8m

Una de cada cuatro mujeres líderes experimentó acoso por razones de género

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A partir de un relevamiento a nivel nacional, el Instituto de Género e Inclusión de Universidad Siglo 21 llevó adelante un estudio para indagar sobre la violencia y el acoso por razones de género en el ámbito laboral. Los resultados indican que una de cada cuatro mujeres líderes que trabajan en relación de dependencia (27,5%) ha experimentado acoso emocional, verbal o físico en su entorno laboral, en comparación con el 18,3% de los hombres líderes en la misma condición laboral. 

“Esta brecha de casi 10 puntos evidenciaría la persistencia de sesgos y prejuicios en relación con las mujeres en posiciones de poder que se traducen diariamente en microagresiones y micromachismos que dificultan la equidad de género en el ámbito laboral. Removerlos requiere el compromiso y el trabajo cotidiano de las organizaciones, los individuos y el Estado. Como exponen los resultados del relevamiento que llevamos a cabo desde Universidad Siglo 21, es imprescindible que se implementen políticas de protección y prevención que garanticen entornos laborales seguros y libres toda forma de discriminación y violencia”, afirma Laura Gaidulewicz, Directora del Instituto de Género e Inclusión de Universidad Siglo 21.

En esta línea, el informe revela que el 37,7% de las mujeres en relación de dependencia que ocupa puestos de liderazgo ha recibido bromas ofensivas por su género, lo que afecta su desempeño laboral. Una de cada cuatro de estas mujeres líderes ha visto comprometido su compromiso con el trabajo debido a estas experiencias, mientras que solo uno de cada diez hombres reporta el mismo impacto. 

Los resultados destacan que las mujeres en relación de dependencia que ocupan roles de liderazgo son el grupo con mayor índice de acoso activo (5,8%) y denuncias (4,3% dentro de las organizaciones y 2,9% ante la justicia). Además, el 20,3% de las mujeres líderes que trabaja bajo esta modalidad han sentido desánimo en sus metas laborales debido a su género, mientras que, en los hombres, esta cifra es del 12,2%.

En cuanto a la prevención y las respuestas ante este tipo de situaciones, apenas el 30% de las personas encuestadas afirma que la organización a la que pertenece cuenta con herramientas para abordar casos de violencia y acoso, si bien son obligatorios. En el caso de quienes trabajan en relación de dependencia el porcentaje aumenta al 36,2%, disminuyendo al 17,3% entre quienes trabajan bajo otra modalidad. Además, solo el 25,9% de quienes trabajan en relación de dependencia afirman haber recibido capacitación sobre el Convenio 190 de la Organización Internacional del Trabajo (OIT), cifra que cae al 9,8% en otras modalidades.

La respuesta más común frente a estas situaciones es plantear el problema de manera informal dentro del entorno laboral, eligiendo en primera instancia a las personas pares como interlocutores (12,1%). Las mujeres recurren a esta opción en mayor medida (14,6%) que los hombres (9,4%). En el caso de las mujeres en relación de dependencia con roles de liderazgo, sólo el 5% elige Recursos Humanos, porcentaje significativamente menor que cuando se trata de hombres en la misma condición laboral (15,4%).

La intervención estatal cuenta con un alto nivel de apoyo: el 87,5% de las personas encuestadas respalda la acción del Estado. El 98% de las mujeres líderes que trabaja en relación de dependencia apoya la intervención estatal en la creación de entornos laborales libres de violencia y acoso, frente al 90% de los hombres líderes que trabajan bajo esta modalidad.

En este contexto, el informe del Instituto de Género e Inclusión de Universidad Siglo 21 refuerza la importancia de avanzar en el diseño de políticas concretas que promuevan la igualdad de género en el ámbito laboral. Para ello es necesario garantizar entornos laborales seguros, equitativos y libres de violencia. La capacitación, la creación de protocolos y el compromiso institucional son claves para lograrlo. 

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Notoria disminución en la cobertura mediática del 8M 

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En el marco del Día Internacional de los Derechos de la Mujer, GlobalNews realizó un informe con un enfoque especial en la cobertura mediática del 8M en LATAM, donde evidenció una notable disminución de las publicaciones sobre el Día Internacional de la Mujer  en los principales medios tradicionales.

