Agroecología

Control biológico, una estrategia tan sostenible como rentable

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Esta estrategia utiliza a los enemigos naturales de las plagas y enfermedades en las plantas y suelos para reducir su impacto, lo que implica usar tres veces menos de sustancias químicas, con el mismo rendimiento y un costo menor. Ventajas y debilidades de una alternativa clave para garantizar la sustentabilidad de los sistemas productivos a largo plazo.
A la sombra de los sistemas productivos simplificados y dependientes de los insumos sintéticos que se expanden e intensifican, crece y se fortalece la convicción de que existen alternativas de manejo más sustentables e, incluso, rentables. Los especialistas reconocen un viraje extendido socialmente hacia la toma de conciencia que impulsa un cambio de paradigma en los sistemas productivos.
Este giro hacia la sustentabilidad es impulsado, en gran parte, por la sociedad y sus consumidores que, cada vez con más conciencia ecológica y social, exigen una mayor sustentabilidad en los procesos y denotan su preocupación por el cuidado del ambiente, de los recursos naturales y de la salud.
Con la sustentabilidad como meta, resurgen alternativas –como el control biológico de plagas– que estrechan la relación de la humanidad con la naturaleza, al punto de conocer las características de ambientes, cultivos e interacciones biológicas y comprender los ciclos productivos.
Se trata de un método de control que mediante el uso de los controladores naturales se logra disminuir y hasta anular el impacto de las plagas y enfermedades en las plantas y suelos. Si bien esta estrategia no es una técnica innovadora ni moderna, los especialistas coinciden en que se trata de una alternativa beneficiosa y en auge que permite reducir el uso de insumos químicos y bajar, así, la contaminación ambiental.
En este sentido, Juan Carlos Gamundi –entomólogo del INTA Oliveros, Santa Fe–, destacó las numerosas ventajas de la estrategia de control: “Por lo general, no tiene ningún efecto colateral sobre otros enemigos naturales, no genera resistencia, evita la aparición de plagas secundarias o su resurgimiento –algo que suele suceder con los manejos preventivos y tempranos tradicionales– y no produce desequilibrios en los ecosistemas”.
Como si con esto no fuera suficiente para destacar las numerosas ventajas, el investigador agregó: “Mediante el control biológico, en algunas producciones, se alcanzan los mismos rendimientos que con los insecticidas químicos, pero con tres veces menos de principios activos y de impacto ambiental, además de un costo reducido”.
A su vez, la relación costo beneficio es muy favorable. “Se han hecho estudios a escala mundial en los que se muestra que el retorno con técnicas de control biológico es de 30 a 1, cosa que no sucede con los insecticidas químicos”, indicó el entomólogo.
Para Laura Gasoni –especialista en control biológico de INTA que estudia el tema desde hace ya dos décadas–, “el progreso en la implementación de metodologías de control biológico revela las numerosas funciones de los antagonistas para reducir el nivel de inóculo patogénico, proteger a los cultivos de la invasión de patógenos o estimular el crecimiento vegetal”.
Pero, no es una técnica infalible. Así lo sostiene Viviana Barrera –especialista en micología del Instituto de Microbiología y Zoología Agrícola (IMyZA) del INTA Castelar–, quien explicó: “No es un control absoluto, como el químico”. A pesar de ello, “permite jugar con muchas variables, algo que con una sustancia química es imposible porque hay una única fórmula que se aplica a todo por igual”.
Gamundi, por su parte, agregó que se trata de una técnica “con limitaciones” y su aplicación práctica no es tan efectiva ni sirve para controlar a las plagas cuando superan el nivel de daño.
A modo de ejemplo, el entomólogo se refirió a los insectos plaga como las orugas en soja o las chinches que colonizan muy rápido el cultivo. “En estos casos específicos, las técnicas de control biológico no son eficientes”, reconoció.
“No hay secretos para adoptarla”, insistió el entomólogo quien no dudó en subrayar que el control biológico, a diferencia del control químico tradicional, requiere un amplio conocimiento de todas las variables que influyen en el agroecosistema.
Barrera fue más allá al asegurar que “se pueden seleccionar las cepas de microorganismos más eficientes para combatir ciertas enfermedades en vegetales, o bien combinarlas con otras cepas. A su vez, se las puede complementar con otras estrategias como la solarización, enmiendas o rotaciones. “El control químico, en cambio, tiene una única fórmula para todo”, especificó la técnica del IMyZA.
