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CONINAGRO abrió su agenda 2026 con Santilli, pero no hablaron de la crisis de la yerba

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La Confederación Intercooperativa Agropecuaria Ltda. (CONINAGRO) llevó adelante su primera reunión de Consejo del año 2026, que contó con la presencia del ministro del Interior de la Nación, Diego Santilli, en un encuentro donde se expusieron las distintas realidades que atraviesan las economías regionales a lo largo del país.

Durante la reunión, productores y consejeros de la entidad presentaron ante el funcionario nacional un diagnóstico de las principales problemáticas del sector productivo, con eje en el acceso al financiamiento, el crédito, la infraestructura y las condiciones macroeconómicas que impactan sobre cooperativas y productores de las distintas regiones.

Pese a la amplitud de la agenda, no fue abordada la crisis que atraviesa actualmente la cadena de la yerba mate, uno de los complejos productivos más sensibles para provincias del NEA y que viene registrando fuertes tensiones en precios, rentabilidad y volumen de cosecha.

Agenda de propuestas de CONINAGRO

Previo al encuentro con el Consejo, Santilli fue recibido por el Comité Ejecutivo de CONINAGRO, que le entregó una serie de propuestas orientadas al sector agropecuario, con especial énfasis en la necesidad de avanzar en procesos de simplificación y armonización tributaria entre los distintos niveles de gobierno.

Entre los ejes presentados, la entidad puso sobre la mesa el Semáforo de Economías Regionales, una herramienta de seguimiento que refleja la situación dispar de las actividades productivas en las provincias y expone los desequilibrios estructurales que afectan al entramado cooperativo y rural.

Asimismo, se planteó una propuesta de Programa de Financiamiento Estratégico para el Campo, enfocado en inversiones en riego, malla antigranizo y hacienda, como complemento de las medidas incluidas en el Proyecto de Modernización Laboral que impulsa el Poder Ejecutivo y que se encuentra actualmente en debate en el Congreso.

Crédito productivo, reforma laboral e infraestructura

Otro de los puntos abordados fue el análisis del crédito al sector productivo, con especial atención en aquellos rubros que enfrentan mayores dificultades de acceso y condiciones de financiamiento más costosas, una problemática recurrente para cooperativas y productores de menor escala.

También se presentaron propuestas de políticas innovadoras para el agro, que incluyen no solo la simplificación tributaria, sino también la creación de un Fondo Anticíclico y de Riesgo Agropecuario, concebido como una herramienta para mitigar el impacto de crisis climáticas, económicas y de mercado sobre las economías regionales.

Al finalizar la visita, Santilli señaló: “Siempre es bueno escuchar a los productores de todas las provincias. Esperemos que a todos los sectores llegue el buen rumbo que está tomando el presidente Javier Milei”*.

En relación al debate por la reforma laboral que se discute en el Congreso, el ministro expresó su expectativa de que el proyecto avance en el Senado: “Yo soy muy positivo en que tengamos media sanción la semana que viene. Tiene que ser el puntapié inicial para los otros cambios que tienen que venir en nuestro país”.

Finalmente, Santilli se refirió a las modificaciones previstas en materia de infraestructura vial y sostuvo que el Ministerio de Economía proyecta concesionar 9.200 kilómetros de corredores viales antes de mitad de año, en un proceso que, según indicó, ya cuenta con antecedentes en rutas como la 14, que atraviesa Entre Ríos y Corrientes.

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La Bolsa de Rosario anticipa la tercera mayor cosecha de maíz en 15 años

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La región núcleo apunta a una producción de maíz de 14,8 millones de toneladas en la campaña 2025/26, un 20% más que el ciclo anterior, según el informe de la Bolsa de Comercio de Rosario (BCR) publicado el 15 de enero de 2026. La primera estimación confirma una recuperación significativa frente a la campaña pasada, impulsada por mayor superficie sembrada y mejores rindes, aunque la interrupción de las lluvias a fines de diciembre y comienzos de enero le quitó al cultivo temprano la posibilidad de alcanzar un nuevo récord. Aun así, el volumen proyectado se ubica como la tercera mayor cosecha de los últimos 15 años, con impacto directo en la oferta exportable y en el ingreso de divisas del complejo cerealero.

La estimación inicial marca 14,8 Mt, es decir 3,3 millones de toneladas más que las 11,5 Mt obtenidas en la campaña 2024/25. El guarismo, sin embargo, queda por debajo de las 15,5 Mt que se proyectaban al inicio de la siembra, cuando el escenario hídrico y térmico era más favorable. Desde el 24 de diciembre, el corte casi total de las lluvias coincidió con el llenado de granos del maíz temprano, limitando el rendimiento potencial en los principales núcleos productivos.