La mayor empresa de medición de las comunicaciones en LATAM tomó su cobertura estándar mediática y observó que este año hubo casi un 56% menos de notas que en 2023, y un 33% menos que en 2024, marcando un notable decrecimiento de las publicaciones sobre esta temática y, en consecuencia, la pérdida de presencia en la agenda mediática. 

En cuanto a cantidad de publicaciones en los medios tradicionales a lo largo de los años, si bien se mantuvo en cantidades similares los años 2021 (7.340), 2022 (6.799) y 2024 (6.190), se presentó un incremento notorio en el año 2023 (9.323) y una disminución igual de notoria en 2025 (4.134). Colocando el foco en estos años en los que se relevó la mayor y la menor cantidad de publicaciones sobre el Día de la Mujer. Se destaca que, en ambos casos, las temáticas que ocuparon el top tres de las publicaciones fueron las mismas, modificándose sólo el orden (Derechos de la Mujer, Equidad y Marcha 8M). 

Sin embargo, la gran diferencia se evidenció en la cantidad de notas destinadas a cada una de estas temáticas. En 2023, la temática Derechos de la Mujer representó el 37% del total de las publicaciones, y en 2025, el 11%. La cantidad de artículos publicados sobre dicha temática en 2025 (462) decreció en un 86% en 2025, respecto a 2023 (3.423). Por otro lado, la temática Marcha 8M que fue la segunda con más publicaciones en 2023 (1.315), solo obtuvo 847 publicaciones en 2025.

Otro dato a destacar es que en 2023, la temática Aborto tuvo presencia como tema, mientras que en 2025 apareció mencionada dentro de otras temáticas, pero no con el protagonismo de tema exclusivo de la nota. En 2023, año en que más se publicó sobre el Día de la Mujer, el país que más lo hizo fue Brasil con 2.039 artículos, de los cuales 1.081 trataron sobre los Derechos de la Mujer. Es en Brasil en donde se destacaron también los principales artículos y se debió a las grandes audiencias que perciben sus medios de comunicación.

Contexto y modalidad de análisis

En 2023, el Día de la Mujer fue especialmente relevante debido a la creciente atención a temas como la igualdad de género, el aborto, y los derechos laborales de las mujeres en varios países. También en ese año, las movilizaciones sociales fueron fuertes en varios lugares del mundo, lo que podría haber generado más cobertura. Por su parte, en 2025 algunos temas relacionados con la igualdad de género pueden haber quedado más relegados en comparación con otros eventos o noticias urgentes que captaron la atención del público y los medios de comunicación.

Para realizar el monitoreo de la cobertura de principales medios tradicionales (Radio, TV, Online e impreso) del Día 8 de marzo, la mayor empresa de medición de las comunicaciones en LATAM tomó la cobertura estándar mediática de prensa tier 1 -de mayor audiencia-de los siguientes países de Latinoamérica: Argentina, Perú, Colombia, Paraguay, Uruguay, Bolivia, Brasil. Chile, Venezuela y Ecuador, Guatemala, Honduras, El Salvador, Costa Rica, Rp. Dominicana, México, Puerto Rico, Panamá, Cuba y Nicaragua. 

En este marco Carlos A Díaz, CEO de GlobalNews Group, detalló: “El análisis de más de ocho mil noticias en tiempo real sólo es posible gracias al procesamiento que hacemos con grandes modelos de Lenguaje, como BERT y llama3.2. Para este informe nos enfocamos en analizar frecuencias usando una metodología conocida como TF-IDF, así generando una medida de la importancia de cada palabra en el texto y las temáticas de cada noticia.” 

La visión del Consejo Profesional de Relaciones Públicas de la República Argentina

En paralelo, el Pilar de Diversidad y Orgullo del Consejo Profesional de Relaciones Públicas, reflexionó sobre la necesidad de seguir impulsando la agenda DEI (Diversidad, Equidad e Inclusión) y los desafíos que aún enfrentan las organizaciones en su implementación. En este marco, realizó un análisis entre sus socios y socias que reveló que, actualmente, el 50% de las organizaciones implementan políticas DEI y realizan campañas específicas para conmemorar el 8M.