Numerosas ventajas, algunos riesgos
El control de plagas tiene, al menos, dos modos de implementarlo: por conservación o introducción. Por un lado, se puede optar por conservar los agentes de control biológico disponibles en la naturaleza para, así, obtener, un beneficio eco sistémico. Mientras que, en el método de introducción, se crían enemigos naturales en el laboratorio o en biofábricas para, luego, liberarlos a campo o a ambientes controlados.
Jorge Frana –especialista en control biológico y manejo integrado de plagas del INTA Rafaela, Santa Fe– no dudó en ponderar la conservación de los enemigos naturales para cultivos extensivos. En cuanto a la introducción de enemigos naturales en los ecosistemas, conocido como Control Biológico Clásico, Frana reconoció que “implica riesgos”.
En este sentido, advirtió: “Hay que tener mucho cuidado y responder con los test de especificidad” y recordó un caso en Hawái, Estados Unidos, en el que –por error– se introdujeron caracoles –en un ambiente apto y sin sus controladores naturales–, lo que generó las condiciones ideales para un crecimiento exponencial de estos moluscos.
“Para controlarlos, y sin demasiadas investigaciones, liberaron caracoles de caparazón truncado que son depredadores de caracoles y, esos mismos, diezmaron la población de los caracoles nativos en el archipiélago”, señaló el técnico.
Gamundi, por su parte, sostiene la eficacia de la introducción de enemigos naturales en el caso que se deban controlar plagas exóticas que fueron introducidas al país mediante el transporte de mercadería o la mera comercialización de productos. En esta línea, la consideró una estrategia “muy exitosa”.
“Es que esa plaga en ese nuevo territorio no tiene controladores naturales, entonces sí resulta efectivo ir al país de origen, buscar los enemigos naturales e introducirlos, que es uno de los métodos para combatirlas”, explicó Gamundi.
Cuando no se hacen los estudios adecuados para analizar la introducción y la competencia con los organismos nativos a fin de asegurar la eficacia de la estrategia de control, suceden los errores.
Como cuando en el país se introdujeron enemigos naturales tales como abejorros y vaquitas para controlar los pulgones. “Al ser muy agresivos y con una alta tasa de reproducción, lograron desalojar a los depredadores naturales y generaron un desequilibrio circunstancial en el ecosistema”, reconoció preocupado el especialista de Oliveros quien volvió a destacar la necesidad de “realizar estudios de especificidad “.
Una alternativa, más controlada y medida, es el uso de formulaciones de diversas cepas de microorgaanismos benéficos que sirven tanto para realizar un control biológico de enfermedades del suelo provocadas por hongos, como así también en plantas.
Sin embargo, Barrera también se refirió al riesgo que representa a proliferación en masa de esporas aplicadas al suelo y no dudó en manifestarse en contra. “Esto representa un riesgo –no estudiado ni medido– que sobrepasan los objetivos”, aseguró al tiempo que agregó: “Estamos frente a hongos ambientales capaces de dispersarse por todos lados”.
Para evitar errores, los científicos coincidieron en la importancia de estudiar muy bien el agroecosistema, conocer la bioecología de la planta o suelo –según el caso– y analizar el conjunto de enemigos naturales para entender cómo actuará el enemigo natural introducido. “Hay que tener cuidado para no cometer errores y lograr una introducción armoniosa con el ambiente”, subrayó Gamundi.
En esta línea, Frana consideró “fundamental” estudiar la especificidad de la especie que se quiere controlar a fin de evitar efectos colaterales. “La clave está en la investigación y el estudio”, destacó.
En otras palabras, Silvia Lopez –investigadora del Insectario de Investigaciones para Lucha Biológica del IMYZA, INTA Castelar– remarcó: “El éxito o el fracaso de cualquier estrategia de control de plagas reside en el nivel de conocimiento que se tenga del sistema cultivo-plaga-enemigo natural”. Para la investigadora, “todo programa de control biológico requiere de monitoreo para las principales plagas del cultivo, a fin de disponer de un método objetivo de diagnóstico del estado sanitario de las plantas”.
El éxito o el fracaso de cualquier estrategia de control de plagas reside en el nivel de conocimiento que se tenga del sistema cultivo-plaga-enemigo natural.
