La ciudad se transforma con una arquitectura que apuesta a la originalidad

Rindieron la última materia el mismo día sin conocerse. Pero estaban destinados a convertirse en equipo. Volvieron a encontrarse algunos años después, cada uno trabajando para otros profesionales. Los unía las ganas de hacer algo que sea una marca registrada en la arquitectura y ahora, sueñan con expandirse a todo el país. Cuatro arquitectos fundaron Estandarq, un estudio que se caracteriza por la originalidad de sus diseños pese a que, como lo señala su nombre, estandarizaron el proceso de producción.

Cada casa o departamento, tiene un diseño particular. El desafío mayor fue el restaurante Vualá, que ahora pasó a manos correntinas, justo la provincia que tendrá la primera sucursal de Estandarq, como prueba piloto de una expansión que, aspiran, sea nacional.

Los cuatro socios, Nilia Cornier Terrazas, Emannuel Sartori, Pablo Sode y Martín Giuliani tienen entre 28 y 30 años.

Nilia Cornier Terrazas Y Pablo Sode visitaron Economis.
Nilia Cornier Terrazas Y Pablo Sode visitaron Economis.

“La idea nuestra fue, cuando salimos de la Facultad, porque todos estudiamos acá excepto uno de los chicos, nos recibimos en la Universidad Católica, ser creativos. Es difícil que la gente confíe en un profesional nuevo, porque está dado eso de que la experiencia está dada por los años y lo que tratamos de mostrar es lo que podemos hacer y por eso decidimos generar nuestra página web y proponerle a la gente opciones. Proyectos minimalistas, proyectos que tienen techos tradicionales, distintas versiones generadas por cada uno de los profesionales, porque cada una tiene una línea distinta. Pusimos un precio como para que la gente tenga una orientación de cuánto iba a pagar. Porque siempre existe ese prejuicio de que el profesional es caro, entonces prefiero hacerlo con el albañil. Con nosotros el cliente puede ensayar y calcular cuánto le sale un proyecto, los planos, el trabajo de los ingenieros, está todo estandarizado. Por eso es Estandarq, porque lo que buscábamos era estandarizar la arquitectura. Al menos el proceso tiene que ser estandarizado”, explica Sode.

“Los planos algunos están prediseñados, hay imágenes, catálogos, obviamente que la mayoría quiere que su casa sea personalizada, lo que nos permitió la página es darle una opción. Vienen y nos dicen “me gusta, pero le agrego esto”. Entonces la distancia entre el cliente y el profesional se acorta, ahora la gente lo ve en el Facebook, lo ve en internet, busca en nuestra página y dice “me gusto ésta, pero va armando su idea de casa y sabe que  en nuestra empresa lo podemos hacer porque lo que está ahí es nuestro. Antes muchos buscaban en internet o en revistas, traían la revista y “les decían eso no hago, o yo no sé hacerlo”. Todo lo que está en nuestro sitio lo hacemos nosotros”, agrega el arquitecto.

¿Qué quiere el cliente misionero promedio?

Tenés un sector de Posadas que quiere lo moderno, lo minimalista, las cajitas, volúmenes puros, mucho blanco, mucho vidrio, la relación de lo de adentro con lo de afuera, con el paisaje. Y por ahí en el interior, lo tradicional, casas que tengan galerías, techo altos, espacios más abiertos. Acá la gente tiene mucho miedo, se preocupa mucho por la seguridad, enseguida te preguntan por las rejas, las persianas. En el interior tal vez, como que eso no está en sus reglas, no le interesa ese tipo de cosas.

¿Trabajan mucho en el interior?

Hicimos muchos proyectos, pero no nos dedicamos a la obra en el interior por logística, por los costos, porque llevar la empresa hasta allá encarece los costos. Las obras en su mayoría están en Posadas. Sí hacemos direcciones de obras, en Aristóbulo del Valle, en Oberá, Puerto Iguazú y Leandro N Alem.

¿Y ahí si va uno de ustedes?

Sí, sí, nos vamos organizando y nos turnamos, depende del profesional que agarra el cliente; o con el que la persona se sienta más afín. Acá no hay una persona, hay una empresa. Entonces la gente no me busca ni a mí, ni a ella, ni a nadie. Busca una empresa, después genera un vínculo con la persona que le hace el proyecto o con el que le atiende. Pero por ahí yo le hago el proyecto y la obra la hace mi socio. O sea, ni uno tiene la cadena completa, para que no se genere eso de que si no está el arquitecto nadie puede solucionar un problema. Lo podemos solucionar todos, porque todos estamos viendo todo.

¿Y cuantas obras tienen en marcha?