A pesar de los avances, aún persisten obstáculos en la implementación de políticas de diversidad, equidad e inclusión. Los resultados de la encuesta realizada por el Consejo reflejan que, en el ámbito educativo, las barreras culturales internas son percibidas como un desafío recurrente que dificulta la implementación efectiva de la agenda DEI. Por otro lado, en el sector privado, las limitaciones presupuestarias emergen como la principal barrera para avanzar en esta causa.

Los riesgos reputacionales asociados a los cambios en las posturas respecto a las temáticas DEI asumidas públicamente son una preocupación constante en muchas organizaciones. De acuerdo con los datos recopilados en la encuesta, el 36% de los participantes considera que la pérdida de credibilidad representa un riesgo significativo, mientras que el 32% señala la polarización de audiencias como un posible efecto negativo. Estos desafíos subrayan la importancia de una comunicación efectiva y responsable por parte de las organizaciones para gestionar la agenda DEI sin comprometer su reputación.

“Desde el Consejo tenemos la misión de acompañar a los socios y socias tanto con herramientas como con información para brindarles seguridad a la hora de abordar esta agenda, que sin dudas condiciona el impacto que tienen las organizaciones a nivel social.  Desde nuestro rol de comunicadores, la gestión de la confianza cobra relevancia en este sentido y nos desafía a volvernos más minuciosos y coherentes a la hora de comunicar para lograr un mundo más inclusivo, donde la igualdad de oportunidades sea una realidad tangible”, explicó Diego Campal, Presidente del Consejo Profesional de Relaciones Públicas de la República Argentina. 

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8M: radiografía de la mujer misionera en el mercado de trabajo

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Históricamente, la mujer ha enfrentado diversos obstáculos para su inserción laboral, tanto en la Argentina como en el mundo. Si bien en los últimos años existieron importantes avances, tanto normativos como de hecho, persisten brechas de género en el posicionamiento en el mercado de trabajo y salarios inclusive. 

En este nuevo 8M, realizaremos entonces una radiografía de la situación de las mujeres en el mercado de trabajo de Misiones. Todo diagnóstico al respecto es necesario para repasar los avances pero también para entender cuáles son las deudas pendientes.

Empecemos por el análisis del mercado de trabajo para el aglomerado de Posadas particularmente, con datos que brinda la EPH de INDEC y que corresponden al tercer trimestre del 2024 (último disponible). Los datos muestran que las tasas de actividad y empleo en mujeres de Posadas son superiores a los del NEA, lo que sugiere entonces una mejor inserción en el mercado de trabajo. En el período de análisis, la tasa de actividad en mujeres mayores a 14 años es del 47,6%, mientras que en el NEA llega al 44,9%. Es decir, hay más mujeres activas

Respecto a la tasa de empleo en mujeres, alcanza el 45,4% en Posadas mientras que en el NEA llega al 42,3%, una distancia de 3,2 puntos en favor del aglomerado misionero. Por ende, ahí hay más mujeres que logran insertarse al mercado de trabajo vía un empleo. También Posadas muestra mejores indicadores al analizar la tasa de desocupación en mujeres: es del 4,5% cuando en el NEA llega a 5,9%. Entonces, son menos las mujeres posadeñas que están en la búsqueda de trabajo sin conseguirlo respecto a sus pares de la región. 

Si bien, como se dijo, Posadas se posiciona mejor que el NEA en el mercado laboral de mujeres por tener mejores tasas, se comparte una problemática referida a la brecha de género: en Posadas, la brecha de género en la tasa de Actividad es del 32%, levemente inferior a la brecha existente en el NEA que es del 32,5%

Respecto a la tasa de Empleo, tanto en Posadas como en el NEA la brecha es del 33,1%. Esta situación, que es histórica en la región y en el país, marca los problemas de antes y de hoy  respecto a una mayor (o mayores facilidades de) inserción en varones que en mujeres. 

