Actividad Económica

La industria frena la caída, pero acumula tres trimestres en rojo y expone el límite de la recuperación

Compartí esta noticia !

La actividad industrial interrumpió su caída en marzo en la comparación interanual y acumula un retroceso de 2.3% en el primer trimestre

El Índice de Producción Industrial (IPI) de FIEL registró en marzo de acuerdo a información preliminar una ligera mejora interanual (+0.6%), luego de ocho meses en retroceso, recortando la caída acumulada en el primer trimestre a 2.3% en comparación con el período enero marzo del año pasado. De este modo la industria encadena tres trimestres de contracción en la comparación interanual (véase Tabla 1 y Gráfico Nº 1).

En el mes los mejores desempeños lo mostraron la producción de químicos y plásticos, la refinación de petróleo y la producción de minerales no metálicos. En el caso de los químicos y plásticos parte de la mejora viene dada por un rebote en la producción de químicos y petroquímicos básicos a causa de la realización de paradas un año atrás, junto con una mejora en la producción de agroquímicos y jabones, mientras se extiende a más de dos años la contracción de la producción de neumáticos. En el caso del proceso de petróleo, la actividad encadena diez meses de avance en la comparación interanual y en el primer trimestre de 2026 el volumen refinado resulta el más alto desde 2008. La producción de minerales no metálicos tuvo un alza luego de un bimestre con caída, a causa de un marcado aumento en los despachos de cemento, los que interrumpieron cuatro meses de contracción en la comparación interanual. Por último, en marzo destacó el freno en la caída de la producción automotriz que combinó un nuevo retroceso en la fabricación de automóviles –el noveno consecutivo‐ con una mejora en la de utilitarios –luego de cuatro meses de contracción‐.

En cuanto al desempeño de los sectores en el primer trimestre y en la comparación interanual, el ranking de crecimiento lo lidera la refinación de petróleo con una mejora acumulada de 9.5%, seguida de la producción de químicos y plásticos con un alza de 2.6%, y de los alimentos y bebidas con un ligero avance de 0.8%. Con un retroceso inferior al promedio de la industria se colocan las industrias metálicas básicas (‐0.5%) y la producción de papel y celulosa y de insumos textiles con una caída de 1.4% en cada caso en la comparación con el nivel de actividad del primer trimestre del año pasado. Con una contracción superior al promedio de la industria se ubica la producción de minerales no metálicos que acumula una caída de 4%, seguida de los despachos de cigarrillos con una merma del 5.8%, de la producción metalmecánica con un retroceso de 8.5%, y de la producción automotriz con un descenso de 19.3%, en cada caso en la comparación con el nivel de actividad de enero marzo de 2025 (véase Gráfico Nº 2). Con lo anterior, en el trimestre el mayor aporte para amortiguar la caída de la industria lo realiza la refinación de petróleo, al tiempo que cerca del 70% de la caída acumulada lo realizó la industria automotriz.

Desde la perspectiva de los tipos de bienes producidos, en el primer trimestre y en la comparación interanual, los bienes de uso intermedio pasaron a acumular una mejora del 1% a partir del aporte de la refinación de petróleo y el rebote en la producción de químicos y plásticos. Los bienes de consumo no durable igualan en el trimestre el nivel de actividad alcanzado el mismo periodo del año pasado, mientras que con una caída más profunda que el promedio de la industria se ubican los bienes de capital que acumulan en los primeros tres meses del año un retroceso de 7.4%. Finalmente, los bienes de consumo durable con una contracción acumulada del 15% entre enero y marzo, hacen el mayor aporte a la caída de la industria en los primeros tres meses del año (véase Gráficos Nº 3).

En términos desestacionalizados, la producción industrial del mes de marzo registró un retroceso mensual de 1.6% luego de tres meses de avance, recortando el nivel de actividad al registrado en noviembre del año pasado. Con lo anterior, se debilitaron las señales que indicaban una potencial reversión de la fase recesiva en los últimos meses de 2025. Sin embargo, los datos de frecuencia trimestral dan cuenta de una mejora respecto al cuarto trimestre del año pasado, indicando que la eventual recuperación podría haberse pospuesto al inicio de Momentáneamente, la caída de la actividad continúa siendo difundida entre los sectores habiendo afectado en el primer trimestre al 60% de la industria.

