actividad industrial

La industria rebota en enero pero sigue en rojo interanual y la construcción avanza sin despegar

Compartí esta noticia !

El diagnóstico surge de un informe de la consultora Ecolatina y describe un escenario económico que el Gobierno sigue de cerca: la actividad productiva comienza a mostrar movimientos positivos en algunos indicadores, pero todavía convive con un proceso de ajuste sectorial y reconfiguración estructural.

¿Qué pasó con la industria y la construcción en enero?

El Índice de Producción Industrial Manufacturero (IPI manufacturero) registró en enero una suba mensual desestacionalizada de 3,1%. A su vez, se revirtió el signo negativo de diciembre, por lo que la industria subió dos meses consecutivos. De este modo, enero se posicionó 2,4% por encima de los últimos seis meses, volviendo a los niveles de junio del año pasado. No obstante, la actividad industrial registró el séptimo mes de caída interanual al contraerse 3,2%.

El Indicador Sintético de la Actividad de la Construcción (ISAC) se mantuvo sin variaciones en enero, luego de haber repuntado 3,4% en diciembre. De este modo, con el dato de enero la actividad se ubicó 1,2% por encima de igual mes del año pasado y 0,5% por encima del promedio de 2025.

De cara al segundo mes de 2026, los indicadores adelantados presentan señales mixtas. En la industria, la producción de automóviles cayó 4,9% s.e. tras haber recuperado en enero caídas previas, y se ubicó 30,1% por debajo en términos interanuales. Por el lado de la construcción, el Índice Construya registró una suba de 16% s.e. (tras haber caído 11,6% s.e. en enero) y una baja de 2,7% i.a. En contraste, los despachos de cemento cayeron 2,8% s.e. y se posicionaron 5,3% por debajo de febrero del 2025.

Efecto rebote en la industria

El Índice de Producción Industrial Manufacturero (IPI manufacturero) registró en enero una suba mensual desestacionalizada de 3,1%. A su vez, se revirtió el signo negativo de diciembre, por lo que la industria subió dos meses consecutivos. De este modo, enero se posicionó 2,4% por encima de los últimos seis meses, volviendo a los niveles de junio del año pasado. No obstante, la actividad industrial registró el séptimo mes de caída interanual al contraerse 3,2%.

Al interior del índice, todas las ramas industriales presentaron subas, (excepto Productos minerales no metálicos, que apenas cayeron). Creemos que esta importante suba mensual representa más un efecto rebote tras tantos meses de deterioro que un cambio de tendencia en la industria manufacturera. De hecho, en un esquema que prioriza el proceso desinflacionario a costa de un mayor dinamismo en la actividad, en un contexto de apertura económica, el desempeño observado a lo largo de 2025 refleje de manera más fiel la dinámica del sector que el dato puntual de enero.

El avance heterogéneo de la industria permite distinguir dos tipos de ramas industriales: aquellas que vienen creciendo, impulsadas por los sectores de la economía que actualmente se expanden como los primarios, y aquellas más expuestas a la apertura de importaciones y al enfriamiento de la actividad. Lo destacable es que incluso varias de las ramas más afectadas por este contexto registraron subas en la variación mensual desestacionalizada. Este es el caso de la industria automotriz (25,7% i.a.), la industria textil, donde productos textiles y prendas de vestir muestran caídas cercanas al 20% i.a., muebles y colchones (-5,0% i.a.), las cadenas finales de productos de metal y plástico (-8,0% i.a. en ambos casos) y los aparatos de uso doméstico (-35,8% i.a.). Estas ramas acumulan varias caídas interanuales consecutivas.

A pesar de este deterioro, todas registraron mejoras en la serie desestacionalizada en enero: productos textiles creció 4,5%, prendas de vestir 4,3%, productos de metal 6,1%, vehículos automotores 8,3% y productos de plástico 7,9%.

