En el marco del Día Internacional de la Mujer, la Entidad Binacional Yacyretá llevó adelante, por primera vez, un taller participativo destinado a las mujeres profesionales de la Entidad. El mismo contó con la presencia de la Consejera Dra. Ana Almirón y la Subjefa del Departamento Administrativo, Lic. Natalia Roca.
En la apertura la Dra. Almirón destacó: “es un hecho histórico para la Entidad, estar hoy aquí en el Día Internacional de la Mujer, un día de lucha, de reflexión, de reivindicación y reconocimiento para todas las mujeres”.
Ciento veinte mujeres trabajadoras de las sedes Posadas, Ituzaingó, Central Hidroeléctrica y Aña Cuá, participaron del encuentro. La actividad tuvo por objeto generar un espacio de encuentro que promueva la participación de las mujeres y brinde un reconocimiento a su labor dentro y fuera de la institución.
La coordinación de los talleres estuvo a cargo de las licenciadas Rocío Sendra y María Rohde, profesionales especializadas en temáticas de género.
Además, se realizó un reconocimiento a aquellas mujeres que abrieron camino de manera silenciosa y han logrado grandes transformaciones, aportando desde posiciones ejecutivas hasta funciones operativas han contribuido a ensanchar ese rumbo que lleva a la ansiada igualdad.
Por su parte Ana Almirón manifestó: “esto es un reconocimiento a la lucha de las mujeres de haber accedido a importantes lugares que física y psicológicamente fueron pensadas para los hombres. Que sean mujeres las que hoy están ocupando esos lugares estratégicos, abre un camino para una sociedad de iguales, que es lo que estamos buscando en este día”.
El Ministerio de Desarrollo Social, la Mujer y la Juventud, a través del titular de la cartera, Fernando Meza realizó un agasajo a alrededor de 1.000 mujeres en el Club Luz y Fuerza de Posadas. Cocineras, trabajadoras de la cocina centralizada, responsables de comedores y merenderos, referentes de agrupaciones sociales y personal del Ministerio de Desarrollo Social fueron las protagonistas del acto conmemorativo, que contó con la presencia de la coach María O Paiella quién llevó adelante una charla de empoderamiento femenino.
El ministro Meza destacó la importancia de la jornada de conmemoración, desde la participación, la integración y la escucha. “El 8 de Marzo mí es un día que invita a la reflexión, un día que entre todos buscamos una sociedad que nos atienda e iguale en derechos. Las mujeres que nos acompañan hoy tienen un rol de construcción de la sociedad y participación, buscando permanente lo que todavía nos falta como sociedad”, indicó.
Por su parte, la trabajadora de la Cocina Centralizada de Santa Rita, Pamela Palermo, coincidió con lo manifestado por el titular de la cartera social. “Estoy muy contenta por este evento organizado por el Ministro en el 8M, es un encuentro muy importante donde podemos juntarnos y compartir”. Respecto a la charla brindada por O Paiella, expresó que “fue muy interesante, hoy las mujeres estamos empoderadas, fue un evento totalmente dirigido a nosotras a las mujeres en nuestro día, este ida y vuelta con Fernando Meza que nos escuche y comparta con nosotras es muy importante”.
Asimismo, María Machado del Merendero Luz del Futuro, agradeció al Ministerio de Desarrollo Social por el reconocimiento al trabajo que realizan día a día las mujeres que trabajan en este sector. “Estamos muy agradecida con el Ministro por este evento para conmemorar el Día de la Mujer, la charla de la que participamos fue muy importante para todas las mujeres, un espacio de encuentro muy importante en un día como hoy”, remarcó.
Sobre la disertante
La Lic. María O Paiella, es una destacada psicóloga con especialidad en Psicoterapia Sistémica y Cognitivo Comportamental, diplomada en Neurociencia aplicada y certificada en Pranic Healling, lo que la convierte en una experta en el restablecimiento y equilibrio bioplásmico.
María es una consultora en Autogestión de Salud y Bienestar, y también se especializa en el Desarrollo Personal y Proyecto Vital. Su disertación de hoy se llama “Energía Femenina: su poder creador”, un tema super relevante en nuestro día.
Como experta en psicología y bienestar, la Lic. Maria O Paiella invitó a las presentes a un viaje para descubrir cómo la energía femenina puede ser una poderosa fuerza creadora en sus vidas. A través de su intervención brindó valiosas herramientas y consejos prácticos para alcanzar el máximo potencial y seguir transformando y moviendo Posadas.
