Profundidad será sede el 12 y 13 de septiembre de la sexta expo de la Cuenca Ovino Caprina, un encuentro que busca convertir la producción rural en un espacio de intercambio, capacitación y generación de valor. Durante dos jornadas, productores, familias rurales, emprendedores, instituciones y visitantes confluirán alrededor de una agenda que combinará producción ovina y caprina, turismo rural, gastronomía, cultura y propuestas para toda la familia.
La actividad fue presentada oficialmente por el Ministerio del Agro y la Producción junto con las instituciones que integran la Mesa de Gestión de la Cuenca Ovino Caprina de la Zona Sur. La Expo se consolidó como una instancia para mostrar el trabajo que realizan las comunidades rurales, pero también como una herramienta para fortalecer los vínculos dentro de una cadena que busca ampliar sus capacidades productivas y comerciales.
El eje está puesto en el agregado de valor. Las charlas técnicas y las actividades previstas abordarán desde el desarrollo de productos hasta el aprovechamiento de la lana, la economía circular y la incorporación de nuevos recursos forrajeros. La propuesta apunta a que la producción primaria pueda conectarse con nuevos usos, conocimientos y oportunidades económicas.
Una agenda que vincula producción y territorio
El sábado 12, la apertura oficial será a las 9 y dará paso a un ciclo de capacitaciones sobre distintos aspectos de la actividad ovina y caprina. Entre los temas previstos aparecen el desarrollo de productos y agregado de valor, el trabajo con perros, la prevención y mitigación de ataques de predadores, la calidad del agua, el fortalecimiento de la cadena productiva y los nuevos recursos forrajeros.
La jornada también incorporará una dimensión cultural con la elección de la Embajadora de la Cuenca Ovino Caprina 2026. La intención es que la Expo funcione como un punto de encuentro entre los saberes productivos de las familias rurales y una comunidad más amplia.
El domingo 13, el predio abrirá nuevamente a las 9. La programación continuará con contenidos vinculados al turismo rural, el aprovechamiento de la lana, la economía circular, la calidad del agua y los recursos forrajeros.
El cierre buscará llevar esa producción al plato. El “Desafío de Fuego y Sabores” tendrá como protagonistas al cordero y el chivito, con un concurso gastronómico que contará con la participación de chefs de la provincia. La entrega de premios marcará el cierre de la sexta edición.
Una actividad que busca ampliar su peso económico
El encuentro se desarrolla sobre una base productiva que ya tiene una dimensión relevante en Misiones. La actividad ovina reúne a más de 800 productores y productoras distribuidos en 829 unidades productivas, con un stock cercano a las 18.000 cabezas.
En el sector caprino participan alrededor de 450 productores con stock y se contabilizan más de 4.700 cabezas. Son dos actividades que, por su escala y distribución territorial, tienen una particularidad: están estrechamente vinculadas con las economías de las familias rurales.
En la zona sur, la Cuenca Ovino Caprina comprende 10 municipios y una superficie superior a las 116.000 hectáreas. Allí unas 333 familias rurales están directamente vinculadas con la actividad y funcionan cerca de 200 emprendimientos organizados.
Ese entramado explica por qué el desafío no pasa solamente por incrementar el número de animales. La construcción de una cadena productiva más sólida requiere mejorar conocimientos, aprovechar subproductos, desarrollar alimentos y derivados, fortalecer la comercialización y generar vínculos entre producción, gastronomía y turismo.
La estrategia provincial: fortalecer la cadena desde el territorio
El ministro del Agro y la Producción, Facundo López Sartori, planteó que la Expo constituye una oportunidad para fortalecer los vínculos entre los actores de la cadena y generar herramientas para el desarrollo del sector.
“Esta Expo representa una oportunidad para poner en valor el trabajo de los productores ovinos y caprinos, fortalecer los vínculos entre los distintos actores de la cadena y generar nuevas herramientas para el desarrollo del sector”, sostuvo.