Una herramienta beneficiosa, pero poco implementada
Todos coinciden en los beneficios del control biológico por sobre el químico. Entonces, ¿por qué su adopción es baja y parcial? ¿qué falta? Para Gamundi, la causa principal radica en “la idiosincrasia propia de los productores que esperan un volteo rápido de la plaga” y no estarían dispuestos a esperar. Por su parte, los asesores también tienen su cuota de responsabilidad dado que, ante la ausencia de monitoreos por falta de tiempo, optan por las aplicaciones preventivas –con más contraindicaciones que beneficios–.
Para Barrera, sin embargo, es más simple: “Los productores no lo aplican porque no garantiza un 100 % de efectividad y contempla una mínima presencia de enfermedad en el producto final. Esto, sumado a las exigencias de calidad de los mercados complejizan aún más la implementación”.
De acuerdo con los investigadores solo queda un camino para sumar adeptos: la capacitación. Gamundi destacó la necesidad de formar mejor a los profesionales en las facultades, a fin de que tengan prácticas en las que “vivan” el manejo de plagas y la acción de los enemigos naturales. “Solo así serán capaces de transmitir los beneficios de la técnica”, aseguró, al tiempo que subrayó: “La capacitación es clave”.
Mientras que para Barrera resulta “significativo” el rol de organismos como el INTA que, de la mano de sus extensionistas, sean quienes trasladen el conocimiento del laboratorio al campo y sus productores: “Necesitamos más técnicos que nos ayuden a compartir los beneficios de estas tecnologías”, indicó.
A pesar de los obstáculos a los que se enfrenta la implementación de esta técnica, Gamundi se declaró “optimista” y aseguró que el tiempo ayudará a que las cosas cambien y se vuelvan más sustentables. Entre las causas, el especialista explicó que “los insumos sintéticos son derivados del petróleo, lo que causará su encarecimiento y consecuente vuelco hacia nuevas alternativas, más sustentables”.
Consumidores: los últimos serán los primeros
De acuerdo con los especialistas, las sociedades se volvieron más exigentes, con mayor conciencia ecológica y cuestionan el uso de insumos químicos. Ambos se mostraron convencidos de que la clave del cambio de paradigma está en la demanda generada por los consumidores, quienes impulsan que las conductas de los productores y la industria química se modifiquen.
“Esto, a su vez, impulsa una tendencia mundial en la industria de insecticidas que buscan alternativas más sustentables, como el desarrollo de los bioinsumos”, señaló Gamundi.
Liliana Cichón, especialista en control biológico de plagas en fruticultura del INTA, sumó una cuestión más a tener en cuenta: la baja disponibilidad comercial de bioinsumos en el país. “En producciones sensibles, por su consumo en fresco y exigencias en inocuidad, como la fruti-hortícola, las pocas herramientas biológicas se emplean habitualmente en producciones orgánicas, biodinámicas y bajos residuos”.
Para Barrera resulta “trascendental” un cambio cultural profundo en el que se entienda el sufrimiento que padecen los sistemas naturales por el impacto ambiental generado por las producciones agrícolas a gran escala y el daño –visible e invisible– que producen los insumos sintéticos en los agroecosistemas.
En esta línea, López recalcó la importancia de implementar alternativas biológicas de control basadas en el manejo racional de enemigos naturales a fin de reducir el uso de plaguicidas. “Combatir las plagas con agroquímicos se contrapone con la demanda mundial de producir alimentos sanos, con menores niveles de residuos químicos y obtenidos bajo sistemas productivos respetuosos del ambiente”, señaló la especialista.
Gasoni dio un paso y aseguró: “Las tendencias para el futuro requieren de una agricultura competitiva, con empleo de alternativas de control de mínimo impacto ambiental. Se podrá satisfacer la creciente demanda de alimentos libres de pesticidas mediante el uso sostenible de los recursos biológicos”

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La agroecología es “otra forma de producir alimentos”

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Así lo afirma Javier Souza Casadinho, ingeniero agrónomo. Quien plantea que el objetivo es producir alimentos sanos con cuidado del ambiente y sin agrotóxicos. También plantea la necesidad de rediscutir “para qué producimos” y “cómo nos alimentamos”.
Producción agropecuaria con menos costos, mantener la rentabilidad, con obtención de alimentos sanos, cuidado del ambiente y nulo uso de agrotóxicos. Son algunos de los principios de la agroecología, forma de producción en las antípodas del agronegocios (de transgénicos, químicos y comodities), que tuvo su primera semana de abordaje integral en Misiones. Donde hubo intercambio de experiencias concretas que confirman que otro modelo agropecuario de cuidado del ambiente es posible y necesario.