Minoli es una marca argentina de mocasines ergonómicos y accesorios de bebé que surgió en 2015 cuando Verónica Aldazábal estaba embarazada de Olivia, su primera hija, y se dio cuenta de que en el mercado no había opciones de calzados con suela blanda, cómodos y que se ajusten correctamente al pie de un bebé.
Esta necesidad, combinada con su formación en moda, la llevó a crear su propio emprendimiento en asociación con su madre y su hermana, Verónica y Belén. Juntas se embarcaron en un proyecto familiar concebido bajo el nombre de “Minoli” -que deriva de “Mini Olivia”- que hoy tiene presencia en Argentina y México.
En 2015, con una inversión inicial de $1.500, las tres emprendedoras consiguieron unos pocos metros de tela y pusieron manos a la obra, utilizando el pie de Olivia como la guía para todos los moldes. Así, crearon el que hoy es todavía su bestseller: “Son los primeros mocasines de estilo para bebés hechos a mano en el país. Promovemos el uso de zapatos blandos para lograr el desarrollo normal de los pies. Cada diseño cuenta con una plantilla fina para que sean aún más cómodos y un elástico en la abertura para que se ajusten correctamente y no se salgan. Además, utilizamos cuero ecológico porque el natural posee cromo, que es tóxico para el bebe” indica Verónica Aldazabal, fundadora de Minoli.
Madre e hijas formaron un equipo muy bien complementado: Belén estudió Administración de Empresas y es apasionada por los números, Vero siempre fue una apasionada de la moda y es quien se encarga de comunicar la imagen de marca y desarrollar la creatividad, mientras que su madre Verónica diseña y aporta la fuerza de la experiencia emprendedora, tras haber realizado varios proyectos propios anteriormente.
El primer gran hito del negocio familiar fue lograr aquel anhelado calzado ergonómico para bebés, que era poco común en Argentina. Empezaron vendiendo los productos en junio de 2015 a través de Facebook, la red social más fuerte en aquel momento y al mes siguiente lanzaron su propia tienda nube. “Pasábamos largas noches preparando los pedidos para enviar al día siguiente. Siempre priorizamos la rapidez en la entrega para brindar el mejor servicio posible. Tener un e-commerce propio fue una de las mejores herramientas que adquirimos, ya que la plataforma nos permitía tener una web profesional con múltiples opciones de envío, cobro y gestión. Nos ayudó a potenciar nuestras ventas y llegar a más mercados”, indica Belén Aldazábal.
Con una demanda cada vez más creciente el equipo comenzó a extenderse. Así, para satisfacer las necesidades de producción de Minoli, las emprendedoras se vincularon con la fundación Yo no fui, la cual tiene por objetivo reinsertar a ex presidiarias en el sistema laboral.
“Emprender genera miedos y conlleva riesgos, pero es un camino hermoso y contagioso. Tal es el caso de Nancy, una colaboradora de Yo no fui que trabajó codo a codo con nosotras mucho tiempo hasta que decidió seguir su búsqueda personal y montar su propio taller. Para nosotras fue algo mágico ver cómo crecimos a la par.” indica Verónica.
Cada suceso fue logrando que Minoli se convierta en una marca cada vez mejor posicionada en el país, pero para estas tres mujeres todavía había mucho más por lograr. En Agosto de 2018 decidieron renovar la tienda online de la marca y se embarcaron en un proceso de customización y personalización. Por otro lado, llevaron sus productos a participar en bazares de Argentina. El primero fue en Puro Diseño, donde ganaron el premio al Mejor Stand.
Con cada vez más logros alcanzados, aún sentían que les faltaba coronar su negocio con un local físico. Así, el 15 de julio de 2018 inauguraron su primer showroom, el cual no sólo incluía la venta de calzado para bebés, sino también accesorios. Los zapatitos ergonomicos no solo cumplían la función de vestir al niño, sino que estaban pensados para que sus pies se desarrollen de la manera correcta, lo que generó que varias pediatras y traumatólogos las recomendaran.