Para poner en números esas brechas detalladas, así como dijimos que la tasa de actividad en mujeres de Posadas llegaba al 47,6%, en varones alcanza el 70,0%; la tasa de empleo en mujeres es de 45,4% y en varones de 68,0%. Un dato complementario a esto refiere a la tasa de desocupación: 4,5% en mujeres, que disminuye al 2,9% en varones. Similar fenómeno se da en el NEA: 5,9% en mujeres y 5,1% en varones. 

Resaltamos nuevamente la importancia del dato de que Posadas mostró mejores indicadores de trabajo que el NEA en lo que respecta a mujeres, pero en ese marco, cabe señalar que han tenido un retroceso respecto a un año atrás. 

Sabemos con bastante precisión que en Argentina, los procesos de crisis económicas y su impacto en el mercado de trabajo afectan en mayor medida a mujeres que a los varones y el 2024 en Posadas no fue la excepción: tanto la tasa de actividad (-2,9 puntos) como la de empleo (-3,2 puntos) cayeron en 2024 respecto a 2023, al tiempo que la desocupación creció, aunque levemente (0,8 puntos). 

Ampliemos un poco más este mismo análisis y veamos qué dejaron los datos de la EPH ampliadas, que abarca a todas las localidades de más de 2.000 habitantes en la provincia (y por ende, no solamente a Posadas). En este análisis, se repite el escenario anterior: al tercer trimestre del 2024, Misiones muestra mejores indicadores del mercado de trabajo que la región del NEA. La tasa de Actividad en mujeres misioneras llega al 46,0% vs 42,2% del NEA; la tasa de Empleo en mujeres, por su parte, fue de 44,0% en Misiones contra 40,2% de la región. Por su parte, la tasa de desocupación de mujeres misioneras fue menor a la de las mujeres del nordeste: 4,3% vs. 4,9%

Si bien Misiones, esta vez ya con datos de alcance provincial, vuelve a destacarse en la región, volvemos a observar los problemas que se detallaron antes. En primer lugar, la brecha de género es incluso un poco más amplia que para el caso de Posadas: en la tasa de actividad es de 32,8% (vs. 35,1% del NEA, es decir que en Misiones hay una menor brecha); para la tasa de empleo es de 33,8% contra 35,4% del NEA, por lo que la brecha para el empleo es algo menor también en Misiones, pero aun con eso sigue siendo elevada. En segundo lugar, también se observa un problema: desmejoraron los indicadores en 2024 respecto al año anterior: la tasa de actividad cayó en 3,5 puntos, la de empleo en 3,5 puntos y la de desocupación creció en 0,2. Podemos afirmar entonces que tanto en la capital como en el resto de la provincia, la crisis laboral derivada de la recesión produjo un paso atrás en la posición de la mujer misionera en el mercado de trabajo. Pero, aun con ello, insistimos: en la comparación regional, Misiones sigue destacándose por tener los mejores indicadores laborales, algo que no es menor considerando los contextos de crisis que demandan respuestas más desafiantes. 

Seguimos con los datos de alcance provincial para analizar ahora la situación laboral de las mujeres según las edades. En mujeres hasta 29 años, la tasa de empleo en Misiones llega al 36,7% y la desocupación al 9,1%, mientras que en mujeres de 30 a 64 años el empleo crece al 57,9% y la desocupación baja al 2,9%. Aquí puede observarse que es más complicado para mujeres jóvenes insertarse al mercado de trabajo, aunque también es clave la distinción de la tasa de actividad: 40,3% para el segmento joven y 59,7% en el segmento más alto, algo que se históricamente sobre todo por la importante inactividad que deriva de las personas que deciden estudiar. El problema del segmento joven también puede verse en comparación con los varones, ya que en ellos la tasa de desocupación también es alta, pero menor a la de mujeres (8,8%).

En este contexto, ¿qué pasa con la informalidad laboral? En Misiones, alcanza al 44,3% de las mujeres que se desempeñan como empleadas, igual nivel que en el NEA. En los varones la informalidad es de “solo” el 35,2% en Misiones pero salta al 41,2% en el NEA. por ende, vemos que en términos generales las mujeres tienen peores condiciones de trabajo que los varones tanto en la región como en la provincia. 

