Paraguay, llora el teléfono
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Horacio Cartes no emboca una. Es paradójico en un hombre venido del mundo del fútbol. Pero la estrategia comunicacional de su gobierno no consigue la empatía del público, en especial cuando es el propio #Cartes el protagonista del mensaje. El video de una llamada del Presidente paraguayo a una mujer beneficiaria del barrio que se construye en homenaje al Papa Francisco, desató toda suerte de críticas, primero en las redes sociales, luego en la prensa, y una batería de memes disparados en múltiples direcciones.
“Curiosa similitud de video de Cartes con Macri”, “Redes explotan tras nuevo video de Cartes”, titularon los principales diarios de Asunción, ABC Color y Última Hora.
Diversos medios se hicieron eco de la similitud del spot cartista con otros de su par argentino, Mauricio Macri. Incluso desde la oposición a Cartes en el Partido Colorado se editó una compilación donde la conversación es prácticamente la misma, hay similares palabras, similares temas; la referencia culinaria, con su correspondiente promesa de degustación, y la frase: “me tocaste el corazón”, que pretende llevar la emoción a su pico más alto. Es indudable que se trata de una copia, aunque tampoco la estructura narrativa del material parece ser obra de autor.
Que tanto Macri como Cartes cuenten entre sus asesores a Durán Barba y la Inteligencia israelí, podría ayudar a explicar que repitan el mismo libreto, con diferentes cadencias y recursos histriónicos, y con la misma sobreactuación y falta de empatía, en los clips de video tanto como en la vida real.
Desde el interior del Partido Colorado, donde Cartes libra una interna feroz que incluso puede perder, las críticas más fuertes por su spot telefónico provinieron del Movimiento Progresista Colorado, del ex presidente Nicanor Duarte Frutos, que lo acusó de “teatralizar la pobreza”. Duarte Frutos es el más firme competidor de Cartes para encabezar la lista colorada al Senado. El hecho que Cartes haya salido esta semana a disparar con munición gruesa contra él, podría interpretarse como la confirmación que algo no está bien con el cartismo de cara a los comicios partidarios de diciembre, y que las encuestas que hablan de esto están en lo cierto.
Y sí, es cierto, el video de Cartes, por lo menos, banaliza la pobreza; pone, además, la respuesta del Estado a la altura de gestos dadivosos atribuibles a liderazgos particulares, más que a políticas públicas diseñadas para resolver problemas estructurales que son la matriz de la desigualdad en el país.
Su aparición, incluso, oportunamente después del #Teletón2017, la cruzada solidaria continental que en Paraguay es una especie de tradición anual, que también se vale de lacrimógenos recursos destinados a estimular la emoción, y que este año también terminó hundida en el llanto, sin poder, por primera vez en una década, alcanzar la meta propuesta.
Las lágrimas no son lo único que tienen en común el Teletón y Cartes. Ambos cargan con las sospechas, cada vez más insistentes, de manejar una enorme máquina de lavado de dinero. Pero, ese es otro tema.
En su spot, Cartes hace llorar a una mujer que quizás haya sido contratada para la ocasión, y hasta vote por él, pero que indudablemente es una de las miles de mujeres empobrecidas por políticas coloradas de toda la vida. “Siempre soñé con esto, yo nunca pude comprarme para mi casita”, dice ella misma en el spot.
La propia Secretaría Nacional de la Vivienda y el Hábitat (Senavitat), del Gobierno, reconoce un déficit habitacional de 1.100.000 viviendas, de las cuales entre 40 y 45% corresponden a ciudades del Gran Asunción, es decir a los municipios del conurbano que rodea a la capital, atravesados también por pobreza endémica y donde la demanda no satisfecha sería de 500.000 viviendas.
Dentro de este escenario desolador, las 1000 viviendas del barrio San Francisco, adonde se va a mudar la señora del spot de Cartes, es lo que se dice comúnmente “una curita para la hemorragia”.