El lanzamiento en México en 2021 fue otro de los grandes saltos, que también decidieron llevar adelante acompañadas por Tiendanube, motivadas por la experiencia y la curva de aprendizaje recorrida, pero expectantes por el ingreso a un mercado totalmente ajeno. “Tuvimos que ampliar la oferta de productos y aprender nuevas nomenclaturas para adaptarnos al público mexicano. Sin embargo, no quisimos cambiar los colores que nos representan y mantuvimos el estilo nordico que nos caracteriza, rompiendo con la gama de colores clásica preferida por los consumidores de ese país”, indica Belén.
Minoli hoy se encuentra en pleno auge de crecimiento y con planes de expandirse a Uruguay y a Chile a través de franquicias. Al respecto, Franco Radavero, Country Manager de Tiendanube en Argentina comenta: “El camino emprendedor es realmente apasionante porque no existen límites ni fronteras. Los desafíos aparecen a diario, algunos serán más fáciles de superar que otros, pero estamos convencidos de que al final la satisfacción que devuelve es mucho mayor. Por eso, en Tiendanube trabajamos a diario para bajar las barreras para emprender e inspirar a los emprendedores del país a dar el salto, potenciar sus ventas y expandir su negocio”, concluye Belén.
La llegada de los servicios financieros digitales —como los que utilizan los teléfonos móviles o Internet para realizar transacciones financieras— amplía el acceso a servicios financieros entre grupos desatendidos y está transformando la vida de las personas. Pero no todos los segmentos de la población se benefician en el mismo grado.
Las mujeres siguen estando notablemente subrepresentadas en los sectores de las finanzas y la tecnología. Esto se nota en lo que se refiere a los servicios financieros. Investigaciones previas han documentado una correlación entre una mayor proporción de mujeres en los directorios de los bancos comerciales y mayores niveles de resiliencia y estabilidad en el sistema bancario. Y sin embargo, menos del 25% de los puestos en los directorios de los bancos tradicionales y las entidades supervisoras de la banca están ocupados por mujeres (Sahay y Čihák, 2018). Al incrementar el acceso de hombres y mujeres a los servicios financieros tradicionales se reduce la desigualdad del ingreso dentro de los países, pero los beneficios son mayores cuando más mujeres consiguen acceso (Čihák y Sahay, 2020). Pese a estas considerables ventajas para los países, las brechas de género en materia de inclusión financiera persisten. A escala mundial, 65% de las mujeres tienen una cuenta en una institución financiera, frente a 72% en el caso de los hombres, porque las mujeres continúan enfrentándose a barreras socioeconómicas, culturales y tecnológicas a la hora de acceder a servicios financieros (Demirgüç-Kunt et al., 2018).
Nuestro nuevo estudio sobre servicios financieros digitales confirma los hallazgos relativos a los servicios financieros tradicionales: una mayor participación de las mujeres como usuarias de servicios financieros digitales y como líderes en ese sector arroja ventajas que van más allá de la reducción de la desigualdad de género. Se observa que al reducir la brecha de género en los cargos de liderazgo se mejoraría el desempeño de las empresas de servicios financieros digitales, lo cual es crucial para el crecimiento económico.
Un análisis de un novedoso conjunto de datos a nivel de empresas tecnofinancieras en 97 países indica que las mujeres ocupan menos del 13% de las funciones de liderazgo —ya sea como fundadoras de empresas tecnofinancieras o como integrantes de sus directorios—, es decir, menos que en las empresas tradicionales de banca y tecnología. Como se observa en el gráfico 1, estas cifras apenas han variado en los últimos 20 años. El gráfico 2 muestra la considerable variación regional: la mayor proporción de empresas financieras fundadas por mujeres está en las regiones de Las Américas y Asia y el Pacífico, y la menor en Oriente Medio y Asia Central.
Pero ¿realmente importa que las mujeres sean líderes en el sector de las tecnofinanzas? Notamos una relación positiva entre un mayor número de mujeres en los directorios ejecutivos y los ingresos de las respectivas empresas tecnofinancieras y el financiamiento que reciben para futuras inversiones. Una proporción 10% mayor de mujeres en los directorios ejecutivos está asociada a ingresos y financiamiento aproximadamente 13% mayores en las correspondientes empresas. Se ha documentado una relación positiva entre la diversidad de género en una empresa y su desempeño (Christiansen et al., 2016). Las empresas con una mayor proporción de mujeres ejecutivas obtienen mayores ingresos y reciben más financiamiento.
