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Se produjeron 800 mil kilos de uva misionera en la cosecha que finalizó en enero

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Desde la Dirección de Fruticultura del Ministerio del Agro y la Producción se dio a conocer los datos de la última cosecha de la uva misionera que llegó a 800 kilos aproximadamente.

El ingeniero Ernesto Bogado, director de Fruticultura de la Subsecretaría de Desarrollo y Producción Vegetal destacó  la buena cosecha y el buen precio de la producción misionera. “Este año tuvimos una buena cosecha, se dieron buenos precios. Las plantaciones están dispersas en toda la provincia y se calcula que se produjo unos 800 mil kilos entre unos 200 productores que se dedican a la actividad. En la mayoría de los casos son parrales muy chicos, de cuatro a siete hectáreas”.

 En cuanto a la comercialización, el funcionario provincial señaló que se hace en más del 90 por ciento dentro de la provincia, “la Negra (conocida como la Tinta) es la variedad más temprana, luego está la Niágara que sale más hacia Navidad y luego está la Isabel, conocida como la variedad Francesa, son las que más se plantan en la provincia”, explicó Bogado. 

Respecto de la rentabilidad de la actividad, el director de Fruticultura dijo que “siempre y cuando se logre el rendimiento adecuado la producción de uva es rentable. Se paga muy bien, alrededor de los 30 pesos el kilo, esto es porque cuando aparece nuestra uva en noviembre, en el resto del país no hay todavía uva, entonces se tiene un producto con valor. Cuando se tiene primicia, al que vende le sirve porque atrae a los clientes”, expresó. La comercialización se hace a través del Mercado Central, ferias francas de diferentes localidades de la provincia.

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Misioneros participaron de la diplomatura en Agricultura Orgánica y Regenerativa

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Un equipo de profesionales de la Secretaría de Estado de Agricultura Familiar de Misiones participaron en la primera diplomatura en el país de Agricultura Orgánica. Las capacitaciones se realizaron en la ciudad de Lujan y contó con docentes de amplia trayectoria internacional.

Las capacitaciones fueron del 14 al 23 de febrero pasado en la ciudad de Luján, provincia de Buenos Aires. Allí los miembros del equipo de la Secretaría de Estado de Agricultura Familiar de la Provincia de Misiones, junto a un grupo de profesores, egresados y alumnos del Profesorado en Ciencias Agrarias y Protección Ambiental de Capioví, participaron de la primera Diplomatura en Argentina de Agricultura Orgánica y Regenerativa, con tres referentes de renombre internacional y amplia trayectoria en Latinoamérica.

Más de 250 personas de diferentes provincias y países vecinos participaron del evento en el cual, desde la S.E.A.F. de Misiones, participaron el Director de Asistencia Técnica y Transferencia de Tecnologías Alejandro Borgmann y el Ingeniero Químico Carlos Acuña.

La Diplomatura estuvo a cargo, los tres primeros días, del Antropólogo Francisco Gangotena, que basó su charla en su experiencia de más de 32 años en su chacra orgánica Chaupi Molino de 4 hectáreas ubicada en Ecuador, en la cual sorprende por el contenido de materia orgánica que alcanza el 12% y una producción anual de 92tn de alimentos. Francisco, conocido como “Pacho”, basa su trabajo en el aporte de las 3M (Materia Orgánica, Microorganismos y Minerales), generando productos de alto contenido nutricional y con su esposa y familia dan valor agregado a cada producto para comercializarlos en varias ferias de la zona.

En los 3 días, además de compartir su experiencia a través del apoyo visual, se hicieron experiencias a campo de preparación de canteros para la siembra de papas, desde el tratamiento y selección de semillas, hasta su cultivo.

El jueves 17 tuvimos la grata sorpresa de escuchar cantar a un acordeón bien misionero, ejecutada por las manos del Chango Spasiuk, quién alentó y agradeció con emotivas palabras la participación de tantas personas en un encuentro de estas características.

Al cuarto día y hasta el sexto, se hizo cargo de la ponencia el Ingeniero Agrónomo Jairo Restrepo Rivera de Colombia, quién expone la lógica de trabajo con el ABC de la agricultura orgánica y denuncia nuevamente el engaño de las certificadoras orgánicas; las presiones y estrategias de las multinacionales que siguen regando el planeta con fertilizantes de síntesis y pesticidas; el engaño del calentamiento global, donde se excluye de los discursos una de las problemáticas más graves: la pérdida y liberación de carbono a la atmósfera por aplicación de herbicidas y pesticidas, los efectos ditrogénicos de estos sobre la vida del suelo, las plantas y el ser humano.

En la parte práctica, Restrepo da a conocer algunos ejemplos puntuales para el manejo y elaboración de abonos orgánicos, biofertilizantes, reproducción de microorganismos, aplicación de harina de rocas y caldos minerales a partir de insumos locales al alcance de cualquier productor.

