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Los negros del Mundial

En contexto del mundial de fútbol en Qatar, el caso de Francia se transformó en un tema de debate en redes sociales y en medios de comunicación. El disparador es una canción de algunos hinchas argentinos con una clara connotación racista y xenófoba, que habla de la presencia “africana” en la selección francesa de fútbol. Ante esto, la historia y la geopolítica dan una respuesta contundente. 

Hacia el Siglo XIX

La primera aproximación para dar una respuesta a este interrogante “futbolero” nos lleva a viajar en el tiempo. Precisamente a 1884-1885. Esos años están marcados por la repartición de África en manos de las potencias coloniales europeas. Pero hay que ir más atrás, ya que el Siglo XIX en sí, está marcado, económicamente, por el estadio de libre concurrencia del capitalismo y su fase superadora conocida como el “imperialismo”. Ante el constante crecimiento fabril e industrial de las potencias centrales del viejo continente, tales como Francia, Gran Bretaña y Alemania, principalmente, una constante para ellos fue la expansión de sus empresas y su presencia estatal en diversas zonas del mundo, con el fin de poder explotar los recursos naturales fuera de sus países. Claro está que hablamos de la periferia del mundo: África, Asia y América Latina. 

El primer caso es paradigmático y es nuestro eje de análisis, porque el avance europeo estuvo acompañado por un régimen corporativo, estatal y militar. Ante esto, hubo dos potencias que se disputaron el continente africano: Francia y Gran Bretaña.

En este sentido, la Conferencia de Berlín dio una respuesta a esa hambre colonial europea. La cumbre fue convocada por Francia y Gran Bretaña y se desarrolló entre el 15 de noviembre de 1884 y el 26 de febrero de 1885. La capital alemana fue el escenario. Allí, lo que básicamente se estableció es la repartición de África entre las potencias europeas. Como si se tratase de una torta, el continente africano fue dividido por países a merced de las ambiciones coloniales e imperiales de Europa. La resolución fue, para las naciones convocantes de esta conferencia, que Francia iba a ocupar África del oeste al este y Gran Bretaña lo haría del sur al norte. Esto puso paños fríos a la paz armada que vivía el viejo continente por esos años, aunque explotaría en la Primera Guerra Mundial en 1914. También solventó gran parte del crecimiento y el desarrollo económico de Europa en detrimento de los africanos implicados. Además, había presencia de Bélgica, Italia, Portugal, España y Alemania. 

Dos modelos migratorios 

Con el correr de la historia, las dos grandes guerras mundiales reconfiguraron el mapa geopolítico global. En principio, hablamos del fin de los imperios luego de la Primera Guerra Mundial, y el mundo bipolar luego de la Segunda Guerra Mundial. Este contexto de posguerra y de puja ideológica entre la Unión de las Repúblicas Socialistas Soviéticas y Estados Unidos, provocó el proceso de descolonización de África y Asia. 

En el caso del continente africano, hubo una serie de independencias que son por de más emblemáticas. Y aquí es donde comienza este nexo con la selección francesa de fútbol. Aquí hay que ser meticuloso, porque más allá de la generalidad, hay excepciones a la “regla” a comentar a continuación. Principalmente, Gran Bretaña puso impedimentos constantes para que los habitantes de sus colonias adquirieran la ciudadanía británica, lo que explica una política migratoria rígida. 

En cambio, Francia permitió que los habitantes de sus colonias adquirieran la ciudadanía francesa con mayor facilidad. Lógicamente, hubo casos en los cuales esto no se respetó a rajatabla, por las mismas contradicciones que la geopolítica establece. 

De aquí en más, el propio vaciamiento que los europeos llevaron a cabo en África, provocó gran parte de las crisis humanitarias en ese continente, lo cual tuvo como resultado a un traslado constante de africanos hacia el viejo continente. Generalmente, se le llama “corrientes migratorias” a este proceso, y se han generado varias rutas con las cuales, hasta el día de hoy, buscan llegar a Europa para tener una mejor vida. Es irónico, las potencias europeas destruyeron gran parte de África y hoy en día continúan cuestionando a los migrantes que buscan su continente. 

¿Conceptos o racismo?

Más allá de lo explicado, pareciera ser que la geopolítica y la historia no resuelven algunos interrogantes planteados acerca de Francia. En este apartado, hay que preguntarse: ¿Qué es la nacionalidad? Esta pregunta tiene varias respuestas, quizás la más aceptada es que simplemente es un concepto que responde al país donde nace una persona, marcado por un documento que acredite eso. Por otro lado, sectores conservadores europeos aún profesan la idea de que la nacionalidad es una situación que se explica desde la raza, la etnia y la cultura, tal como si se tratase del Siglo XIX. Inclusive, Marine Le Pen, la ex candidata a primera ministra de Francia había comentado que la selección francesa de fútbol que participó del mundial en Alemania en 2006, no representaba a los valores franceses por los jugadores “de color”. Este tipo de discursos proliferan desde Europa y llevan a crear esa falsa noción de que los jugadores franceses son africanos. La mayoría de ellos son franceses, nacidos en ese territorio, al cual, si arribaron, desde África, sus padres y abuelos buscando una mejor vida. Lógicamente que existen jugadores nacionalizados, ¿pero eso es suficiente para discutir la nacionalidad? ¿Es un concepto político o racial? Son algunas de las tantas preguntas que surgen a partir de las acusaciones a Francia, y es justamente una cita deportiva como un mundial de fútbol que pone de manifiesto estas situaciones donde la geopolítica dice presente. 

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