En cambio, observamos que las empresas fundadas por mujeres tienden a generar menos ingresos y recibir menos financiamiento que las fundadas por hombres. Esto puede obedecer a una mayor aversión al riesgo entre las mujeres a la hora de tomar decisiones de inversión, o puede ser el resultado de un sesgo de género entre los inversionistas (en su mayoría hombres) que financian las empresas.
En cuanto a la participación de las mujeres como usuarias de finanzas digitales, los datos cada vez apuntan más a una relación positiva entre el aumento de la inclusión financiera digital, lo que comprende acceso a servicios financieros y su uso por parte de mujeres, y el crecimiento económico, que beneficia a la sociedad en general (Khera et al., 2021). Cuando más mujeres acceden a servicios financieros, estas participan más en la fuerza laboral y contribuyen a la actividad empresarial, con un efecto positivo directo en el PIB. Y la incorporación de talentos más diversos en la fuerza laboral tiende a fomentar la productividad y el crecimiento del producto de las economías (Ostry et al., 2018).
Sahay et al. (2020) concluyen que las tecnofinanzas en efecto están ayudando a reducir las brechas de género en materia de inclusión financiera en varios países, gracias a que eliminan ciertos obstáculos que afectan a las mujeres en particular —como limitaciones de movilidad y tiempo—, por ejemplo, al posibilitar que las mujeres accedan a cuentas financieras desde casa. Además, los servicios digitales evitan las interacciones con empleados en sucursales bancarias, algo útil en lugares donde las normas sociales restringen las interacciones entre hombres y mujeres. De todos modos, aunque en algunos países la inclusión financiera digital de las mujeres está aumentando, la de los hombres está aumentando más rápido y la brecha de género continúa ensanchándose. Por ejemplo, en 31 de los 52 países de la muestra de los autores, las brechas de género en inclusión financiera se redujeron entre 2014 y 2017; en los otros 21 esas brechas se ampliaron.
La inclusión financiera de la mujer es una de muchas herramientas muy eficaces que permiten promover la igualdad de género y, al mismo tiempo, fomentar el crecimiento económico, la estabilidad financiera y la igualdad de ingresos. Pero es imposible progresar si no entendemos de verdad la realidad de la vida de las mujeres. ¿Qué es lo que determina la disparidad de género en el uso de las finanzas digitales? Hay tres factores principales:
Las mujeres a menudo carecen de los medios básicos para acceder a servicios digitales, como teléfonos móviles e Internet.
Las normas culturales en algunos países limitan la alfabetización financiera de las mujeres, medida como la proporción de mujeres con instrucción secundaria superior.
La alfabetización de las mujeres en cuestiones digitales y tecnológicas, medida como la proporción de mujeres en profesiones relacionadas con la ciencia, la tecnología, la ingeniería y las matemáticas, permanece en un bajo nivel de 15% a escala mundial.
Nuestros hallazgos son argumentos a favor de una mayor inclusión de las mujeres —como usuarias y líderes en el sector de las finanzas digitales— para consolidar el crecimiento económico. La adopción de servicios financieros digitales está acelerándose más en la era posterior a la COVID, pero eso implica un riesgo de nuevas fuentes de exclusión financiera debido a la brecha digital de género. Invertir en alfabetización digital y financiera debe ser una de las prioridades de los programas de gobierno. Las entidades de protección de los consumidores y los reguladores pueden intervenir activamente en la prevención de favoritismos explícitos o implícitos.
Concomitantemente, se necesitan más estudios y mejores datos para determinar las condiciones que facilitan el acceso de las mujeres a cargos de liderazgo en el sector de las finanzas digitales, lo cual a su vez podría ayudar a reducir las brechas de género en lo que atañe a la inclusión financiera. Reviste interés el hecho de que nuestro estudio arroja datos preliminares que apuntan a una correlación positiva entre la presencia de líderes femeninas en las empresas tecnofinancieras y el uso de servicios financieros digitales por parte de mujeres. Esto probablemente es una señal de que la mayor representación femenina en las esferas de liderazgo en el sector de las tecnofinanzas está promoviendo el desarrollo de servicios y productos financieros más focalizados en las mujeres y adaptados a sus circunstancias. Las investigaciones más rigurosas y profundas de este asunto podrían contribuir a los esfuerzos por mejorar la inclusión financiera.
