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El mercado de futuros agrícolas alcanzó su mayor volumen en 87 años

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El mercado argentino de futuros y opciones agrícolas alcanzó en 2025 el mayor volumen de operaciones de su historia. Según un informe de la Bolsa de Comercio de Rosario, a lo largo del año se negociaron 89,6 millones de toneladas de granos en A3 —el mercado surgido de la fusión entre Matba-Rofex y MAE—, un salto del 35% respecto de 2024 y un nivel que consolida a los derivados agrícolas como herramienta central de cobertura de precios en el complejo agroindustrial.

El dato no solo marca un máximo histórico en términos absolutos, sino que también expresa un cambio estructural en el comportamiento del sector: el volumen operado en futuros y opciones fue equivalente al 64% de la cosecha total de granos de 2025, el ratio más alto de los últimos 87 años, excluyendo el impacto excepcional de la sequía de 2023. La magnitud del fenómeno refleja una combinación de factores productivos, macroeconómicos e institucionales que empujaron a una mayor utilización de instrumentos financieros para mitigar riesgos.

Soja, maíz y trigo explican el récord de operaciones

Del total de 89,6 millones de toneladas negociadas en 2025, tres cultivos concentraron prácticamente toda la operatoria. La soja lideró ampliamente con 51,3 Mt, seguida por el maíz con 27,9 Mt y el trigo con 10,4 Mt acumuladas a lo largo del año.

La evolución resulta aún más significativa al observar la tendencia de largo plazo. Si bien el mercado de futuros ya mostraba un crecimiento sostenido, en 2025 esa dinámica se aceleró: las operaciones cuadruplican las registradas diez años atrás y superan en 70% el volumen operado en 2020. De acuerdo con el informe elaborado por Matías Contardi y Emilce Terré, este salto se explica por la muy buena performance productiva de la campaña 2024/25, las expectativas favorables para la nueva campaña y un entorno macroeconómico relativamente más estable, factores que se combinaron con una adopción creciente de herramientas de cobertura en el mercado interno.

En el caso de la soja, el crecimiento fue particularmente marcado. Tras promediar menos de 27 Mt anuales durante la última década, en 2025 se alcanzaron 51 Mt, un incremento del 62% y un volumen equivalente al 104% de la producción estimada de la campaña. El dato resulta clave: el total operado fue prácticamente equivalente a las existencias físicas, potenciando el rol de los futuros y opciones como mecanismos de cobertura frente a la volatilidad de precios. En la historia reciente, solo durante la campaña 2022/23, afectada por la sequía y con una producción de apenas 20 Mt, la cobertura había superado el 100% de la cosecha.

Los cereales también aportaron de manera decisiva al récord. Entre maíz, trigo y las escasas toneladas de sorgo, se negociaron 38,3 Mt en futuros y opciones durante 2025, un máximo histórico. En particular, la operatoria de maíz rompió todos los techos previos: entre futuros y opciones se cubrió el 56% de la cosecha, replicando la tendencia creciente observada en la soja.

Más cobertura y menos exposición al riesgo de precios

El informe de la Bolsa de Comercio de Rosario subraya que el mercado de futuros es un mercado institucionalizado, donde confluyen coberturistas, arbitrajistas e inversionistas. En esencia, se negocian contratos que representan un producto físico —en este caso granos—, lo que explica su carácter de instrumentos derivados.

Para quienes producen, comercializan o utilizan granos como insumo, los futuros y opciones permiten mitigar riesgos asegurando precios mediante la compra o venta de contratos. Del otro lado, los agentes dispuestos a asumir riesgo en busca de rentabilidad aportan liquidez, aun cuando no sean tenedores del producto físico.

La relevancia de estas herramientas se vuelve central en una actividad como la agrícola, caracterizada por un desfasaje temporal significativo entre la inversión inicial —la siembra— y la obtención del producto —la cosecha—. En ese lapso, el precio de venta puede variar de forma sustancial. De hecho, según el informe, en las últimas nueve campañas, en más de la mitad de los casos el precio del contrato de referencia fue más bajo al momento de la cosecha que cuando se realizó la inversión de siembra.

En este contexto, la cobertura en futuros cumple un rol estratégico: limita pérdidas operativas, reduce la exposición al riesgo precio y aporta previsibilidad a productores, acopiadores, industriales y exportadores, fortaleciendo la estabilidad del complejo agroindustrial en su conjunto.