El análisis del mercado de trabajo necesariamente lleva a otro análisis complementario, que tiene que ver con los denominados “NiNi”: esto es, los jóvenes que no estudian ni trabajan. Si analizamos la población que va de los 18 a los 29 años, las mujeres NiNi en Misiones llegan al 20%, un nivel inferior al NEA donde alcanza el 27%. Sin embargo, no hay que dejar de mencionar que hay muchas mujeres que ofician de amas de casa y son consideradas inactivas, por lo que ello debería llevar a una revisión de ese dato: si excluimos a las amas de casa de la población inactiva, revalorizando los trabajos de cuidado que cobran fuerza en el último tiempo, entonces las mujeres NiNi de Misiones solo llegan al 3%, mientras que en el NEA trepan al 12%. 

Por último, la cuestión de los ingresos no es menor: según INDEC, las mujeres misioneras tienen el mayor ingreso total individual de la región del NEA; sin embargo, tienen también la mayor brecha respecto a los varones (31,1 vs. 22,4 de la región). Por ende, si bien gozan de mejores ingresos que sus pares en la región, están algo más lejos que los varones de su misma provincia. 

Para cerrar, Misiones tiene numerosas ventajas en términos de mercado de trabajo que la hacen una provincia pujante y con altísimas potencialidades por su capital humano, aunque aún hay desafíos en términos de recuperar lo perdido durante el 2024 como también en achicar las brechas de género existente. 

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8M: Las mujeres en el mercado laboral misionero

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Un nuevo #8M con conmemoraciones y movilizaciones en todo el mundo, nos permite, o quizás nos obliga, a volver a analizar algunas situaciones vinculadas al posicionamiento de la mujer en la sociedad, de manera tal de determinar si realmente existen progresos en las demandas históricas de las mujeres o por el contrario, si hay estancamiento o incluso retroceso. 

Específicamente en la vida económica, las demandas de las mujeres son amplias y con mucha razón: históricamente han sido relegadas y por más que algunos personajes (algunos incluso sentados desde el sillón de Rivadavia) nieguen fenómenos como la brecha salarial, el problema existe y en épocas de crisis, lamentablemente, se profundiza. 

El universo de estudio vinculado al relegamiento de la mujer como actriz económica es amplísimo, pero en esta oportunidad nos detendremos a analizar algunos aspectos vinculados al mundo laboral específicamente en Misiones. 

Como advertencia inicial, cabe volver a resaltar el desfase temporal de los datos: los que aquí pondremos en discusión corresponden al tercer trimestre del 2023, siendo los últimos oficiales que se conocen, siendo ese un período donde la situación nacional era otra: ya era problemática, pero luego fue agravada. Esto es clave para entender lo importante de los procesos: no es lo mismo llegar a un escenario global de crisis con mejoras, que hacerlo con deterioros. 

Tal como conocimos semanas atrás, el INDEC publicó los resultados de la EPH Urbana (que abarca no solo a Posadas sino también a las localidades de más de 2.000 habitantes). Los resultados globales de ese trabajo los mencionados en esta columna de Economis. Pero cabe en esta oportunidad utilizar los microdatos de la EPH Urbana para ahondar un poco más adentro de la provincia y, en particular, analizar la situación por género. 

Tal como detallamos en esa columna, Misiones exhibió una tasa de actividad del 47,3% y de Empleo del 46,1%; en ambos casos, mejoró respecto al año anterior. Si observamos estas mismas tasas para las mujeres, notamos dos particularidades: son más bajas que el total provincial (como suele ocurrir históricamente a nivel país) y exhiben una trayectoria similar. 

En el año 2022, las mujeres de Misiones registraban una tasa de actividad del 45,2%, que creció al 45,9% en 2023; en lo concerniente al Empleo, la tasa del 2022 en mujeres era del 43,5% y se expandió al 44,0% en 2023. Aun siendo relativamente leves, la mejora es una clave transcendental para aumentar sistemáticamente la participación femenina en el mercado de trabajo. 

Ese 44% de tasa de Empleo misionera es, tal como ocurre en el total general, la más alta de toda la región con diferencias muy significativas respecto a las otras provincias del NEA: es la única que supera los cuarenta puntos. En el Chaco, la tasa de Empleo femenina marcó 38,4%; en Corrientes fue del 37,1%; y en Formosa, de 32,4%. Similar situación se observa en las tasas de actividad. 

