. Aún no hay un juez designado”, denuncia.
—Pasaron tres años. ¿Te repusiste de este golpe, no solo económico, sino también emocional?
—Creo que uno nunca se repone del todo. Pero al menos pude ayudar a otras personas que estaban en mi misma situación y no sabían para dónde disparar. Con Gustavo D’Elia logramos reunir a más de mil inversores y presentamos una demanda colectiva. Estar unidos me dio la fuerza para salir de la depresión. Mi familia me entendió, obviamente, porque antes de ingresar a Zoe yo había hablado todo con mis hermanos, pero bueno… El primer año y medio estuve haciéndome cargo yo sola de todos los gastos de mis papás: alquiler, impuestos, médicos. En paralelo pagando el préstamo. Fue terrible. Hoy, por suerte, mis hermanos me ayudan a seguir cubriendo los gastos de mis padres.
—El 4 de abril de 2022, detuvieron y metieron preso a Leonardo Cositorto. ¿Qué te pasó cuando te enteraste de la noticia?
—Sentí un alivio porque yo dije: “Bueno, este tipo no va a seguir estafando a nadie”. Al final, después abrió otra plataforma digital para atraer a inversores desde la cárcel. Ese fue otro disgusto.
—El viernes pasado, fue declarado culpable de asociación ilícita y estafa. Este martes se define la pena. ¿Cuántos años de cárcel quisieras que le den?
—Mientras siga preso, no me interesa la pena que le den. Yo sigo en pie con demanda colectiva. No voy a bajar los brazos porque soy muy creyente. Tengo la convicción de que la justicia, tarde o temprano, tiene que llegar.