La definición apunta a una cuestión central para las economías regionales: la capacidad de transformar una actividad productiva en una cadena con mayor generación de valor. La capacitación, el intercambio entre productores y la conexión con otras actividades pueden contribuir a ampliar las posibilidades económicas de las familias involucradas.
La intendenta de Profundidad, Silvia Estigarribia, destacó a su vez que la localidad vuelva a ser sede y puso el foco en la convocatoria abierta a las familias, con producción, gastronomía, música y actividades culturales.
Del campo a la comunidad
La Expo plantea una lógica que excede la exhibición de animales o productos. El objetivo es acercar al público a una actividad que forma parte de la estructura productiva de numerosas familias rurales y mostrar las posibilidades que existen alrededor de ella.
El turismo rural, la gastronomía y la economía circular incorporan nuevas dimensiones a una producción tradicional. La lana puede transformarse en un recurso con nuevos usos; la gastronomía puede funcionar como vidriera para la producción primaria; y las experiencias rurales pueden convertirse en una vía adicional para generar ingresos y visibilidad territorial.
En ese sentido, la Expo funciona como una herramienta de articulación. Productores, instituciones, emprendedores y consumidores pueden encontrarse en un mismo espacio y poner en circulación conocimientos, productos y proyectos.
Profundidad recibirá así una nueva edición de un encuentro que busca consolidar a la Cuenca Ovino Caprina como una expresión de la economía rural del sur misionero. Con más de 1.200 productores ovinos y caprinos involucrados en la provincia y cientos de familias vinculadas directamente a la actividad en la zona sur, el desafío es que la producción pueda seguir avanzando hacia más conocimiento, agregado de valor y nuevas oportunidades para quienes sostienen la actividad desde el territorio.
Una delegación acompañada por el Ministerio del Agro participó del XVI Congreso Latinoamericano de Apicultura, realizado en Mar del Plata con representantes de 23 países. Misiones obtuvo tres medallas de oro, una de bronce y tres menciones especiales por trabajos vinculados con la meliponicultura, la investigación, la divulgación y la elaboración de hidromieles.
La producción, el conocimiento y las experiencias desarrolladas en Misiones volvieron a obtener reconocimiento en uno de los principales espacios de encuentro de la apicultura regional. Una delegación provincial participó del XVI Congreso Latinoamericano de Apicultura, desarrollado entre el 30 de agosto y el 6 de septiembre en la ciudad de Mar del Plata, donde presentó trabajos vinculados con apicultura y meliponicultura y alcanzó nuevas distinciones en diferentes categorías.
La participación fue posible a partir de un trabajo articulado entre el Ministerio de Coordinación de Gabinete de Misiones, el Ministerio del Agro y la Producción, los municipios de Oberá, Alba Posse, Aristóbulo del Valle y Dos de Mayo, el INTA y la Sociedad Argentina de Apicultores. La delegación estuvo conformada por productores de distintas localidades, el subsecretario de Producción Animal, Carlos Caraves; el director de Apicultura, Néstor Mendoza; un representante del INTA de Aristóbulo del Valle; y docentes del Instituto Superior del Profesorado en Ciencias Agrarias y Protección Ambiental (PROCAyPA) de Capioví.
El encuentro reunió a productores, investigadores, docentes, técnicos y especialistas de 23 países de Latinoamérica. El ministro del Agro y la Producción, Facundo López Sartori, destacó que “fue una oportunidad única para visibilizar el trabajo que se desarrolla en Misiones alrededor de la producción de miel y sus derivados, la cría de abejas nativas, la investigación, la educación y la conservación de los polinizadores”.
Cuatro medallas para producciones y conocimientos generados desde Misiones
Uno de los principales reconocimientos fue para Sergio Martín Paredes, oriundo de Caraguatay y estudiante de la Formación Profesional Operario Meliponicultor del Profesorado en Ciencias Agrarias y Protección Ambiental, quien obtuvo medalla de oro en la categoría audiovisual por su obra “Meliponicultura”.