El ingeniero agrónomo, Javier Souza Casadinho, docente de la UBA e integrante de la organización internacional Rapal (Red de Acción en Plaguicidas) fue uno de los especialistas que visitó la provincia para debatir sobre este modelo productivo. Participó de dos charlas, una en Gobernador Roca y otra en Posadas.
En la primera se habló sobre la transición a la agroecología y en la segunda se abordó el concepto de Soberanía Alimentaria. Aquí parte de la entrevista con Economis antes de esas charlas:
-Javier venís a capacitar a productores e interesados sobre la transición a la producción agroecológica y luego sobre soberanía alimentaria
En realidad la idea es intercambiar siempre, no es capacitar sino compartir miradas y preocupaciones. Compartir saberes y modos de ver la realidad. Así como de como intervenir en la realidad
-Juancito Yadhian (médico misionero) una vez en una entrevista me repregunto y me planteó que no es “cómo producimos, sino para qué producimos” y eso es lo que se trata de mostrar en la semana de la Agroecología
Si un amigo mio. Claro, son preguntas muy obvias. A ver, soy docente de la Facultad de Agronomía donde dicto la cátedra de Sociología de la Extensión Rural donde uno de los ejes es esto, repreguntarnos para qué producimos. Porque no es tan obvio. Todo el mundo cree que se produce solo para ganar dinero, que no está mal aclaro.
Pero muchas veces se produce por otras razones, que tienen que ver con la soberanía alimentaria, el cuidado de bienes naturales, para reproducir parte de la cultura local. Hay muchas cuestiones de pensar por qué, para qué y qué se produce.
– Este Gobierno nacional viene potenciando los agronegocios, como el monocultivo de la soja que en los últimos años es la principal fuente de financiamiento de los gobiernos. Dejando de lado quizás la producción de alimentos
Esto es clave. Yo siempre aclaro que la Argentina siempre dependió de una canasta muy pequeña de productos. A los que nos interesa la historia agraria vemos que si bien la soja es la vedette ahora, en algún momento fue el trigo, mucho tiempo fue la carne y durante gran parte fue el lino.
Para que veas, el otro día estaba leyendo un articulo que hablaba de la producción agrícola en el país, de 1790, y si vos haces una extracción el problema es similar a la de hoy. La ganadería como eje de la producción que desarticulaba la producción, que determinaba que exportábamos carne e importábamos todo lo demás. Pasaron 200 años y estamos igual.
Pero al mismo tiempo ese mismo trabajo mostraba que había una resistencia. que desde la lógica campesina. había grupos de productores que plantaba trigo para autoconsumo. Lo que el gran capital veía que era negativo para sus propios intereses. cómo dedicar tierras para la agricultura y no para producir ganadería. Había productores con muchas dificultades como hoy, de acceso a la tierra, a la tecnología, con problemas del clima.
Entonces tenemos que repensar juntos. desde la política y desde las acciones, estas cuestiones. El para qué producimos, que producimos, si lo haremos todos, si lo vamos a exportar y vamos a comprar todo el resto. O vamos a apoyar la producción familiar para producir alimentos.
A lo largo de la historia hemos dependido de la carne, de las ovejas, del lino. Ahora vemos que China va a comprar menos soja y veremos como impacta en las exportaciones y en la balanza de pagos.
Hay que acompañar a los productores, porque los productores también están pasando por un proceso similar. Aquí en Misiones vemos que productores en Montecarlo y Caraguatay donde trabajo con la Universidad y los productores dejan la producción familiar y apuestan a plantar tabaco en sus dos o tres hectáreas, venderlo y comprar todo el resto. Pero a veces no alcanza y vemos la dificultad de acceder a los alimentos.
– Ahora que habla del tabaco, Misiones tiene una gran historia en lucha contra el uso de los agroquímicos y ahora se vuelve ese debate por el uso del glifosato. Que debe saber el productor para valorar el impacto de este debate sobre los ahora llamados “fitosanitarios”
Este es un debate importante. Hace dos semanas desde el entonces Ministerio de Agroindustria se convocó a una consulta pública, que se dio en Diputados y allí abrimos el debate con esta conceptualización que es importante. Este eufemismo de “fitosanitarios” o “agente para la protección de cultivo” como dicen los productores que algunas tabacaleras les hacen poner en los galponcitos donde los guardan.