Entre las mujeres ocupadas de Misiones, de acuerdo con la EPH Urbana, el 74% son empleadas (formales e informales), mientras que el 23% son cuentapropistas. El 3% restante se distribuye en las que ejercen la figura de patrona y las trabajadoras familiares sin remuneración. 

Cuando se analiza a la población femenina inactiva, en Misiones se da la particularidad de que el 39% corresponde a estudiantes, un valor muy por encima del promedio del NEA que es del 34%. Por el contrario, las mujeres inactivas que cumplen funciones de ama de casa representan en Misiones el 18,7%, un valor muy por debajo del promedio regional (24,2%)

Así entonces, volviendo a los datos iniciales, se verifica una mejora de la participación femenina en el mercado de trabajo provincial. Pero hay un punto negativo vinculado al ingreso: la brecha entre varones y mujeres se amplió en la provincia, del 23,5% de 2022 al 26,8% en 2023. La ampliación de la brecha se debió al hecho de que, en el período analizado, los varones mostraron una suba real de la media de sus ingresos individuales totales del 5,9%, mientras que las mujeres registraron una suba de sólo el 1,3%. 

Entre 2016 y 2023, la brecha de ingresos en Misiones mostró altibajos, oscilando en un rango entre 20 y 30 puntos. En 2016 la brecha de ingresos era del 26,2%, inferior a la media nacional de 28,6%. En 2017, disminuyó al 23,8% a partir del hecho de que las mujeres incrementaron sus ingresos en un 0,7% real mientras que los de los varones cayeron 2,5%. En el 2018, inicio de la recesión de por medio, la brecha mostró una significativa suba elevándose al 29,6%, siendo esta la más alta de la serie histórica tomada. Esa suba se debió a que, si bien ambos géneros tuvieron caídas reales de sus ingresos, fue más fuerte en las mujeres: -14,7% contra -7,8% en varones. 

En el año 2019 la brecha bajó al 24,3%, explicado por suba de ingresos del 1,3% en mujeres y caída del 5,3% en varones; ya en el 2020, bajó a un piso histórico del 20,4% pero no por mejoras de ingresos, sino por fuerte caída en varones (-10,1% vs. -5,5%). En el 2021 hubo una recuperación de ingresos de varones (6,5%) y una nueva pérdida en mujeres (-1,2%) lo que hizo crecer la brecha al 26,2%, reduciéndose al 23,5% en 2022 por recuperación en mujeres (5,6% vs. 1,9% de varones). Finalmente, pasó al 26,8% en 2023, quedando levemente por encima de la media nacional (26,2%) aunque bastante alejada del pico, que se observa en La Pampa (35,9%).

Dejando la EPH de lado, pero continuando en el mundo laboral, podemos observar la participación de mujeres en el total del empleo registrado provincial (privado y público). Aquí hay un punto fuerte a destacar: en septiembre de 2023 (último dato disponible), las mujeres participaban del 41,5% del total del empleo registrado misionero, siendo este el valor más alto (compartido con diciembre 2022 que marcó igual nivel) de toda la serie histórica que mide este indicador, que se inicia en enero 2013. 

En todo ese período (enero 2013-septiembre 2023), el promedio histórico de participación femenina en el empleo formal misionero es del 38,5%, pero ya desde mediados del 2022 comenzó a mostrar niveles altamente superiores hasta llegar al pico mencionado en el último mes relevado. Además, dicho nivel supera a la media nacional (41,1%). 

Hay algunos sectores en particular donde la mujer tiene la mayoría de participación. Algunos ejemplos son los empleos en Servicios de Asociaciones y servicios personales, donde las mujeres explican el 56,7%; en Salud Humana y Servicios Sociales (66,9%); Enseñanza (65,5%); y Administración Pública (53,7%).

Pero además, hay otros sectores con histórico predominio de varones donde las mujeres ganaron espacio. Por caso, en la Industria la participación promedio de la mujer era del 8,7% y creció al 10%; en el Agro el promedio histórico es de 38,5% y marcó 41,5% en 2023; y en Servicios Artísticos, Culturales y Deportivos el promedio era del 36% y marcó 40% en el último dato.

