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Cómo hilar los logros: El empoderamiento de la mujer en América Latina y el mundo entero

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Palabras de apertura del Foro internacional “Acelerando el empoderamiento económico de las mujeres para alcanzar los Objetivos de Desarrollo Sostenible” – Bogotá, Colombia

¡Buenos días! Muchísimas gracias, señor Presidente y señora Vicepresidenta.

Mi intención era acompañarlos hoy. Pero quiero asegurarles que visitaré Colombia pronto.

Creo que al comienzo de este encuentro se formuló una pregunta muy importante. Una pregunta que también es la adecuada en vísperas del Día Internacional de la Mujer: ¿Por qué es el empoderamiento económico de las mujeres crucial para el logro de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS)?

Puedo dar respuesta a esa pregunta: Porque las mujeres son la base del crecimiento económico, tanto en América Latina como en el resto del mundo.

Desde las fábricas hasta las aulas y hasta las salas de los directorios, el empoderamiento de la mujer es el factor que determina si un país tendrá un futuro brillante o sombrío.

Para muchos de ustedes, esa reflexión no es ninguna novedad. Colombia ha estado a la vanguardia de la igualdad de género en la región. Este país tiene una rica tradición de mujeres pioneras. Quizá la más famosa sea Policarpa Salavarrieta, conocida también como “La Pola”.

La Pola tenía apenas 14 años cuando colaboró con el movimiento independentista de comienzos del siglo XIX. Modista de día y luchadora por la libertad de noche, encarnó el espíritu de esta nación. Y, por supuesto, fue la primera mujer en agraciar una moneda colombiana. Es por eso que me pareció apropiado hacerme eco de la vida de La Pola y usar la idea de un hilado para ver cómo podemos ofrecer más oportunidades a las mujeres en el mundo entero y aquí en América Latina.

1. El empoderamiento de la mujer a nivel mundial

Primero, la situación mundial. La triste realidad es que demasiadas mujeres y niñas en el mundo entero se enfrentan a diario a la discriminación, la injusticia y la falta de oportunidades. Pensemos en lo que eso significa desde el punto de vista del empleo y de la prosperidad.

Casi 90 países tienen alguna restricción jurídica a la participación de la mujer en la economía [1]. En algunas partes de América Latina y en muchos países de otras regiones, el derecho de la mujer a ser propietaria, divorciarse o tener una cuenta bancaria puede estar limitado de varias maneras.

Aun si se eliminan los obstáculos jurídicos, conocemos las barreras invisibles con las que se topa la mujer: trabajo no remunerado, políticas deficientes de licencia familiar para nuevos padres, discriminación salarial, falta de opciones adecuadas en cuanto a guarderías. Estas son las cadenas ocultas que atan a la mujer.

Todo esto restringe el potencial económico de un país. Los estudios de nuestro personal técnico muestran que, en los países de bajo ingreso, al reducir la desigualdad de género en 10 puntos porcentuales se podría incrementar el crecimiento en 2 puntos porcentuales en el lapso de cinco años [2].

Y, a pesar de lo que uno podría pensar, nada de esto ocurre a expensas del hombre.

Sabemos que los hombres y las mujeres aportan al lugar de trabajo diferentes aptitudes y diferentes ideas. Los estudios del personal técnico del FMI muestran que en los mercados laborales ineficientes, ampliar la participación femenina puede estimular la productividad global, lo cual a su vez hace subir los sueldos reales tanto del hombre como de la mujer [3].

Pensemos en un hilado. Solo, cada hilo puede cortarse con facilidad, pero como parte de una trama, es más duradero y resistente. Eso es lo que el empoderamiento puede hacer por la mujer.

Es por eso que suelo decir que, en términos económicos, el empoderamiento de la mujer es algo que «se cae de maduro». Así lo demuestran Colombia y América Latina.

2. Colombia y América Latina

Este país ha estado a la vanguardia en la región.

Tomemos el ejemplo de la educación. Hoy, más mujeres que hombres están matriculados en establecimientos primarios, secundarios y terciarios.

En el mercado laboral, la mujer ha incrementado su participación en la economía de 45% en 2000 a 59% en 2019 [4]. Y aunque aún hay disparidades, son inferiores al promedio de la OCDE y de la región.