PURVA KHERA, Economista del Departamento de Asia y el Pacífico del FMI.
SUMIKO OGAWA, Asistenta del Director del Departamento de Mercados Monetarios y de Capital del FMI.
RATNA SAHAY, Asesora Principal sobre Cuestiones de Género en la Oficina de la Directora Gerente del FMI.
MAHIMA VASISHTH, estudiante de doctorado en la facultad de Economía de la Universidad de California, Irvine
Escribe Lisa Kolovich – LA DISCRIMINACIÓN DE GÉNERO y los consiguientes sesgos y barreras al avance profesional son realidades perjudiciales para muchas mujeres que trabajan, y la profesión económica no es una excepción. Casi la mitad de las mujeres que respondieron a una encuesta realizada en 2019 por la Asociación Estadounidense de Economía (AEA, por su sigla en inglés) dijeron que habían sido discriminadas por su género, en comparación con solo 3% de los hombres encuestados, y en los programas de doctorado en Economía de Estados Unidos los estudiantes masculinos superan a las estudiantes femeninas en una proporción de 2 a 1. Estas estadísticas trazan un panorama funesto para los “científicos funestos”. El convincente y bien documentado libro de Ann Mari May, Gender and the Dismal Science [El género y la ciencia funesta], ofrece una rica narrativa histórica sobre las arraigadas fuentes de tales brechas de género.
Basándose en archivos de la AEA y una amplia gama de datos empíricos, May hace un seguimiento de la evolución de normas sociales y barreras institucionales, así como de la manifiesta exclusión y discriminación en las contrataciones y promociones, publicaciones y participación en asociaciones profesionales. Entretejiendo las historias de mujeres pioneras —o, según su expresión, “tenaces luchadoras”— May también incorpora perspectivas personales y relatos de triunfo.
En su obra May abarca desde finales del siglo XIX hasta el período posterior a la Segunda Guerra Mundial en Estados Unidos, y analiza a fondo los cimientos y la evolución de la discriminación de género. Al disminuir la matriculación masculina en universidades y colegios universitarios durante la Guerra Civil de Estados Unidos, y al graduarse más niñas que niños de la escuela secundaria, la presión para permitir que las mujeres se matricularan fue en aumento. Pero muchas universidades se mostraron reacias a admitir mujeres, considerando su presencia como un “experimento peligroso” o como algo que suponía un desafío directo a los medios de subsistencia de los hombres. Las primeras estudiantes de Economía enfrentaron retos tales como segregación en el aula, acceso desigual a bibliotecas y laboratorios, y dudas acerca de su capacidad inherente para completar un curso académico riguroso.
Tras obtener sus títulos, las mujeres que buscaban empleo en el campo de la Economía seguían tropezando con obstáculos y situaciones de exclusión. Los datos analizados por May sobre los miembros de la AEA, a partir de 1886, muestran una vasta brecha en la representación profesional: las mujeres constituían solo el 5% del conjunto de afiliados durante las primeras seis décadas de existencia de la asociación. Las normas sociales y las opiniones sobre la incompatibilidad del matrimonio con una carrera académica frustraban aún más los esfuerzos de las mujeres para contribuir plenamente al campo de la Economía. Las mujeres también luchaban para publicar trabajos en revistas académicas, y en su análisis empírico de las publicaciones realizadas en American Economic Review y Quarterly Journal of Economics May examina la importancia de las redes de contactos, algo a lo que las mujeres sin duda no tenían acceso. Y a través de los capítulos, May considera con suma atención la importancia de la interseccionalidad, ofreciendo estadísticas que invitan a reflexionar sobre cómo las mujeres de color han sido marginalizadas y siguen estando muy subrepresentadas en el ámbito de la Economía.
Al final del libro, May logra convencer al lector de confrontar la desconexión entre una profesión que durante mucho tiempo ha estudiado los efectos perjudiciales de los monopolios y la discriminación y la realidad de que esa profesión está plagada de ambas cosas. Las historias de las defensoras y “tenaces luchadoras” deberían inspirar a todos los economistas, sin importar su género, a derribar los muros y romper los techos de cristal y a procurar diversificar una profesión demasiado homogénea.
LISA KOLOVICH – Economista Principal en el Departamento de Estrategia, Políticas y Evaluación del FMI y coautora del estudio “IMF Strategy Toward Mainstreaming Gender”.