Los últimos tres días el evento estuvo a cargo del Ing. Agr. Ignacio Simón Zamora de México, quien sorprende por su sencilla forma de comunicar conocimientos complejos, desarrollando en los tres días varias temáticas relacionadas a la recuperación de la microbiología del suelo, entre las cuales se destaca la captura y reproducción de Microorganismos benéficos, trichoderma, micorrizas, bacterias fijadoras de nitrógeno y diferentes análisis de sanidad de suelo a partir de elementos de bajo costo.

Además del profundo conocimiento transmitido por estos tres maestros durante la Diplomatura, todas las mañanas se realizaba una conferencia con diferentes representantes de argentina y otros países con conferencias referidas a la agricultura y temas transversales a esta.

Podemos citar al Dr. Damian Verseñazi, integrante de la Red Universitaria Ambiente y Salud, Red de Médicos de Pueblos Fumigados y docente de la Universidad Nacional de Rosario, quien en octubre del 2016 expuso como testigo ante el tribunal Internacional Monsanto; el Ing. Cerdá, quien asesora desde el 90’ varios campos con producción agroecológica, entre la cual destaca la estancia “La Aurora” en la zona de Mar del Plata.

Desde Córdoba expusieron el Ing. Sergio Toletti e Ing. Bruno Vasquetto que trabajan en un proyecto de ganadería orgánica con Pastoreo Racional Voisin en 330ha hace 4 años; Carlos Pons desde España, realizador del documental “La voz del viento”; Remo Venicca e Irmina Kleiner desde Santa Fe, quienes expusieron brevemente los trabajos de producción, valor agregado y comercialización que realizan en su finca “Naturaleza Viva” hace más de 30 años.

También el Ing. Eduardo Lorente Romero del Ministerio de Agricultura de Cuba, exponiendo el Programa Nacional de Conservación y Mejoramiento de Suelos y abonos orgánicos; Miguel Ramirez de El Salvador, representante del Movimiento de Agricultura Orgánica de El Salvador (M.A.O.E.S.), quien brevemente se basó en la historia de la agricultura de su país para entender el contexto socio cultural en el cual llevan adelante su labor actualmente; desde Córdoba expusieron Eduardo Belelli y Alicia Barchuk, del equipo técnico del MCC (Movimiento Campesino de Córdoba).

Pablo Perret, de Córdoba, expuso la función e importancia de los baños secos en el campo, los trabajos de inclusión social a través de cursos de panadería, construcción de hornos y cocinas de barro, permacultura y otras técnicas que movilizan desde el interior la capacidad creativa del ser humano.; la Nutricionista Miryam Gorban, directora de la cátedra de Soberanía Alimentaria de la Universidad de La Plata y por último el Ingeniero Juanfran Lopez desde Reino Unido, quien socializó diferentes técnicas y trabajos aplicados a manzanas orgánicas y hortalizas en general.

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Misioneros apuestan a la agroecología urbana

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El Programa de Agroecología Urbana (PAU), gracias al ciclo de Talleres de producción agroecológica Urbana cosechó su primer éxito. Más de 70 personas participaron del primer taller en el Cidade.

En la tarde del 8 de marzo se realizó el Taller de Diseño y Planificación de Huertas Agroecológicas, con un total de 70 asistentes. Este es el primer módulo del ciclo de capacitaciones del 2017. El cual cuenta con cuatro módulos; Diseño y Planificación, Control Biológico de Plagas, Abonos y mejoradores y Técnicas Culturales para el manejo de la huerta, a los cuales se debe asistir para obtener la Certificación (duración cuatro meses una capacitación por mes).

Complementando los talleres dados por el personal interno de la Subsecretaría de Desarrollo Productivo, cada mes se realizará un Taller extra con un especialista externo para complementar la información y los conocimientos de los asistentes.

Se realizarán dos ciclos por año, en el caso de que alguien no pudiera asistir en la primera convocatoria tiene la oportunidad de completar el ciclo en el segundo cuatrimestre del año para así poder obtener su Certificado.

Desde la Secretaría de Estado de Agricultura Familiar, esperamos que se multiplique el número de huertas en la ciudad para lograr el objetivo, alcanzar la Soberanía Alimentaria en la Provincia.

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Intendentes de zonas yerbateras están reunidos con Garay

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Esta tarde los intendentes de las zonas yerbateras Bruno Beck (Andresito), Eldor Hut (Aristobulo), Juan Carlos Rios (Campo Viera), Carlos Fernandez (Oberá), el de Campo Ramón, Joselo Márquez Da Silva y Jorge Kappaun (Dos de Mayo) se encuentran en Posadas reunidos con el ministro del Agro, Jose Luis Garay.

Los jefes comunales buscan respuestas para contener las demandas sociales y el creciente malestar en sus localidades, producto de la crisis yerbatera.

También participa Daniel Bruenning, de la  Comisión de Desarrollo Estratégico Integral de Municipios.

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El cuidado del ambiente produce una yerba mate más rentable

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Por Darío Aranda. Fotos Martin Katz. La camioneta Ford es antigua, más de medio siglo de transitar caminos. De color negra, tiene un tanque de 500 litros de agua en la caja, mangueras que llegan hasta ollas medianas sobre los paragolpes (delanteros y traseros). Es un bebedero móvil, construido por Otto Waidelich bajo un concepto básico: hay que llevar el agua a los animales y no los animales al agua (abarata costos y mejora la salud del suelo y el ganado). Waidelich combina tres actividades. Cría de vacunos, yerbales agroecológicos y cuidado del ambiente.