No es menor la concepetualización. Es un debate que se viene dando hace tiempo. El termino usado debe implicar el riesgo que tiene el uso del producto. Aquí en Misiones debe ser la provincia del país con mayor uso por unidad de área productiva de estos elementos, quizás solo superada por la zona de producción horticola y de manzanas.
Hay muchos investigadores que han revelado el uso de 12 o 13 agroquímicos en la producción de tabaco, entre los herbicidas, matabrotos, insecticidas, fungicidas y acaricidas. Que atraviesan todos los tipos sociales, desde el productor campesino al productor empresarial, el paquete tecnológico es el mismo.
Esto lo ha reflejado en muchos trabajos de campo de Juan Yadhian y Hugo “Bubi” Gómez Demaio y lo hemos discutido y visto. Se da como una naturalización de los problemas ambientales y de los efectos en la salud de los misioneros. Es natural que una familia tenga un hijo con discapacidad, se ve con naturalidad los abortos espontáneos o que los hombres presenten problemas a nivel reproductivo.
Cuando analizamos cual es la valla más fuerte para la expansión de la agroecología, una es esa, como salimos de este monocultivo mental. De este esquema que nos hace depender tanto que los agrotóxicos a los productores, a los tomadores de decisiones, a los técnicos y nos hace pensar que no se puede producir de otra manera.
Acá en Misiones se va a dar un gran debate el año que viene, porque el convenio de Estocolmo, desde las ONG´s y algunos Gobiernos europeos se va a proponer prohibir la sulfuramida, componente principal del Mirex. No va a ser fácil, porque la sulfuramida tiene muchísimos usos además de hormiguicida, en la industria petrolera, textil. La situación es la misma que se dio en los casos del bromuro, el fipronil, el paraquat, la atrazina que son prohibidos o de uso restringido en el mundo y aún se siguen ocupando.
En muchos casos estos debates excede a la producción agrícola, por ejemplo con el uso de herbicidas en la prevención del dengue, los químicos en el cuidado de las mascotas, en la producción yerbatera, en las plantaciones de pinos y eucaliptus y otros productos. El uso de los plaguicidas por unidad de área es extremadamente alto, por los productos que se están usando por la cercanía a las comunidades.
Es un debate importante para discutir y tomar decisiones sobre estos temas.
-Hablábamos de que producir para generar una renta o ganancia no está mal
Claro, yo siempre digo que la agricultura es una actividad lícita. No está mal que el productor obtenga un beneficio. Lo que tenemos que discutir es que tipo de beneficio.
– Aquí estamos muy influenciados por Brasil y Paraguay donde se producen alimentos sin medir el costo ambiental o que usamos, con tal de producir más. Y el productor puede plantear que de esta forma produce más y agroecologicamente producirá menos. Que podemos decirle.
Son discusiones que tenemos que darnos. Por suerte la agroecología tiene una buena aliada, que es la “economía ecológica”, que nos da unas pautas para poder discutir en principio los sistemas económicos insertos en la naturaleza.
Una de las ideas para pensar esto, es esta idea que nos regalaron los agrónomos que viene de la economía, la “obtención del máximo beneficio” que es algo que tenemos que discutir con los tomadores de decisiones y con los productores, “hacia qué nos lleva obtener esos máximos beneficios”.
Qué insumos ocupamos, cómo tratamos el suelo, eso es lo importante. Pensar más en el beneficio de producir sustentable a largo plazo, pensar en la utilización de los insumos, estamos muy permeados los agrónomos por la ley de los “rendimientos decrecientes”, uno usa los insumos hasta que es rentable. Pero que pasa si mientras es rentable es altamente contaminante, eso nunca se discute.
Tenemos que discutir eso, el acceso a la tierra, la política impositiva por ello se debe producir mucho en poco tiempo. Por eso tenemos que discutir los beneficios a mediano y largo plazo en vez de esta cuestión de lo instantáneo y lo inmediato.
En nuestras clases de Sociología Rural discutíamos mucho esto que sucedía en la región pampeana donde la tierra era parte de la herencia y por eso los hijos debatían el beneficio de cuidar la tierra porque era para ellos. Ahí entraba la idea de las rotaciones de los cultivos, la inclusión de los cultivos no por ser productivos, sino por ser regenerativos. Esto no fue hace siglos, sino hace no más de 20 años y ahora se perdió.
Ahora la tierra no es un bien de herencia, sino que es un factor más de producción que ponemos y sacamos. Esto lo tenemos que repensar los productores, técnicos porque la tierra no es un factor de producción, porque ahí hay vida, microorganismos.
