Josefina Pividori: “La nueva ruralidad debe contemplar el trabajo de las mujeres”

Josefina Pividori vivió toda la vida vinculada a lo rural. Nació en Hernandarias, provincia de Entre Ríos, un pueblito rural donde sus padres, ambos ingenieros agrónomos, hacían trabajos de extensión. Aunque no heredó la profesión, no se apartó demasiado del legado: es licenciada en Comunicación y su tesis la hizo sobre la ruralidad. Eligió a Misiones para desarrollar su trabajo y a los 38 años y con el segundo hijo en camino, asume un desafío vinculado a la chacra, pero con el foco puesto en la mujer rural. Josefina será la coordinadora del primer gabinete de género del ministerio del Agro de Misiones, una entidad que atravesará a todo el organismo, con el objetivo de potenciar y visibilizar el rol de la mujer en la chacra.

No es un trabajo nuevo. Apenas asumió Sebastián Oriozabala como ministro se comenzó a relevar la situación de las mujeres en las chacras, que no es muy distinta a la de otros ámbitos urbanos. Se trabaja a la par, pero se gana menos. Se trabaja igual, pero no son las directivas de las cooperativas y son muy pocas las que llegan a los puestos de mando de una empresa. 

“La idea del gabinete es institucionalizar esa mirada de género, que ya la venimos trabajando en el ministerio. Es novedoso, porque atraviesa todas las áreas del ministerio, que además tiene un gabinete formado en un 40% por mujeres en los espacios de toma de decisiones, en las direcciones generales, en las direcciones simples, las subsecretarías”, explica Pividori en una entrevista con Economis.

En las chacras la situación no es tan lineal. En el primer relevamiento realizado por el ministerio hace dos años, en el programa de Incentivo a la Horticultura  Comercial, sólo el 20 por ciento tenía como titular a una mujer. Otro dato  relevante para problematizar la cuestión del trabajo de las mujeres en las chacras es que el 98,6% de los titulares de emprendimientos de ese programa, no asigna carga horaria de trabajo a la mujer en el  hogar. Este dato es uno de los desafíos que se presentan a la hora de trabajar desde el ámbito rural.  

“La paridad no debe ser pensada como un objetivo, o un techo, sino como una cualidad que tenemos que trabajar, no para alcanzar determinada meta, sino para que más espacios sean ocupados. Que no es ocupar espacios por ocupar, sino que muchas veces la mirada de mujeres en espacios de toma de decisión, hace que se incorporen otras formas de pensar en determinadas cuestiones, de cómo se trabaja articuladamente con los espacios productivos. Las cooperativas, las asociaciones, las organizaciones. O sea, el ministerio del agro abarca un sinnúmero de cadenas productivas y sectores con los cuales articula, no solo con el sector primario.

¿Y cómo está ahí ese equilibrio?

Nosotros tenemos un gran desafío en las Cooperativas. Las mujeres tienen un gran trabajo, pero muchas veces no son ellas las titulares, las que toman decisiones en las Cooperativas. Entonces, lo que ocurre es que las mujeres trabajan en la chacra, son las que encabezan el ciclo productivo, pero no son las que van a la reunión de la Cooperativa, porque no son socias y no tienen ni voz, ni voto. Cuando son socias, pero no son las titulares, ellas pueden ir, participar, pero no votan. Entonces ese es un desafío, generar acciones tendientes a que estos espacios de decisión estén compuestos por las voces de más mujeres. En la lechería, por ejemplo, las mujeres integran y tienen mucho protagonismo, tanto en el sector primario, como en el industrial. Pero debe ser de las pocas cadenas. Hay casos aislados, como el caso del sector tealero, que encabezan procesos de desarrollo en el sector, como el té gourmet, de la elaboración del té en otras formas de consumir que además está llegando a grandes mercados, nacionales e internacionales. Son mujeres que están encabezando, o son las dueñas de estas Pymes, o estas pequeñas agroindustrias. Tenemos el caso de mujeres ocupando grandes lugares, como Carolina Okulovich, en la Cámara de Elaboradores de Té Argentino, pero que es una de las pocas. En Valerio Oliva también está Silvina Oliva al frente de un aserradero con muchos trabajadores. Si uno piensa en el sector forestal históricamente fue comandado por varones. Ahora en Valerio Oliva, hay más mujeres que se han incorporado en el sector productivo de la industria, a trabajar. Ingenieras y operarias, que han venido a pedir trabajo. Y esto es, porque hay una mujer al frente y eso habilita. El hecho de que haya una mujer, habilita ciertos espacios. Nosotros como Estado no podemos escapar a esa situación, no podemos no atender ese foco. Misiones tiene una historia muy rica con mujeres al frente de procesos productivos, agroindustriales, industriales, agrarios, pero hay que poner en valor eso.