Un cambio estructural en el uso de derivados agrícolas

El récord alcanzado en 2025 no solo responde a un buen año productivo, sino que marca un salto cualitativo en la integración entre el mercado financiero y la economía real del agro argentino. El hecho de que el volumen operado represente casi dos tercios de la cosecha total sugiere una mayor profesionalización en la gestión del riesgo y una utilización más intensiva de instrumentos de mercado en un sector históricamente expuesto a la volatilidad de precios y a los shocks climáticos.

En ese sentido, el desempeño de A3 como plataforma unificada tras la fusión entre Matba-Rofex y MAE consolida un mercado de referencia con mayor profundidad, liquidez y capacidad de canalizar expectativas productivas y comerciales. De mantenerse las condiciones macroeconómicas y productivas, el mercado de futuros y opciones agrícolas aparece como un pilar cada vez más relevante para la estabilidad y previsibilidad del principal complejo exportador del país.

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Informe revela impacto de políticas agropecuarias: fuerte presión fiscal y desafíos ambientales para el campo

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El agro argentino aportó en promedio el 7,6% del PBI y más del 60% de las exportaciones, pero las políticas de retenciones y restricciones comerciales generaron una transferencia neta negativa que redujo un 17,1% los ingresos brutos de los productores entre 2016 y 2023, según un informe que analiza el período 2017-2024.

El estudio Análisis de políticas públicas agropecuarias en Argentina 2017-2024, elaborado por un equipo de especialistas en economía agraria, presenta un diagnóstico integral sobre las políticas aplicadas al agro en los últimos siete años.

El informe destaca que el sector agropecuario argentino no solo representa una base macroeconómica estratégica —con un peso del 7,6% del PIB en promedio y más del 60% de las exportaciones de bienes—, sino que también constituye el motor del ingreso de divisas para el país.

Sin embargo, las políticas de derechos de exportación (retenciones) y restricciones cuantitativas han generado un efecto adverso: transferencias netas negativas desde los productores hacia otros sectores de la economía. Según la metodología de Estimados de Apoyo al Productor (PSE) de la OCDE, este apoyo negativo implicó en promedio una merma del 17,1% de los ingresos brutos a nivel finca durante 2016-2023.

Efectos por cadenas productivas y ambientales

El informe desglosa el impacto en los principales complejos productivos:

  • Soja, maíz y trigo: principales afectados por las retenciones, con efectos directos sobre decisiones de inversión y márgenes de rentabilidad.
  • Carne bovina: fuertemente condicionada por las restricciones cuantitativas a la exportación, que redujeron competitividad internacional.
  • Vitivinicultura: muestra un patrón más vinculado a las restricciones comerciales externas y a la competitividad cambiaria.

En paralelo, se incorpora un análisis ambiental:

  • La producción aumentó mientras se registró una reducción relativa de las emisiones de GEI sectoriales.
  • Persisten desafíos en erosión de suelos, deforestación y uso de fertilizantes, lo que obliga a integrar una agenda ambiental sólida en las políticas públicas.

Hacia una agenda de desarrollo sostenible

El documento enfatiza la necesidad de un cambio estructural en la gobernanza del agro argentino. Entre las líneas de acción propuestas se incluyen:

  • Modernización institucional y fortalecimiento del sistema de I+D+i para el sector.
  • Reducción de restricciones regulatorias y promoción de reglas de juego estables.
  • Mejora del acceso al crédito y cobertura de riesgos para productores.
  • Perfeccionamiento de la agenda ambiental, con foco en adaptación al cambio climático.
  • Mayor integración comercial internacional, para consolidar el rol exportador del agro argentino.

El diagnóstico plantea un dilema político y económico: mientras el agro sostiene gran parte del superávit comercial argentino, las políticas impositivas y regulatorias han erosionado la rentabilidad sectorial.

La reacción de las entidades agropecuarias probablemente se centre en reclamar una baja gradual de las retenciones y mayor previsibilidad normativa. Por otro lado, el desafío ambiental y la presión internacional por una producción sustentable podrían convertirse en un incentivo para reposicionar a la Argentina como proveedor confiable de alimentos con valor agregado y trazabilidad ambiental.

Analisis de Politicas Publicas Agropecuarias en Argentina 2017 2024 by CristianMilciades

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