También recibió medalla de oro el libro “Lo dulce y amargo de la miel en Misiones: más de cien años de relatos de vidas, abejas y miel”, de Pablo Fernando Müller y publicado por la Editorial Universitaria de la Universidad Nacional de Misiones (EDUNAM).
Una tercera medalla de oro fue otorgada al libro “Meliponicultura y Bombucultura: cría racional de abejas nativas en Argentina, Uruguay y Paraguay”, también publicado por EDUNAM. La obra reúne el trabajo de Pablo Fernando Müller, Norma H. Hilgert, Estela I. Santos Martínez, Fabio F. Flores, Natalia Bulacio Cagnolo, Carlos Alberto Escobar Martínez, Leopoldo Álvarez, Shenna Salvarrey, Fermín J. Chamorro, Melisa G. Geisa y Martín Pablo Porrini.
La cuarta medalla para Misiones llegó desde el concurso literario: la obra infantil “El secreto”, de Pablo Fernando Müller, obtuvo medalla de bronce. En tanto, la poesía “Hoy me desperté” recibió una mención especial.
El subsecretario de Producción Animal, Carlos Caraves, señaló que “Misiones pudo mostrar que el desarrollo de la actividad abarca mucho más que la producción de miel: la delegación llevó experiencias de apicultura y meliponicultura, trabajos de investigación y educación, producciones audiovisuales y bibliográficas y productos elaborados. Los reconocimientos obtenidos reflejan justamente esa diversidad que hoy tiene el sector en nuestra provincia”.
El agregado de valor también tuvo su espacio entre las distinciones alcanzadas. En el concurso de hidromiel, el productor Armando Kreitzer, de Oberá, recibió una mención especial en Melimiel y otra mención especial en Hidromiel Tradicional.
De esta manera, junto con la mención obtenida en poesía, Misiones cerró su participación con cuatro medallas y tres menciones especiales, distribuidas entre producciones audiovisuales, bibliográficas, literarias y productos derivados de la actividad apícola. El director de Apicultura, Néstor Mendoza, remarcó que “los reconocimientos muestran distintas dimensiones sobre las que venimos trabajando: formación de nuevos actores, conocimiento sobre las abejas nativas, investigación, divulgación y agregado de valor”.
La participación tuvo, además, una fuerte representación territorial. Productores y productoras de Puerto Rico, Oberá, Capioví, Garuhapé, Aristóbulo del Valle y 25 de Mayo integraron y colaboraron con la presencia misionera durante el Congreso. Además de competir, los integrantes de la delegación presentaron experiencias y trabajos desarrollados en Misiones mediante pósteres y exposiciones orales, y participaron de diferentes ponencias. Estas instancias permitieron compartir conocimientos y experiencias con productores, investigadores, docentes, técnicos y especialistas provenientes de 23 países latinoamericanos.
Los reconocimientos obtenidos se suman a una participación que permitió mostrar la amplitud del trabajo vinculado con las abejas en la provincia: producción apícola, meliponicultura, conservación de polinizadores, formación, investigación, divulgación y agregado de valor, con experiencias misioneras que encontraron en el XVI Congreso Latinoamericano de Apicultura un espacio de intercambio y reconocimiento internacional.
Corrientes reunió al periodismo agropecuario de la Mesopotamia para mirar la producción desde el territorio. Bella Vista se convirtió durante el 4 y 5 de septiembre en un punto de encuentro para quienes tienen la tarea de contar qué produce el nordeste argentino. Periodistas y comunicadores especializados en agro de Corrientes, Misiones, Entre Ríos, Chaco y Formosa participaron del tercer Encuentro de Periodistas Agropecuarios de la Mesopotamia, una iniciativa que nació en 2024 y que busca consolidar una red regional capaz de conocer, explicar y visibilizar las cadenas productivas desde el territorio.
Alrededor de 40 comunicadores participaron de las jornadas, entre ellos representantes de Entre Ríos y una delegación de periodistas misioneros, además de colegas de Corrientes, Chaco y Formosa. La propuesta combinó capacitación, intercambio de experiencias, recorridas por establecimientos productivos e industrias y espacios de diálogo con empresas, productores y representantes del sector público.