En síntesis. La industria interrumpió en marzo la sucesión de caídas que se tuvieron a lo largo del segundo semestre del año pasado y en el primer bimestre 2026. Sobre la ligera mejora interanual gravitó el avance de la refinación de petróleo, la mejora de la producción de minerales no metálicos, el rebote de los químicos y plásticos, y el freno en la caída de la producción del bloque automotriz. En la comparación con febrero descontando factores estacionales se tuvo una caída que anuló la mejora de los meses previos, posponiendo una eventual salida hacia una fase de recuperación de la actividad industrial, en un contexto en el que, con el proceso de apertura, sectores atraviesan una transformación para enfrentar presiones competitivas, y a otros se le abren oportunidades a partir de la densificación de las cadenas de valor vinculadas al agro, la energía y la minería.

Compartí esta noticia !

Banco Credicoop advierte sobre un deterioro del crédito y cuestiona la recuperación económica: “Deja afuera al 80%”

Compartí esta noticia !

En un contexto de inflación persistente y caída del poder adquisitivo, el Banco Credicoop puso en duda la narrativa oficial sobre una inminente recuperación económica y advirtió sobre un deterioro en la situación financiera de familias y pymes. Desde la filial Posadas, el gerente zonal del NEA, Maximiliano López, y el gerente local, Gustavo Lamy, señalaron que el crecimiento “está concentrado en tres o cuatro sectores” y no alcanza a la mayor parte de la economía.

Según plantearon, los datos de actividad —tomando como referencia indicadores oficiales como el EMAE— muestran un desempeño desigual, con mejoras focalizadas en rubros vinculados al combustible, parte del agro y el sistema financiero, mientras el resto de las actividades presenta resultados negativos en comparación con períodos base.

Actividad económica: crecimiento concentrado y desigual

Desde la entidad sostienen que la actual dinámica económica no es homogénea. López explicó que, al contrastar los indicadores oficiales, se observa que “solo un grupo reducido de actividades muestra resultados positivos”, mientras que el resto de los sectores permanece en retroceso.

La lectura introduce una tensión central: la posibilidad de una recuperación macroeconómica que no se traduzca en mejoras generalizadas. En ese marco, el diagnóstico es que el eventual crecimiento podría beneficiar a segmentos específicos, pero dejaría fuera a la mayor parte del entramado productivo.

Endeudamiento en alza y cambio en la demanda de crédito

Uno de los datos más sensibles surge del comportamiento del crédito. Según Lamy, aumentaron los niveles de endeudamiento de las familias y se modificó el destino de los préstamos.

Mientras en otros períodos las solicitudes estaban orientadas a consumo duradero o inversión —como mejoras en viviendas o compra de vehículos—, hoy predominan pedidos vinculados a cubrir gastos corrientes y afrontar compromisos acumulados.

“El problema es que muchas personas llegan sin margen para asumir nuevas obligaciones”, señalaron, y remarcaron que, en numerosos casos, la única alternativa es la refinanciación o reestructuración de deudas existentes.

Este fenómeno se combina con ingresos que, según describieron, evolucionan por debajo de la inflación y con incrementos en tarifas de servicios, configurando un escenario de presión sobre los hogares.

Menos expansión, más asistencia

En este contexto, la banca —incluida la denominada banca solidaria— ajusta su estrategia. Desde Credicoop indicaron que el foco está puesto en acompañar a clientes con dificultades mediante reprogramación de pasivos, más que en la expansión del crédito.

No obstante, aclararon que el financiamiento no está completamente detenido. Existen solicitudes para capital de trabajo e incluso para inversión, aunque a un ritmo menor que en otros momentos.

La entidad también destacó que opera con tasas por debajo de la banca privada, dentro de las condiciones del mercado, como herramienta para sostener el acceso al crédito en un escenario restrictivo.

Economías regionales: sin política específica

El diagnóstico se profundiza al analizar el impacto territorial. Según López, las economías regionales enfrentan problemáticas similares en todo el país y carecen de una política de desarrollo específica.

En el caso de Misiones, donde la actividad yerbatera tiene un peso central, esa falta de políticas diferenciadas se traduce en dificultades para sostener la actividad y el empleo.

El planteo introduce un punto de tensión estructural: la desconexión entre los sectores productivos regionales y los ámbitos donde se definen las políticas económicas.

Crédito, consumo y gobernabilidad económica

El deterioro del crédito y el aumento del endeudamiento reflejan una variable clave para la estabilidad económica: la capacidad de consumo de los hogares.