Más superficie y mejores rindes, pero con estrés hídrico puntual

El crecimiento interanual de la producción se explica, en primer lugar, por un aumento del 10% en la superficie sembrada, y en segundo término por una recuperación del rinde promedio, hoy estimado en 98 qq/ha, frente a los 82 qq/ha del ciclo anterior. La comparación con 2024/25 resulta clave: en aquella campaña, el bloqueo pluvial fue más prolongado y afectó severamente al norte bonaerense durante el período crítico y el llenado de granos. En cambio, en el ciclo actual la falta de lluvias se concentró hacia el final del período crítico, cuando muchas espigas ya mostraban un buen cuajado.

Además, el cultivo partió de mejores reservas de agua en el suelo y de un maíz que había recibido precipitaciones recurrentes a lo largo del ciclo. En el cálculo de esta primera estimación se incluye también un 10% de maíz tardío y de segunda, implantado en tiempo y forma y con todo su potencial productivo aún por delante. Con estos elementos, la campaña 2025/26 se perfila como la tercera mayor cosecha de la región núcleo en los últimos 15 años, aunque con un balance agridulce: sin la interrupción de las lluvias de fines de diciembre y principios de enero, los rindes récord parecían al alcance de la mano.

Lluvias por debajo de lo normal y reservas de agua ajustadas

El informe de la BCR advierte que los primeros 14 días de enero dejaron un 48% menos de lluvias en la región núcleo. El promedio fue de 13 mm, cuando la media histórica para el período es de 60 mm. Algunas estaciones de la red GEA en el sudeste de Córdoba —como Labordeboy, Canals y Guatimozín— no registraron precipitaciones, mientras que los mayores acumulados se midieron en Colonia Almada (47 mm), General Pinto (41 mm) y Ramallo y Pergamino (40 mm). En el sur de Santa Fe, Bigand acumuló 26 mm.

Como consecuencia, las reservas hídricas a un metro de profundidad se ubican mayoritariamente entre escasas y sequía, con pocos focos regulares asociados a lluvias aisladas. El contraste es marcado con otras regiones: desde el centro de Córdoba y Santa Fe hacia el norte, las precipitaciones fueron recurrentes y abundantes, incluso con anegamientos e inundaciones en Chaco, Corrientes y Santiago del Estero, y desbordes de ríos en el noroeste cordobés. En La Pampa, el sudoeste bonaerense y San Luis, los registros oscilaron entre 30 y 50 mm.

A diferencia de enero de 2025, cuando la falta de lluvias afectaba al 90% de la región pampeana, este año la retracción pluvial aparece claramente delimitada al corazón de la zona núcleo, especialmente en el sudeste cordobés y sudoeste santafesino, con un núcleo similar en el centro-este bonaerense. Según el consultor Elorriaga, “en el centro de la región pampeana no logran sincronizarse la circulación cálida y húmeda del norte con la fría del sur patagónico, condición clave para el desarrollo de lluvias y tormentas”.

Estado de los cultivos: maíz firme, soja bajo alerta

En términos generales, el 65% de los lotes de maíz temprano se mantiene entre condiciones muy buenas y excelentes, aunque en la última semana los cuadros excelentes retrocedieron 2 puntos porcentuales, mientras que los regulares avanzaron hasta representar el 7% del área. En zonas como Carlos Pellegrini y Bombal, el cultivo sostiene un muy buen potencial, con espigas prácticamente completas. En contraste, en el centro-sur santafesino y el sudeste cordobés ya se detectan fallas en el llenado de granos. En María Susana, los rindes promedio rondarían los 100 qq/ha, un 20% por debajo del año pasado, mientras que en Corral de Bustos los maíces tempranos muestran una marcada removilización de reservas.

La soja de primera ingresó en su período crítico con señales de alerta. El 20% del cultivo ya inició la fructificación (R3) y el resto transita la floración. En la última semana, los lotes calificados como excelentes y muy buenos se redujeron en 10 puntos porcentuales, hasta representar el 65% del total. La falta de agua en esta etapa podría comprometer el rinde, especialmente en ambientes de menor calidad. Aun así, el escenario es menos crítico que el de la campaña pasada, cuando la sequía provocó pérdidas de plantas y aborto de flores en el noreste bonaerense.

La soja de segunda mantiene un buen comportamiento general y atraviesa aún una etapa de baja demanda hídrica, aunque en algunas zonas ya se observan signos incipientes de estrés. Su evolución quedará condicionada a la dinámica climática de las próximas semanas.