La premisa que atraviesa el encuentro es sencilla, pero adquiere otra dimensión en un territorio productivo tan diverso: para comunicar mejor el agro hay que conocer lo que ocurre detrás de la tranquera.
Del dato productivo a la historia que llega a la sociedad
El encuentro fue pensado para fortalecer el conocimiento sobre la región y, al mismo tiempo, generar alianzas entre comunicadores que trabajan en territorios con realidades productivas diferentes.
“El encuentro del periodismo agropecuario de la Mesopotamia nace con la posibilidad de revalorizar el conocimiento sobre nuestra región. Buscar alianzas y entender que es necesario sumar voces para ser más visibles ante públicos cada vez más diversos y amplios”, fue una de las definiciones que atravesó la jornada.
Santiago Rigersman, ingeniero agrónomo y periodista, uno de los organizadores, destacó que el proyecto comenzó a gestarse a partir de la articulación entre profesionales de distintas provincias y que la intención es sostener una convocatoria anual.
“Cuando allá por 2024 concretamos el primer encuentro, parecía un desafío difícil de alcanzar. Hoy, aquel proyecto se hizo realidad y ya recorrimos las tres provincias de la Mesopotamia”, planteó.
El desafío ahora es convertir esa continuidad en una estructura de trabajo que permita profundizar la capacitación y el conocimiento sobre las distintas economías regionales.
La idea de hacer este tipo de instancia es conocer un poco más la región en materia productiva. Ese conocimiento tiene una traducción concreta en el trabajo periodístico. Recorrer una explotación, observar un proceso industrial, conversar con una familia productora o conocer cómo se comercializa un alimento permite formular preguntas diferentes y evitar que la información agropecuaria quede reducida a estadísticas de producción o precios.
Una Mesopotamia productiva que no entra en una sola categoría
Bella Vista funcionó como una muestra concentrada de la diversidad productiva regional. Durante las jornadas, los periodistas recorrieron experiencias vinculadas con arándanos, palta, frutilla, ganadería Braford, producción bubalina y elaboración de lácteos, además de una planta industrial textil.
La diversidad permitió poner en perspectiva una característica estructural del NEA: el campo no constituye una actividad homogénea y las cadenas productivas tienen distintos niveles de transformación, escalas y mercados.
En una de las recorridas, los comunicadores conocieron una cabaña Braford orientada a la producción de genética adaptada a las condiciones de Corrientes. También observaron producciones frutícolas que presentan características diferentes a las habituales en Misiones.
El recorrido incluyó además establecimientos vinculados con arándanos, palta y frutilla, junto con experiencias de agregado de valor a partir de la producción de leche de búfala.
La agenda permitió mostrar una cadena que muchas veces permanece invisible para el consumidor: la que conecta al productor primario con la industria, el alimento terminado y finalmente el mercado.
De la producción al agregado de valor
Uno de los objetivos del encuentro fue precisamente poner en primer plano esa transformación.
La visita a industrias y emprendimientos permitió observar cómo una materia prima producida en la región puede convertirse en un producto con mayor valor económico y generar empleo fuera del establecimiento rural.
El caso de Alpargatas Textil fue uno de los puntos de la agenda. La planta de Bella Vista sostiene unas 350 familias y produce telas destinadas al mercado nacional, pero además trabaja sobre diversificación, eficiencia energética e innovación tecnológica.
Los periodistas pudieron conocer un proceso industrial que utiliza fibra proveniente de Chaco y Santiago del Estero y que, para la generación de vapor, reemplazó el fuel oil por biomasa procedente de residuos de la actividad forestal correntina.
La experiencia aporta otra dimensión al encuentro: el agro y la industria no aparecen como sectores aislados. Una cadena puede comenzar en un campo chaqueño, continuar en una planta correntina y terminar en una prenda comercializada en cualquier punto del país.
