AFGANISTAN

Afganistán: 100 días de los talibanes

Compartí esta noticia !

El pasado 23 de noviembre se cumplieron cien días de la toma de Kabul, la capital de Afganistán, por parte de los talibanes. ¿Qué ha sucedido desde entonces?

Said Chaya, profesor de la Escuela de Política, Gobierno y Relaciones Internacionales de la Universidad Austral, brinda un análisis sobre la política, la economía y la seguridad en el país.

¿Que ha sucedido en Afganistán desde que los talibanes tomaron el poder hace más de 100 días? El profesor de la Escuela de Política, Gobierno y Relaciones Internacionales de la Universidad Austral, Said Chaya, analiza la situación:

POLÍTICA. Las segundas partes nunca fueron buenas. En general, lo que veíamos los analistas en agosto pasado se ha ido cumpliendo: una vez que la mirada internacional dejara de estar posada sobre el hecho de la recuperación de Kabul, la ciudad capital, por parte de los talibanes, el nuevo gobierno volvería sobre los esquemas de dominación que aplicó en los noventa: las mujeres están impedidas de trabajar, educarse y moverse con libertad, las manifestaciones organizadas por los organismos de Derechos Humanos son reprimidas, se suprimió la libertad de prensa, no hay diálogo con los opositores, etcétera. En materia de medidas, solo hemos visto más de lo mismo.

ECONOMÍA. La crisis económica no tiene precedentes. Según Naciones Unidas, el 97% de los afganos va a estar por debajo de la línea de pobreza en 2022. Frente a esto vemos medidas cautelosas por parte de Estados Unidos y la Unión Europea, que han suspendido gran parte de la ayuda humanitaria, mientras observan cómo se desenvuelve la situación. Las cuentas de los líderes talibanes y organizaciones aliadas en bancos con sede en Estados Unidos están congeladas, por este motivo, el gobierno provisional de Kabul está llevando adelante gestiones para liberar unos 10.000 millones de dólares.
Por otro lado, un grupo de inversores de Beijing desembarcó hace diez días en Kabul, interesados en el multimillonario negocio de la explotación de litio en Afganistán. A China le preocupa el tema de la seguridad, también a Rusia. La principal diferencia es que el segundo ya afianzó sus relaciones con el gobierno talibán, mientras que China está observando cómo se desarrollan los hechos. Atención: es también una nueva oportunidad de cooperación entre ambas potencias.

SEGURIDAD. ¿Se convertirá nuevamente Afganistán en una base terrorista? Por ahora, parece ser que no sucederá, o al menos no con el apoyo de los talibanes en el gobierno, que han demostrado ser un intento de grupo de contención a Estado Islámico de Gran Jorasán, también conocidos como ISIS-K, frente a sus intentos de avance sobre Asia Central. Este tema es fundamental para la supervivencia del régimen, porque es el principal interés de China y Rusia: Kabul debe ser un factor de contención del terrorismo regional. Actualmente, las víctimas de los ataques de ISIS-K son los propios afganos que sufren a razón de dos o tres atentados mensuales; los últimos arrojaron más de cincuenta víctimas fatales.

Compartí esta noticia !

China y Rusia: el eje que pone nervioso a Washington tras la caída de Afganistán

Compartí esta noticia !

Las principales incógnitas que surgieron a partir de la caída de Kabul en manos del movimiento talibán fueron qué deparará el futuro para la región Asia-Pacifico; las consecuencias para la imagen de Estados Unidos frente a sus aliados; que va a pasar con los refugiados y si realmente es viable un gobierno talibán -con todo lo que ello implica- en pleno siglo XXI.

Para analizar este contexto, consulté al periodista y analista internacional Lucio Garriga Olmo y me dijo lo siguiente.

Durante estos días la administración Biden intentó justificar su apresurada salida al afirmar que la estadía en Afganistán se debió al combate antiterrorista contra Al Qaeda luego del atentado de 2001 y no a la construcción de “una democracia unificada y centralizada”. Esta campaña discursiva encuentra varios flancos débiles.

El primero de ellos sería preguntarse por qué, si efectivamente fue así, no se retiraron en 2011 luego del asesinato del ideólogo de dicho ataque y máximo líder de AQ, Osama Bin Laden, y de la importante desarticulación nacional que la organización terrorista sufría por entonces. 