Pronóstico y señales hacia adelante

Para el período comprendido entre el 15 y el 21 de enero, se espera el pasaje de dos frentes fríos, con chaparrones y tormentas aisladas durante el jueves y el domingo. Las temperaturas máximas podrían ubicarse entre 32 y 35°C, mientras que las mínimas descenderían hasta 10–13°C hacia el lunes 19. Si bien estos eventos podrían aportar alivio parcial, los técnicos advierten que, de mantenerse el actual escenario, en los próximos 15 días se requerirán más de 100 mm de manera generalizada, y entre 120 y 160 mm en el oeste, para recomponer condiciones óptimas de humedad en el suelo.

En este contexto, la campaña maicera 2025/26 avanza con una clara mejora productiva interanual, pero bajo un equilibrio frágil entre potencial y clima. El resultado final dependerá de que las lluvias previstas logren alcanzar las zonas más comprometidas de la región núcleo, en un momento clave para consolidar rindes y sostener el aporte del maíz al complejo agroexportador.

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El mercado de futuros agrícolas alcanzó su mayor volumen en 87 años

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El mercado argentino de futuros y opciones agrícolas alcanzó en 2025 el mayor volumen de operaciones de su historia. Según un informe de la Bolsa de Comercio de Rosario, a lo largo del año se negociaron 89,6 millones de toneladas de granos en A3 —el mercado surgido de la fusión entre Matba-Rofex y MAE—, un salto del 35% respecto de 2024 y un nivel que consolida a los derivados agrícolas como herramienta central de cobertura de precios en el complejo agroindustrial.

El dato no solo marca un máximo histórico en términos absolutos, sino que también expresa un cambio estructural en el comportamiento del sector: el volumen operado en futuros y opciones fue equivalente al 64% de la cosecha total de granos de 2025, el ratio más alto de los últimos 87 años, excluyendo el impacto excepcional de la sequía de 2023. La magnitud del fenómeno refleja una combinación de factores productivos, macroeconómicos e institucionales que empujaron a una mayor utilización de instrumentos financieros para mitigar riesgos.

Soja, maíz y trigo explican el récord de operaciones

Del total de 89,6 millones de toneladas negociadas en 2025, tres cultivos concentraron prácticamente toda la operatoria. La soja lideró ampliamente con 51,3 Mt, seguida por el maíz con 27,9 Mt y el trigo con 10,4 Mt acumuladas a lo largo del año.

La evolución resulta aún más significativa al observar la tendencia de largo plazo. Si bien el mercado de futuros ya mostraba un crecimiento sostenido, en 2025 esa dinámica se aceleró: las operaciones cuadruplican las registradas diez años atrás y superan en 70% el volumen operado en 2020. De acuerdo con el informe elaborado por Matías Contardi y Emilce Terré, este salto se explica por la muy buena performance productiva de la campaña 2024/25, las expectativas favorables para la nueva campaña y un entorno macroeconómico relativamente más estable, factores que se combinaron con una adopción creciente de herramientas de cobertura en el mercado interno.

En el caso de la soja, el crecimiento fue particularmente marcado. Tras promediar menos de 27 Mt anuales durante la última década, en 2025 se alcanzaron 51 Mt, un incremento del 62% y un volumen equivalente al 104% de la producción estimada de la campaña. El dato resulta clave: el total operado fue prácticamente equivalente a las existencias físicas, potenciando el rol de los futuros y opciones como mecanismos de cobertura frente a la volatilidad de precios. En la historia reciente, solo durante la campaña 2022/23, afectada por la sequía y con una producción de apenas 20 Mt, la cobertura había superado el 100% de la cosecha.

Los cereales también aportaron de manera decisiva al récord. Entre maíz, trigo y las escasas toneladas de sorgo, se negociaron 38,3 Mt en futuros y opciones durante 2025, un máximo histórico. En particular, la operatoria de maíz rompió todos los techos previos: entre futuros y opciones se cubrió el 56% de la cosecha, replicando la tendencia creciente observada en la soja.

Más cobertura y menos exposición al riesgo de precios

El informe de la Bolsa de Comercio de Rosario subraya que el mercado de futuros es un mercado institucionalizado, donde confluyen coberturistas, arbitrajistas e inversionistas. En esencia, se negocian contratos que representan un producto físico —en este caso granos—, lo que explica su carácter de instrumentos derivados.

Para quienes producen, comercializan o utilizan granos como insumo, los futuros y opciones permiten mitigar riesgos asegurando precios mediante la compra o venta de contratos. Del otro lado, los agentes dispuestos a asumir riesgo en busca de rentabilidad aportan liquidez, aun cuando no sean tenedores del producto físico.

La relevancia de estas herramientas se vuelve central en una actividad como la agrícola, caracterizada por un desfasaje temporal significativo entre la inversión inicial —la siembra— y la obtención del producto —la cosecha—. En ese lapso, el precio de venta puede variar de forma sustancial. De hecho, según el informe, en las últimas nueve campañas, en más de la mitad de los casos el precio del contrato de referencia fue más bajo al momento de la cosecha que cuando se realizó la inversión de siembra.