Por suerte están los productores agroecológicos que vienen planteando estas cuestiones. Este año visite zonas de Buenos Aires, Corrientes, Misiones, Mendoza, donde hay productores que piensan en algo rentable pero con sustentabilidad. Producen trigo, soja, nogales, no pensando en el máximo beneficio, sino analizando el agroecosistema, que cosas van a entrar o van a salir, como generamos más relaciones entre los sistemas. Encontramos productores que vuelven a plantar árboles en la región pampeana.
No está mal producir para el mercado. Solo hay que ver las condiciones reales de producción y reproducción de esa unidad.
– Otro de los temas de sus charlas es el concepto de Soberanía Alimentaria
Es un tema que estamos trabajando mucho en Buenos Aires y en otros distritos del país. Lo vamos tocando según la demanda de la población.
Lo pensamos desde la producción. Producción de alimentos, autoproducción de semillas, las huertas agroecológicas. La idea es centrarnos en producir alimentos realmente agroecológicos, que volvamos a producir alimentos.
Yo discuto mucho la idea de que Argentina está produciendo alimentos para 3 o 4 veces la población. La pongo en discusión, tenemos que ver si toda la soja es comida, si los árboles exóticos son comida. Vamos a tomar ese tema de la producción.
Otro eje importante es la calidad de lo que estamos comiendo. Otro eje importante que tomamos con consumidores urbanos. Qué estamos comiendo. Ahí hay muchas dudas por el uso de plaguicidas, de los productos transgénicos, desde cuando vamos a la carnicería o la verdulería, hasta cuando abrimos un paquete y no sabemos que hay adentro y lo estamos por comer.
En otras partes estamos viendo el tema del acceso. Ver como hacer nexos entre productores y consumidores, que parece fácil pero no lo es. Estamos viendo como los ligamos a partir de los mercados de cercanía, las compras comunitarias, encuentros entre productores y consumidores en las Ferias y otros lugares específicos. Esto se da mucho en los centros urbanos.
También estamos trabajando en la continuidad al acceso. Como hacemos que este acceso al alimento sano de calidad y a precio adecuado. Que el productor no venda barato o el consumidor no pague 10 veces más de lo que recibe el productor
La alimentación tiene además de las cuestiones culturales, geográficas, relacionadas por el clima. Un componente político, que debemos verlo. Tenemos que discutir si el Mercado o el Estado nos define que comemos, o si el ciudadano libre puede elegir que come, cuanto y con que calidad.
La soberanía alimentaria es un tema que va tomando mucho espacio en principio en los sectores urbanos principalmente. Donde las clases medias altas con acceso a la información y con poder adquisitivo se esta preguntando que como y cómo como. Pero también se está dando este debate en las clases más populares.
Nosotros vamos proponiendo estos temas, según donde vamos a dar las charlas. Pero las problemáticas siempre son similares. La contaminación de los alimentos y el acceso son problemas constantes. En los grandes centros urbanos como Buenos Aires se buscan diferentes alternativas para la producción, porque cada vez está quedando más lejos por la propia urbanización y esto aumenta los costos logísticos y el tiempo de corte y consumo.
-No es solo producir sino como nos alimentamos
Debemos recuperar la soberanía alimentaria como un poder de decisión, pareciera que el comer se nos ha puesto como una imposición “tengo que comer”. Pero es algo inherente a todos los animales el tener que comer.
Pero hemos perdido el tiempo de comer como un momento de socialización, de compartir, que es algo que se añora. Comer es mucho más que ingerir alimentos, hay una cultura que recuperar y un espacio que estamos perdiendo. No se si lo podremos recuperar como era hace 30 años, pero si tenemos que buscar tener más poder de decisión en que y cómo comemos.
Esto va de la mano de la idea de la producción. Que implica cómo rediscutimos la producción de alimentos, en este esquema que se promueve más los productos para exportación, donde el eje esta en exportar, en agregar tecnología, fíjate el énfasis en el nombre de la cartera “Agroindustria”. Fíjate en los problemas que tenemos en el INTA y en Agricultura Familiar, donde se los busca invisibilizar y no ver la producción de alimentos y de empleo que generan estos espacios.