El segundo es que ingresó en Afganistán por la amenaza de seguridad nacional que representaba la alianza entre los talibanes y AQ, ¿Y ahora? ¿La llegada al poder de los talibanes no representa una amenaza de seguridad nacional? ¿Acaso Washington escucha los cantos de sirenas de los líderes y portavoces terroristas que prometen respetar los derechos de las minorías y no permitir ataques a países vecinos? 

Aunque algunos líderes mundiales piden tiempo para evaluar sus acciones futuras, la primera experiencia del Emirato Islámico de Afganistán, las acciones emprendidas durante estos meses en territorio ya conquistado y la liberación de los presos del Estado Islámico y AQ en las distintas prisiones tomadas no permiten esperar cambios significativos, dice Lucio.

De cara al futuro, Biden anticipó que, si llegara a ser necesario, EEUU desplegará una fuerza antiterrorista focalizada y especializada que le permita “actuar rápida y decisivamente” para acabar con las amenazas. Probablemente lo necesite porque según su secretario de Defensa, Lloyd Austin, un grupo extremista podría representar una amenaza de este tipo en los próximos dos años“.

Después de estas reflexiones, no pude evitar preguntarme lo siguiente…

¿Qué va a pasar con los países vecinos de Afganistán?

Por un lado, hay muchas implicaciones, tanto para Irán como para Pakistán, un país absolutamente clave a la hora de solucionar cualquier situación en el contexto afgano. Incluso para Rusia, que puede tener la creencia de que esta es la revancha por el fracaso que sufrieron precisamente en 1989. Por otro lado, seguro China también ve con buenos ojos el que haya expulsado del país a su gran adversario geopolítico, Estados Unidos.

Pensemos que Moscú insiste en que sus intereses actuales en Afganistán se limitan a garantizar la seguridad de las fronteras de sus aliados en Asia Central, pero sus intenciones últimas no están tan claras y esto preocupa bastante a Washington. A los gringos no les cabe la incertidumbre, menos en un momento de debilidad.

Pese a que el Kremlin declaró a los talibanes como “terroristas” en 2003, Rusia ha organizado en los últimos años rondas de conversaciones con ese grupo y otras fuerzas de oposición, sin incluir a miembros del gobierno afgano.

Los dirigentes de Afganistán, ahora en el exilio, sólo han sido invitados a una conferencia internacional celebrada en Moscú en marzo de este año, en la que también participaron representantes de la llamada “troika ampliada”: Estados Unidos, China, Rusia y Pakistán.

Pero lo que MÁS preocupa en Washington estos días es realmente qué incidencia  puede tener China para seguir expandiendo su abanico de influencia en la región.

China y Afganistán, ¿un solo corazón?

En los últimos años, Beijing ha entrado con cautela en la política afgana y ha estado probando suerte en la diplomacia de la reconciliación. También ha mostrado cierto interés en desarrollar los importantes recursos minerales de Afganistán, incluso en una mina de cobre de propiedad china al sureste de Kabul (acaso pensaste que solo EEUU tiene intereses en los recursos naturales? Inocente palomita).

“Los talibanes esperan la participación de China en la reconstrucción y el desarrollo de Afganistán” dijo Hua Chunying, portavoz del Ministerio de Relaciones Exteriores de China, esta semana. Ya desde hace años Pekín había estudiado la opción de extender el Corredor Económico China-Pakistán (CPEC) hasta Afganistán, con la construcción de autopistas (de Kabul a Peshawar), trenes (a Kandahar) y oleoductos.

Y por supuesto, la idea de extender el Corredor Económico China-Pakistán, uno de los primeros proyectos de la Iniciativa de la Franja y la Ruta, en Afganistán es bien recibida, pero en Pakistán ni te cuento.

Una sólida asociación con Pakistán, que tiene una influencia considerable con los talibanes, mejora las perspectivas de China en Afganistán. Sin embargo, esta evaluación positiva está sujeta a la paz y la estabilidad en Afganistán y a las garantías creíbles de los talibanes sobre su desvinculación de los movimientos islamistas en la inquieta región china de Xinjiang (si te interesa leer que sucede en esa región, te recomiendo esta lectura). Sin embargo, Pekín tiene esperanzas y no sorprende que haya sido uno de los primeros en ofrecer una bienvenida condicional a la toma del poder por los talibanes en Kabul.

¿El error estratégico de EEUU?