Por otro lado, se encuentran aquellas pocas ramas que vienen creciendo consistentemente, por ser ramas más vinculadas al sector primario, los principales drivers del crecimiento de la actividad económica (Vaca Muerta-minería). Además, se encuentran ramas que no están expuestas a la apertura comercial. Todos estos sectores se posicionan de manera sostenida por encima de igual mes del año pasado, y también crecieron en la serie desestacionalizada en enero: Alimentos y bebidas (+2,5%), Refinación del petróleo (+0,1%), Industrias metálicas básicas (asociadas a las etapas iniciales de la cadena, +0,2%).

Con vaivenes, la construcción crece lentamente

El Indicador Sintético de la Actividad de la Construcción (ISAC) se mantuvo sin variaciones en enero, luego de haber repuntado 3,4% en diciembre. De este modo, el rubro se ubicó 1,2% por encima de igual mes del año pasado y 0,5% por encima del promedio de 2025.

El nivel de actividad observado en los últimos dos años parece haberse consolidado como la nueva normalidad para la construcción. Si bien resulta poco probable un retorno a los niveles de 2023, la actividad logró iniciar la recuperación mediante una dinámica de subas y bajas mensuales, superando el crecimiento de la industria.

En cuanto a los insumos para la construcción, cuatro de los doce registraron caídas mensuales en la serie desestacionalizada. Entre los principales retrocesos se destacan el hierro (-11,7%), los mosaicos (-8,8%) y las pinturas (-6,4%). En contraste, las subas más relevantes se observaron en ladrillos (15,7%), asfalto (+10,5%) y hormigón elaborado (+7,1%). El comportamiento de estos insumos durante enero, con subas en asfalto y hormigón y retrocesos en mosaicos y pinturas, sugiere que las obras vinculadas más grandes, e incluso la obra pública, particularmente las impulsadas por las provincias, habrían tenido un peso relativamente mayor en el indicador que aquellas asociadas a reformas y construcción de viviendas.

Se espera que este panorama se profundice en el marco de la Red Federal de Concesiones anunciada por el Gobierno, un programa que busca construir y mantener las rutas nacionales mediante un esquema de concesiones al sector privado. De todos modos, este esquema podría demorar el inicio de las obras, dado que las decisiones de inversión dependen de la rentabilidad esperada por las empresas, a diferencia de un esquema donde la obra pública es financiada por el Estado.

Lo desarrollado previamente es consistente con las expectativas para los próximos meses relevadas por INDEC. En el último informe se redujo la proporción de empresas dedicadas a obras privadas que esperan un aumento en el nivel de actividad en los próximos tres meses, pasando del 22% al 16,7%. Al mismo tiempo, el porcentaje de empresas vinculadas a obras públicas que prevén una mejora en la actividad creció levemente respecto del relevamiento anterior (+0,5 p.p.). Dentro de este grupo, las obras viales y de pavimentación aparecen como las principales impulsoras de la actividad del sector.

En cuanto a los principales obstáculos, los encuestados señalaron en primer lugar la caída de la actividad económica (31,1%, +3,9 p.p.), seguida por los altos costos de la construcción (21,2%, -2,8 p.p.). Por último, las empresas dedicadas a obras públicas recortaron en 7,3 p.p. sus expectativas de reducción de personal respecto del informe anterior.

Comentarios finales

Si bien el dato de la industria sorprendió al alza, no debería representar un cambio relevante en la tendencia divergente observada en los últimos meses del 2025. Esto es, mientras la industria parece estar atravesando cambios de carácter más estructural, la construcción muestra una recuperación gradual, con vaivenes.

De cara al segundo mes de 2026, los indicadores adelantados presentan señales mixtas. En la industria, la producción de automóviles cayó 4,9% s.e. tras haber recuperado en enero, y se ubicó 30,1% por debajo de febrero 2025. Por el lado de la construcción, el Índice Construya registró una suba de 16% s.e. (tras haber caído 11,6% s.e. en enero) y una baja de 2,7% i.a. En contraste, los despachos de cemento cayeron 2,8% s.e. y se posicionaron 5,3% por debajo de febrero del 2025.