Souza Casadinho en una de sus charlas

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Con la presentación del manual de certificación participativa, dio inició la semana de la Agroecología

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En sala de Prensa de Casa de Gobierno se realizó la presentación del Manual Operativo y Normas de Producción Agroecológica del Sistema Único de Certificación Participativa. La actividad estuvo encabezada por la Ministra de Agricultura Familiar, Marta Ferreira y el abogado Marcos Filardi, quien dará dos capacitaciones en Posadas.
El proceso de certificación participativa está contemplado en el marco de la Ley VIII – N°68 de Fomento a la Producción Agroecológica.
Encabezan la presentación la Señora Ministro de la Secretaría de Estado de Agricultura Familiar, Marta Ferreira, el Subsecretario de Desarrollo Productivo el Ingeniero Agrónomo Otto Goritz, el Abogado Experto en Derechos Humanos Marcos Filardi, el Director General de Certificación Participativa, el Técnico Superior en Agroecología David Valera Sendra y la Directora de Coordinación de Consejos Locales de Certificación Viviana Sieb.
El Director de Certificación Participativa, David Valera Sendra fue el encargado de explicar como fue el proceso de creación del manual que llevó tres años de trabajo. El manual busca certificar la producción apícola, la producción vegetal y la elaboración de alimentos.
El Sistema Único de Certificación Participativa es una acción que se enmarca como una de las estrategias de diferenciación de los productos que desarrollan organizaciones de pequeños productores para fortalecer el mercado local de productos Agroecológicos generando y garantizando diferentes alternativas de producción, comercialización y consumos de alimentos agroecológicos y saludables en la provincia de Misiones explicó Valera Sendra.

 
Los Sistemas de certificación participativa operan a nivel local, certifican a productores y elaboradores según los criterios y normas establecidos internamente para garantizar la calidad, tomando como base la participación activa de todos los actores involucrados; agricultores, consumidores, instituciones locales y sociedad civil, la construcción es a partir de la confianza y el intercambio de conocimientos.
Desde la Agroecología se proponen nuevos modos de relacionarse los seres humanos entre sí y con el ambiente. El objetivo es que la Agroecología se establezca por méritos propios, para lograr metas de sustentabilidad con los productores familiares como actores principales, facilitando el acceso de todos los sectores de la población a los productos agroecológicos, comercializando a precios justos y accesibles tanto para el productor como para el consumidor, fortaleciendo de este modo la seguridad y soberanía alimentaria y generando información sobre trazabilidad desde el origen y los procesos de la producción Agroecológica.
La Ministro de Agricultura Familiar, Marta Ferreira se mostró feliz de poder seguir mostrando los frutos del trabajo iniciado hace tres años como Secretaría de Estado. Destacó que luego de presentar ayer la app de “agricultura familiar”, con la cual se puede ver quien produce que alimentos, donde lo hace y donde lo comercializa.

 
Desde la secretaría de Agricultura Familiar, explicaron que en el marco de la Semana de la Agroecología habrán diversas actividades de concientización, formación y promoción de la agroecología, entre las que se incluyen charlas para Sensibilizar a toda la población sobre los impactos de la agricultura industrial y sensibilizar a toda la población sobre cómo la agroecología se constituye como una alternativa sustentable al actual modelo productivo.
El primero de los disertantes es el abogado experto en derechos humanos y miembro de la Cátedra Libre de Soberanía Alimentaria de la FAUBA, Marcos Filardi. El disertará este martes en la Cámara de Diputados y mañana miércoles en la Facultad de Humanidades y Ciencias Sociales, presentando la Red CALISAS (Red de Cátedras de Soberanía Alimentaria)-
Cabe destacar que también se llevará a cabo la primera Feria Agroecológica en la ciudad de Posadas, a realizarse el día jueves 13 en la Plaza 9 de Julio de 8 a 13 hs.

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Realizarán una capacitación sobre abonos y mejoradores en la UNaM

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Continuando con el ciclo de charlas del programa de agroecología urbana (PAU) de la Secretaria de Agricultura Familiar, el próximo miércoles 12 se realizará un taller sobre abonos y mejoradores en el SUM del edificio Juan Figueredo de la Facultad de Humanidades y Ciencias Sociales de la UNaM desde las 18 horas.
La Secretaría de Estado de Agricultura Familiar tiene el agrado de invitar a participar del segundo Taller Teórico Práctico sobre Abonos y Mejoradores en la “Semana de la Agroecología”, organizada en el marco del Programa de Agroecología Urbana (PAU)
perteneciente a la Subsecretaría de Desarrollo Productivo, el miércoles 12 de Septiembre a las 18:00 hs. en el SUM de la Facultad de Humanidades y Ciencias Sociales de la UNaM (Colón 2368 entre Tucumán y Salta).