Durante 20 años, Washington ha luchado y en su mayoría no ha logrado reducir el nivel general de “terrorismo global” y crear un clima político más “saludable” (desde la mirada occidental) en el mundo musulmán.  Podríamos decir que en el nivel más fundamental, Estados Unidos ha logrado su objetivo estratégico: ha evitado ataques catastróficos en suelo estadounidense -motivo inicial por el cual decidió invadir Afganistán y posteriormente Irak- principalmente volviéndose extremadamente hábil para destruir las “células terroristas” a través del manejo estratégico de información.

Estados Unidos ha pagado un precio demasiado alto por este “éxito”. Sin embargo, ese precio ha caído con el tiempo a medida que Washington ha desarrollado lo que, en conjunto, es un mejor enfoque antiterrorista según este informe del Departamento de Estado. Después de llevar a cabo compromisos militares insosteniblemente costosos en Afganistán e Irak, Estados Unidos no alcanzó al retirarse del Medio Oriente en general demasiado rápido y permitió que resurgieran viejas amenazas. 

Pero desde alrededor de 2014, Washington se ha decidido por un modelo de retirada del campo de batalla y apostó por inversiones particularmente en fuerzas de operaciones especiales y poder aéreo, para apoyar a las fuerzas locales que llevan adelante la mayor parte de los combates. Cuando se combina con herramientas no militares como la cooperación de inteligencia, los esfuerzos para hacer cumplir la ley y la ayuda económica, este enfoque brinda una protección razonablemente buena a un precio razonable. Esto falló en Kabul, un poco te conté sobre esto en el anterior newsletter, sino te dejo este articulo -con traducción automática- al respecto.

¿Alguien quiere pensar en India?

Una de las justificaciones de Biden para poner fin a la intervención militar en Afganistán es la importancia de hacer frente a los nuevos desafíos de una China en ascenso en la región del Indo-Pacífico. Para India, que ve a China como una amenaza mayor que Pakistán, el enfoque de la administración Biden en equilibrar a China es ciertamente bienvenido. 

La convergencia entre los intereses indios y estadounidenses en el Indo-Pacífico creció rápidamente en el último año de la administración Trump y ha continuado en los primeros meses del mandato de Biden. Los ambiciosos planes de la administración Biden para el Diálogo de Seguridad Cuadrilátero -una asociación estratégica conjunta con Australia, India y Japón conocida como el “QUAD”- de la cual hablé en profundidad en este newsletter, han colocado a Nueva Delhi en el primer lugar de la lista de prioridades estratégicas de Washington.

Para empeorar las cosas para la India, está el nuevo papel de Rusia en la región. Nueva Delhi no ha mostrado demasiado entusiasmo por la creciente asociación estratégica de Moscú con Beijing en los últimos años. Esa asociación está adquiriendo ahora una nueva dimensión con la inclinación rusa hacia Pakistán y los talibanes.

Durante los últimos años, Moscú ha enfatizado repetidamente la importancia de involucrar a los talibanes, mientras que Nueva Delhi redobló su apoyo al gobierno electo en Kabul. Moscú también ha mantenido a la India fuera del llamado proceso de la troika. Creada en 2019, la troika para negociar la paz en Afganistán incluía a Estados Unidos, Rusia y China, si querés ver que opina este grupo, te dejo esta declaración del Departamento de Estado de EEUU. (Cabe destacar que ya hicieron un llamado urgente a reunirse, así que pronto tendremos novedades).

Pakistán fue incluido en una troika ampliada este año. Moscú defendió la decisión de mantener fuera a Nueva Delhi argumentando que esta última tenía poca influencia con los talibanes y, por lo tanto, no podría contribuir al proceso de paz. Rusia, al igual que China, ha mantenido abierta su embajada en Kabul desde que colapsó el gobierno de Ghani y está lista para iniciar conversaciones con los talibanes.

El exitoso acercamiento de Rusia a los talibanes en medio del distanciamiento deliberado de India del grupo solo ampliará la brecha en asuntos regionales entre Nueva Delhi y Moscú. Las fisuras entre los dos se han ampliado en los últimos años, sobre todo debido a los crecientes vínculos de la India con Estados Unidos en el contexto de un conflicto cada vez más agudo entre Estados Unidos y Rusia.

(Realmente los aliados estadounidenses están pasándola peor que los médicos en la pandemia).