Esto es algo alentador, pero claramente queda más por hacer en varios ámbitos, desde la ampliación del acceso de la mujer a los servicios de salud hasta la mejora de su inclusión en las zonas rurales.

Lo que la gente ve, importa. En Colombia, ven que más de la mitad del gabinete, la alcaldesa de esta ciudad y la Vicepresidenta son todas mujeres. Es la primera vez que esto ocurre en la historia del país.

¿Y qué han hecho estas mujeres con ese poder? Lo emplearon para ayudar a más mujeres.

La semana pasada, sin ir más lejos, su Vicepresidenta envió una misiva a 3.000 empresas solicitándoles que incluyeran a más mujeres en los directorios. Qué decisión tan sabia.

Quizás había leído el trabajo de nuestro personal técnico que mostraba que un mayor número de mujeres en el sistema financiero está asociado a una mayor estabilidad financiera. ¿Se trata de una gran sorpresa para alguien?

En otro estudio, analizamos 2 millones de empresas europeas y demostramos que la diversidad de género en los directorios se traduce en una mayor rentabilidad. Aun así, a nivel mundial, apenas 18% de las empresas tienen una mujer al timón.

Así que tenemos tendidos delante los hilos del éxito económico. Lo único que tenemos que hacer es tomarlos y utilizarlos.

Colombia nos ha mostrado cómo hacerlo. Pensemos en el acuerdo de paz. Las mujeres desempeñaron un papel crítico en las negociaciones. El acuerdo final contenía casi 130 medidas concebidas para promover la igualdad de género y garantizar la participación de la mujer en la economía.

Y en este mismo momento la sociedad colombiana está ayudando a miles de hombres y mujeres emigrantes que se exponen a grandes riesgos al huir de Venezuela.

Otros países de la región también han hecho lo suyo en pos del empoderamiento económico de la mujer.

En Chile, los programas de guarderías infantiles aumentaron la participación de las mujeres en la fuerza laboral y ayudaron a la economía. Eso demuestra, de paso, que el empoderamiento de la mujer produce una transformación económica.

En Perú, los cambios en la legislación durante las dos últimas décadas estimularon la participación femenina en la fuerza laboral casi 15% [5].

Entonces, ¿cómo podemos avanzar más a nivel mundial? Permítanme hacer hincapié en dos ámbitos en los cuales podemos aprender de América Latina: la política fiscal y la tecnología financiera (o tecnofinanzas).

3. Dos hilos que conducen al éxito: La política fiscal y las tecnofinanzas

El primer paso consiste en invertir más en salud, educación e infraestructura. No me cabe duda de que hablaremos más al respecto durante nuestras charlas. La política fiscal es una herramienta fundamental para empoderar a la mujer y alcanzar los ODS. Estas metas pueden y deben servir de base la una a la otra, poniendo en marcha un círculo virtuoso.

De hecho, un nuevo estudio del personal técnico del FMI pone de relieve el papel que desempeña la política fiscal a la hora de atraer a la mujer a la fuerza laboral[6]

Muestra de qué manera en países como Colombia la reducción de las disparidades educativas entre el hombre y la mujer y la ampliación del acceso a las escuelas y los hospitales benefician desproporcionadamente a la mujer.

En el ámbito fiscal hay un dicho. “Muéstreme su presupuesto y le mostraré qué valora”. Cuando los países priorizan el empoderamiento de la mujer en sus presupuestos, dan clara muestra de sus valores. Por eso me causa tanta satisfacción comprobar que por primera vez el plan nacional de desarrollo de Colombia incluye un capítulo sobre el empoderamiento femenino.

Pero los gobiernos no pueden actuar solos. Es necesario que participe también el sector privado. Eso me lleva al segundo hilo: las tecnofinanzas.

En el mundo entero, las mujeres enfrentan una serie de obstáculos en términos de inclusión financiera, desde bajas tasas de alfabetización hasta una falta de documentación adecuada y normas sociales en torno a las cuentas bancarias.

Las tecnofinanzas pueden ayudar a desenredar algunos de estos nudos. Un nuevo estudio del personal técnico del FMI que se publicará en breve se centra concretamente en este tema y analiza las maneras exactas en que las tecnofinanzas pueden eliminar las divisiones financieras. ¿Por qué nos concentramos en este ámbito?