Podríamos decir que a grandes rasgos, la mujer ha ganado terreno en el mundo del trabajo durante los últimos años en Misiones, aunque queda pendiente una mejora sostenida y significativa en relación con los ingresos, un problema que se observa en muchas, por no decir todas, las provincias del país y que es además un eje central de discusión a nivel mundial.

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Equidad de Género en el mercado laboral: una estrategia esencial para el crecimiento

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Escriben Laura Caullo, Azul Chincarini y Federico Belich, Fundación Mediterránea. En 1977, la ONU estableció el 8 de marzo como el Día Internacional de la Mujer, conmemorando el trágico suceso de 1857, donde 129 obreras perdieron la vida en la lucha por condiciones laborales dignas. Este día se erige como símbolo de solidaridad y reivindicación de los derechos de las mujeres. Bajo el lema de la ONU para este año, “Invertir en las mujeres: acelerar el progreso”, se resalta la importancia de los recursos económicos en la igualdad de género, no solo desde un punto de vista moral, sino también como elemento esencial para el desarrollo económico y social. En este contexto, el informe examina el mercado laboral en Argentina, utilizando datos de la Encuesta Permanente de Hogares (EPH) del tercer trimestre de 2023.

Al abordar las tasas del mercado laboral, se observa estructuralmente que los varones exhiben mejores indicadores que las mujeres. Sin embargo, el análisis se torna más revelador al considerar la variable de la cantidad de hijos. Al centrarnos en la comparación con los varones (para la población de 18 a 60 años), la disparidad de género en Argentina alcanza su punto máximo en la tasa de participación laboral entre aquellos con 3 hijos o más. En este grupo, un 59% de mujeres que son madres de 3 o más hijos participan en el mercado laboral, en contraste con el 93% de hombres en igual condición. La brecha disminuye a 21 p.p entre aquellos con 2 hijos (71% de mujeres frente al 92% de hombres) y se reduce aún más para
cantidades menores de hijos. Esta tendencia revela de manera consistente que la tasa de actividad de los hombres supera a la de las mujeres, aumentando la diferencia con el número creciente de hijos. Sugiere, de manera significativa, que las mujeres sacrifican oportunidades laborales en función de la crianza.

En cuanto a la tasa de empleo, se aprecia una dinámica similar, con una consistente disminución entre las mujeres a medida que aumenta el número de hijos. Sólo el 54% de las mujeres con 3 hijos o más están empleadas, contra el 67% de las que tienen dos hijos.

La tasa de desempleo muestra un comportamiento un poco más equitativo a nivel nacional entre los dos géneros, especialmente en los últimos años. El último dato habla de una diferencia de sólo 1 p.p. (7% en las mujeres y 6% en los hombres). Entre los que no tienen hijos, el desempleo es casi el mismo (7% en las mujeres contra 7% en los hombres), y se mantiene el rango hasta dos hijos. Pero luego se acrecienta la diferencia con 3 o más hijos, llegando a una diferencia de 5 p.p. (8% en las mujeres y 3% en los varones). Esto quiere decir que se trata del grupo al que más le cuesta más conseguir trabajo cuando lo busca activamente. También se verifica más volatilidad en el desempleo entre las mujeres con hijos.

En suma, el análisis destaca la influencia de la maternidad en la participación y empleo de las mujeres, subrayando la necesidad de políticas que aborden estas disparidades para lograr una igualdad de género efectiva en el ámbito laboral.

Un segundo aspecto crucial para examinar la situación de las mujeres en el mercado laboral implica analizar la proporción que representan en cada categoría ocupacional o en la inactividad. Tradicionalmente, se considera que el sector de asalariados formales privados engloba trabajos de mejor calidad, generalmente más productivos y mejor remunerados. Por lo tanto, resulta preocupante observar una menor participación relativa de las mujeres en este sector, representando un 19% frente al 29% de los hombres. Este fenómeno cobra relevancia, sobre todo cuando se constata una mayor presencia relativa de las mujeres entre los asalariados privados informales (16% frente al 20% de los varones), sector que a menudo carece de derechos laborales básicos. En resumen, el 35% de las mujeres disfruta de un empleo formal, en comparación con el 41% de los varones.