Repasando, los últimos acontecimientos en Afganistán podrían intensificar las contradicciones entre China y la India, consolidar las relaciones entre India y Estados Unidos y producir una mayor distancia entre India y Rusia, acelerando el ritmo de transformación de las relaciones de las grandes potencias de la India que ya estaba en marcha.

¿Y los refugiados afganos? 

Le pregunté a Lucio y esto fue lo que me dijo.

La toma del poder talibán traerá aparejada la expansión de problemas a los que la comunidad internacional aún hoy no les encuentra soluciones. Por un lado, el aumento de los flujos migratorios hacia los países vecinos, como Irán y Pakistán, y centros de poder occidentales, como Europa, en momentos en los que los discursos de odio y xenofobia crecen considerablemente por todo el continente”.

Ciertamente, según la oficina de la ONU para los refugiados (ACNUR), desde principios de año cerca de 400.000 personas -de las cuales casi el 80% son mujeres y niños- se han visto obligadas a huir de sus hogares y se sumaron al triste número de 2,9 millones de desplazados internos. Ante los pronósticos que anticipan un aumento en el corto y mediano plazo, la comunidad internacional deberá coordinar políticas para atender estas demandas con dos condimentos extras: sus recientes y rotundos fracasos y la pandemia de Covid-19.

Además, Europa se encuentra en un momento de transición política importante, donde está a punto de perder a su líder, Angela Merkel, a quien le dedicamos esta edición del newsletter que te invito a volver a leer. Esto genera un nivel de incertidumbre muy grande, abre varias incógnitas aún sin respuestas.

Algunas voces europeas se han pronunciado en contra de la retirada apresurada de Afganistán y esto generó rispideces en Washington. 

Consulté a Lucio al respecto y me expresó lo siguiente: “¿Qué pasó con “América is back”? se preguntó esta semana el presidente del comité de Defensa del parlamento británico, Tobias Ellwood. La salida desorganizada de Estados Unidos pone en entredicho su política exterior porque abandonó a un aliado ante el fuego terrorista mientras miles de personas le pedían ayuda. En este punto se asemeja más al aislacionismo y nacionalismo trumpista que al multilateralismo prometido. “Espero que “America First” no se haya convertido en “America alone (América solo)”, dijo el presidente del comité de Asuntos Exteriores del parlamento inglés, Tom Tugendhat. 

Muchos países vecinos como Pakistán, India y Turquía son los mayores receptores de refugiados afganos, albergando casi 3 millones de personas.

En el ámbito latinoamericano, Argentina sacó un comunicado conjunto con varios países -incluido Estados Unidos- compartiendo la preocupación por la posible violacion de derechos humanos hacia niñas y mujeres en territorio afgano. 

Por otro lado, Chile, México y Costa Rica se sumaron a la iniciativa internacional de recibir a los refugiados afganos. 

Coincido con el colega analista cuando dice que “ la mala salida de Afganistán llevará, por un lado, a los aliados de Estados Unidos a replantearse sus lazos y sus vínculos al evidenciar que, en última instancia, Washington parece dispuesto a dejar caer a las personas de sus aviones con tal de dejar atrás, como dijo Biden, un asunto que no es de “interés de seguridad nacional””.

Pero… 

¿Cómo se pueden financiar los talibanes si no son reconocidos como un gobierno legítimo?

Droga. Esa es la respuesta según Lucio. “Según la ONU, Afganistán controla el 85% del opio mundial con exportaciones valuadas entre 1.000 y 3.5000 millones de dólares. Además, en 2010 el país se convirtió en el mayor productor mundial de hachís y desde el 2015 produce metanfetaminas. A pesar de que los talibanes han dicho que no se dedicarán a su comercio (lo que iría en contra de su propia historia) los impuestos generados sobre los productores y comerciantes le significaron, según la ONU, ingresos por 640 millones de dólares en 2020”.

Y si, otra no les queda. Pensa que el banco central de Afganistán tenía 9.400 millones de dólares en activos de reserva en abril, según el Fondo Monetario Internacional. Eso equivale a aproximadamente un tercio de la producción económica anual del país.

Estados Unidos no necesitaba ninguna nueva autoridad para congelar las reservas, porque los talibanes ya están sancionados bajo una orden ejecutiva aprobada después de los ataques del 11 de septiembre de 2001. Mejor prevenir que curar, como dije, a los yankees no les cabe la incertidumbre.