Comunicación y competitividad: una relación cada vez más estrecha
Para los organizadores, mejorar la comunicación agropecuaria también significa mejorar la capacidad del sector para explicar sus desafíos.
La actividad productiva enfrenta discusiones cada vez más complejas sobre costos, mercados, tecnología, ambiente, empleo, infraestructura y agregado de valor. Sin especialización, esos procesos corren el riesgo de quedar reducidos a mensajes fragmentados o difíciles de interpretar para quienes no forman parte del sector.
Aunque históricamente el periodismo agropecuario pudo ser considerado un nicho, el interés de la sociedad se amplió. Actualmente la sociedad quiere conocer más de donde provine lo que consumimos y sobre los procesos que reciben los productos que consumimos.
La tarea del periodista especializado consiste entonces en construir un puente. Comprender una producción desde el punto de vista técnico para después explicarla con un lenguaje accesible, sin perder precisión. Para hacer ese puente que la sociedad necesita y poder tener esa bajada que hacen los comunicadores del agro, los periodistas en el congreso hicieron foco en la formación permanente.
Además, en la primera jornada hubo una charla debate sobre “Los medios tradicionales y la comunicación digital”. Donde el debate estuvo en las nuevas formas/herramientas de comunicar y de cómo consumen las personas la información. Hoy no es solo saber comunicar, sino en que plataformas hacerlo para llegar al público interesado/objetivo. Y como eso demanda una reconversión del periodista agropecuario para que su mensaje se adapte a las diferentes plataformas digitales, desde medios nativos, las redes sociales y los canales de streaming.
Una red que cruza fronteras provinciales
El encuentro también consolidó una red que comenzó en el eje Corrientes-Entre Ríos-Misiones y que progresivamente incorporó periodistas de Chaco, Formosa e incluso Paraguay en ediciones anteriores.
El dato es significativo porque la comunicación agropecuaria también está descentralizada. Los periodistas que trabajan sobre el campo no necesariamente están instalados en las capitales provinciales. Muchos producen información desde localidades pequeñas, recorren caminos rurales y mantienen contacto directo con productores y empresas.
Esa cercanía constituye una ventaja para un periodismo que pretende explicar procesos económicos regionales. También permite construir una agenda menos dependiente de los grandes centros urbanos.
El tercer encuentro contó con respaldo institucional y privado. El Concejo Deliberante de Bella Vista declaró de interés la actividad, al igual que la Cámara de Diputados de Corrientes y el ámbito de la Vicegobernación provincial.
La organización también recibió acompañamiento del Gobierno de Corrientes, los ministerios de Producción; Industria, Trabajo y Comercio; Turismo; el Banco de Corrientes y la Municipalidad de Bella Vista, además de empresas, establecimientos productivos, cooperativas y entidades rurales.
Entre los actores privados que acompañaron la iniciativa estuvieron Alpargatas Textil, Establecimiento Las Marías, Cooperativa Dieri, Búfala Negra, IPCVA, establecimientos productivos, empresas comerciales y la Sociedad Rural de Bella Vista.
La participación del sector privado tiene una lectura particular. Para las empresas y productores, abrir las puertas de sus establecimientos implica mostrar procesos, explicar problemas y exponer oportunidades. Para los periodistas, significa acceder a información de primera mano.
Ese vínculo puede mejorar la calidad de la conversación pública sobre producción, siempre que conserve la autonomía profesional necesaria para distinguir información institucional de contenido periodístico.
El territorio como aula
La agenda de las dos jornadas estuvo diseñada alrededor de esa idea. Hubo charlas técnicas y debates sobre medios tradicionales y comunicación digital, recorridas industriales y productivas, visitas culturales y espacios de intercambio.
La experiencia también incorporó una dimensión identitaria. Una peña chamamecera y una cena de camaradería permitieron integrar la producción con la cultura correntina y mostrar que las economías regionales no se explican únicamente a través de toneladas, hectáreas o precios.
El territorio también es identidad, familias, conocimiento acumulado y formas de producir.
