Reuniones claves en tiempos de crisis

La vuelta a la presencialidad del G-20

La reunión de líderes de las 20 economías más grandes del mundo en Roma este fin de semana estará dominada por las discusiones sobre los objetivos climáticos que probablemente marquen la pauta para la cumbre COP26 que sigue. 

  • Primero lo primero. El G-20 está compuesto por 19 países más la Unión Europea. Los estados miembros son: Argentina, Australia, Brasil, Canadá, China, Francia, Alemania, India, Indonesia, Italia, Japón, México, Rusia, Arabia Saudita, Sudáfrica, Corea del Sur, Turquía, el Reino Unido y Estados Unidos.
  • Quienes no van: Xi Jinping y Vladimir Putin. Participaran de forma virtual. (shockeados?)

Al foro central también asistirán presidentes de países invitados, representantes de organizaciones internacionales y regionales y como ya es tradición, se aguarda la participación de los ministros de Economía y Finanzas.

  • Que buscará Argentina: una posible reunión bilateral con Biden cambiaría el panorama, aun no está confirmada. La delegación argentina buscará consolidar los respaldos internacionales cosechados en el último año y medio para la renegociación del préstamo con el FMI e intentará lograr que de frutos la presión internacional sobre el Directorio (Board) del organismo para eliminar los sobrecargos, que le costarían a la Argentina más de u$s 10.000 millones en un acuerdo a 10 años. Se busca “repensar una nueva arquitectura financiera internacional“, el rol de los bancos de desarrollo y los canjes de deuda por acciones climáticas.

Sobre este tema en particular te recomiendo el artículo que escribiré para el Washington Post en Español, sale el lunes así que prendete a mi Twitter.

Habiendo dejado 2 líneas de autobombo, procedo. (inserte meme de proceda aqui)

Dado que Xi Jinping y Vladimir Putin no irán, veamos qué buscará Estados Unidos: los principales temas de agenda incluirán los altos precios de la energía, los problemas de la cadena de suministro y una tasa impositiva mínima global.

No será fácil para Biden, quien necesita reparar la credibilidad de Estados Unidos luego de la desordenada retirada militar de Afganistán y una ruptura con el aliado transatlántico París por el acuerdo del submarino nuclear AUKUS (Australia, Reino Unido y Estados Unidos) que echó a pique un billón de dólares. Sobre ese tema te conté todo en esta edición.

La Casa Blanca no dio muchos detalles, solo hay dos reuniones confirmadas. Con Macron, para calmar las aguas por el acuerdo AUKUS y con Mario Draghi, el PM italiano por ser el anfitrión del evento y se espera que se hable de posibles inversiones estadounidenses en Italia para contrarrestar la avanzada china.

Biden, como quien para en la ruta camino a la costa atlántica para comerse un asado, apenas aterrizó en Roma ya nos regaló una de las fotos más icónicas del año:

El G20 como antesala de la COP26

Aunque casi 200 países estarán representados en la reunión COP26 convocada por la ONU en Glasgow que comienza el lunes, los miembros del G20 representan más del 80% del PIB mundial y un nivel similar de emisiones de carbono.

La reducción de la actividad industrial como respuesta a la crisis sanitaria hizo que las emisiones de CO2 del G20 relacionadas con la energía disminuyeran un 6% el año pasado. 

Pero la dependencia a los combustibles fósiles de los países más ricos continúa. Son China, Estados Unidos e India quienes representan –con un 61% en total sobre los miembros– un mayor impulso en el crecimiento del consumo de carbón. Según los cálculos de Climate Transparency, su uso ha repuntado casi un 5% en 2021.

Es por eso que las discusiones en la antesala de la COP26 van a ser acaloradas, cómo estación de subte porteña esta semana.

Sobre la mesa hay un argumento sólido para compromisos “netos cero” cómo recortar el uso de carbón en el sector energético, firmar el compromiso de metano, reducir el subsidio al combustible y aumentar los objetivos climáticos nacionales, también conocidos como Contribuciones Determinadas a Nivel Nacional.

  • Mi breve opinión personal sobre este foro: el G-20 2021 parece encarnar algo más amplio sobre nuestro momento contemporáneo. 

El bloque se reunió por primera vez a finales del siglo pasado a la sombra de la crisis financiera asiática. Una década más tarde, fue una cumbre del G-20 que ayudó a movilizar la respuesta global a la crisis financiera de 2008, generando compromisos de más de un billón de dólares en gasto público para restaurar el crédito, el crecimiento y el empleo.

Como foro que incluía tanto a las potencias tradicionales de Occidente del siglo XX como a los gigantes emergentes del mundo en desarrollo, se erigió como el bloque definitorio del orden posterior a la Guerra Fría. Sus reuniones se convirtieron en el principal evento del calendario geopolítico anual.

Esa imagen es menos clara ahora. Las diferencias dentro del bloque y su incapacidad para asumir la apariencia de una agenda colectiva ambiciosa refleja un cambio más profundo en la política internacional. El G-20 fue muy lento en su respuesta a la pandemia, a pesar de que sus países se han asegurado la gran mayoría del suministro de vacunas del mundo. Las diferencias políticas entre países ahora ahogan los intereses económicos compartidos, y los miembros del bloque están preparados para defender sus propios intereses en Roma. 

  • Lo que espero que suceda: las naciones desarrolladas están subiendo la apuesta y apuntan a finalizar un ambicioso plan de acción climática. Al otro lado de la división están India, China, Brasil, Australia, Indonesia y Arabia Saudita, países donde la agenda de crecimiento podría verse profundamente afectada por estas decisiones.

Las naciones en desarrollo en la agrupación del G20 señalaron que esta visión quita el foco de los compromisos existentes en el Acuerdo de París y de la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático para limitar el calentamiento global por debajo de los 2ºC (preferiblemente hasta 1,5°C) en comparación con los niveles pre industriales.

El “Compromiso de Metano” firmado hace poco por Estados Unidos y la Unión Europea también reavivó diversas disputas de varias naciones del G20. 

Existe una presión cada vez mayor para que todas las naciones en particular las de grandes emisiones como China, India, Rusia y Brasil se adhieran al Compromiso de Metano, cuyo objetivo es reducir las emisiones de gas en un 30% para 2030. 

Esto afectaría tanto a la ganadería como a la agricultura en estas naciones y eso no les cae nada bien en una coyuntura de recuperación económica post pandémica. Otra área clave de debate es el llamado a la descarbonización del sector energético para 2030.

El rol que tome EEUU será clave. Porque últimamente en lugar de intentar construir un mundo inclusivo como se lo propuso durante la campaña 2020, Biden ha estado obligando a los países a elegir un bando entre Estados Unidos y China, algo que la mayoría de los países (incluso viejos aliados europeos) se han negado a hacer. Y esto se va a ver explícitamente en esta reunión.

El consenso que Washington busca sobre una visión clara frente al cambio climático, está roto. Cabe tan solo recordar la disputa que estalló entre Jair Bolsonaro y Emmanuel Macron en 2019, cuando la selva amazónica estaba en llamas y Macron acusó a Bolsonaro de “ecocidio”: al permitir que madereros, ganaderos, agricultores y mineros exploten el bosque más grande del mundo, argumentó Macron, Bolsonaro estaba cometiendo un crimen contra el planeta. Bolsonaro criticó a su par francés y lo acusó de tratar a Brasil como si fuera “una colonia o una tierra de nadie”. 

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