En este contexto, la cobertura en futuros cumple un rol estratégico: limita pérdidas operativas, reduce la exposición al riesgo precio y aporta previsibilidad a productores, acopiadores, industriales y exportadores, fortaleciendo la estabilidad del complejo agroindustrial en su conjunto.

Un cambio estructural en el uso de derivados agrícolas

El récord alcanzado en 2025 no solo responde a un buen año productivo, sino que marca un salto cualitativo en la integración entre el mercado financiero y la economía real del agro argentino. El hecho de que el volumen operado represente casi dos tercios de la cosecha total sugiere una mayor profesionalización en la gestión del riesgo y una utilización más intensiva de instrumentos de mercado en un sector históricamente expuesto a la volatilidad de precios y a los shocks climáticos.

En ese sentido, el desempeño de A3 como plataforma unificada tras la fusión entre Matba-Rofex y MAE consolida un mercado de referencia con mayor profundidad, liquidez y capacidad de canalizar expectativas productivas y comerciales. De mantenerse las condiciones macroeconómicas y productivas, el mercado de futuros y opciones agrícolas aparece como un pilar cada vez más relevante para la estabilidad y previsibilidad del principal complejo exportador del país.

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Informe revela impacto de políticas agropecuarias: fuerte presión fiscal y desafíos ambientales para el campo

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El agro argentino aportó en promedio el 7,6% del PBI y más del 60% de las exportaciones, pero las políticas de retenciones y restricciones comerciales generaron una transferencia neta negativa que redujo un 17,1% los ingresos brutos de los productores entre 2016 y 2023, según un informe que analiza el período 2017-2024.

El estudio Análisis de políticas públicas agropecuarias en Argentina 2017-2024, elaborado por un equipo de especialistas en economía agraria, presenta un diagnóstico integral sobre las políticas aplicadas al agro en los últimos siete años.

El informe destaca que el sector agropecuario argentino no solo representa una base macroeconómica estratégica —con un peso del 7,6% del PIB en promedio y más del 60% de las exportaciones de bienes—, sino que también constituye el motor del ingreso de divisas para el país.

Sin embargo, las políticas de derechos de exportación (retenciones) y restricciones cuantitativas han generado un efecto adverso: transferencias netas negativas desde los productores hacia otros sectores de la economía. Según la metodología de Estimados de Apoyo al Productor (PSE) de la OCDE, este apoyo negativo implicó en promedio una merma del 17,1% de los ingresos brutos a nivel finca durante 2016-2023.

Efectos por cadenas productivas y ambientales

El informe desglosa el impacto en los principales complejos productivos:

  • Soja, maíz y trigo: principales afectados por las retenciones, con efectos directos sobre decisiones de inversión y márgenes de rentabilidad.
  • Carne bovina: fuertemente condicionada por las restricciones cuantitativas a la exportación, que redujeron competitividad internacional.
  • Vitivinicultura: muestra un patrón más vinculado a las restricciones comerciales externas y a la competitividad cambiaria.

En paralelo, se incorpora un análisis ambiental:

  • La producción aumentó mientras se registró una reducción relativa de las emisiones de GEI sectoriales.
  • Persisten desafíos en erosión de suelos, deforestación y uso de fertilizantes, lo que obliga a integrar una agenda ambiental sólida en las políticas públicas.

Hacia una agenda de desarrollo sostenible

El documento enfatiza la necesidad de un cambio estructural en la gobernanza del agro argentino. Entre las líneas de acción propuestas se incluyen:

  • Modernización institucional y fortalecimiento del sistema de I+D+i para el sector.
  • Reducción de restricciones regulatorias y promoción de reglas de juego estables.
  • Mejora del acceso al crédito y cobertura de riesgos para productores.
  • Perfeccionamiento de la agenda ambiental, con foco en adaptación al cambio climático.
  • Mayor integración comercial internacional, para consolidar el rol exportador del agro argentino.

El diagnóstico plantea un dilema político y económico: mientras el agro sostiene gran parte del superávit comercial argentino, las políticas impositivas y regulatorias han erosionado la rentabilidad sectorial.

La reacción de las entidades agropecuarias probablemente se centre en reclamar una baja gradual de las retenciones y mayor previsibilidad normativa. Por otro lado, el desafío ambiental y la presión internacional por una producción sustentable podrían convertirse en un incentivo para reposicionar a la Argentina como proveedor confiable de alimentos con valor agregado y trazabilidad ambiental.

Analisis de Politicas Publicas Agropecuarias en Argentina 2017 2024 by CristianMilciades

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