Para 2026, esperamos mayores cambios al interior de las distintas ramas industriales, en un contexto de mayor apertura comercial, reformas estructurales y el avance de los acuerdos comerciales. En este marco, podrían observarse transformaciones en sectores que hasta ahora mostraron menor dinamismo en términos de cambios estructurales, como alimentos y bebidas y la industria metálica básica (acero y aluminio). En cuanto a la construcción, el sector aún tendría margen para continuar expandiéndose si se consolida la recuperación del crédito (en particular el hipotecario) y las obras de rutas nacionales anunciadas por el Gobierno.

Compartí esta noticia !

La industria arrancó en rojo: cayó 3,2%, con un rebote mensual que no alcanza a revertir el cuadro sectorial

Compartí esta noticia !

La industria manufacturera argentina abrió 2026 con una señal doble, y en apariencia contradictoria: el nivel general del Índice de Producción Industrial manufacturero cayó 3,2% interanual en enero, pero al mismo tiempo exhibió una mejora de 3,1% frente a diciembre en la serie desestacionalizada, mientras la tendencia-ciclo avanzó 0,8%. La foto, entonces, combina un retroceso todavía evidente en la comparación con el mismo mes del año pasado con un movimiento de recuperación de corto plazo que, por ahora, no cambia el diagnóstico de fondo.

El dato central es que la industria sigue sin encontrar un sendero homogéneo. El informe del INDEC muestra que diez de las dieciséis divisiones fabriles registraron caídas interanuales en enero, lo que confirma que el deterioro continúa siendo extendido y no se limita a un puñado de rubros aislados. Los mayores retrocesos, además, se concentraron en ramas sensibles para la inversión, el empleo y el entramado pyme: maquinaria y equipo se desplomó 20,2%; vehículos automotores, carrocerías, remolques y autopartes, 25,7%; prendas de vestir, cuero y calzado, 20,6%; y otros equipos, aparatos e instrumentos, 22,1%. También retrocedieron productos de caucho y plástico, productos de metal, textiles, alimentos y bebidas, muebles y otras manufacturas, y otro equipo de transporte.

Ese mapa sectorial revela algo más profundo que una mera oscilación mensual: el corazón de la industria vinculada a bienes durables, equipos de capital y consumo masivo no logró sostener el ritmo. En otras palabras, allí donde la producción suele responder a expectativas de inversión, crédito, consumo y nivel de actividad, enero volvió a mostrar debilidad. La mejora desestacionalizada sirve para marcar que el piso podría haber quedado atrás en el muy corto plazo, pero el arranque del año todavía está lejos de ofrecer una recuperación generalizada.

Dentro de ese cuadro, maquinaria y equipo sobresale como uno de los focos más preocupantes. El rubro cayó 20,2% interanual y arrastró especialmente por dos segmentos: maquinaria agropecuaria, con una baja de 32,1%, y aparatos de uso doméstico, con un derrumbe de 35,8%. La maquinaria de uso general y la otra maquinaria de uso especial también retrocedieron, aunque con menos intensidad. Es un dato relevante porque esta división suele funcionar como termómetro de la inversión productiva: cuando cae de manera tan marcada, no solo refleja menor producción fabril, sino también una economía con decisiones de compra más postergadas y una demanda empresarial más cautelosa.

El otro gran bloque en crisis es el de los sectores intensivos en trabajo. Textiles cayó 23,9%; prendas de vestir, cuero y calzado, 20,6%; y dentro de este último rubro, el calzado se hundió 34,1%. En textiles, los principales golpes vinieron por hilados de algodón y tejidos y acabado de productos textiles, con bajas superiores al 33%. Son ramas especialmente sensibles a la pérdida de poder adquisitivo, a la competencia importada y al encarecimiento de costos, por lo que su desempeño funciona como un indicador temprano de estrés industrial y comercial.