Porque nuestro propio análisis muestra una fuerte asociación entre la ampliación del acceso a cuentas bancarias y la reducción de la desigualdad del ingreso. Los datos también muestran que si bien tanto el hombre como la mujer se benefician de la inclusión, la desigualdad del ingreso disminuye más cuando la mujer goza de mayor acceso a la actividad financiera [7].

En los países en desarrollo, la disparidad financiera en contra de la mujer ronda 9% y ha permanecido sin grandes cambios desde 2011.

Este es otro tema en el cual observamos la relación entre los ODS y el empoderamiento de la mujer.

No existe una solución mágica, pero sabemos que las tecnofinanzas pueden actuar de catalizador.

En Camboya, por ejemplo, las sólidas asociaciones público-privadas que respaldaron las finanzas móviles han permitido triplicar el número de instituciones de microfinanciamiento desde 2011. Estas instituciones han otorgado préstamos a más de 2 millones de prestatarios nuevos, que representan aproximadamente 20 de la población adulta. Muchos de estos ciudadanos jamás habían tenido una cuenta bancaria. Ahora pueden ahorrar para el futuro y quizás hasta abrir un negocio propio.

Esto es algo que Colombia tiene bien en claro. Según el BID, Colombia está a la cabeza de la región en términos de la creación de un entorno adecuado para la inclusión financiera. Colombia está reformando un sistema para recompensar la creatividad y, como usted lo ha dicho en repetidas ocasiones, Sr. Presidente, dar rienda suelta al emprendimiento. A su vez, muchos de los beneficios los recogerá la mujer.

Su apremio debería servir de inspiración a otros. Y el ejemplo de sus políticas muestra el camino a seguir, tanto para la región como para el mundo.

Conclusión

Como lo señalé hace unos momentos, no hay una sola respuesta; hay muchas. No hay un solo hilo; hay una multitud. Habrá que hilar un entramado para crear una red social más fuerte. Desde la licencia por paternidad hasta las guarderías infantiles, la eliminación de barreras jurídicas y las políticas tributarias.

Tenemos que hacerlo todo y, a fin de alcanzar los ODS y construir un futuro mejor para nuestras hijas y nuestros hijos, tenemos que actuar ya.

Permítanme concluir citando palabras de su compatriota, la escritora Ángela Becerra.

Para luchar por algo, primero tienes que creer en ese algo con mucha fuerza” [8].

Creemos con mucha fuerza en este esfuerzo, porque sabemos que empoderar a la mujer puede cambiar verdaderamente el mundo.

El FMI los acompañará en esta importante tarea a lo largo de los próximos días.

Gracias.


[1] OECD SIGI 2019 Global Report

[2] Kolovich, Lisa, 2018, “Fiscal Policies and Gender Equality”, Fondo Monetario Internacional, Washington, DC.

[3] Un imperativo mundial”, Finanzas y Desarrollo, vol. 56, No. 1, Fondo Monetario Internacional.

[4] Informe del Banco Mundial 2018.

[5] Gonzales et. al, 2015, “Fair Play: More Equal Laws Boost Female Labor Force Participation”, Documento de análisis del personal técnico del FMI, SDN/15/02.

[6] Documento de análisis del personal técnico del FMI: “ Women in the Labor Force: The Role of Fiscal Policies”

[7] Ratna Sahay, Martin Čihák y otros miembros del personal técnico del FMI, 2018, “Women in Finance: A Case for Closing Gaps”, Documento de análisis del personal técnico del FMI, SDN/18/05.

[8] Ángela Becerra “El penúltimo sueño”.

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Mayor protagonismo de la mujer en los directorios

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Por Kristalina Georgieva y Louise Levonian(¿Dónde están las mujeres? Esta es una pregunta que no deberíamos tener que hacer en el año 2020. Pero la hacemos. ¿Por qué? Pues porque son muy pocas las mujeres en puestos de liderazgo en todo el mundo. En vísperas del Día Internacional de la Mujer, y al acercarnos al centenario de la obtención del voto por parte de las mujeres aquí en Estados Unidos, es el momento adecuado para abordar el problema.

Los estudios del personal técnico del FMI, realizados desde distintas perspectivas, muestran claramente los beneficios económicos de fomentar políticas de igualdad de género. El balance final es el siguiente: una mayor presencia de mujeres en la fuerza laboral y en cargos directivos es una buena noticia para las mujeres, para las empresas y para las economías de sus países.