Más allá de las reservas, Estados Unidos también envía aproximadamente 3.000 millones de dólares al año en apoyo al ejército afgano, o aproximadamente el 15% del PBI del país. La financiación solo se puede gastar si el Secretario de Defensa certifica al Congreso que las fuerzas afganas están controladas por un gobierno civil y representativo que está comprometido con la protección de los derechos humanos y los derechos de las mujeres.

Entonces, todo el dinero se encuentra congelado en Nueva York. Los talibanes tendrán que vender droga o abrirse una cuenta en OnlyFans para financiar su nuevo régimen básicamente, cual problemas millennials.

Con esa bella imagen ya en tu mente, me retiro. Si te interesa profundizar un poquito más, ayer escribí este artículo al respecto siendo un poco más optimista respecto al futuro de las relaciones de EEUU con sus aliados.

Compartí esta noticia !

El rotundo avance talibán realimenta el mito de Afganistán como “tumba de imperios”

Compartí esta noticia !

(Por Iván Gajardo Millas).- El triunfo talibán y las imágenes de un helicóptero sobre la embajada estadounidense en Kabul, que medios y redes compararon con la humillante retirada estadounidense de Saigón (1975), reavivaron el mito de Afganistán como “tumba de imperios”, territorio cuyas imponentes montañas y desiertos le otorgaron una posición geopolítica que se interpuso a los grandes sueños imperiales.

Afganistán es una nación en la que conviven y se enfrentan desde hace siglos más de 50 etnias y grupos tribales, algunas de las cuales trascienden las fronteras de este país de Asia Central hacia los Estados vecinos, Irán Pakistán, Turkmenistán.

Prácticamente todas estas etnias se reconocen musulmanes, una religión que se introdujo en el país en el siglo VII y que, a través de los siglos, se transformó en hegemónica. La mayoritaria es la pashtún, de histórica tradición guerrera.

Durante los últimos dos siglos el país se resistió tenazmente al dominio de las potencias extranjeras: el conocido desastre británico de Afganistán (1842), la salida de la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas (URSS) en 1989, y el fracaso estadounidense, tras 20 años de invasión, centenares de miles de vidas y montañas de dólares, dan cuenta de ello.

Durante un período de 80 años, los británicos libraron tres guerras allí, la primera entre 1839 y 1842, la segunda en 1878-1880, y la tercera entre mayo y agosto de 1919, ocupando o controlando parcialmente el país durante ese período, en el que se perdieron decenas de miles de vidas.

Tras perder la mítica batalla de Gandamack (1842), conocida como “el desastre”, los británicos regresaron buscando venganza y finalmente derrotaron parcialmente a los afganos.

Sin embargo, según la crónica, el capellán del ejército británico, George Gleig, que presenció ese regreso lo calificó como “una guerra iniciada sin ningún propósito sabio, llevada a cabo con una extraña mezcla de temeridad y timidez, terminada después del sufrimiento y el desastre”.

No se obtuvo ningún beneficio, político o militar, de prolongado conflicto bélico y, agotado por la Primera Guerra Mundial, Gran Bretaña se rindió en 1919 y debió conceder la independencia de Afganistán.

Aquel conflicto, una de las peores derrotas del Imperio británico en el siglo XX, se inscribió a su vez en el proceso de construcción de ese imperio en Asia.

En las décadas anteriores, prácticamente todo el subcontinente indio había pasado a manos británicas, lo que provocó crecientes tensiones con otro imperio en ascenso en el continente, el ruso.

Rusia (entonces URSS) pasó el período de posguerra pacificando y modernizando sus repúblicas de Asia Central con notable éxito, aunque su proyecto de instaurar ese programa en Afganistán chocó contra una pared.

Los soviéticos invadieron el país asiático en 1979 en un intento por sofocar una guerra civil en ciernes y apuntalar a sus aliados en el Gobierno afgano.

Con ese objetivo llevaron escuelas, construyeron carreteras y consolidaron instituciones civiles y libertades para las mujeres, pero esa ocupación no fue tolerada por una generación de afganos insurrectos que declararon una guerra santa, para la cual contaron con el amplio apoyo, financiamiento y entrenamiento de EEUU, Pakistán y Arabia Saudita.

Los soviéticos dejaron el paisaje afgano permanentemente desfigurado, con fragmentos de tanques bombardeados y la tierra sembrada con más minas que en cualquier otro lugar del planeta.