Tenemos promedio de dos o tres obras a cargo cada uno de los socios, más o menos diez en promedio.  Nuestros proyectos se resuelven rápido porque tenemos un sistema de trabajo, estandarizado, cuando el cliente viene ya sabemos más o menos cuántos metros cuadrados  puede pedir para lo que él quiere y le podemos dar un presupuesto. Tenemos un chico que dibuja y lo mejor de todo es que le podemos dar una vista en 3D, no sólo la imagen sino que puede ir a la oficina y recorrer el proyecto con nosotros. Tenemos los softwares como para viajar adentro, meterte en los dormitorios, ver cómo hacer cambios diferentes, cambiar las texturas. Vas probando y es más interactivo.

¿Y cómo está el mercado hay movimiento, está tranquilo?

Es muy fluctuante, hay veces que estamos saturados y necesitamos gente y se empieza a contratar chicos. Y hay meses donde parece que todo se para, y decís “¿Qué podemos hacer, con qué podemos mantener toda la infraestructura? Llegamos a ser en un momento diez en el estudio, ocho arquitectos y dos dibujantes, que eran pasantes de la facultad. Te agrandas y después te achicas. Y después las cuadrillas, porque tenés compromiso con los albañiles, con los contratistas, entonces hay que ir viendo tres meses antes… qué se está terminando acá, los tengo que acomodar en esta obra. Es todo un trabajo de logística, pero como somos muchos, nos permite hacer muchas cosas.

¿Qué los diferencia de otros estudios?

A diferencia de otros estudios, mostramos todo lo que hacemos. Así no me guste, así el cliente haya hecho muchas modificaciones y no estemos 100 por ciento convencido, lo muestro igual, porque siempre hay alguien que le gusta.  Y hay gente que nos critica, pero no importa, siempre hay alguien a quien le gusta.

Lo que noté, es que aprovechan mucho el espacio, como que en cualquier lugar se puede hacer de todo…

“Exacto, lo que pasa es que cambió mucho la concepción de lo que era antes de la casa, a lo que es ahora, o sea hoy los costos de construcción son altísimos y  las casas ya no tienen dos dormitorios, más la cocina, un estudio más un zoom, toda esa superficie que antes existía en la casa de casi unos 150 metros cuadrados, hoy hay que concentrarlo todo en un metro cuadrado, todo se resume en un número. Entonces tenés que buscar la manera de que cada metro cuadrado que coloques dentro de la casa, sea de valor y tenga el uso que va a tener, no crear espacios por crear, sino que acotar el presupuesto al monto del crédito que te puedan llegar a dar la familia o lo que puedan juntar y diseñar en base a eso, lo justo y lo necesario”, contesta Nilia Cornier, la única mujer entre los socios.

¿Y están haciendo reciclados de casas, cómo es eso?

“Y es un poco complicado porque a la hora de hacer un reciclado vos relevas lo que ves, cuando vos tenés un presupuesto y empezás a revolver, tocas los pisos y te encontrás con instalaciones que no funcionan, con imprevistos que no tenías, pero es un lindo trabajo el ver la ruina que tenés que reformar y cómo quedó terminado, es gratificante ver eso. El antes y el después es lo más lindo de una reforma de un reciclado”, agrega, detallista.

Parece ser contradictorio, porque ustedes se llaman Estandarq, pero también hay mucho de creatividad en cada proyecto…

“La estandarización es del proceso de trabajo. La arquitectura en sí, en cada familia, en cada trabajo, en cada casa que hicimos, ninguna se ha repetido hasta ahora con la otra. No existe un solo proyecto que haya salido como estandarizado. El proceso de cómo le tratamos al cliente, tenemos una lista de preguntas que se le hace a los clientes que se le hace de entrada, cómo se envían los e-mail, se muestra el proceso, cuánto tiempo de trabajo hay para cada proyecto, eso está estandarizado. No puedo trabajar más de una semana en este proyecto por lo que está pagando, entonces tengo que ser lo más rápido posible para que quede satisfecho”, responde Sode.

“Por eso el trabajo está estandarizado, no así el proyecto, la idea es superarnos a cada rato y hacemos proyectos cada vez más locos, más modernos y la gente también se juega. Este fin de semana se inauguró el nuevo local de New Imagen, que abrió su local en la esquina frente California. Es un cliente que le va gustando lo que vas haciendo y te va pidiendo cada vez más. Entonces tratamos de hacer algo nuevo siempre.

¿Y cómo es el trabajo en equipo, qué hacen con la plata son una cooperativa?

Es complejo, tenemos un sueldo, asignado a los cuatro socios y a partir de ahí lo que sobra como ganancias es usado para hacer inversiones, hemos comprado terrenos para hacer casas propias y venderlas, terrenos cerca de la Facultad para construir departamentitos para alquiler. Hay un X monto, que va subiendo a medida que crecemos como empresa, y es destinado a la inversión, se compra mucha maquinaria, muchas herramientas.