Adicionalmente, se destaca que las mujeres ocupadas participan relativamente más en el sector público (16% frente a un 12% de los hombres). Por otro lado, un 11% de las mujeres se desempeñan como cuentapropista no profesional, mientras que los varones representan un 16%.

Por otro lado, los datos del tercer trimestre 2023 provistos por la EPH, sugieren que más de un tercio de las mujeres ocupadas poseen educación superior completa, mientras que el 81% de los ocupados masculinos no. Es decir, que sólo 2 de cada 10 varones ocupados tienen estudios superiores el mismo guarismo para las mujeres es de 1 de cada 3. La disparidad de género refleja una mayor dificultad para las mujeres sin estudios en acceder a puestos de trabajos, o de otra manera, necesitas obtener una mayor calificación para obtener un puesto de trabajo.
En tal sentido, las mujeres presentan una sobreinversión educativa en relación a los varones para alcanzar su mismo progreso.

Históricamente, la responsabilidad del cuidado del hogar, niños y/o adultos mayores ha recaído principalmente en las mujeres, limitando su participación en el mercado laboral y, en ocasiones, comprometiendo su independencia económica. Si bien esta tendencia se está revirtiendo lentamente, en Argentina se observa que un tercio de la población femenina entre 18 y 60 años se encuentra inactiva laboralmente, a pesar de estar en una franja etaria propicia para el empleo.

Este grupo no solo abarca a mujeres que se dedican al estudio, sino también a aquellas que, por diversos motivos, no participan ni en el ámbito laboral ni académico, los denominados “NINIs”. En este contexto, las mujeres representan en el total de la población el doble de proporción que los varones, con un 14% de mujeres en comparación con el 7% de hombres NINIs.

Finalmente, se analiza la proporción de ingresos laborales y no laborales por quintil de ingresos. Los ingresos no laborales, son aquellos que provienen de jubilaciones/pensiones, subsidios, entre otros. Aquí se observa que 5 de cada 10 pesos que reciben las mujeres, provienen de fuentes no laborales en el primer quintil. Al respecto, cabe destacar que las mujeres ocupan el 93%1 de los titulares de la AUH y dos tercios de los beneficiarios del Potenciar Trabajo.

En tal sentido, la atención en los quintiles más bajos de ingresos no solo es una medida de asistencia social sino también de atención a las disparidades existentes entre varones y mujeres.

El desafío en el mercado laboral no radica en una discriminación directa contra las mujeres, sino en las decisiones familiares relacionadas con el cuidado de los hijos, que llevan a que las mujeres opten por trabajos más flexibles o con menor carga horaria. Este fenómeno repercute en la productividad y remuneración de las mujeres, resultando en ingresos laborales inferiores en comparación con los varones. Esta conclusión se alinea con las investigaciones de Claudia Goldin, galardonada con el Premio de Ciencias Económicas del Banco de Suecia en Memoria de Alfred Nobel, quien evidencia la creciente participación de las mujeres en el mercado laboral y en estudios superiores en las últimas décadas, impulsada por el aplazamiento del matrimonio, la maternidad y la reducción del número de hijos.
En la dinámica de los ingresos familiares, inicialmente, las trayectorias entre hombres y mujeres suelen ser paralelas. Sin embargo, tras el nacimiento de los hijos, las mujeres tienden a sacrificar dedicación al trabajo remunerado para el cuidado de los hijos. Esta elección da lugar a una brecha de género que se amplía con el tiempo, dificultando su cierre a lo largo de la carrera profesional.

A pesar de los debates actuales sobre las brechas y desigualdades de género, persisten en nuestra sociedad. Es imperativo trabajar en la reducción de estas diferencias a lo largo del tiempo. La Academia Sueca de las Ciencias destaca que “reducir la brecha de género en el empleo y mejorar la asignación del talento femenino podría conducir a aumentos significativos en el Producto Interno Bruto (PBI)”. En consecuencia, cerrar estas brechas no solo es una cuestión de equidad, sino también una estrategia económica clave para el crecimiento y desarrollo sostenible.

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