Cuando Kabul colapsó, lo que siguió fueron años de amarga guerra civil que destruyó muchas de las ciudades y condujo al ascenso al poder de los talibanes en 1996.

Para EEUU, en tanto, esta misión de combate que llega a su fin tras 20 años e involucró dos Gobiernos demócratas y dos republicanos constituye una nueva derrota militar, dolorosa y humillante, que además pone al presidente Joe Biden ante el amargo trago de conmemorar los 20 años de los atentados del 11S con los talibanes nuevamente en el poder.

La primera batalla militar estadounidense del siglo XXI se libró en Afganistán poco después de esos ataques que impactaron al mundo y cambiaron el mapa geopolítico del planeta.

Desde entonces, alrededor de un millón de hombres y mujeres estadounidenses sirvieron en Afganistán; más de 2.400 de ellos perdieron la vida, junto con otros 1.100 miembros de la OTAN y otros aliados de la coalición.

El abrupto desenlace de esta misión puso de manifiesto cifras escalofriantes que los estadounidenses pagaron y deberán pagar: más de 2,26 billones de dólares, según los cálculos del The Costs of War Project de la Universidad de Brown.

La cifra incluye más de 143.270 millones de dólares en trabajos de reconstrucción, un número que supera largamente el Plan Marshall con el que Estados Unidos resucitó a Europa tras la Segunda Guerra Mundial.

Sin embargo esta cifra colosal no incluye los fondos que Washington está obligado a gastar en la atención de por vida de los veteranos que participaron en la guerra ni los futuros pagos de intereses del dinero prestado para financiarla.

No están claros los costos políticos que Biden deberá asumir, pero las críticas republicanas ya acechan y el expresidente Donald Trump aprovechó la oportunidad para disparar críticas.

El laberinto irresoluto de Afganistán traerá además efectos en toda la región donde el tablero geopolítico se sacude de modo rotundo, desde Arabia Saudita, que, pese a sus propios vínculos históricos con los talibanes, no quiere que se socave la autoridad estadounidense en la región, hasta Irán, cuyos vínculos con los talibanes han sido fluctuantes.

Beijing y Moscú, por diferentes razones, se interesan en el desarrollo de los acontecimientos en Kabul: China observa con atención, mientras Rusia reaviva sus preocupaciones históricas sobre el extremismo afgano que afecta a su propia población musulmana y a las de los Estados nación de su periferia.

Ambas potencias esperan también su oportunidad de ejercer su influencia en esta región emplazada en pleno corazón de Asia, en el cruce de caminos entre Eurasia, Asia Central, China, India y Medio Oriente.

Las aterradoras imágenes de esta semana del aeropuerto de Kabul, con jóvenes muriendo en el desesperado intento de huir de un país capturado por el islamismo radical, y valientes mujeres arriesgando sus vida mientras reclaman sus derechos, advierten no obstante a estas potencias que -como dijo el escritor estadounidense Mark Twain- “La historia no se repite, pero rima”.

Compartí esta noticia !

Ahora Rusia advierte que tiene al “padre de todas las bombas”

Compartí esta noticia !

Tras el lanzamiento el jueves por parte de Estados Unidos de la bomba GBU-43, la mayor no nuclear del arsenal estadounidense y conocida como “la madre de todas las bombas”, los medios rusos respondieron que Moscú guarda en sus arsenales al “padre”, un proyectil cuatro veces más potente.

Si bien todo lo que rodea a este arma es información confidencial, militar y secreta, se sabe que se trata de una bomba termobárica, conocida en Rusia como Bomba Aérea de Vacío de Potencia Aumentada (Avbpm, por sus siglas en ruso), según publicaron ayer los portales de noticias RT y Sputnik.

El “padre de todas las bombas”, que se encuentra en los arsenales de la Fuerza Aérea rusa, fue desarrollado a principios de los 2000 y probada con éxito en 2007.

En esa oportunidad, señala Sputnik, fue lanzada desde un bombardero estratégico Tu-160, y arrasó por completo un bloque de edificio de departamentos, con un poder destructivo nunca visto antes en una bomba no nuclear. Se trata de una bomba de un peso más ligero que la GBU-43/B, pero con una potencia de explosión cuatro veces mayor que el estadounidense, equivalente a 44 toneladas de TNT, debido al amplio empleo que hace de los últimos adelantos en nanotecnología. Sin embargo, debido al carácter clasificado de este armamento, no se conoce ni el fabricante, ni la cantidad de bombas producidas.