En ese esquema, la concentración del crecimiento en pocos sectores y la falta de dinamismo en el resto de la economía plantean interrogantes sobre la sostenibilidad del actual modelo y su impacto en la gobernabilidad económica.

El sistema financiero aparece, en este escenario, más como amortiguador que como motor de expansión.

Ingresos, crédito y actividad

La evolución de los ingresos reales, el comportamiento de la inflación y la capacidad de recuperación del crédito serán variables determinantes en los próximos meses.

Si no se produce una mejora en el poder adquisitivo, el riesgo es que el endeudamiento continúe creciendo y limite aún más la reactivación del consumo y la actividad.

Por el contrario, una recomposición de ingresos podría reactivar la demanda de crédito productivo y modificar el escenario actual. Por ahora, el sistema financiero observa señales mixtas y mantiene una posición de cautela.

Compartí esta noticia !

El FMI explicó los motivos por los que espera menos crecimiento y más inflación para la Argentina

Compartí esta noticia !

El Fondo Monetario Internacional revisó sus previsiones para la Argentina y proyectó un crecimiento del 3,5% para 2026 —medio punto menos que en octubre— junto con una suba significativa de la inflación esperada, que pasó del 16,4% al 30,4%. El ajuste fue presentado este martes en el último informe de perspectivas globales, en un contexto internacional atravesado por tensiones en energía, conflictos y volatilidad de precios.

Durante la presentación, Petya Koeva Brooks, vicedirectora del Departamento de Investigación, explicó que la revisión responde principalmente a una pérdida de impulso en la actividad económica local hacia la segunda mitad del año pasado, lo que condiciona el arrastre estadístico para este año.

Un escenario global que condiciona

El recorte en las proyecciones se enmarca en un contexto internacional adverso. El FMI identificó un escenario con encarecimiento de la energía, persistencia de conflictos y presión sobre los precios de insumos clave, factores que afectan especialmente a economías emergentes.

En el caso argentino, el organismo destacó una dinámica ambivalente: si bien el país se beneficia por su perfil exportador —en particular de commodities—, ese efecto positivo se ve contrarrestado por el impacto de la inflación interna y el encarecimiento de bienes básicos.

Según lo informado, la mejora en los términos de intercambio no logra compensar la pérdida de poder adquisitivo, lo que limita el dinamismo de la demanda interna.

Qué cambia en las proyecciones

El nuevo escenario plantea dos correcciones centrales: Crecimiento: baja del 4,0% estimado en octubre al 3,5% en 2026. Inflación: sube de 16,4% a 30,4% para el mismo período.

El FMI vinculó el ajuste en el crecimiento a la desaceleración de la actividad registrada en la segunda mitad del año pasado. Ese menor impulso condiciona la recuperación esperada.

En materia de precios, el organismo reconoció que el proceso de desinflación continúa, pero a un ritmo más lento del previsto. La convergencia hacia niveles de un dígito, que se proyectaba meses atrás, quedó postergada.

Expectativas bajo presión

La revisión del FMI introduce una señal relevante para la agenda económica del Gobierno nacional, en un contexto donde las expectativas de estabilización son un activo central.

El organismo no modifica la dirección del proceso —continúa proyectando crecimiento y desaceleración inflacionaria—, pero sí ajusta los tiempos. Ese corrimiento implica mayor presión sobre la credibilidad del programa económico, especialmente en lo vinculado a la velocidad de la desinflación.

Al mismo tiempo, la Argentina se mantiene por encima del promedio regional de crecimiento (2,3% para América Latina), lo que atenúa parcialmente el impacto de la corrección.

Precios persistentes y consumo condicionado

El nuevo cuadro proyectado tiene implicancias directas: Inflación más alta: erosiona ingresos reales y condiciona el consumo. Menor crecimiento: limita la recuperación de la actividad. Costos globales elevados: impactan en insumos, energía y transporte.

El FMI advirtió que el encarecimiento de commodities y factores externos genera un “shock de oferta negativo” que presiona sobre los precios internos.

Señales para economías dependientes del consumo

Aunque el informe no desagrega impactos por provincias, el nuevo escenario macroeconómico tiene efectos indirectos sobre economías regionales como Misiones.

Una inflación más persistente y menor dinamismo económico podrían traducirse en: Menor capacidad de consumo interno. Presión sobre costos productivos. Y mayor dependencia de mercados externos

En provincias con fuerte base agroindustrial, el comportamiento de los precios internacionales y los costos logísticos seguirá siendo una variable clave.