Pese a los avances, persisten grandes brechas de género en el empleo y en los ingresos. Por ejemplo, a escala mundial, la tasa promedio de participación en la fuerza laboral de las mujeres se sitúa 20 puntos porcentuales por debajo de la tasa masculina. Además, en promedio en todos los países, las mujeres tienen solo tres cuartas partes de los derechos legales otorgados a los hombres, como son tener una propiedad, recibir una herencia o abrir una cuenta bancaria.

Y aunque en cinco economías avanzadas la brecha de género es de 5 puntos porcentuales o inferior, la brecha promedio en las economías avanzadas se mantiene en 10 puntos porcentuales.

En conjunto, estos desequilibrios no solo son un costo para la sociedad debido a una menor productividad y un crecimiento económico no materializado, sino que también privan a las mujeres de oportunidades de empoderamiento económico y liderazgo.

Más mujeres en lo más alto

Observemos el sistema financiero. Faltan mujeres en todos los niveles, desde depositantes y prestatarios hasta integrantes de consejos de administración de bancos y reguladores Asimismo, las mujeres representan menos del 2% de los directores ejecutivos de instituciones financieras y menos del 20% de los miembros de los consejos de administración.

Sin embargo, según una evidencia cada vez más extensa, reducir la brecha de género en puestos de liderazgo genera buenos resultados.

En un trabajo anterior, el personal técnico del FMI constató que los bancos con porcentajes más altos de mujeres miembros del consejo tenían mayores reservas de capital, una menor proporción de préstamos en mora y una mayor resistencia a la tensión financiera.

El personal técnico del FMI encontró la misma relación entre la estabilidad bancaria y la presencia de mujeres en los consejos reguladores bancarios.

Otro estudio del personal técnico del FMI, que analizó 2 millones de empresas de 34 países europeos, vinculaba una mayor diversidad de género en cargos directivos con una mayor rentabilidad de las empresas. Concretamente, el estudio constató que la presencia de una mujer más en puestos de alta dirección o en un consejo de administración se asocia con una rentabilidad mayor de los activos de entre 8 y 13 puntos básicos.

Estos resultados demuestran los efectos beneficiosos de una mayor diversidad de opiniones en los consejos de administración; esta diversidad amplía la variedad de puntos de vista y mejora la calidad de la toma de decisiones y el debate, lo que lleva a mejores resultados para las empresas.

De la retaguardia a la vanguardia

Con todo, solo el 18% de las empresas a escala mundial están dirigidas por mujeres y, en promedio, solo el 22% de los miembros de los consejos de administración en los países de la OCDE son mujeres. En las economías emergentes la representación es incluso menor, como en India, con un 13%, o Brasil, con un 8%. Los avances han sido cuando menos lentos.

En el FMI, tratamos de predicar con el ejemplo. En la actualidad, más del 30% del personal en puestos de alta dirección son mujeres, al igual que el 35% de los directores de departamento.

Asimismo, seguimos fomentando la diversidad de género en nuestro Directorio Ejecutivo. Si bien la representación femenina en los últimos 14 años ha aumentado en general —con más mujeres que ocupan cargos de asesor o asesor principal— el porcentaje de directoras ejecutivas se ha mantenido entre el 4% y el 9%.

En la actualidad, 3 de los 24 cargos de director ejecutivo y 3 de los 30 cargos de director ejecutivo suplente están ocupados por mujeres, con una representación total del 9% en 2019.

Un mayor número de mujeres en el Directorio Ejecutivo del FMI significa una mayor diversidad de opiniones a la hora de abordar los importantes retos mundiales de la actualidad, como son el cambio climático, la desigualdad y la inclusión social, mediante el desarrollo de soluciones innovadoras para nuestros 189 países miembros.

También puede mejorar el desempeño y la eficacia institucional. En efecto, estudios anteriores han constatado que cuando las empresas invierten más en diversidad de género, suelen obtener dividendos mayores derivados de la excelencia organizativa —que incluye el liderazgo, la dirección, la rendición de cuentas y los valores— en comparación con empresas sin diversidad.

