Los hogares argentinos no recurren más al crédito en 2026: lo que cambió es que no pueden pagarlos
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En el marco de su línea de investigación económica, la Fundación Encuentro analiza en su nuevo informe la evolución del financiamiento y la morosidad de los hogares argentinos y advierte que el aumento de las deudas impagas no puede explicarse por una supuesta expansión masiva del crédito. De acuerdo con el análisis de la Encuesta Permanente de Hogares (EPH), el 58,7% de los hogares urbanos recurrió a alguna forma de financiamiento durante el primer trimestre de 2026, un porcentaje prácticamente idéntico al promedio de toda la serie 2016-2026 y por debajo del máximo de 61,6% registrado en 2019.
El dato que sí alcanzó niveles extraordinarios es la morosidad. Según información basada en la Central de Deudores del Banco Central, la proporción de deudores en mora pasó del 13,6% en octubre de 2024 al 27,8% en junio de 2026, más que duplicándose en menos de dos años. A su vez, el 15,5% del monto total adeudado por las familias se encuentra en situación irregular, frente a datos muy diferentes en la región: el 5,2% en Brasil y el 3% en Chile.
El informe señala que la diferencia entre ambos fenómenos es clave: no aumentó significativamente la cantidad de hogares que recurren al financiamiento, pero sí se deterioraron las condiciones en las que deben afrontar sus obligaciones. La misma utilización de cuotas, tarjetas, compras al fiado o préstamos puede generar resultados muy diferentes cuando caen los ingresos reales, aumentan los gastos y disminuye la capacidad de pago.
El financiamiento, además, forma parte de las estrategias habituales de los hogares para sostener sus gastos cotidianos, pero no siempre se recurre a créditos con entidades financieras. El 33,7% declara recurrir exclusivamente a cuotas o fiado, mientras que solo el 2,7% utiliza exclusivamente bancos o financieras. Esto muestra que el fenómeno excede al crédito bancario y está fuertemente vinculado con las formas en que las familias organizan su consumo y llegan a fin de mes.
La presión es especialmente significativa entre los hogares con niños y niñas: el 62,8% recurre a alguna modalidad de financiamiento, frente al 52,7% de los hogares sin niños. Entre las parejas con hijos, la proporción asciende al 64,4%, mientras que alcanza el 61,4% en los hogares monomarentales.
El informe concluye que atribuir el aumento de la mora a que los hogares comenzaron a tomar crédito de manera irresponsable pierde de vista el principal cambio de los últimos años: la capacidad de las familias para afrontar obligaciones que ya formaban parte de sus estrategias económicas se deterioró notablemente.