La rama automotriz también volvió a ser un factor contractivo. El resumen ejecutivo agrupa a automotores y otros equipos de transporte con una caída interanual de 22,9%, una magnitud que explica buena parte del retroceso del nivel general. En un país donde el sector automotor suele traccionar cadenas completas de autopartes, metalmecánica, plásticos y logística, un movimiento de esa dimensión tiene efectos multiplicadores negativos más allá de la fábrica terminal.

Sin embargo, el cuadro no es de derrumbe uniforme. El informe también muestra núcleos de resistencia, e incluso de expansión, en ramas puntuales. Sustancias y productos químicos creció 7,2%; productos minerales no metálicos, 4,3%; refinación del petróleo, 2,2%; productos de tabaco, 2,5%; y madera, papel, edición e impresión, 0,2%. Esas mejoras no compensaron la magnitud de las bajas en los sectores más golpeados, pero sí impidieron que el índice general mostrara una contracción todavía mayor.

El desempeño de químicos merece una lectura particular. La división avanzó 7,2% interanual, apuntalada sobre todo por productos farmacéuticos, que treparon 17,7%, y por agroquímicos, con una suba de 18,7%. En contraste, cayeron productos químicos básicos, materias primas plásticas y caucho sintético, y detergentes, jabones y productos personales. Es decir, incluso dentro de los sectores ganadores el comportamiento no fue lineal, sino segmentado.

En alimentos y bebidas, el panorama fue más equilibrado, aunque cerró en terreno negativo: la división cayó 0,7%. Allí convivieron bajas en carne vacuna, carne aviar, fiambres, frutas y hortalizas procesadas, molienda de cereales y panificados, con subas en lácteos, azúcar y vino. Pero el dato más llamativo para la economía regional del noreste argentino fue el salto de yerba mate, té y café, que mostró una expansión interanual de 32,0%. En un mes donde el agregado de alimentos retrocedió, esa subrama aportó una incidencia positiva de 0,5 puntos dentro del rubro.

Ese comportamiento resulta especialmente relevante para Misiones, porque confirma que, al menos en la medición industrial del arranque de año, la elaboración de yerba mate, té y café mostró un desempeño mucho más dinámico que el promedio manufacturero nacional. No alcanza por sí solo para cambiar el panorama del conjunto fabril argentino, pero sí marca que algunas economías regionales industriales lograron sostener actividad en medio de un contexto nacional contractivo.

También para Misiones hay otro dato a observar: madera, papel, edición e impresión creció 0,2% interanual. Dentro de esa división, madera y productos de madera y corcho, excepto muebles, subió 0,8%; papel y productos de papel cayó 2,1%; y edición e impresión avanzó 2,1%. El resultado agregado es modesto, pero positivo, en un contexto donde muchas ramas industriales siguieron en baja.

En términos de lectura macro, enero deja una conclusión prudente. La industria argentina no mostró aún una recuperación sólida, pero tampoco una profundización uniforme del deterioro. El repunte mensual desestacionalizado y la mejora de la tendencia-ciclo sugieren que hubo una recomposición parcial respecto de diciembre, aunque la comparación interanual y la amplitud de las bajas sectoriales obligan a moderar cualquier entusiasmo. La producción fabril comenzó el año con un rebote técnico, no con una salida plena de la zona de fragilidad.

En ese marco, el dato de enero parece describir una industria partida en tres velocidades: sectores de inversión y durables todavía muy golpeados; ramas de consumo cotidiano que resisten con dificultad; y algunos complejos puntuales -como químicos, refinación, tabaco, madera y la cadena yerba-té-café- que mostraron mejores registros. La discusión de fondo para los próximos meses será si ese rebote mensual logra extenderse y contagiar al resto del entramado fabril, o si queda apenas como una mejora transitoria en un escenario todavía dominado por la heterogeneidad y la debilidad estructural.

Compartí esta noticia !

La industria encadenó su sexta caída interanual al hilo y cerró 2025 con una baja de casi 4%

Compartí esta noticia !