“Es un instrumento”. Así define al bebedero móvil. Busca llevar el agua a los “cuadros” (sectores en los que está dividido el campo) donde están los animales. Precisa que la batea individual es lo mejor para el cuidado animal y, según sus cálculos, el vacuno tarda entre cinco y siete minutos en saciar la sed.

Lo tradicional es una batea-piletón grande y fija. Donde el animal se arrima y toma agua. Otto tiene unos 60 años y ve dos problemas en esos piletones. Siempre hay erosión en la tierra alrededor (por el continuo transitar de los animales). Y, segunda dificultad, la cuestión bromatológica del agua. Caen hojas, ramas, flores, se crían muchos mosquitos y las babas de los animales generan algas perjudiciales.

Con el sistema móvil se mejora la calidad del agua y, por las vacas en distintos lugares del predio, se fertiliza el suelo (por la misma bosta de los animales).

Suelo

Asegura que el típico productor rural de Misiones se preocupa por “aflojar” el suelo con tractores. Y eso implica una gran inversión. No está en contra, pero señala que hay alternativas más rentables y más eficientes. Señala el piso. “Eso es estiércol y lombrices. En lugar de tractores y fertilizantes logramos que la naturaleza lo haga. Esos gusanitos que usted ve trabajan las 24 horas del día”, explica.

Puntualiza que las vacas son “el instrumento” para lograr mejores suelos. Mediante orina y bosta, fertilizan. El productor no pierde ni un peso en fertilizantes artificiales.



Convivencia

Decenas de vacas parecieran estar de acuerdo, se alternan y mugen a coro. El sonido es fuerte, dificulta escuchar al interlocutor. Otto avisa que en minutos mostrará cómo pueden coexistir los vacunos y la yerba.

Es última hora de la tarde, abre una tranquera y un centenar de animales ingresa al yerbal. “Van a comer todo el pasto que creció durante un determinado tiempo, pero también en la noche van a fertilizar todo ese cuadro de yerba”, explica el ex intendente de Andresito y cuya familia puso uno de los principales atractivos turísticos de Iguazú:  La Aripuca.

De inmediato comienzan a comer el pasto. Caminan por los callejones y no dejan de masticar. No tocan ni una hoja de yerba. “Van a tener la panza llena. Dormirán acá. La orín y el estiércol quedarán en el cuadro”, celebra. Lo llama: “Proceso de refertilización y limpieza”.

“Comen el pasto nomás. Increíble ¿no?”, pregunta y sonríe. El yerbal permanece intacto.

Aclara que no lo pueden hacer todo el tiempo porque, de insistir en la práctica sí se comerán la yerba. Depende de la época y el momento del cultivo. Ya hace diez años que lo implementa y le da buenos resultados. El nombre técnico es “voisin” (en referencia a su impulsor, el francés André Marcel Voisin), también llamado “pastoreo racional” o sustentable.

Buscan producir carne de calidad premiun. En siete meses logran que tengan 300 kilos. Pretende que en el yerbal coman el 99 por ciento del pasto. Reconoce que rondan el 90 por ciento. “Cuanto más come, más limpia y eso es más abono para la tierra y más carne en el animal. Transforma lo que crece y es muy eficiente. Eso también es dinero”, señala.

“En los sistemas agroecológicos no hace falta que solo haya yerba mate”, afirma y señala que puede haber citrus, palta, frutales, árboles para madera. “Todos cumplen una función para buscar un equilibrio de sustentabilidad productiva y un alimento saludable”, explica. Y recuerda que “nunca es bueno el monocultivo, ningún monocultivo”.

En su chacra, además de vacunos, también cuenta con caña de azúcar y una parte de “reserva” (monte nativo que se mantiene como monte autóctono).

Yerba

Desmiente a quienes sostienen que debe usarse químicos para controlar plagas o tener mejores rendimientos. En sus yerbales no usa herbicidas ni plaguicidas. “Algunos productos no se deben usar jamás, son una bomba atómica para el suelo y disminuye mucho la cantidad de animales”, denuncia y va más allá: “Si usás esos químicos, destruís tu ecosistema”.

Reconoce que es muy importante sacar muchos kilos de yerba, pero pide ver la ecuación completa: “Si yo saco 7.000 kilos y vos sacaste 20.000 puede ser mucha diferencia. Pero fijate cuánto gastaste en herbicidas y fertilizante. Te aseguro que a mí me quedó más dinero en el bolsillo, mi yerba es más rentable”.

Y destaca la biodiversidad de su chacra. Mucha fauna huyó de las deforestaciones vecinas y encontró refugio en sus montes.

Hace 40 años está en la misma chacra, sincera que “no es fácil”, pero asegura que se puede vivir bien con la producción agroecológica. Y remarca un mandato que debiera tener todo productor rural: “Tenemos que valorar la tierra y debemos dejarla en mejores condiciones que cuando la recibimos”.

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