Escenario abierto

El FMI remarcó que la evolución de la economía argentina estará condicionada por factores externos, como los precios de la energía y la dinámica de los conflictos internacionales.

A nivel local, las variables a observar pasan por: La recuperación de la actividad en los próximos meses. La evolución de la inflación y su velocidad de desaceleración. Y el impacto de los precios internacionales sobre la economía doméstica

El nuevo cuadro no altera la dirección general del proceso, pero sí introduce mayor incertidumbre sobre los plazos de estabilización.

Compartí esta noticia !

Milei defendió el rumbo económico: “La Argentina está mucho mejor que en 2023”

Compartí esta noticia !

El presidente Javier Milei volvió a confrontar públicamente con el periodismo y defendió la evolución de la economía al asegurar que “la Argentina está mucho, MUCHO mejor que en 2023”. Lo hizo a través de un extenso mensaje en redes sociales, donde combinó una lectura económica con críticas políticas y un pedido explícito a la sociedad para sostener el rumbo.

El planteo se da en un momento en que el Gobierno busca consolidar su narrativa de recuperación tras meses de ajuste, reconociendo al mismo tiempo que “estos últimos meses fueron duros”.

Disputa por el relato económico y el rol de los medios

El eje central del mensaje presidencial apunta a cuestionar la interpretación de la coyuntura económica. Milei sostuvo que el periodismo “se arroga ser la voz de la gente” pero actúa en función de intereses, y criticó la cobertura mediática que —según su visión— insiste en un escenario negativo.

“Los datos son contundentes”, afirmó, al tiempo que cuestionó que “el 100% de los zócalos televisivos” sostengan que “todo está mal”, pese a lo que describió como mejoras en indicadores como la pobreza.

El planteo introduce una tensión política clara: el Gobierno intenta instalar que existe una brecha entre los datos oficiales y la percepción mediática, en una disputa que trasciende lo económico y se proyecta sobre la legitimidad de los diagnósticos públicos.

Qué sostiene el Gobierno: mejora de indicadores y costos del ajuste

En su argumentación, Milei reconoció que la recuperación no es homogénea. “¿Significa esto que todos están mejor? No”, admitió, al tiempo que explicó que las estadísticas reflejan promedios y que existen sectores que aún no perciben mejoras.

El Presidente vinculó las dificultades recientes con lo que definió como el costo de corregir desequilibrios heredados. Según su planteo, ese proceso implicó: Tasas de interés más altas. Menor nivel de actividad. Y presiones inflacionarias

Sin embargo, sostuvo que esos efectos forman parte de una transición y que “la economía está empezando a levantar vuelo con fuerza”

Consolidar narrativa en un contexto de ajuste

El mensaje no solo tiene contenido económico, sino también político. El Gobierno busca reforzar una idea central: que el rumbo es correcto y que cualquier cambio implicaría “dinamitar lo logrado”.

En ese marco, la confrontación con el periodismo cumple una doble función: Blindar la narrativa oficial, cuestionando las interpretaciones críticas. Reafirmar liderazgo político, en un contexto de medidas de alto costo social

El uso de términos como “evidencia empírica” y la apelación a los datos refuerzan la estrategia de presentar la gestión como técnicamente fundada, frente a lo que el oficialismo describe como “relato”.

Percepción versus datos

El planteo presidencial vuelve a poner en el centro una tensión recurrente en la economía argentina: la diferencia entre indicadores macroeconómicos y percepción social.

Mientras el Gobierno enfatiza mejoras en variables agregadas, reconoce que la recuperación no impacta de manera uniforme. Esto implica que: La mejora de indicadores no necesariamente se traduce en alivio inmediato para todos los sectores. La consolidación del proceso depende de sostener estabilidad y crecimiento. La percepción social puede seguir siendo un factor clave en la dinámica política

Efectos dispares en el interior

Aunque el mensaje es de alcance nacional, la referencia a una recuperación no homogénea sugiere impactos diferenciados en las regiones.

En provincias como Misiones y el NEA, donde las economías dependen de actividades específicas y del consumo interno, los tiempos de recuperación pueden variar respecto de los grandes centros urbanos o sectores exportadores.

El propio reconocimiento presidencial sobre los “extremos de la distribución” deja abierta la posibilidad de que algunas regiones perciban los cambios con mayor rezago.