La industria manufacturera encadenó su sexta caída interanual consecutiva en diciembre, al arrojar un retroceso del 3,9% versus el mismo mes de 2024. De este modo, los datos volvieron a reflejar que se trata del sector más afectado por el modelo económico impulsado desde el Gobierno.

Así lo informó el INDEC este viernes a través de la publicación de su Índice de Producción Industrial (IPI). Al mirar la serie desestacionalizada y la tendencia-ciclo, puede observarse que la actividad del sector cerró el año pasado en mínimos desde mediados de 2024.

La serie desestacionalizada registró una baja mensual del 0,1%, mientras que la tendencia-ciclo se mantuvo prácticamente estancada. En otras palabras, la industria dejó de caer fuerte, pero tampoco logra crecer de manera sostenida. El nivel de actividad permanece por debajo de los picos previos y sin una señal clara de cambio de ciclo.

El análisis sectorial expone un mapa preocupante: 10 de las 16 divisiones industriales registraron caídas interanuales. Los retrocesos más profundos se dieron en textiles (-25,7%), prendas de vestir y calzado (-16,7%), automotores (-19,4%) y maquinaria y equipo (-14,8%), sectores intensivos en empleo y clave para el entramado productivo nacional.

Incluso dentro de los rubros que lograron crecer, el desempeño es heterogéneo. Alimentos y bebidas apenas avanzaron 0,8%, mientras que yerba mate, té y café retrocedieron 4,5%, un dato especialmente relevante para las economías regionales. La industria vinculada al consumo masivo muestra signos de agotamiento, presionada por la caída del poder adquisitivo.

La industria automotriz y la metalmecánica continúan entre los sectores más golpeados, reflejando tanto la debilidad del mercado interno como la falta de un esquema de inversión y financiamiento que permita sostener niveles de producción competitivos.

En síntesis, la industria argentina cerró 2025 sin colapso, pero también sin recuperación real. El leve crecimiento anual no alcanza para revertir la pérdida de empleo, la caída del consumo y la contracción de sectores estratégicos. Más que un rebote, el panorama industrial describe una economía que se mueve en un piso bajo y con señales de agotamiento estructural.

Compartí esta noticia !

La capacidad instalada de la industria volvió a caer en noviembre y se ubicó en 57,7%

Compartí esta noticia !

La utilización de la capacidad instalada de la industria argentina volvió a retroceder en noviembre de 2025 y se ubicó en 57,7%, el nivel más bajo desde marzo, confirmando que el sector fabril continúa entre los más golpeados por la caída del consumo y el enfriamiento de la actividad económica. El dato, difundido por el INDEC, no solo marca un deterioro frente a octubre, sino que también refleja un fuerte contraste interanual: en noviembre de 2024, la capacidad utilizada alcanzaba el 62,3%, casi cinco puntos porcentuales por encima del nivel actual.

El desempeño industrial consolida así un escenario de debilidad persistente, solo superado por la construcción en términos de contracción, y expone las tensiones que atraviesan distintos complejos productivos en un contexto de menor demanda interna y mayor presión competitiva por el ingreso de productos importados.

Un indicador que vuelve a caer y profundiza la brecha interanual

Según el informe técnico del INDEC correspondiente a noviembre de 2025, la utilización de la capacidad instalada no logró sostener la recuperación parcial observada durante el tercer trimestre del año y volvió a descender, interrumpiendo la mejora que se había insinuado en septiembre y octubre. El nivel general del 57,7% se ubica no solo por debajo del promedio de 2025, sino también lejos de los registros de fines de 2024, cuando la industria operaba con mayor intensidad.

En la comparación interanual, la caída es significativa: el indicador se redujo desde el 62,3% de noviembre de 2024, lo que da cuenta de un deterioro generalizado del aparato productivo. El informe señala que la industria continúa afectada por la retracción del mercado interno, el ajuste en los niveles de producción y, en varios rubros, por una menor utilización de plantas y turnos de trabajo.

