Regia Haus invierte en la Costanera y escala el negocio del alquiler temporal

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Una prueba con un departamento en Villa Sarita terminó convirtiéndose en un negocio de alojamiento con un edificio completo en la Costanera de Posadas. Regia Haus inauguró este martes su nueva sede en Alfonso de Arrechea 924: 19 departamentos destinados al alquiler temporal, con recepción, terraza con vista al Paraná y tecnología para gestionar el consumo energético. 

La inversión marca una nueva etapa para una desarrolladora familiar que pasó de construir para vender o alquilar de manera permanente a administrar una propuesta de hospedaje con servicios.

Detrás del proyecto están Gustavo Wurfel y Valentina Buosi, ambos ingenieros y matrimonio, y Mariana Wurfel, arquitecta y hermana de Gustavo. El emprendimiento reúne esas capacidades en una apuesta que combina construcción, operación del alojamiento y diseño. El edificio cuenta con 18 monoambientes y una suite de un dormitorio con hidromasaje.

La apertura formal llegó después de un proceso de aproximadamente tres años y de un mes de funcionamiento: la nueva sede comenzó a recibir huéspedes el 5 de septiembre. Sus responsables no precisaron el monto de la inversión, pero describieron un esfuerzo económico que abarca tanto el desarrollo del inmueble como su equipamiento y mantenimiento.

La decisión empresarial tiene un punto de partida concreto: una reserva, el 5 de febrero de 2022. Hasta entonces, la familia había construido un edificio orientado al alquiler permanente. Probaron destinar una unidad al alojamiento temporal y la respuesta los llevó a ampliar la experiencia. A medida que se desocupaban los departamentos, incorporaban nuevas unidades al esquema.

Lo que comenzó como una prueba fue modificando el destino de los activos y el trabajo cotidiano. La renta inmobiliaria sumó reservas, atención de huéspedes, limpieza, equipamiento y seguimiento de comentarios en plataformas. Para el nuevo edificio, esa transformación se resolvió desde el inicio: dedicarlo enteramente al alquiler temporal.

Entre el departamento y el hotel

La propuesta busca ocupar un espacio entre la autonomía de un departamento equipado y los servicios de un establecimiento hotelero. Los huéspedes disponen de cocina, anafe, microondas y otros elementos para organizar su estadía, mientras la recepción y los espacios comunes agregan una atención que excede la entrega de una llave.

“Siempre apuntamos al temporal para que no extrañes el hotel, pero tampoco perder la esencia del temporal”, explicaron durante la presentación. Esa definición sintetiza el modelo: conservar la posibilidad de cocinar y manejar tiempos propios, con una estructura de servicios que acompañe la experiencia.

El nuevo edificio profundiza ese concepto. La terraza permite usar la vista al Paraná como parte del alojamiento: un lugar para tomar mate, comer o compartir una bebida. Los emprendedores también plantearon su intención de darle más usos a ese espacio.

La sede de Villa Sarita conserva otra orientación, con departamentos grandes para cuatro o cinco personas y un perfil más familiar. La expansión incorpora así una oferta distinta dentro de la misma marca.

Los comentarios también deciden la inversión

Una parte de las decisiones de equipamiento surgió de la experiencia de los primeros años. Los responsables siguen los comentarios en Booking, Airbnb, Despegar y Google para identificar pedidos recurrentes y ajustar la propuesta.

Microondas, tostadoras y cafeteras fueron ganando lugar a partir de esas devoluciones. El pedido de cafeteras apareció especialmente entre los visitantes brasileños, según relataron. Son decisiones pequeñas en apariencia, pero relevantes en un negocio donde el equipamiento forma parte de la evaluación del huésped.

El aprendizaje también se trasladó a detalles de las habitaciones: tomacorrientes universales y conexiones USB junto a las camas, pensados para facilitar el uso de dispositivos y evitar problemas con adaptadores.

La inversión continúa después de terminar la obra. Incluye pintura, limpieza, actualización de los departamentos y reposición de vajilla. La apertura del edificio es el comienzo de una operación que necesita sostener su estándar para conservar la respuesta de los clientes.

“Se puede recortar un poco de rentabilidad, pero nunca bajar el servicio”, señalaron. La frase expresa una prioridad de gestión: aceptar una reducción del margen antes que deteriorar la experiencia que ofrecen.

La tecnología ocupa un lugar funcional en el nuevo edificio. Los ingenieros incorporaron domótica para controlar termotanques y equipos de aire acondicionado, una herramienta que, según explicaron, permite gestionar el consumo y generar ahorro.

En una operación con 19 unidades, el control del uso de esos equipos forma parte de la administración de costos. Los responsables vinculan esa gestión con un criterio de sustentabilidad, aunque no presentaron mediciones que permitan cuantificar el ahorro energético alcanzado.

La combinación de ingeniería y arquitectura se expresa así en dos planos: la experiencia del huésped y la operación del edificio. La tecnología acompaña al equipamiento, pero también busca ordenar consumos que inciden en el resultado del negocio.

La identidad misionera como diferencial

La arquitectura incorpora otra decisión empresarial: construir una identidad reconocible a partir del paisaje y el arte local. Mariana Wurfel explicó que la propuesta surgió de la intención familiar de integrar cultura misionera, creación artística y tecnología.

Cada uno de los cuatro pisos tiene un concepto propio. El primero remite al río y a los peces; el segundo, a la tierra colorada y los animales terrestres; el tercero, a la selva y la flora; y el cuarto, al cielo y las aves. Los departamentos reciben nombres vinculados con especies de la provincia.

La paleta combina tonos arena, colores asociados al río, verdes y terracotas. La identidad se extiende a la fachada, los interiores y la caja de escalera, concebida como una suerte de cueva colorada.

La cartelería, las ilustraciones y los murales fueron desarrollados específicamente para el proyecto a partir de dibujos originales. La propuesta también contempla un óleo en cada habitación, referido a la especie que le da nombre. Algunas unidades ya cuentan con esas obras; la incorporación continúa a medida que avanza el trabajo artístico.

De izquierda a derecha: Valentina Buosi y Gustavo Wurfel, Mariana Wurfel y el papá Wurfel
De izquierda a derecha: Valentina Buosi y Gustavo Wurfel, Mariana Wurfel y el papá Wurfel

El objetivo, explicó la arquitecta, es que el alojamiento permita conocer algo más de Misiones y funcione también como un espacio de exposición del talento local. Para el negocio, esa elección construye un diferencial que no depende únicamente de la ubicación o del equipamiento.

La trayectoria de la familia muestra una diversificación dentro del negocio inmobiliario. La desarrolladora construía edificios principalmente para la venta y luego comenzó a explorar los alquileres temporales. La nueva sede consolida ese recorrido: el inmueble está concebido para una actividad que exige gestión permanente, además de inversión en construcción.

La evolución de la marca acompañó el cambio. Desde el nombre de la constructora, Victoria Regia, pasó por Regia Apartamentos hasta llegar a la identidad actual, que en la nueva sede se presenta como Regia Haus Costanera.

Las reservas se canalizan por la web propia, WhatsApp y plataformas como Booking, Airbnb y Despegar. Esa combinación suma una vía directa de contacto a los canales donde los viajeros buscan y comparan alojamientos.

La apuesta se apoya en una experiencia que la familia fue ampliando desde 2022. No nace de una proyección de demanda que hayan hecho pública, sino de la respuesta que encontraron en sus primeras unidades y de los ajustes realizados durante la operación.

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