Para Rigersman, uno de los principales desafíos es consolidar la unión entre los profesionales de las distintas provincias. “Cuando nos capacitamos y trabajamos juntos, también fortalecemos la comunicación de todo el sector”, planteó.
Un cierre con historia
Tras dos jornadas plenas de debates y recorridas por empresas conociendo la producción. Los periodistas agropecuarios tuvieron un acercamiento a lo que hay debajo de las raíces de la tierra, con una visita guiada primero al Paleomuseo Toropí expone las colecciones pertenecientes a la UNNE, compuestas por los hallazgos realizados por diversos grupos de investigadores desde la década del 70 en el yacimiento. Los fósiles corresponden a grandes mamíferos que habitaron la zona en un período comprendido entre 30 y 50 mil años atrás.
El cierre de las actividades fue con una recorrida en el Yacimiento Paleontológico Toropí, en las afuera de Bella Vista. El cual es de importancia trascendental para Sudamérica, tanto por la diversidad de especies prehistóricas recuperadas, como por la particularidad de ser una reserva de fósiles a cielo abierto.
En más de 40 años de investigación, científicos del CONICET, del CECOALy de la Universidad Nacional del Nordeste , han hallado y extraído del Yacimiento Paleontológico Toropí, los restos fósiles de más de 40 especies de megafauna extinta, incluyendo mamíferos y reptiles, en su gran mayoría herbívoros y excepcionalmente carnívoros.
Comunicar la producción para hacerla visible
El tercer Encuentro de Periodistas Agropecuarios de la Mesopotamia dejó así una conclusión que excede al propio oficio. En una región donde buena parte de la producción se desarrolla lejos de los grandes centros de decisión y de consumo, contar qué sucede en las chacras, campos, industrias y establecimientos puede convertirse en una herramienta para acercar dos mundos que muchas veces permanecen separados.
La información sobre una fruta, una raza ganadera, una planta industrial o un producto derivado de la leche de búfala no termina en el dato técnico. Detrás existe una familia, una inversión, trabajadores, proveedores, infraestructura y una estrategia para agregar valor.
Por eso, la especialización periodística adquiere una función económica y social: traducir esa complejidad para que la sociedad pueda comprender qué produce la región, cómo lo produce y cuáles son los obstáculos que enfrenta.
Bella Vista fue durante dos días ese laboratorio a cielo abierto. Periodistas de cinco provincias recorrieron el territorio, escucharon a productores, conocieron industrias y compartieron herramientas para contar mejor.
El desafío que queda después del encuentro es sostener esa red durante todo el año. Porque si la Mesopotamia pretende ganar visibilidad como región productiva, también necesita construir una narrativa propia, basada en datos, conocimiento territorial y voces capaces de explicar lo que ocurre más allá de las rutas principales.
El interés por los hongos dejó de ser un tema circunscripto al ámbito académico y comienza a ganar espacio como una alternativa vinculada con la producción, la educación ambiental y el agregado de valor. Desde Misiones, una iniciativa de formación busca aprovechar ese potencial y conectar conocimientos, experiencias y oportunidades con productores, investigadores y emprendedores de distintos puntos de Latinoamérica.
Se trata de BioTalleres, un espacio de capacitación e intercambio que reúne a profesionales, productores, investigadores y aficionados alrededor de la micología, el cultivo y el aprovechamiento sustentable de los recursos fúngicos. La propuesta comenzó el 20 de marzo con un taller dedicado al reconocimiento de hongos, donde participantes de diferentes países abordaron aspectos básicos de identificación, ecología y diversidad de especies.
La respuesta obtenida impulsó una segunda etapa. El 21 de agosto comenzó un nuevo ciclo de capacitación orientado específicamente al cultivo de hongos, que continúa actualmente con la participación de especialistas y productores de distintos países latinoamericanos. El intercambio incorpora experiencias sobre producción, comercialización, investigación y agregado de valor.