El hecho de tener la constructora, nos permitió dar una solución integral a los clientes. El que viene al estudio no sólo se lleva un proyecto sino se lleva la posibilidad de construirlo con un valor real. Se le dice por la ubicación del terreno, por las características del suelo, más las características del proyecto que se te creó, se le da la cantidad de plata que necesita como para pedir un préstamo a un banco, como para prever un cronograma de obra y eso nos significa una inversión en lo que es la constructora. Movilidad, equipamientos, maquinarias en ir reponiendo los equipos que se van dañando. Es un poco complejo porque es otro mundo, manejar el proyecto y la obra, pero el trabajar en equipo permite que eso funcione.

¿Cuáles son los próximos objetivos?

Lo que hacemos nosotros es mucho marketing, invertimos mucho en publicidad y no nos quedamos quietos. Por eso ahora la idea de abrir en Corrientes. Porque Corrientes tiene un mercado más grande que Posadas. Posadas tiene un inconveniente que es Paraguay, que le quita servicios a la ciudad. Es decir, acá no vienen grandes shopping, no vienen grandes restaurantes. Nosotros creamos Vualá, que duró cinco meses, que tuvo todo un problema de mala administración y un montón de cosas, pero al proyecto lo hicimos nosotros y lo construimos casi hasta el final. Paraguay te quita mucho mercado por la frontera. Sin embargo en Corrientes si tiene shoppings, tiendas comerciales grandes, edificios, hoteles.

¿Qué fue lo más grande que hicieron?

Que se construyó, Vualá y una casa de 700 metros cuadrados para un metalúrgico en Aristóbulo del Valle. Ahora estamos haciendo una obra de 500 metros cuadrados, tenemos un proyecto de una torre de nueve pisos. Lo más grande es eso que está por salir frente al Yacht Club de Posadas, detrás de Prefectura, con otro ingeniero, es de un grupo de inversores. Cada uno tiene su rol dentro de ese proyecto.

¿Sienten que están transformando el mercado?

No debemos creernos que somos más de los que somos, somos muy chicos  y nos falta mucho todavía, pero sí nos damos cuenta que hacemos cosas distintas. Que hemos mostrado las cosas de una manera distinta y dentro del esfuerzo que podemos, avalamos eso que estamos mostrando, porque a veces vos mostrás mucho y después no podés responderle al cliente. Muchas veces estamos sobrepasados pero tratamos de dar a todos los clientes la mejor atención. Porque es tan importante el cliente que hace un quincho, como el del edificio. Ese es el equilibrio que queremos darle. Obviamente si al país le va mejor, a nosotros nos va a ir mejor y a todos, porque va a haber más flujo de dinero en la calle. Hay otros amigos y conocidos que no están haciendo mucho y nosotros sí, entonces no hay que quejarnos sino trabajar.

¿Cómo ven la economía del país que también los mueve a ustedes?

Creemos que se está asentando una base firme, sabíamos por lo que se venía trabajando hace dos años que esto no daba para más y teníamos miedo que colapse. Nos dábamos cuenta porque en nuestro rubro todo subía. , un proveedor te decía “hoy vale cien, mañana 200”… Y era triste trabajar así porque parecía que le estabas mintiendo o robando al cliente y era verdad. Hoy hay aumentos pero son más leves y eso te permite proyectar a futuro, le podes decir al cliente te va a salir 5 millones y tal vez, 6 con la pequeña inflación; pero antes era tal vez 10, o tal vez 12 y no sabías y el cliente tenía que tener un flujo de caja muy grande para que se largue a hacer. Hoy y creo que se está asentando una base firme y hay proyecciones de que haya mucho más trabajo y que se reactive. El hoy está difícil pero hay perspectiva. Hay muchos clientes que ya nos piden para el año que viene.

¿La selección de personal es distinta, o cualquier albañil puede trabajar?

Nosotros tenemos capataces y ellos son los encargados de contratar gente. Nos ha pasado ir a la obra y sugerirle algún cambio. Cuesta muchísimo encontrar buen personal, hacen falta escuelas no tanto para el profesional, pero sí para los oficios. Plomería, revoque, todo el mundo te dice que te hace un durlock, pero todos quedan mal. Hace falta ética en los laburantes, son pobres chicos que tienen una vida difícil y que quieren trabajar, pero no saben ni cómo comportarse. Hemos conseguido muchísimos trabajadores en el interior mejores que los de acá. Hoy uno de nuestros capataces es de Montecarlo y la gente que él trae, desde allí, les alquilamos una casa, porque la calidad, la predisposición es totalmente distinta. En Posadas las personas desconocen el contrato de palabra, vos le decís “te voy a pagar esto” y te dicen que sí e inmediatamente empiezan a decir que no, que no quieren.

¿Cuál es el sueño por cumplir?

El sueño es que haya un Estandarq en cada rincón del país. Lo empezamos a construir con la sucursal de Corrientes. Pero queremos estar en toda la Argentina.

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