Darles entidad…

Hay que darles visibilidad.

¿Cómo vas a hacer ese vínculo?

En parte una de las cuestiones claves fue, que este gabinete, que por eso se llama gabinete, está conformado por todas las áreas del ministerio. No solamente están las cinco subsecretarías, sino que también están las direcciones generales que dependen del ministro, de la privada, como la dirección del área administrativa, de asuntos jurídicos, el Instituto Misionero del Suelo.. Lo que se busca es que haya una y un representante de cada área, digo esto porque no es un espacio exclusivo de mujeres, sino que el aporte de todos y de todas, ayude a que esto crezca. La idea es que haya de todos los sectores porque cada uno tiene realidades distintas. Está la subsecretaría de Desarrollo Forestal, que ha incorporado a más mujeres, cuando entregan los planes forestales. En el sector tabacalero, el subsecretario de Tabaco decía que el 9% de los productores tabacaleros, son mujeres. Es muy poco, pero sin embargo lo que tenemos que pensar es, como dar mayor visibilidad a esas mujeres que son titulares del sector tabacalero. Hay otros sectores que tienen más mujeres, como el hortícola, que son muchas más mujeres que encabezan, porque tenemos cuestiones como la hidroponía que se ha fortalecido en los últimos años, donde muchas son mujeres. Porque el sistema hidropónico permite por sus características técnicas de desarrollo, que sean mujeres las que puedan encabezar eso y desarrollarlo en completo. Muchas mujeres son las que encabezan esos procesos. Lo que no queremos es que siga quedando aislado en las decisiones de cada secretario, o subsecretario poner en valor a la mujer, sino que sea institucionalizado. Por ejemplo, de los créditos de emergencia agropecuaria, el 27% son mujeres las que han recibido el crédito. Eso es muy importante porque en los meses que hemos pasado de emergencia hídrica, donde el Estado está volcando un montón de recursos, es muy importante que sean mujeres las que también reciban estos créditos por emergencia. Las mujeres son parte, pero no queremos que quede en la voluntad de que el subsecretario decida que se entregue. Sino decir, cómo a partir de esto sistematizamos la información, la tenemos a mano, vamos a poner más atención en llegar a estos sectores.

¿Cuántas mujeres hay en toda la producción misionera, hay un dato certero?

Ese dato lo tenemos que trabajar, porque sabemos que hay más de 27 mil productores familiares en Misiones, estos son datos que comparte Agricultura Familiar. Después hay que ver en cuanto a procesos agroindustriales y en parte desglosar, porque el trabajo con los datos es importante para pensar en cómo focalizamos en determinadas cosas. De las cooperativas, por ejemplo, en todo lo que tiene que ver con el sector animal, en la lechería son muchas mujeres las protagonistas. Ahora si ponemos el porcentaje de mujeres que acceden a créditos y beneficios, en el caso de los proyectos Pisear, que son proyectos desarrollos socioeconómicos en áreas rurales, solo el 20% son mujeres. Al programa de inseminación artificial, que tiene que ver con el fortalecimiento de la producción animal, que se trabaja con el centro genético de Aristóbulo del Valle, el 100% de las mujeres accedieron. Este programa está focalizado y se recorría chacra, por chacra a ver qué animales necesitan y trabajar ahí para poder atender.

Vos sos una mujer que recorre la chacra, que estás permanentemente ¿qué te dicen las mujeres, qué pensás que te puede decir una mujer que está en la chacra al enterarse de este gabinete?