En ese entramado aparece Misiones como uno de los territorios con mayor potencial. El técnico agropecuario Santiago Andrés Martínez, oriundo de la provincia, participa como disertante a partir de experiencias desarrolladas en Argentina, Paraguay y Brasil. Su trabajo pone en discusión las posibilidades que ofrece la Mata Atlántica misionera, una región caracterizada por su elevada biodiversidad.
La mirada productiva no se limita a identificar especies. Martínez aborda también las posibilidades de desarrollar sistemas de cultivo a partir del aprovechamiento de residuos forestales y agrícolas. El objetivo es explorar alternativas que puedan generar valor a partir de recursos disponibles y, al mismo tiempo, resulten compatibles con la conservación de los ecosistemas.
Ese enfoque adquiere particular relevancia para Misiones, donde la actividad forestal y agrícola genera una disponibilidad significativa de biomasa residual. La posibilidad de convertir parte de esos residuos en insumos para nuevos procesos productivos abre una línea de trabajo que vincula economía circular, innovación y diversificación productiva.
La propuesta también incorpora la experiencia del técnico agroecológico Agustín Ortiz, impulsor del proyecto Yerba Fungi. Su aporte se concentra en el aprovechamiento sustentable de hongos silvestres, la elaboración de extractos y otros productos derivados, además de estrategias de recolección responsable destinadas a preservar los ecosistemas y garantizar la continuidad de las poblaciones naturales.
La discusión resulta especialmente relevante porque el crecimiento de una actividad asociada a los recursos naturales puede generar oportunidades, pero también exige reglas de aprovechamiento. La capacitación en identificación, recolección y manejo sustentable permite reducir riesgos y avanzar hacia modelos donde la generación de ingresos no dependa de la degradación del recurso que los sostiene.
BioTalleres busca además superar la lógica de los cursos aislados. Uno de sus objetivos es construir una red de productores y especialistas capaz de conectar experiencias a escala nacional e internacional. La circulación de información sobre costos operativos, técnicas de producción, mercados y agregado de valor puede ayudar a transformar conocimientos dispersos en herramientas concretas para quienes buscan desarrollar emprendimientos vinculados con los hongos.
La construcción de esa red también permite abordar uno de los principales desafíos de las actividades emergentes: pasar del interés inicial a modelos productivos viables. Conocer qué especies pueden cultivarse, qué insumos requieren, cuáles son los costos, qué mercados existen y cómo agregar valor resulta tan importante como dominar las técnicas de producción.
En ese sentido, el potencial de la micología no se reduce al cultivo. El aprovechamiento de especies silvestres, la elaboración de derivados, la investigación aplicada y el uso de residuos como sustratos conforman un abanico de posibilidades que puede integrarse a estrategias más amplias de diversificación económica y desarrollo sostenible.
La experiencia que se proyecta desde Misiones adquiere así una dimensión regional. El intercambio con Paraguay, Brasil y otros países latinoamericanos permite comparar condiciones productivas, identificar problemas comunes y encontrar soluciones que puedan adaptarse a distintos territorios. La biodiversidad funciona como punto de partida, pero el conocimiento compartido aparece como una herramienta para convertirla en oportunidades sin comprometer su conservación.
La participación creciente en los talleres muestra, además, que existe una demanda por conocimientos que conecten ciencia, producción y territorio. Esa demanda puede convertirse en una oportunidad para profesionalizar una actividad todavía emergente, generar emprendimientos y ampliar el campo de acción de productores y técnicos.
El desafío será consolidar ese interés con información confiable, formación técnica y modelos productivos sostenibles. En esa transición, Misiones cuenta con un activo diferencial: su biodiversidad y la posibilidad de vincularla con conocimiento, innovación y aprovechamiento responsable.
BioTalleres propone justamente ese puente. Más que acercar a nuevos públicos al mundo de los hongos, busca construir una comunidad capaz de entender su función ecológica y explorar, con criterios de sustentabilidad, el potencial económico que existe detrás de un recurso todavía poco desarrollado.
