Los pensamientos negativos pueden hacer que uno trabaje mal, pero éstos se pueden cambiar

Estalisnao Bachrach, el especialista en las neurociencias, el autoconocimiento y el manejo de las emociones, manifestó en una entrevista sobre la importancia de gestionar las emociones, a cambiar la manera negativa en qué pensamos, sobre todo a enseñar a los niños a gestionar las emociones,  a no suprimirlas, para que sean adultos sanos.

Estanislao Bachrach es un reconocido profesor en Biología Molecular, pero sobre todo uno de los más destacados divulgadores de las neurociencias, el autoconocimiento y el manejo de las emociones. Siempre desde una posición amena, Estanislao sostiene que habla desde su experiencia y aclara que ante todo es “biólogo, no terapeuta”. Sus libros y conferencias, están destinados a las cosas pequeñas de la vida que molestan, pero no “a los traumas y las terapias”.

Luego de toda una trayectoria académica, el transita una larga carrera como docente en la Universidad Torcuato Di Tella.

Es invitado con frecuencia a charlas y exposiciones, en este caso estuvo en el Alcorta Shoping, hablando sobre el “diseño de las emociones” abriendo el ciclo Diálogos que este sitio ofrece como servicio.

Bachrach, tiene una visión altruista de que todos podemos vivir mucho mejor, si se cambia la manera de negativa de pensar, que en muchos casos hacen que se tenga una visión incorrecta de las cosas. “Tengo miedo porque mi jefe no me quiere y me van a echar del trabajo”; “estoy triste porque mi novia no me llama”; “estoy enojado por lo que hace el gobierno”. Donde el pensar de esta manera, genera emociones que terminan afectándonos.

Para él, la clave de todo está en “darse cuenta”, una frase que reconoce que le encanta usar. Es la llave para abrir la puerta a una vida mejor, propia y de quienes nos rodean, como en el caso de los hijos que son los que reciben los mensajes de los adultos. Los padres de manera involuntaria, generan un condicionamiento que va a durar para toda la vida, si de adultos no tienen las herramientas mentales y emocionales para poder modificarlo.

Según los constructivistas sociales, las emociones se pueden condicionar, cuando dos o más personas interactúan hay acciones que llevan a ciertas emociones que pueden ser negativas o positivas, que pueden ser predispuestas por medio de la tradición cultural, o pueden ser cambiadas por los actores de este escenario. Por lo que se considera que en relación con otros se atribuye un nombre a estas emociones como pena, rabia, alegría, entre otras.

Frases tan utilizadas como: “no tengas miedo, es solo una prueba”, “es solo un partido de fútbol”, “no llores, no te enojes, no es nada”. Frases que en definitiva quieren expresar: “no sientas, es malo sentir, está mal expresar lo que sentís”. Esto se va guardando, acumulando y con los años, a veces décadas, termina en síntomas y enfermedad.

Bachrach aclara cómo afectan estas situaciones:

Pero, ¿Cómo se definen las emociones, de qué manera estas pueden condicionar nuestra vida?

Hoy gracias a la tecnología se puede medir la emoción, que generalmente es de minutos, pero sin embargo la gente está por muchos minutos contenta, varias horas triste, días deprimido.

Pero si solo duran segundos en el cerebro, por qué duran tanto en la persona. Esto es porque frente a la actitud que uno sostiene, su forma de interpretar lo que está pasando, puede mantener la emoción en el tiempo.

Si uno todo el tiempo piensa que “Mi jefe me va a echar, mi jefe no me quiere, en esta empresa no sirvo para nada y voy a ser un fracasado”, todos estos pensamientos sostienen el miedo en el tiempo y pueden elevar la intensidad del temor. Por ello, relaciona las emociones a los pensamientos, donde eso que pensas eso vas a sentir. Es decir, no es que la emoción surge sola, sino que está empujada por la manera de pensar.

Por otro lado, el comportamiento, el cuerpo, pueden afectar a lo que se siente. El cuerpo indica el nivel de energía y placer. Si estás todo el día frente a una computadora, con los hombros caídos, quieto, el cuerpo señala al cerebro que vos no estás bien, que estás triste, solo, desolado. Si abrís el cuerpo, si haces actividad física, te movés -algo que esta muy estudiado-, ahí empiezan a fabricarse otras hormonas que generan sensaciones de placer, de felicidad, alegría.

En este sentido, cómo se pueden cambiar las emociones:

Primero, hay que creer en lo que se dice. Si uno va a estar todo el tiempo diciendo, “estoy triste porque mi marido no me llama”, “estoy enojado por el gobierno”… “tengo miedo por el examen”. Si se parte de lo que se siente lo genera el otro, no se puede cambiar porque siempre la culpa es del otro, es el otro que me hace sentir. Pero si uno empieza a creer que muchas de estas emociones dependen de uno, es el primer paso para sentirme mejor más allá de la situación. Obviamente el contexto va a influir, pero uno tiene mucho más poder del que cree sobre las emociones.

En segundo lugar, dos hermosas palabras “dar, cuenta”, cuál es la situación que me tiene incómodo, con malestar, inseguro, desmotivado.

En tercer lugar, una vez que encuentro la situación, eso que no puedo cambiar, por ejemplo, mi jefe es así, ahí empieza un trabajo de hormiga. Los pensamientos que están apareciendo ante esa situación: “acá no me quieren, nunca me dan bolilla, siempre me informan a lo último, me van a echar, nunca voy a tener el aumento de salario”, muchos de esos pensamientos son mentira, porque no es que nunca te llaman. Pero uno está acostumbrado, porque los pensamientos son hábitos, a pensar de esa manera catastrófica o irracional. Es un hábito y eso genera una emoción.