“Los resultados de las pruebas del proyectil demuestran que su eficiencia y capacidad se asemeja a la de una cabeza nuclear. Al mismo tiempo –quiero hacer hincapié en esto–, no tiene ningún efecto contaminante para el medio ambiente, a diferencia de lo que ocurre con las armas atómicas”, señaló en 2007 el jefe de personal adjunto de las Fuerzas Armadas rusas, general Alexánder Rukshin.

La bomba está principalmente destinada a liquidar complejos de cuevas y túneles subterráneos utilizados como escondite por grupos jihadistas. Para describir el poder destructivo de la bomba, Rushkin señaló que “todo ser vivo es literalmente vaporizado”.

La bomba Avbpm no sería el único armamento en el que Rusia saca ventaja. Estados Unidos no posee un arma equivalente al torpedo de supercavitación Shkval, aseguró el analista militar Kyle Mizokami en un artículo publicado por el medio National Interest. Según el experto, el torpedo supercavitante VA-111 Shkval es una de las “armas subacuáticas más innovadoras inventadas por la Unión Soviética”. El proyecto y desarrollo del torpedo se produjo de manera altamente clasificada en la década de los 60 y, hasta el final de la Guerra Fría, muy poco se sabía sobre el arma.

Según Mizokami, Estados Unidos intenta desarrollar su propio torpedo de supercavitación desde 1997, pero sin éxito. Mientras tanto, los sumergibles rusos son los únicos del mundo equipados con estas armas. La industria bélica del país, además, ofrece una versión adaptada del torpedo para la exportación, el Shkval E. Es posible que, en un futuro cercano, las Armadas de otros países adopten diseños supercavitantes, lo que hará la guerra submarina “mucho más ruidosa y mortal”, concluyó Mizokami.

Impulsado por un motor de cohete, el Shkval soviético es capaz de alcanzar velocidades sorprendentes de hasta 200 nudos por hora -cerca de 370 kilómetros por hora. Pero, además de su inusual propulsión, el torpedo contaba con otra tecnología innovadora: la supercavitación.

El gran problema de las armas subacuáticas es que la fricción entre el agua y el equipo bélico causa una disminución de su velocidad. La solución encontrada por los ingenieros soviéticos fue vaporizar el líquido y convertirlo en gas. En el proceso conocido como supercavitación, el Shkval vaporizaba el agua en su camino con la ayuda de los gases calientes generados por sus motores. Al viajar a través del vapor, el torpedo encontraba mucha menos resistencia, lo que le permitía moverse a velocidades muy elevadas.

Compartí esta noticia !

El Pentágono difundió el video del lanzamiento de la “Madre de todas las bombas”

Compartí esta noticia !

Las imágenes muestran el momento en que la bomba GBU-43, la mayor no nuclear del arsenal estadounidense, nunca utilizada hasta ayer, impactó contra un sistema de cuevas del Estado Islámico (EI) en Afganistán.

Una inmensa columna de humo y escombros aparece tras la explosión, que en este tipo de explosivos ocurre antes de tocar tierra para crear una potente onda expansiva capaz de derrumbar túneles y búnkers al crear un pequeño terremoto.

Hoy, el Ministerio de Defensa afgano dijo que al menos 36 miembros del EI murieron en el ataque de Estados Unidos, del cual el gobierno de Afganistán fue informado con anticipación.

Autoridades de la provincia donde ocurrió el ataque dijeron que la bomba GBU-43 destruyó un complejo de túneles construido por combatientes islámicos durante la invasión soviética y mejorado por el grupo afiliado al EI en el país que había aguantado otros bombardeos.

Los rebeldes talibanes, que combaten tanto al EI como al gobierno afgano y a las tropas estadounidenses presentes en Afganistán, condenaron hoy la “creciente brutalidad” y el “crimen” de Washington y dijeron que la eliminación del EI debe ser cosa de los afganos, no de extranjeros.

En Kabul, en tanto, el general John W. Nicholson, comandante de las tropas estadounidenses en Afganistán, aseguró hoy que la bomba GBU-43 era el arma correcta para ese ataque, informó la agencia de noticias EFE.

Compartí esta noticia !

Categorías

Solverwp- WordPress Theme and Plugin