Esto nos lleva a plantearnos cómo nuestra pregunta inicial sobre por qué hay tan pocas mujeres líderes encaja en el caso del propio Directorio Ejecutivo del FMI. En respuesta, nos proponemos lo siguiente:

  • Concienciar a los gobiernos de los países miembros sobre la importancia de considerar, y seleccionar, a más mujeres para ser designadas Directoras Ejecutivas y Directoras Ejecutivas Suplentes.
  • Considerar cómo el FMI, como institución, podría reducir las barreras a la diversidad de género en el Directorio.
  • Ofrecer a las mujeres del personal oportunidades de conocerse y compartir experiencias para que actúen como mentoras informales de otras mujeres durante el tiempo de sus funciones en el FMI.

Ante la celebración del Día Internacional de la Mujer y los logros de las mujeres en todo el mundo, debemos recordar que para incluir a las mujeres en la economía mundial se requiere tomar medidas. Podemos continuar ejerciendo más presión y redoblar los esfuerzos. La próxima vez que alguien pregunte «¿dónde están las mujeres?», estoy convencida de que podremos decir con orgullo «en el salón del Directorio».

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Desarrollan jornada de capacitación en Igualdad de género y violencia contra las mujeres

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La iniciativa estuvo dirigida, en esta oportunidad, al personal del Tribunal de Cuentas de la provincia, en contexto de la Ley 27499, conocida como Ley Micaela.

La norma, a la que adhirió la provincia de Misiones en 2019, establece la capacitación obligatoria en género para todas las personas que integran los tres Poderes del Estado; y creó el programa de capacitación institucional permanente en “Perspectiva de género y violencia contra las mujeres”.

El objeto es formar a las y los agentes de los distintos niveles y organismos del Estado para erradicar estereotipos que reproducen la discriminación y las prácticas, ideas y culturas institucionales que obstaculizan el pleno ejercicio de derechos de las mujeres.

La actividad fue promovida por la Cámara de Representantes, a través de la diputada Silvia Rojas; la presidente del Tribunal de Cuentas, Fabiola Bianco; y la decana de la Facultad de Humanidades y Ciencias Sociales de la Universidad Nacional de Misiones, Gisela Spasiuk.

Durante la apertura de la jornada, la diputada Rojas manifestó el tránsito necesario de “una sociedad con base machista y patriarcal, a la construcción de una nueva, sin violencia, donde prime el respeto hacia las personas”.

En lo que va del año, reseñó, se han registrado 63 femicidios, uno de ellos en Misiones, por eso “hay que hablar, entender qué es violencia, visibilizarla y trabajar para erradicarla”.

Más adelante, la decana Spasiuk agradeció la invitación para el intercambio institucional en la “construcción de espacios para reivindicar el abordaje de estos temas”.

“Nadie puede solo”, cambiar la realidad individualmente, manifestó: “para ejecutar políticas públicas necesitamos ponernos por encima de las diferencias”, trabajarlas, buscar las coincidencias  “en pos de una sociedad inclusiva y con perspectiva de género”.

Por último, Bianco recordó que la Ley Micaela “significó una normativa diferente en el contexto de las normas que se venían sancionando porque institucionalizó la obligatoriedad de que todos los Poderes reciban capacitación en perspectiva de género y sobre violencia contra las mujeres”.

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Gómez Alcorta y Bauer inauguran la Semana de las Mujeres Trabajadoras

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También se ofrecerá el espectáculo “¡Viva la Matria!”, en el marco de una celebración que incluirá conciertos, charlas, debates, grabaciones históricas, proyecciones, y presentaciones especiales.

Los ministros nacionales de las Mujeres, Géneros y Diversidad, Elizabeth Gómez Alcorta, y de Cultura, Tristán Bauer, inaugurarán este miércoles la Semana de las Mujeres Trabajadores “Nosotras Movemos al Mundo” en el Centro Cultural Kirchner, en esta capital, se informó oficialmente.

Se indicó que a las 15 comenzará el acto de apertura de la semana dedicada a conmemorar y celebrar el Día Internacional de las Mujeres Trabajadoras.

Allí se presentará además el espectáculo ¡Viva La Matria!, en el marco de una programación que incluye conciertos, charlas, debates y exhibiciones, entre otras propuestas, que empezó el domingo pasado en Tecnópolis y continuará en el CCK desde este miércoles al sábado, de 13 a 20.