Entre la validación de datos y la percepción social

El posicionamiento de Milei refuerza una estrategia que combina defensa del programa económico con confrontación política. Hacia adelante, el escenario estará condicionado por varias variables: La evolución de los indicadores económicos en los próximos meses. La capacidad del Gobierno de sostener su narrativa frente a la percepción social. El nivel de conflictividad política y mediática. Y la velocidad con la que la mejora, si se consolida, llegue a distintos sectores

El debate sobre si la economía está efectivamente “mucho mejor” no solo se jugará en los datos, sino también en la experiencia concreta de los distintos actores sociales.

Compartí esta noticia !

Caputo admite dudas sobre la recuperación y anticipa posible rebote inflacionario

Compartí esta noticia !

Un reconocimiento incómodo en pleno proceso de estabilización. El 1 de abril, en la Bolsa de Comercio de Rosario, el ministro de Economía, Luis Caputo, dejó una señal que no suele aparecer en la narrativa oficial: admitió su “preocupación” por la velocidad de la recuperación económica y anticipó que la inflación de marzo podría interrumpir la tendencia descendente.

El dato introduce una fisura en el discurso del Gobierno. Mientras sostiene que el programa económico no se modificará, el propio titular del Palacio de Hacienda reconoce que la actividad podría mostrar señales de retroceso —con un EMAE de febrero “para abajo”— y que los precios podrían acelerar. ¿Se trata de una advertencia preventiva o de un primer ajuste discursivo frente a datos menos favorables?

Entre la consistencia del plan y los límites de la economía real

El planteo de Caputo se inscribe en una defensa explícita del modelo económico. Aun con las señales de desaceleración, el ministro sostuvo que “no nos va a desviar del rumbo” y reafirmó la meta oficial.

Sin embargo, el diagnóstico revela tensiones concretas. Por un lado, el consumo no logra consolidar un repunte sostenido. Por otro, la actividad muestra signos de enfriamiento en indicadores clave. En ese contexto, el funcionario reconoció que la economía tiene potencial para crecer entre 9% y 10%, pero dejó implícito que ese escenario aún no se materializa.

El discurso también abordó un punto estructural: la política fiscal y las retenciones. Caputo expresó su intención de llevar los Derechos de Exportación a cero, aunque advirtió que una baja inmediata generaría déficit fiscal. La ecuación es directa: sin equilibrio fiscal, el financiamiento volvería a tensionar el esquema económico.

Ese límite condiciona cualquier decisión. El Gobierno prioriza el orden fiscal como ancla central, incluso cuando eso retrasa medidas de estímulo que podrían acelerar la actividad.

Señales al mercado y disputa de expectativas

El reconocimiento de posibles desvíos en inflación y actividad tiene un doble impacto. Hacia el mercado, funciona como una señal de realismo: el programa no desconoce los costos de corto plazo. Pero hacia la política, también redefine la narrativa.

Caputo vinculó la resistencia al programa con sectores que “estaban cómodos con el modelo anterior”. Esa lectura introduce una dimensión de conflicto: el ajuste no solo es económico, también es político.

Al mismo tiempo, el ministro descartó de plano la posibilidad de una devaluación como herramienta de competitividad, en un mensaje dirigido tanto a economistas como a actores del sistema productivo. La definición busca cerrar el debate interno sobre el tipo de cambio, uno de los puntos más sensibles para la estabilidad del programa.

En ese marco, el Gobierno intenta sostener una expectativa: que los fundamentos —PIB, exportaciones, consumo privado y cosecha— respalden la estrategia en el mediano plazo. Pero el corto plazo aparece más incierto.

Un programa que entra en fase de prueba

Las próximas semanas serán clave para validar el diagnóstico oficial. La evolución de la inflación de marzo y los datos de actividad definirán si la desaceleración es transitoria o si marca un cambio de tendencia.

El Gobierno enfrenta un equilibrio delicado. Mantener el rumbo implica sostener el ajuste y la disciplina fiscal, pero la demora en la recuperación puede erosionar el respaldo social y político.

La definición de Caputo deja abierta esa tensión. El programa económico no se modifica, pero empieza a mostrar sus límites en la velocidad de los resultados. La incógnita ya no es solo si el plan funciona, sino cuándo empieza a sentirse en la economía cotidiana.

Compartí esta noticia !

Categorías

Solverwp- WordPress Theme and Plugin