Tuvimos una experiencia en octubre del año pasado. El 15 de octubre fue el día de la mujer rural, ese fue otro hito porque tuvimos más de 70 mujeres de distintos sectores, de organizaciones, de pueblos originarios, empresarias, dueñas de establecimientos, productoras, feriantes. Nos juntamos en el Centro del Conocimiento y tuvimos una jornada entera de debates en comisiones, fueron más de ocho grupos de trabajos con distintos ejes, problematizamos en dos sentidos. Problematizamos en dos sentidos, uno tenía que ver con el reconocimiento de las tareas que se producen hacia adentro, lo que se conoce hoy como tareas de cuidado. Y lo que se hace hacia afuera. Estamos hablando de mujeres que tienen un protagonismo en los procesos y en sus comunidades. Fue muy rico el debate porque ellas señalaban cómo han podido encabezar procesos en sus comunidades, también aliándose con otras mujeres. Pero falta el reconocimiento del trabajo que realizan hacia adentro de sus hogares, porque la mujer de la chacra está en la feria, pero después se ocupa de que los hijos vayan a la escuela… lo que sucede con la mayoría de las mujeres en los ámbitos urbanos. La ruralidad no escapa de esas cuestiones: El hombre va al banco, hace las gestiones, va a la cooperativa de tabaco, la mujer no va al banco, pero se queda en la chacra, cuida a los chicos, se pone a carpir, atiende el tabaco, esa es un poco la división interna de las tareas domésticas en la vida agraria. Problematizar esto no tiene que ver con ponernos en contra, sino de ver cómo incluimos, cómo ponemos en valor un trabajo que muchas veces se invisibiliza. En el caso de la Feria Franca, lo reconocen los mismos hombres y mujeres, que cuando la feria comienza a funcionar, hace 20 años, fue cuando las mujeres -frente a la crisis que se vivía en la década del 90-, el varón no se animaba a ir a la feria a vender. Fue la mujer la que puso una mesa y se puso a vender la producción porque no tenía dónde salir a venderla. Hoy es mixto, sabemos que lo sostienen tanto hombres como mujeres, así como esos emprendimientos productivos lo sostienen de manera conjunta, pero fue la mujer la que protagonizó el salir a vender. Hoy hay un montón de políticas de Estado que atienden al sector de la horticultura, la fruticultura, hay un Mercado Concentrador, las ferias están establecidas, está el mercado de la economía social, pero en su momento eso no existía.

Políticas hay, lo que falta es un engranaje más fluido…

Sí, ver donde se atiende, donde se pone el foco. Tener los datos nos permite definir en qué vamos a trabajar. En diciembre realizamos el Consejo Agroindustrial, había cinco mujeres que tuvieron su voz y su participación, pero necesitamos que más mujeres participen de estos espacios, porque no es que no están, sino que muchas veces no llegamos. Tiene que ver con eso, pasa en el Estado, pasa en el sector privado y en el mundo rural. Sabemos que en el mundo tarefero, hay mujeres, como varones, sabemos que en el sector lechero las mujeres son las protagonistas, pero no son muchas veces las que toman las decisiones. Sin embargo, ya están en el sector primario, en el sector industrial, hay mujeres del Alto Uruguay que empezaron siendo productoras y hoy son maestras queseras. También tiene que ver con la llegada de mujeres profesionales a la chacra. En el ministerio el 37% de las técnicas extensionistas que están en territorio son mujeres. Cuando uno habla con las mujeres, las veterinarias, las ingenieras agrónomas, las trabajadoras sociales, porque también hay de otras profesiones, cuando van a territorio, es un gran impacto. 

¿Este gabinete va a ir a la chacra, va a meterse ahí, cómo será el trabajo?

Esa es la idea, por eso está conformado por todas las áreas, no solamente trabajar de manera interna. Una cuestión que vamos a incorporar es que a la hora de la elaboración de los proyectos ya haya una perspectiva de género. Esto va a ser desde adentro hacia afuera.

¿Cómo tomas el desafío desde lo personal?En términos personales, es un desafío grande. Si bien, son temas que parecieran estar de moda, hay que trabajar mucho. Pero también se ha avanzado muchísimo. En 2018 en Misiones se aprobó la ley de paridad y eso implicó una decisión política del Estado provincial. A mí me parece que es mucho lo que tenemos por hacer. En lo personal soy hija de ingenieros agrónomos. Mi mamá trabajó más de 30 años en extensión rural, así que desde muy chica estuve vinculada al mundo rural. Toda mi vida estuve muy vinculada por la biografía personal, pero después por decisiones profesionales y académicas, terminé trabajando acá. Siento que el mundo rural necesita que pongamos la mirada. Cuando institucionalmente decimos que hay que construir una nueva ruralidad, esta nueva ruralidad no puede no contemplar poner en valor el trabajo de las mujeres rurales, que motorizan las economías de cada pueblo, de cada chacra, que trabajan día a día, que encabezan procesos productivos y no son visibles. Tenemos un gran trabajo en dos sentidos, lograr la visibilidad y el reconocimiento de las mujeres rurales, que no solo sea en el “día de”.

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