Sectores con mejor desempeño y ramas en fuerte retroceso

El relevamiento oficial muestra un comportamiento muy dispar entre los distintos bloques sectoriales. Los rubros que operaron por encima del promedio general fueron:

  • Refinación del petróleo: 86,5%
  • Industrias metálicas básicas: 73,3%
  • Papel y cartón: 71,2%
  • Productos alimenticios y bebidas: 64,2%
  • Productos minerales no metálicos: 58,2%
  • Sustancias y productos químicos: 57,8%

En contraste, varios sectores clave se ubicaron muy por debajo del nivel general, evidenciando una fuerte subutilización de su capacidad productiva:

  • Edición e impresión: 50,6%
  • Industria automotriz: 46,3%
  • Productos del tabaco: 44,9%
  • Productos de caucho y plástico: 41,0%
  • Metalmecánica (excepto automotores): 39,9%
  • Productos textiles: 29,2%

La metalmecánica, excluida la automotriz, presentó la principal incidencia negativa en la comparación interanual. En noviembre de 2024, el sector utilizaba el 50,0% de su capacidad, mientras que en igual mes de 2025 cayó al 39,9%. De acuerdo con el Índice de Producción Industrial Manufacturero (IPI), dentro de este rubro la mayor baja se registró en la fabricación de aparatos de uso doméstico, con una contracción interanual del 39,7%. Referentes sectoriales vinculan este retroceso a la menor demanda local y al ingreso de productos importados.

Automotriz, alimentos y textiles: consumo débil y menor producción

La industria automotriz también mostró un deterioro marcado. En noviembre operó al 46,3% de su capacidad instalada, muy por debajo del 64,7% registrado un año atrás. El INDEC atribuye este desempeño a la menor cantidad de unidades fabricadas por las terminales, en un contexto de ventas más débiles y ajustes en los planes de producción.

En alimentos y bebidas, la utilización fue del 64,2%, inferior al 66,9% de noviembre de 2024. La baja se explica principalmente por una menor elaboración de bebidas y una reducción en la producción de carne vacuna. Según la Cámara Argentina de la Industria de Bebidas sin Alcohol (CADIBSA), las ventas de gaseosas, aguas, jugos, bebidas isotónicas y energizantes cayeron 7,5% interanual en noviembre. A su vez, el IPI manufacturero registró una disminución del 6,6% en la producción de carne vacuna.

El sector textil continúa siendo el más afectado. En noviembre utilizó apenas el 29,2% de su capacidad instalada, frente al 48,2% del mismo mes del año anterior. La caída responde a menores niveles de producción de tejidos e hilados de algodón: la fabricación de tejidos y acabado de productos textiles se desplomó 43,9% interanual, mientras que la producción de hilados de algodón retrocedió 37,1%.

En tanto, los productos de caucho y plástico operaron al 41,0%, también por debajo del 46,8% de noviembre de 2024. El informe detalla que la fabricación de manufacturas de plástico cayó 8,8% interanual, mientras que la producción de neumáticos se contrajo 34,0%.

Un panorama que anticipa desafíos para la reactivación industrial

Los datos de noviembre confirman que la industria argentina enfrenta un proceso de ajuste profundo y heterogéneo, con sectores que logran sostener niveles elevados de utilización, como la refinación del petróleo, y otros que operan muy por debajo de su potencial. La persistencia de una demanda interna débil y la presión de los productos importados aparecen como factores centrales detrás del freno industrial.

En este contexto, la evolución de la capacidad instalada se consolida como un termómetro clave para anticipar la dinámica del empleo industrial, la inversión y el nivel de actividad en los próximos meses, en un escenario donde la recuperación aún no logra generalizarse.

Compartí esta noticia !

La industria cayó 6% en noviembre y la UIA advierte una crisis profunda en las PyMEs

Compartí esta noticia !

