El Pentágono afirma que “el régimen ha cambiado” en Irán tras la operación militar más letal de su historia
El Pentágono afirma que el régimen iraní “ha cambiado” tras la operación Furia Épica y anticipa un conflicto prolongado.
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En una rueda de prensa en el Pentágono, el jefe de esa cartera, Pete Hegseth, aseguró que la operación “Furia Épica”, iniciada el sábado y que según Washington terminó con la muerte del ayatolá Alí Jameneí, no busca un cambio de régimen, aunque sostuvo que “con seguridad el régimen ha cambiado”. Tras 57 horas continuadas de ataques, Estados Unidos reconoce que el conflicto “llevará tiempo” y que espera nuevas bajas. La definición instala una tensión central: ¿se trata de una intervención acotada o de una reconfiguración de poder en Medio Oriente?
La frase no es menor. Hegseth afirmó que no se trata de una guerra de cambio de régimen, pero admitió que el régimen iraní ya no es el mismo. La declaración introduce un giro político: Washington evita la etiqueta clásica de intervención para derrocar gobiernos, aunque describe un resultado que implica precisamente eso.
La operación “Furia Épica” fue presentada como “la más letal, más compleja y más precisa de la historia”. Según el funcionario, su objetivo es claro: destruir la amenaza de misiles, neutralizar la Armada iraní y garantizar que no existan armas nucleares. La narrativa oficial busca delimitar la ambición estratégica. No hay proyecto utópico, sostuvo Hegseth, sino metas “realistas”.
Operación en curso y despliegue militar
El jefe del Estado Mayor Conjunto, Dan Caine, aportó una definición clave: la ofensiva no es una acción de un día. Tras 57 horas continuadas de operaciones, el operativo forma parte de una “fase inicial” y requerirá tiempo para alcanzar los objetivos asignados por el Comando Central.
Caine anticipó que el conflicto demandará “trabajo penoso” y que esperan nuevas bajas, aunque prometió minimizarlas. Estados Unidos confirmó este lunes la muerte de un cuarto militar a causa de heridas sufridas durante los ataques iniciales.
El despliegue describe la magnitud del movimiento: miles de tropas de todas las ramas de las Fuerzas Armadas, centenares de cazas avanzados de cuarta y quinta generación, decenas de aviones de reabastecimiento y las escuadras de ataque de los portaaviones Ford y Lincoln con sus componentes aéreos.
No es una operación quirúrgica aislada. Es una campaña en expansión.
Poder político y narrativa estratégica
Hegseth insistió en que Washington “marca los términos de esta guerra de principio a fin”. La afirmación busca mostrar control político del conflicto. También subraya que el presidente y su Gabinete intentaron una salida diplomática, pero que Teherán demoraba las negociaciones para “recargar sus arsenales de misiles”.
Al aclarar que “esto no es Irak” ni una guerra interminable, el Pentágono intenta neutralizar comparaciones con intervenciones prolongadas del pasado. La comunicación oficial combina contundencia militar y límite discursivo: se destruye capacidad bélica, no se anuncia una ocupación.
Sin embargo, la admisión de que el régimen “ha cambiado” abre un terreno más amplio. Si el liderazgo iraní fue eliminado y las estructuras militares se debilitan, el impacto excede el plano táctico. La correlación de fuerzas regional se modifica y la gobernabilidad interna iraní entra en una zona incierta.
Escalada y escenario abierto
El reconocimiento de que las operaciones “llevarán tiempo” y que el despliegue puede ampliarse marca un punto de atención. El envío de nuevas tropas, anticipado por Caine, indica que la fase inicial no agota la estrategia.
El conflicto escala mientras Washington afirma que sus capacidades “se fortalecen” y las de Irán “se debilitan”. La ecuación parece lineal desde el discurso oficial, pero la historia reciente muestra que los escenarios bélicos rara vez evolucionan según lo previsto.
La clave estará en dos frentes: la duración real de la campaña y la capacidad de Estados Unidos para sostener la narrativa de misión limitada. Si el conflicto se prolonga o se amplía geográficamente, la definición de “no es cambio de régimen” podría tensionarse aún más.
Por ahora, el Pentágono afirma que controla los términos. El desarrollo de las próximas semanas mostrará si esa premisa se mantiene o si el conflicto redefine, otra vez, el equilibrio regional.