En un comunicado oficial se explicó que “a través de proyecciones, grabaciones históricas, baile, recitados y música, ¡Viva La Matria!, que cuenta con idea y dirección de Andrea Servera, recorre momentos históricos y destaca a mujeres fundamentales: Mariquita Sánchez de Thompson, Aimé Painé, Juana Azurduy, Lola Mora, Eva Perón, Tita Merello, Silvina Ocampo, Mercedes Sosa, Cristina Fernández, y las Abuelas y Madres de Plaza de Mayo, entre muchas otras figuras”.



En el espectáculo también se resaltan frases y poemas de activistas como Diana Sacayán, Lohana Berkins, Camila Sosa Villada y Lisa Kerner.


En tanto, a las 17.30, Gómez Alcorta encabezará un conversatorio, también en el CCK.

Participarán la Secretaria Legal y Técnica de la Presidencia, Vilma Ibarra; Malena Galmarini, presidenta de Aysa; la vicegobernadora bonaerense, Verónica Magario; la intendenta de Quilmes, Mayra Mendoza; la presidenta del Movimiento Nuevo Perú, Verónica Mendoza, y Ximena Centellas Rojas, militante de la Comuna de Mujeres Urbanas y ex jefa de Redes de Conocimiento Internacional de la Vicepresidencia de Bolivia y militante del MAS.

Durante la jornada las participantes “dialogarán sobre las estrategias y tensiones de los feminismos en los gobiernos nacionales y populares de América Latina”, indicó la cartera que conduce Gómez Alcorta en un comunicado.

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Mayor compromiso social, clave para alcanzar equidad de género

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La Justicia es hoy un poder del Estado con mayoría femenina. La máxima expresión de esa femineidad se aprecia en el Superior Tribunal de Justicia, donde las juezas mujeres son más que los hombres. Y esa influencia se puede apreciar en una mirada más amplia en los fallos, sobre todo en lo que hace a derechos.
“Son dos miradas que hacen más equilibrado el reparto de justicia”, argumenta Cristina Leiva, ministra del STJ. “El derecho es derecho siempre. Pero hay cuestiones que son observadas desde otro tamiz. Esos son los hechos y las conquistas que las mujeres supimos conseguir en estos años”, completa Rosanna Pía Venchiarutti.
“Somos una provincia señera, con mayoría mujeres en el STJ. El cambio es importante, porque ha aportado las dos miradas que necesita cualquier política y más el servicio de justicia. La población mundial tiene 51 por ciento mujeres y la visión de género que tiene cada uno, es diferente. La representatividad con esas dos percepciones hace a la esencia de la persona y traducido al servicio de justicia, es muy relevante, porque conocemos, independientemente de la formación jurídica, las dos miradas que son necesarias al momento de impartir justicia”, explica Leiva.

¿Cuál es la influencia que puede tener esto en los fallos?
La influencia viene con el aporte de lo que está ocurriendo en la sociedad toda. Con esto fluyen los nuevos temas que vienen a ser sometidos al poder judicial: Acceso, participación. Tenemos temas laborales, de familia, comerciales, todo a la nueva luz con una visión igualitaria. Se fueron adaptando códigos y leyes con una inclusión de la mujer mucho más activa. Hay más juezas en el STJ y más juezas en los fueros inferiores, que hacen a más igualdad y eso se traduce a los expedientes. Nuevas participaciones, roles, derechos y obligaciones de ambos grupos.
 
¿Cómo está la representación misionera en comparación con otras provincias?
Misiones es pionera en esto, hemos tenido vicegobernadora, mayoría en STJ, representación parlamentaria y estamos por encima de la media nacional. La Legislatura ahora amplió la ley de Cupo, con una participación igualitaria. Misiones es una provincia que lidera en la participación de las mujeres en todos los ámbitos. Tenemos ministerios llevados adelante por mujeres, muchas juezas. Se viene equilibrando algo que venía muy atrasado en el tiempo en el último medio siglo, por lo que todavía seguimos relegadas en relación con el hombre. Pero en los últimos años hubo un crecimiento, por lo que podemos anticipar que en mediano plazo habrá una igualdad real. En el STJ, podemos decir que tenemos un mejor estándar incluso que en el ámbito internacional. Hay cortes internacionales y nacionales con escasa y en algunos casos, nula representación femenina.
 