Misiones potenció el agregado de valor industrial en la jornada “+DISEÑO” de la Semana de la Industria. En el marco de la Semana de la Industria, se concretó exitosamente la 3ª edición de la jornada “+Diseño” en la sede del Instituto INN de Oberá. Organizado conjuntamente por el Ministerio de Industria de Misiones y la Facultad de Arte y Diseño de la UNaM, el encuentro reunió a estudiantes, profesionales, emprendedores e industriales con foco en la profesionalización de marcas, la estética visual y la optimización de ventas para fortalecer el entramado productivo regional.
En el marco de la Semana de la Industria, la ciudad de Oberá fue escenario de la 3ª edición de “+Diseño”, una jornada intensiva orientada a afianzar el diseño estratégico como eje central de la competitividad, el agregado de valor y la innovación comercial en la provincia de Misiones.
El encuentro, desarrollado en la sede centro del Instituto INN, contó con la organización articulada del Ministerio de Industria de Misiones y la Facultad de Arte y Diseño (FAyD – UNaM), además del acompañamiento del Gobierno de la Ciudad de Oberá y el Centro Tecnológico de la Madera Misiones (CTMMI). La actividad congregó a un público diverso compuesto por estudiantes, profesionales, emprendedores y representantes de PyMEs industriales.
Durante la apertura, el Ministro de Industria de Misiones, Federico Fachinello, destacó la importancia de vincular el sector productivo con la formación académica: “El diseño no es un elemento meramente estético o decorativo, sino un pilar productivo fundamental para la industria de Misiones. A través de este trabajo en conjunto con la Universidad, buscamos dotar a nuestras PyMEs y emprendimientos de herramientas estratégicas que mejoren su competitividad, abran nuevos mercados e integren la innovación en cada etapa de su cadena de valor”.
La jornada incluyó disertaciones de reconocidos profesionales y un ejercicio de diseño participativo en vivo. La apertura de las exposiciones comenzó con la diseñadora industrial y Técnica de Medios Audivisuales y fotografía, Victoria Montiveros, quien abordó la importancia de la imagen de producto en los diferentes canales de comercialización.
Al respecto, Montiveros enfatizó el impacto de la comunicación visual en el crecimiento comercial: “El objetivo principal es que los emprendedores y productores puedan profesionalizar sus marcas y sus canales de venta, manteniendo una estricta coherencia estética tanto en el branding como en las imágenes que presentan al mercado. La imagen es lo primero que llega al cliente; es la carta de presentación que genera la primera impresión y proyecta confianza. Lograr esa consistencia visual permite tener una mejor llegada, aumentar la demanda, potenciar las ventas y maximizar la visibilidad e impacto de cada proyecto”.
A continuación, el módulo enfocado en la construcción de activos intangibles estuvo liderado por Diego Pozzi, diseñador gráfico egresado de la Universidad de Buenos Aires (UBA), especialista en diseño estratégico de marcas y director de la consultora Pozzi Branding. Durante su disertación titulada “Identidad de producto: el intangible más importante…”, Pozzi expuso sobre la arquitectura de marca y la relevancia de definir el propósito conceptual antes de comunicar visualmente.
Al reflexionar sobre el impacto del diseño estratégico en los emprendimientos y PyMEs, Pozzi destacó: “La identidad de una marca es el activo intangible más valioso de cualquier proyecto industrial o emprendedor. No se trata solo de construir un logotipo, sino de estructurar un sistema de valores, conceptos y significados claros que conecten con el público. Cuando un producto define bien su identidad, deja de competir únicamente por precio y comienza a competir por valor percibido. Una marca sólida genera pertenencia, construye fidelidad en el cliente y garantiza la sostenibilidad del negocio a largo plazo”.
Asimismo, el diseñador gráfico Diego Pozzi profundizó en la gestión intangible del valor de marca y la construcción de identidad de producto, concluyendo con el tradicional esquicio de cierre, donde los asistentes aplicaron conceptos clave de diseño aplicados a casos prácticos en tiempo real.