La UIA alertó por la crisis de las PyMEs industriales, caída del 6% en noviembre y fuerte impacto de las importaciones chinas

La actividad industrial volvió a encender señales de alarma en noviembre de 2025. Según el último informe de la Unión Industrial Argentina (UIA), la producción cayó 6% interanual y 1% mensual, profundizando un escenario de fragilidad que golpea con mayor fuerza a las pequeñas y medianas industrias. La central fabril advirtió que el deterioro se explica por una combinación de menor demanda interna, presión de costos y una creciente competencia de importaciones, especialmente de origen chino, que erosiona la participación de las PyMEs en el mercado local.

El diagnóstico adquiere relevancia política y económica en un contexto de apertura comercial y ajuste macroeconómico, donde la industria aparece como uno de los sectores más expuestos a la desaceleración del consumo y a la pérdida de competitividad.

Industria en retroceso: construcción, autos y energía entre los más afectados

El informe de la UIA, difundido el 26 de diciembre, proyecta una caída generalizada de la actividad industrial durante noviembre, influida también por menos días hábiles debido a feriados, aunque con señales estructurales más profundas. Entre los sectores más golpeados se destacó la construcción, con una baja pronunciada en los despachos de cemento (-7,7%) y en el Índice Construya (-7,1%), reflejo de una demanda interna debilitada.

La industria automotriz también mostró un desempeño negativo: la producción de vehículos cayó 22%, afectada tanto por los feriados como por la retracción de las ventas internas. En el rubro bebidas, la producción descendió 6,9%, mientras que el consumo de energía eléctrica de grandes usuarios industriales registró una baja del 5,8%, un indicador clave del menor nivel de actividad fabril.

Pese a este escenario contractivo, el reporte identificó algunos datos puntuales en terreno positivo. El patentamiento de maquinaria industrial creció 0,9%, y la producción de acero avanzó 0,4%, aunque sin alcanzar niveles suficientes para revertir la tendencia general.

PyMEs en situación crítica y presión de importaciones

La UIA subrayó que la crisis impacta de manera desigual entre los distintos segmentos productivos. “La heterogeneidad sectorial es notable”, señaló el informe, al indicar que solo la refinación de petróleo y la producción de motos lograron recuperar niveles de 2022. En contraste, las pequeñas y medianas industrias enfrentan un panorama mucho más delicado.

Según el relevamiento, las PyMEs acumulan una caída de producción del 4,1% y una retracción del empleo del 4,6% en el tercer trimestre de 2025, cifras que confirman un deterioro sostenido de su capacidad operativa. Además, el 81% de las PyMEs reporta presión de costos, mientras que el 37% perdió participación en el mercado interno debido a la competencia importada, con especial énfasis en productos provenientes de China.

Los indicadores de producción y de confianza empresarial continúan ubicados en zona contractiva, lo que refleja un entorno adverso para la inversión, la planificación y la recuperación del empleo industrial. Para la central fabril, este fenómeno no solo compromete el presente del sector, sino también su sostenibilidad a mediano plazo.

Comparación histórica y desafíos estructurales

En perspectiva histórica, la UIA advirtió que la actividad industrial se mantiene 10% por debajo de los niveles de 2022 y 2023, lo que da cuenta de una recuperación incompleta tras los shocks de los últimos años. Si bien la producción industrial acumulada hasta octubre de 2025 muestra un crecimiento del 3,1% interanual respecto de 2024, el nivel sigue siendo inferior al registrado en 2023.

Algunos sectores, como bienes de capital e insumos para la construcción, exhiben un desempeño relativamente mejor, aunque todavía lejos de los máximos alcanzados dos años atrás. En ese marco, el informe concluye que la industria argentina enfrenta desafíos estructurales que requieren atención para evitar una profundización del proceso de desindustrialización y sentar las bases de una recuperación sostenible.

La advertencia de la UIA pone el foco en el delicado equilibrio entre apertura comercial, competitividad interna y preservación del entramado productivo, especialmente de las PyMEs, que concentran una parte significativa del empleo industrial.

Compartí esta noticia !

Categorías

Solverwp- WordPress Theme and Plugin