Israel-Palestina: más allá de las armas

Medio Oriente, que ha sido un foco de rivalidad y conflicto durante siglos, un lugar de encuentro para Europa, África y Asia y un paso para el rápido acceso a sus recursos a través del Mar Rojo y el Golfo Pérsico, se enfrenta a políticas, económicas y sociales y desafíos ambientales sin esperanzas de cambio en el corto plazo en la mayor parte de la región.

La sensación de vulnerabilidad se acentúa en esta área donde la historia determina la geopolítica al contemplar las alianzas cada vez más cambiantes entre actores tradicionalmente rivales. Intentar abordar las estrategias que dominan en una región donde los aspectos políticos y religiosos condicionan la realidad de un entorno en el que fuerzas centrífugas y actores paraestatales compiten por la hegemonía regional es un trabajo sumamente complicado.

Hoy por hoy están dándose muchos procesos que pegan directa o indirectamente en este conflicto. Como la convicción de la fuerza militar de Israel, el choque del eje sunita-chií precipitado por la guerra siria, la preocupación por la amenaza de la Jihad global, el resurgimiento de los Hermanos Musulmanes y la geopolítica del gas y los hidrocarburos -particularmente las reservas descubiertas en el Mediterráneo oriental en 2009- que está cambiando una tendencia geopolítica de acercamiento que es estratégico en principio, pero que, más allá del efecto de contención frente a Irán, puede tener un impacto positivo a largo plazo en el área del soft power y el cambio de mentalidad que ya se está presenciando.

Pensemos que en geopolítica, los vacíos son rápidamente llenados por otro que busca posicionarse, sea un actor estatal o no. Un factor que no puede pasarse por alto es el avance simultáneo de China frente al retroceso de Estados Unidos, las nuevas alianzas que se están dando en el Indo-Pacífico, las crisis económicas producto de la pandemia; los movimientos migratorios producto de las guerras y de las catástrofes climáticas; el realineamiento y el nuevo escenario geopolítico que se abre con la diplomacia de las vacunas. Es todo un combo en este conflicto interminable. 

Sin más vueltas, comencemos.

¿Cómo empezó este desastre?

Los palestinos y las fuerzas israelíes se han enfrentado desde el comienzo del Ramadán después de que Israel impusiera restricciones sobre los lugares donde los fieles musulmanes podían reunirse cerca del Muro Occidental y la mezquita Al-Aqsa. También hubo protestas generalizadas relacionadas con la decisión de Israel de desalojar por la fuerza a las familias palestinas que viven en tierras en el este de Jerusalén que, según los colonos judíos, les pertenecían antes de la guerra árabe-israelí de 1948.

Los soldados israelíes han estado en un enfrentamiento con los palestinos durante toda la semana  en la mezquita . Después de que los soldados siguieron acorralando a Al-Aqsa, Hamas comenzó a lanzar cohetes contra Israel desde la Franja de Gaza. Ahora, Israel está respondiendo con ataques aéreos. Pero la violencia no está igualada: el sistema de defensa aérea de Israel puede interceptar la mayoría de los cohetes, mientras que los civiles en Gaza no tienen tal defensa. A la hora de escribir este newsletter, Al Jazeera informa 122 palestinos muertos, incluyendo 31 niñes y más de 900 heridos.

Oriente Medio hoy en día es irreconocible desde hace tres décadas. Egipto y Jordania han estado en paz con Israel durante décadas. En los últimos meses, Bahréin, Emiratos Árabes Unidos, Sudán y Marruecos han normalizado las relaciones con Israel. Todos los gobiernos árabes mantienen vínculos importantes, aunque discretos, con Israel, y la normalización parece ser solo cuestión de tiempo.

Se ha hablado mucho de “tierra por paz” y los lazos normales a cambio de una retirada completa de Israel a las líneas de 1967, y el interés propio es la palabra de moda. Sin embargo, aunque los conflictos intraestatales han terminado, el conflicto de Israel con los palestinos no lo ha hecho. Hasta que trece millones de palestinos continúen viviendo a través de Tierra Santa y en el exilio (de los cuales siete millones residen entre el río Jordán y el Mediterráneo), el lugar de conflicto aumentará y fluirá sobre la base de eventos geopolíticos.

Pensemos que el proyecto “panárabe” surgió como reacción nacionalista a la dominación colonial y a sus fronteras arbitrarias, hoy ese frente unido contra Israel “desde el Océano Atlántico hasta el Golfo Arábigo” ha dado paso a un proceso de pacificación a un ritmo sin precedentes.

Vamos a calmarnos. En este sentido, la Liga Arabe instó a la ONU a proteger al pueblo palestino y los lugares sagrados cristianos y musulmanes. Este ente multilateral aprobó la Resolución número 8.660 donde se condenan las agresiones israelitas a suelo palestino. En el documento se destacó la importancia del papel que, según el acuerdo de paz suscrito con Israel en 1994, tiene a Jordania como guardián de los lugares sagrados musulmanes y cristianos de Jerusalén Este, ocupada por Israel en 1967.

La nación del fuego atacó

Israel está accediendo agresivamente a nuevas tierras y construyendo colonias. Las realidades geopolíticas actuales proporcionan pocos incentivos para que Israel haga concesiones a los palestinos. Una mezcla de tratos árabes sin precedentes alineados con Israel; la frustración palestina empeorada por un liderazgo estratégico deficiente desprovista de ideas y lo más importante de la cohesión; la creciente dominación de la derecha en Israel; están cambiando las arenas de la arrogancia (ambas partes). La historia muestra que la paz con las naciones árabes no conduce automáticamente a un acercamiento entre Israel y los palestinos. De hecho, el actual movimiento nacional palestino surgió precisamente de la sensación de derrota, soledad y abandono por parte de los gobiernos árabes que siguió a 1948.