Los espacios ganados no logran mitigar, sin embargo, la epidemia de violencia sobre la mujer. Los ojos de la ministra se humedecen cuando reflexiona sobre Fiorella, la última víctima de femicidio en Misiones: “Es una pena en el alma… Se está trabajando muchísimo para combatir el flagelo de la violencia doméstica, los femicidios. Se trabaja en la capacitación y se tiene que seguir trabajando con la educación. La mujer tiene que dejar de ser cosificada. La pertenencia de esa niña o del género femenino, se debe terminar. Este hecho de femicidio es una muestra clara del sentimiento de pertenencia equívoco”, desgrana.
“…Pero podemos dictar medidas de no acercamiento, tomar las denuncias, los juzgados están trabajando muy bien, pero necesitamos el apoyo de la comunidad, de los padres, los amigos, los hijos. La conducta social es lo que va a cambiar esto, la condena social es la que va a cambiar el paradigma de la violencia. Cuando la violencia no sea aceptada, cuando no quede dentro de las cuatro paredes… Si sabíamos que Fiorella era víctima de violencia de género, todos debíamos contribuir para que el violento no se le acerque. Pero debe partir de la educación. La persona que sufre de violencia, no puede defenderse sola. Por más que vuelva a estar al lado del violento, todo el sistema social, judicial, familiar, debe preservar a la víctima. La amenaza de muerte no es como cualquier otra amenaza, es agravada. La víctima debe ser preservada del violento, de sí misma, muchas veces, porque quiere volver”, agrega .
 
Para la ministra es necesario “más educación y más sanción social”. “Cada uno tiene un rol, la maestra, el compañero de trabajo, el policía que atiende a la víctima. Estamos capacitando a la policía al igual que al Poder Judicial para tener la sensibilidad para atender a una víctima. Debemos estar todos comprometidos, no puede mirarse para otro lado. Como hijos, hermanos, como mujeres compañeras, todos debemos contribuir.
Pretender trasladar la responsabilidad solo al Poder Judicial, es un error. Solo cuestionar a la Policía, es un error. Esto es un compromiso social”, sentencia.

En un despacho a unos pocos metros, la ministra Venchiarutti coincide en que es necesaria un compromiso social mucho más fuerte para alcanzar una igualdad real. “Que haya más mujeres, por ejemplo, en la Justicia, no influye en toma de decisiones, sino en nivel de respeto, institucionalizado y un debate más profundo en algunas cuestiones en las que se ven involucrados derechos de la mujer”.
 
“El derecho es derecho siempre. Pero hay cuestiones que han cambiado, con una mirada distinta, observadas desde otro tamiz, color, perspectiva. Esos son los hechos y las conquistas que las mujeres supimos conseguir en estos años”, sostiene.
 
Y cita como ejemplo a Rosa de Luxemburgo: “Logremos estar en pie de igualdad, pero que nos juzguen como lo que somos, mujeres”.
 
“La igualdad es la base. En el Poder Judicial, que creo que goza de un plus distinto, el acceso es igualitario. Hay más mujeres que hombres, no solo en el STJ, ganan lo mismo, todo lo que es conquista, ya está incorporado. En la provincia toda, las mujeres tienen muchas posibilidades de participación. Pero me preocupa la mujer vulnerable, de la profundidad de nuestra provincia. Me preocupa el manejo del derecho de toda la mujer, no solo la que accede al secundario, sino la que no pudo acceder, la ama de casa o la que acompaña, la que decide o por obligación, se dedica a la tarefa, a esa quiero llegar. Hay que afinar el mensaje, empoderarlas, que sepan a quien acudir, qué leyes las amparan, los mecanismos de defensa. Ahí está nuestro trabajo y eso es lo que hemos realizado en los últimos dos años. Hemos recorrido barrios, escuelas, hablado sobre violencia de género, bullying. Los jóvenes receptan, porque es bueno tener al juez cerca, tocar, palpar, ver de quién se trata. Capacitamos a municipios, en Posadas a todos, desde el inspector, hasta el intendente, los ordenanzas, los que limpian la calle. A la policía, sobre perspectiva de género”, enumera.
También se quiebra al hablar de Fiorella. “Son tiempos violentos. En el sentido del ser humano violento. Hay una cultura del flash, todo va demasiado rápido. Nos corre la economía, la necesidad de llegar a una posición social. Pero no se sabe lo que pasa en los grupos más vulnerables”, contrasta.
¿Cuál es la salida? “Más educación constante. Debe ser una política de Estado y con suerte, mi nieto verá otra sociedad, más inclusiva, con respeto hacia la mujer”.

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