No todas las áreas naturales protegidas cumplen con total éxito su objetivo

Por Prof. Norberto Ovando* – Los parques nacionales y otras categorías de áreas protegidas tienen un éxito mixto en la conservación de la vida silvestre.

En las últimas décadas, no solamente se ha dado un aumento significativo en el número de áreas protegidas alrededor del mundo, sino que se ha presentado un dramático cambio en la comprensión acerca de cómo las áreas protegidas pueden y deben ser gobernadas y gestionadas.

Los hallazgos muestran que la gestión de los parques y reservas para proteger las especies y sus hábitats es crucial, y sin dicha gestión, es más probable que los parques y reservas sean ineficaces.

Los planes para proteger formalmente el 30 % de la superficie de la Tierra para 2030 se están acelerando, pero los autores del estudio dirigido por investigadores de las universidades de Exeter y Cambridge publicado en abril del corriente año en la revista Nature, dicen que esto por sí solo no garantizará la preservación de la biodiversidad. Argumentan que se deben establecer objetivos para la calidad de las áreas protegidas, no solo la cantidad.

“Sabemos que las áreas protegidas pueden prevenir la pérdida de hábitat, especialmente en términos de detener la deforestación”, dijo la autora principal, la Dra. Hannah Wauchope del Centro de Ecología y Conservación de la Universidad de Exeter.

“Nuestro estudio muestra que, si bien muchas áreas protegidas funcionan bien, muchas otras no logran tener un efecto positivo. No estamos diciendo que las áreas protegidas no funcionen”, dijo el Dr. Wauchope.

“En lugar de centrarnos únicamente en el área global total protegida, debemos centrarnos más en garantizar que las áreas estén bien gestionadas para beneficiar a la biodiversidad”.

“El punto clave es que sus impactos varían enormemente, y lo más importante de lo que depende es si se gestionan teniendo en cuenta las especies; no podemos esperar que las áreas protegidas funcionen sin una gestión adecuada”.

“También parece que las áreas protegidas más grandes tienden a ser mejores que las más pequeñas”.

La profesora Julia Jones de la Universidad de Bangor, coautora del estudio, dijo: “Para frenar la pérdida de biodiversidad, necesitamos comprender mucho mejor qué enfoques de conservación funcionan y cuáles no. Este análisis brinda indicaciones realmente útiles sobre cómo se puede mejorar la conservación para lograr mejores resultados para las especies”.

El profesor James Watson de  la Universidad de Queensland afirmó, “Sabemos que las áreas protegidas funcionan: cuando están bien financiadas, bien administradas y bien ubicadas, son extremadamente efectivas para detener las amenazas que causan la pérdida de biodiversidad y para garantizar que las especies regresen del borde de la extinción. El desafío es mejorar la gestión de las áreas protegidas más valiosas para la conservación de la naturaleza para garantizar su protección”.

“El sistema mundial existente de áreas protegidas es inadecuado, y por diversas razones muchas áreas protegidas ya establecidas no cumplen con sus objetivos de conservación de la diversidad biológica, el sistema actual de áreas protegidas es incompleto”, aseveró el Dr. Hamdallah Zedan, ex Secretario Ejecutivo del Convenio sobre Biodiversidad.

Cambio climático global

Los desastres asociados al clima, como inundaciones o sequías prolongadas, alteran la forma de vida de las personas y también del resto de especies. Los observadores de vida silvestre están registrando a las especies que llegan a diferentes áreas protegidas debido al cambio climático, lo que sugiere realizar nuevas y continuas investigaciones para gestionar los impactos que se puedan producir sobre las especies endémicas.

Muchas especies en todo el mundo están abandonando áreas que se están volviendo demasiado cálidas y se están mudando a áreas que antes eran demasiado frías.

Los investigadores de la Universidad de Exeter preguntaron a los voluntarios que contribuyen a los esquemas de registro de vida silvestre sobre sus actitudes hacia varias especies de aves e insectos que han llegado recientemente por sus propios medios, (no especies introducidas por personas, que pueden ser invasivas).

“Descubrimos que los registradores de vida silvestre veían a los cambiadores de rango más como ‘refugiados ecológicos’ vulnerables que como ‘oportunistas climáticos’ amenazantes”, dijo la Dra. Regan Early.

Otro estudio elaborado por investigadores de las universidades de Cambridge, Durham y Newcastle, en Reino Unido, publicado en PNAS, especifica que las comunidades ecológicas están experimentando una importante redistribución en un planeta que se calienta y señala que al menos un tercio de las especies de aves y mamíferos alterarán su distribución en los próximos 50 años debido al cambio climático.

Conclusión

Tenemos mucho que aprender acerca de la gobernanza de las áreas protegidas. Las agencias de áreas protegidas luchan por encontrar nuevas maneras de hacerlas funcionar mientras que otros actores aprenden acerca de cómo mantener sus territorios conservados tradicionalmente en estos tiempos de rápidos cambios o frente a la creciente presión de las formas insostenibles del desarrollo.

Debemos considerar la importancia de la conservación transfronteriza bajo el cambio climático, ya que se proyecta que muchas áreas de distribución de especies se muevan a través de las fronteras políticas.

Las áreas protegidas son la piedra angular de las políticas de conservación, pero muchas no benefician a las especies objetivo. Estas áreas deben administrarse mejor si se quiere lograr los objetivos de conservación.

*Prof. Norberto Ovando – Experto Comisiones Mundial de Áreas Protegidas (WCPA) y, Educación y Comunicación (CEC) Grupo Patrimonio Mundial Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (IUCN)

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