Gustavo González: “Por qué voto a Cambiemos”

El 14 de marzo del 2015 levanté la mano en Gualeguaychú aprobando la conformación del Frente que ese mismo año ganaría las elecciones y lograría gobernar el País.
La Convención, como siempre -señal inconfundible del Radicalismo y seguramente explicación de su larga existencia- fue extensa, apasionada y trascendental.
Teníamos entonces la difícil ambición de consumar la alternancia en el ejercicio del poder y salir de la corrupción generalizada. Sonaba difícil y pretencioso. No sólo por los riesgos que veíamos en la continuidad del proyecto hegemónico entonces en curso, sino porque a la vez, muchos bienintencionados, creían en otra estrategia y que no se iba a poder torcer un destino que parecía ineludible.
A la vez, el componente ideológico, o mejor, la retórica ideológica, intentaba evitar la conformación de una alternativa electoralmente competitiva. Entre los discursos, estaban los que sabían que nada era cierto, pero también estaban -debemos reconocerlo-, quienes creían que realmente el proceso que vivíamos era “lo nacional y popular”, que estaban convencidos que aquello era Progresismo y cualquier otra cosa era “la derecha”.
Pero entonces, en esa instancia -lo dijimos en varias oportunidades- el mayor Progresismo era la Honestidad.
No nos cansamos, porque uno no se cansa de eso, pero hablamos tantas veces de la corrupción que, por la sordera mayoritaria, parecía que nunca iba a pasar lo que está pasando hoy en la Argentina.
No es mi idea en esta oportunidad hacer la larga lista de imputados, procesados y presos. No es mi idea ni tengo tanto espacio. Lo que quiero resaltar es que nada de esto estaría pasando si no cambiaba el Gobierno.
Más aún, cuesta imaginarse ya que no pase nada y pasa porque contribuimos -y acá hablo de mi Partido- a que sucediera. El “No va a pasar nada”, también debe formar parte de nuestro pasado.
Por eso aquí estamos, apostando a lo mismo de siempre, a la Honestidad, a la Transparencia, a la Decencia, y pidiendo -también una vez más- que nos acompañen, sabiendo que el “Régimen falaz y descreído” hoy lo representan el populismo, la pobreza y la corrupción que debemos combatir; y que nuestra “Causa”, en este tiempo, la constituye la movilidad social, el desarrollo humano y la recuperación de los valores republicanos.

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