David vs Goliat

Se puede argumentar que, en términos de poder nacional, Israel es más fuerte que nunca. Israel ha recuperado todo el apoyo diplomático de Estados Unidos bajo la administración Trump, como demuestra el traslado de la embajada estadounidense de Tel Aviv a Jerusalén hace un par de años. Además, sigue siendo el principal receptor de ayuda militar estadounidense. Por otro lado, ha buscado vínculos más estrechos con Rusia y China, grandes potencias que consideran al sector productivo de alta tecnología de Israel como un activo prometedor.

Pensemos que Israel desarrolló su propio complejo militar-industrial que fabrica armamento y hardware de última generación que es altamente competitivo en el mercado mundial de armas. El ejército israelí ha adaptado su doctrina y su disposición operativa para poder luchar tanto en campos de batalla convencionales como no convencionales.

En cuanto al poder económico, Israel es una economía industrial desarrollada. Tiene ventajas comparativas en materia aeroespacial, electrónica avanzada,etc. Según el Atlas de Complejidad Económica, Israel es una economía más compleja que ciertos países desarrollados (como Bélgica, Holanda, Canadá y Australia) y mercados emergentes (como India, Polonia, Turquía y Brasil).

Por el contrario, la posición geopolítica de los palestinos está comprometida. Durante la Guerra Fría, su causa fue respaldada por estados que estaban desesperados por patrocinar el nacionalismo árabe secular (la ideología adoptada por Yasser Arafat y su generación de líderes palestinos). Sin embargo, después del tratado de paz bilateral entre Israel y Egipto, el declive del nacionalismo árabe, en términos militares, políticos y económicos, y la fatídica desaparición de la Unión Soviética hace tres décadas, los palestinos han quedado en un estado de orfanato geopolítico (una remera que diga “más solo que palestina en el plano geopolítico”), una condición terrible en una región que atrae constantemente la participación de poderes extrarregionales.

Por último, pero no menos importante, la economía palestina es extremadamente frágil y aún más agravada por la pandemia. Depende principalmente de las actividades primarias y el turismo. Tiene un sector de tecnología en crecimiento, pero su auge está vinculado a la subcontratación encargada por empresas israelíes. Asimismo, los territorios palestinos reciben una gran cantidad de ayuda exterior, pero no está claro si esos recursos se están utilizando para fomentar el desarrollo.

A la luz de lo anterior, es razonable afirmar que existe una correlación asimétrica de fuerzas que favorece abrumadoramente a Israel. En términos simples, esta realidad socava la perspectiva de implementar una solución de dos estados en el corto plazo.

¿Estados Unidos qué onda en todo esto? 

La posición de Biden sobre el conflicto israelí-palestino ha sido muy consistente desde el momento en que era senador, creyendo que una solución de dos estados sigue siendo la única opción viable. Se movió para reanudar la ayuda financiera a los palestinos que fue suspendida por Trump, y le dijo a Israel que se abstuviera de una mayor anexión de cualquier territorio palestino y limitara la expansión de los asentamientos israelíes existentes en Cisjordania.

Dado el fracaso de Israel para formar un gobierno de coalición estable después de cuatro elecciones en dos años, junto con el desorden político entre los palestinos, es poco probable que puedan reanudar las negociaciones de paz en serio en las circunstancias actuales. Además, tanto el Primer Ministro Netanyahu como el Presidente Abbas, que están atrapados en sus viejas posiciones, deben abandonar primero la escena política antes de que se pueda reanudar cualquier conversación de paz.

La nueva estrategia de la Administración Biden en Oriente Medio está obligando a las potencias regionales a reevaluar sus intereses geoestratégicos y actuar de una manera que podría poner fin a varios conflictos que han plagado la región. Aunque Biden está intensificando su enfoque en la región de Asia y el Pacífico, el interés geoestratégico y el compromiso de Washington con sus aliados en Oriente Medio siguen siendo los mismos, aunque la estrategia de Biden difiere sustancialmente de la de su predecesor. 

¿Cómo puede terminar esta situación?

Puede haber una salida diplomática pero es difícil. El pueblo palestino siempre dependió del derecho internacional y esperaban que la comunidad internacional pudiera o actuara en su nombre. La realpolitik demostró otra cosa. El derecho internacional no ha sido un amigo confiable de los palestinos: Declaración Balfour en 1917; Plan de Partición de la ONU en 1947; Resolución 242 del Consejo de Seguridad de la ONU en 1967 (la piedra angular del proceso de paz). 

El derecho internacional ha marcado la diferencia sólo cuando las fuerzas externas que pretenden defenderlo, especialmente el Consejo de Seguridad de la ONU, están dispuestas a hacerlo. La absorción de la Jerusalén Oriental árabe en Israel, el reconocimiento estadounidense de la soberanía israelí en los Altos del Golán, la anexión de facto de gran parte de lo que queda de las tierras palestinas muestran lo contrario.

El conflicto nunca fue bilateral entre Palestina e Israel. El futuro de Cisjordania (y Jerusalén) está interconectado con Jordania y la Franja de Gaza con Egipto. Es demasiado complejo amigue, pero lo vamos a seguir de cerca.

Florencia Grillo

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<i><span style="font-weight: 400">Politóloga, UBA</span></i>  

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