La vida del creador de Android, a quién Google cerró la puerta: escándalos, red de prostitución y fraude

El creador de Android, con un curioso comienzo y una vida llena de sucesos complejos que avanzaban a medida que crecía su fama, pasó de estar en la cima de la tecnología a acusaciones de ser la cabeza de una red de prostitución. Andy Rubin es una de las mentes brillantes a quien Google le dio la espalda.

Si bien su historia se rige por una vida común a muchas figuras de la industria tecnológica, con una infancia sin lujos, un talento innato por las máquinas y sobre todo, por estar en el lugar y el momento oportuno. El final del camino, fue completamente diferente al resto de los ejecutivos “4.0”.

Rubin nació en Chappaqua, un pequeño pueblo al norte de Nueva York. Ya desde chico, la tecnología era uno de sus intereses, pero su pasión por los “fierros”, sería lo que lo llevaría a estudiar ingeniería en informática. Se graduó en 1986, en Utica College.

Se recibió de especialista en robótica y su primer empleo fue en la óptica alemana Carl Zeiss, en la sede de Nueva York. Su pasión por los robots era enorme, al punto que muchos amigos lo llamaban “Android”, apodo que se relacionaba con su nombre real (incluso Android.com fue su página personal durante muchos años).

En un viaje a las Islas Caimán en 1989, una situación increíble cambió su vida. Andy Rubin, de paseo por las playas se encontró a un hombre que dormía en una silla, porque había discutido con su pareja y esta lo habría echado de su habitación.

Este hombre era Bill Caswell, ingeniero de Apple. Rubin se apiadó de él, lo invitó a quedarse con él, por lo que enseguida se hicieron amigos. Sin saberlo, Rubin había forjado una amistad clave en su carrera: Caswell lo recomendó a sus empleadores, por lo que “Android” ingresó a la empresa de Steve Jobs, comenzando así su carrera en Silicon Valley.

Ingresó como Ingeniero de fabricación, luego al año pasó al área de I+D y en 1990 formó parte de un spin off llamado General Magic donde, junto a su equipo creó Magic Cap.

Era un sistema operativo para celulares, que por estar en exceso adelantado a la época, fue desestimado por Apple. Incluso crearon algunos de los primeros dispositivos portátiles conectados a Internet.

Android y sus inicios

A pesar de que su primer proyecto fuera descartado, se hizo muy famoso. Incluso la revista Forbes llamó a General Magic “La compañía muerta, más importante” de la zona. De ese equipo de trabajo, nacieron los siguientes empleadores de Rubin, Steve Perlman y Phil Goldman, quienes fundaron WebTV, empresa que después adquirió Microsoft.

Para inicios del 2000, Rubin tenía clara su meta: los sistemas operativos móviles. En 2003, fundó Android, marcando su propio camino. El startup rápidamente llamó la atención de los inversores del Silicon Valley: Redpoint Venture apostó algunos millones por la firma, que empezó a escalar.  

En su primer año, quisieron ingresar al negocio de las cámaras para teléfonos, que en ese momento era un mercado incipiente, por lo que al poco tiempo decidieron que no tenía suficiente escala, por lo que fueron a por lo grande.

La empresa se destacó por la tecnología, pero estaban muy lejos de “Break even”: Porque a pesar de la innovación, siempre se podía caer en bancarrota.

Pero el golpe de suerte llegó con los inicios de Blackberry y Nokia, quienes dominaban el pequeño mercado de los teléfonos inteligentes, además de Apple, quien estaba incursionando apenas en este sector. Android empezó a tener relevancia, pero necesitaba un comprador.

La relación con Google

En el 2005, con Google en escena, las cosas dieron un giro cuando se concretó una oferta de compra. La misma era superior a los U$S 50 millones y la promesa de incorporar a Rubin al directorio de la firma. En ese momento, todas las preocupaciones del genio parecían estar resueltas.

Años más tarde, con el iPhone en el mercado, salió a la calle el primer celular con el sistema operativo Android, asociado a la pujante firma asiática HTC. Rubin pasó a ocupar el puesto de vicepresidente de Google, dando un gran salto en su carrera.