 En cuarto lugar, cuando se detectan esos pensamientos, hay que cambiarlos, porque si se sigue pensando “me van a echar, nunca me informan” se sigue estando con miedo. Esa es la parte más difícil, que sería como jugar al tenis, o tocar el piano, ahora hay que entrenarse para cambiar un pensamiento, por otro.

¿Hasta qué punto se puede cambiar un pensamiento de manera individual, o hay que ir con especialista?

Solo se puede hacer con ayuda de un profesional. Depende del grado de rumiación, o la intensidad de esos pensamientos. Una cosa es tener 20, otra tener 20 mil por día. Uno puede empezar solo a practicar, o uno puede levantar la mano y pedir ayuda. Decir: “me estoy dando cuenta que estoy pensando de manera muy negativa, muy catastrófica y necesito a alguien que me regule y me ayude a cambiar mi forma de pensar.

¿Qué técnicas se pueden utilizar para gestionar las emociones?

Hay muchas técnicas y disciplinas que se dedican a esto. Está la terapia cognitivo conductual, meditación, coaching, counselor, neurociencias, biología, psicología tradicional, hay un montón de técnicas distintas. Y a mí, no me parece que haya una mejor que otra, depende de cada persona. Y después es como tocar el piano, hay que practicar y practicar, llega un momento en que es inconsciente y se lo hace sin darse cuenta. Por ejemplo, cuando el tráfico no te estresa más porque yo me entrené para pensar de una manera que no me estrese.

Y ¿Qué pasa con los chicos?, ¿Cómo actuar frente a las emociones de los hijos?

Muchas veces los padres no queremos ver sufrir a nuestros hijos. Cuando un hijo se angustia, o está triste, o tiene miedo o está muy enojado, naturalmente un padre le sale decir: “no estés triste”, “no vale la pena, fue un partido”, “no te enojes por eso, no es importante”. Pero para el nene es importante.

Entonces, cuando un padre con un hijo de 0 a 10 años sobre todo, está diciéndole, sin querer que el nene siente algo que está mal, que no tiene que sentir miedo, no tiene que estar triste, no puede enojarse, el nene aprende que son emociones malas. Pero, no existen emociones malas o negativas.

Si el nene aprende eso, después no se lo va a decir al padre porque le dijo que está mal sentir miedo. La intención del padre no era esa, pero el nene aprende y va escuchando, va repitiendo, hasta que empieza a pasar -como me pasó a mí en mi vida personal- que empieza a suprimir la expresión de la emoción.  Cuando tiene miedo, no dice nada; cuando se enoja se lo guarda, después de 20, 30, 40 años esa supresión de la expresión surgen como molestias, dolores, síntomas y enfermedades. Son cosas que los psicólogos lo saben desde hace muchos años.

Hoy la ciencia puede estudiar qué emociones suprimidas en el tiempo, va a generar un malestar o síntoma y dolores en los adultos.

¿Por qué desde los 0 a los 10 años?

Son los primeros años de formación de la manera de pensar, es cuando se va aprendiendo a pensar de una manera que en general se aprende de los padres.

Eso continúa toda la vida, pero ya a los 9, 10, 11 años, todo lo que se hizo en los primeros años de la vida de los hijos, ya se convirtió en una creencia, en un hábito, “no soy bueno para los deportes”, “esta mal estar triste”, son verdades para el nene.

¿Cómo influye la escuela en la forma de pensar y sentir?

Por lo que leo, que está sesgado, porque yo leo los autores que me gustan. Nada de esto lo inventé, soy un divulgador. La escuela poco y nada tiene que ver con esto, es mucho lo que pasa en casa. Es verdad que en la adolescencia los chicos están más atentos a lo que dicen los compañeros que los papás, pero en los primeros 10 años, la maestra puede decir 250 cosas, pero si lo dice mamá y papá, lo repiten, lo repiten y lo repiten, condiciona mucho más la manera de pensar que lo que hace la escuela. Esa repetición está informando al cerebro del nene que tener miedo es malo, que no hay que tenerlo, no hay que expresarlo, no hay que sentirlo. Sin embargo, es imposible no sentir miedo.

Por eso, es tan importante para nosotros los padres estar atento a eso con los chicos. Estoy diciendo que no tenga miedo, no está bien y el miedo es una emoción normal. No es divertida, pero es normal.

¿Cómo hay que reaccionar ante las emociones de los hijos?

Hay que tratar de entender por qué tiene miedo, cómo cree que lo puedo ayudar, contándole que papá también tiene miedo. Que tuvo una reunión y tuvo miedo. Que se puede hablar del tema, que nadie lo va a juzgar por eso.

¿Esa falta de expresión, termina manifestándose en el cuerpo?

Lo que está estudiado, es que las emociones si bien se originan en las neuronas, van al cuerpo “emotion” (en inglés) es energía en movimiento. Ahora, a qué parte del cuerpo. No es algo estandarizable a nivel mundial, depende de cada uno, por eso el autoconocimiento, el conocer el cuerpo es tan importante cuando se quiere saber cómo uno se siente. Hay gente que se pone colorada, otra a la que transpiran las manos, gente que tiembla, hay gente que tiene el colón irritable y así podemos decir un montón de signos y síntomas, algunos son imperceptibles. El cuerpo siempre habla, siempre está diciendo que algo está pasando. Más placentero o menos, con mucha o poca intensidad. A mayor trabajo de autoconocimiento, más tendremos en claro cómo nos afecta en el cuerpo lo que sentimos. 

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