Desde la teoría se abordarán las siguientes temáticas:
· Características del Suelo.
· La Necesidad de promover la presencia de Microbiología.
· Aspecto físico – químico y biológico del suelo.
· Importancia de aporte de materia orgánica, cobertura y microbiología.
La parte práctica hará hincapié en:
 Ensilado y reproducción de microorganismos Nativos de Monte para uso como biofertilizante y sanidad vegetal en recipientes reciclados.
Los asistentes podrán poner en práctica todos los conocimientos aprendidos. Facilitador: Dir. De Asistencia Técnica y Transferencia de Tecnología Alejandro Borgmann
Dirigido a todo público. Inscripciones Abiertas. Curso Teórico y Gratuito Contacto: 3764608914
certificacionparticipativa@misiones.gov.ar

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La semana de la Agroecología busca mostrar como producir alimentos sin el uso de agroquímicos

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La actividad comenzará la próxima semana con la presentación del manual de certificación participativa, charlas gratuitas y una feria el jueves en la plaza 9 de julio.
La ministra de Agricultura Familiar, Marta Ferreira presidió la presentación de la actividad, este lunes, junto a su par del Agro, José Luis Garay. La Semana de la Agroecología busca que los agricultores aprendan a producir alimentos sin usar agroquímicos.
La Secretaría de Estado de Agricultura Familiar promueve la Semana de la Agroecología con el objetivo principal de que el modelo productivo agroecológico se establezca por méritos propios en la provincia de Misiones y sea reconocido como la única alternativa capaz de lograr metas de sustentabilidad con los productores familiares como actores principales.
Dicho evento se realizará la semana del 10 al 14 de septiembre y tiene previsto incluir diversas actividades de concientización, formación y promoción de la agroecología, entre las que se incluyen; Charlas para Sensibilizar a toda la población sobre los impactos de la agricultura industrial y sensibilizar a toda la población sobre como la  agroecología se constituye como una alternativa sustentable al actual modelo productivo.
“Vienen dos profesionales de renombre, un abogado que hablará de derecho a la alimentación y un ingeniero agrónomo que va a hablar sobre la agroecología y la alimentación”, explicó Ferreira.
El Ingeniero Agronomo Javier Souza Casadinho, coordinador en América latina de la Red de acción en plaguicidas y sus alternativas (RAPAL),  y el abogado experto en derechos humanos Marcos Filardi que es miembro de la Catedra Libre de Soberanía Alimentaria de la FAUBA. Además de técnicos de la propia Secretaria de Agricultura Familiar. Las diferentes capacitaciones serán ofrecidas en varios municipios de la provincia como por ejemplo, Capioví, Gobernador Roca y Posadas.
La funcionara explicó que se plantea otro modelo de agricultura en Misiones. “Por un lado decimos agricultura con agricultores y por otro lado, esa agricultura debe ser sostenible, cuidar el suelo, la vida del agricultor, del consumidor y nuestro medio ambiente con menor uso de productos químicos”, planteó Ferreira.
Precisó que de los 32 mil agricultores familiares que hay en la provincia, en promedio, un 10 por ciento no usa agroquímicos. “A nosotros nos gustaría que los 32 mil agricultores comiencen el proceso de transición. Que al lado de la parcela, hagan una parcela agroecológica”, sostuvo.
“Nos interesa que de la actividad participen la mayor cantidad de gente posible”, dijo la Ministra recordando que es gratuita y abierta a todos.
La semana arrancará con la presentación del manual de certificación participativa que fue elaborado con productores. Será presentado en Posadas- “Es muy bueno para Misiones tener el sello certificador sin ningún costo”, destacó.
Luego habrá otras actividades, el jueves 13 habrá una feria agroecológica en la Plaza 9 de Julio. De esta manera, los consumidores agroecológicos podrán conseguir estos productos en la ciudad.
Por otra parte las charlas en Posadas y Roca serán gratuitas. Además habrá capacitaciones en la UNaM y en Capoví. Los interesados pueden anotarse en la página web, o el facebook secretaria de estado de Agricultura Familiar.
De la presentación esta mañana en la sala de Prensa de Casada de Gobierno, participó el ministro del Agro de la provincia, José Luis Garay y productores que ya iniciaron este proceso de producción agroecológica.

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