Aun así, el mismísimo Steve Jobs lo acusó de ser un fanfarrón, de haber copiado gran parte de las características de iOS, el sistema operativo móvil de Apple.

En la vida de Rubin, todo parecía ir viento en popa. El poderoso ejecutivo, conoció a Rie Hirabaru, quien era la gerente de Marketing de la empresa, con quien se casó y tuvo un hijo.

Pero en 2013 las cosas tomaron otro color. De un día para otro, Sundar Pichai fue nombrado CEO de la compañía, puesto al que aspiraba Rubin. Y en principio, Andy Rubin pasó de ser vicepresidente a ser desplazado a la división de robótica, para en unos meses ser invitado a retirarse de la firma.

Si bien, fue una sorpresa para la industria tecnológica, todo parecía que era en buenos términos, ya que se dijo que Rubin se marchaba para abrir su propia incubadora de startups. Si bien, tanto Google y Tencent aportaron un gran capital en esta nueva incubadora llamada Digital Playground, con unos U$S 300 millones de inversión, muchas dudas estaban plasmadas.

Por otro lado, Rubin también recibió alrededor de U$S 90 millones, en concepto de “paracaídas”, por lo que la situación en esos términos no parecía ser mala. Incluso Larry Page, el cofundador de la compañía, había declarado en una especie de despedida que: “quiero desearle a Andy todo lo mejor en lo que siga. Con Android creó algo verdaderamente notable, con millones de usuarios felices”.

Ya en 2017, Rubin lanzó otro ambicioso proyecto llamado Essential. Este apostaba por una marca propia en el mercado de Smartphones, donde quiso hacer foco en un segmento de lujo con dispositivos de alta gama e importantes prestaciones.

Los Essential Phone, fueron los responsables de popularizar los diseños de celulares de “pura pantalla” (sin marcos superiores e inferiores), la firma no logró despegar. Aunque este diseño lo adoptaron varias marcas, Apple entre ellas. Sin embargo, lo que pasaría después fue lo que puso en pausa todos sus proyectos.

Los escándalos

En 2018 el New York Times, publicaría un artículo revelando los motivos reales por lo que Google había invitado a Rubin a alejarse. Una empleada lo había acusado de tener una conducta sexual inapropiada durante un viaje de trabajo en 2013.

La firma, quien al parecer habría investigado la causa, decidió cerrar la relación con él. El New York Times, acusó en este artículo a Google de que pagó a Rubin por su salida (cuando no debería haberle dado un solo dólar) además de mantener en secreto todo lo ocurrido.

Pero no terminó allí, sino que su exmujer Hirabaru, había hecho serias denuncias y declaraciones. En 2018 lo acusó de mentir sobre el dinero que recibió de Google tras su salida y de despojarla de sus derechos con respecto a la fortuna que le correspondía por la separación.

Pero lo más serio, fueron las declaraciones de Hirabaru sobre que Rubin era el líder de un círculo sexual, en el que se habría gastado cientos de miles de dólares para controlar, poseer y prestar mujeres a otros hombres.

En una demanda, reveló además que Rubin, desviaba los cheques que recibía de Google a una cuenta bancaria secreta con el fin de cubrir los gastos de ese círculo de al menos cinco mujeres, a las que consideraba “su propiedad”.

Como prueba, su ex mujer presentó una serie de emails que Rubin intercambiaba con una mujer llamada “M”, quien sería la coordinadora del resto del grupo. En total se lo acusó de ocho cargos, entre los que se incluye fraude, ruptura de deberes fiduciarios, ruptura de contrato y negligencia profesional.

A partir de ese momento, la carrera del genio detrás de Android fue en picada. Essential desapareció del mercado, mientras que si bien Playground sigue activo, Rubin ya no está en sus filas. Incluso Silicon Valley, al parecer le habría cerrado sus puertas para siempre.

El camino de las demandas, las acusaciones y los problemas económicos, tornaron un futuro oscuro y alejado de todo lo que en principio parecía ser la cima de la montaña, para este genio de la telefonía móvil.

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