Agroecología

Se realizará el primer foro provincial de huertas agroecológicas

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Más de 500 Estudiantes misioneros participarán del Primer foro sobre Huertas Agroecológicas, Medio Ambiente, Soberanía Alimentaria y Nutrición a realizarse el 16 de mayo en la EPET 36 del barrio Itaembé Miní de Posadas, de 8 a 15 hs. El encuentro se realizará en el Marco de la Ley N°VI – 210/18 del Programa Provincial de Huertas Escolares que surgió como recurso didáctico de aprendizaje.
Para llevar a cabo esta propuesta se trabajó en equipo entre la dirección de Escuelas con Orientación Productiva del Ministerio de Cultura, Educación, Ciencia y Tecnología, a cargo de Marjorie Márquez de Fontana y de su par Otto Goritz que pertenece a la secretaría de Estado de Agricultura Familiar.
El objetivo del encuentro es trabajar con las escuelas de diferentes modalidades del sistema educativo en relación entre educación, trabajo productivo y cuidado del medio ambiente; promover la huerta educativa como recurso didáctico con enfoque agroecológico; apoyar y promover el desarrollo productivo a partir de articulaciones con diferentes instituciones gubernamentales y no gubernamentales; desarrollar actividades relacionadas con huertas orgánicas, soberanía alimentaria, nutrición saludable, reciclaje y cuidado del medio ambiente.
La iniciativa desde el sector educativo permite desarrollar en cada estudiante las capacidades del saber fortaleciendo los conocimientos del sector y fomentando la integración de niños y jóvenes, para que a partir de estas pequeñas experiencias se visualicen los cambios concretos que se producen en las escuelas y en las familias.
El foro permitirá que los estudiantes secundarios puedan compartir y socializar las experiencias que desarrollan en sus escuelas, sobre las diferentes huertas escolares agroecológicas, la soberanía alimentaria, la reutilización de los diferentes espacios físicos de una institución escolar ; la transformación de los saberes tradicionales, la integración de diferentes conocimientos y tecnologías, orientadas al mejoramiento nutricional y la calidad de vida de las familias urbanas, rurales y el cuidado del Medio Ambiente.

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El gurú de la agricultura orgánica, Jairo Restrepo estará en El Soberbio para un Curso-Taller

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El investigador y activista colombiano Jairo Restrepo Rivera quien dirigirá un curso-taller sobre agricultura regenerativa en El Soberbio los días 11,12 y 13 de abril. De acuerdo con los organizadores, lo que se busca con esta capacitación es lograr transmitir los conceptos básicos, tanto teóricos como prácticos, sobre los cuales se construye la propuesta de la Agricultura Orgánica.
El curso lleva por título “El ABC de la agricultura orgánica regenerativa” y tendrá lugar en el municipio de El Soberbio durante tres días en los que se plantea una intensa agenda de actividades.
El encuentro está destinado a productores rurales y personas interesadas en avanzar hacia un modelo de producción agroecológica en sus chacras. Dependiendo las opciones de alojamiento tiene distintos costos y también hay becas y programas de ayuda para aquellos interesados que no pueden solventar los mismos.
La organización de este evento está a cargo de un conjunto de organizaciones civiles como ser: Monte Nativa, La Ciudad Posible y la organización que coordina el propio Jairo Restrepo (La Mierda de la Vaca).
Por su parte, también la Provincia de Misiones acompaña con la organización representada por Instituto Misionero de Biodiversidad (IMiBio) y financia un conjunto de becas para feriantes y agricultores familiares gracias a la Secretaría de Agricultura Familiar, por último, el curso cuenta con el apoyo del Consejo Federal de Inversiones (CFI).
El taller se realizará en el Municipio de El Soberbio. El primer día, jueves 11 de abril, está prevista una actividad en el centro de la ciudad con participación abierta a la comunidad en un espacio cedido por la Municipalidad. Posteriormente, los días viernes 12 y sábado 13, el encuentro se desarrollará en las instalaciones de Don Enrique Lodge, espacio ubicado a 25 kilómetros del casco urbano; desde la organización está previsto gestionar transporte directo hacia este predio.
De acuerdo con los organizadores, lo que se busca con esta capacitación es lograr transmitir los conceptos básicos, tanto teóricos como prácticos, sobre los cuales se construye la propuesta de la Agricultura Orgánica. Dentro de la parte teórica se destaca “la Salud de las Tierras y los alimentos que produce, a partir del conocimiento Geoevolutivo de los minerales”.
En la parte práctica “se darán a conocer algunos ejemplos puntuales para el manejo y la elaboración de abonos orgánicos, biofertilizantes, fosfitos, Biochar, Hidrolatos, caldos nutricionales específicos para cultivos, estructuración de agua y biofertilizantes para los cultivos, sales minerales para ganado y manejo alternativo de nutrición, reproducción de microorganismos, aplicación de harina de rocas y caldos minerales a partir de insumos locales al alcance de cualquier colono productor”.
Cabe destacar que un objetivo esencial de la Agricultura Orgánica Regenerativa es hacer rentables las explotaciones agro-ganaderas, reduciendo sus gastos y aprovechando las relaciones simbióticas entre animales, plantas y vida en el suelo. El resultado, además, son alimentos sanos y nutritivos a precios asequibles para todos.

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“El problema no es el modo en que se usan las semillas transgénicas sino sus características y el paquete tecnológico asociado”

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El ingeniero agrónomo Javier Souza Casadinho, se sumó al debate del proyecto de Agricultura Familiar de Nación de cultivar 250 mil hectáreas de maíz en Misiones. Él es coordinador regional de la red de Acción en plaguicidas y sus alternativas de América Latina; Docente e investigador Facultad de Agronomía UBA.
Aquí compartimos su opinión:
No es nuevo el debate acerca de la utilización de semillas transgénicas en nuestro país, por el contrario, venimos dándolo en los  últimos 25 años 1 primero desde la creación de la comisión nacional de biodiversidad (CONABIA) y de la liberación para el cultivo  de soja transgénica en segundo lugar. Un elemento común que aparece en aquellas personas y entidades que promovieron, y aún  hoy lo hacen, la liberación para el cultivo de las semillas OGM (organismo genéticamente modificado) es el de las promesas que luego no se cumplen así escuchamos; los  OGM “generan desarrollo a nivel local”, “derramen riqueza”, “permiten acabar con el hambre en el mundo”, “generan empleo  a  nivel local”, “reducen la utilización de plaguicidas” y “evitan la deforestación”. Estas son las promesas que hemos escuchado, y leído, por parte de aquellos que promueven la expansión de los OGM ligados a organizaciones de productores empresariales,  funcionarios, investigadores, miembros de ministerios e instituciones oficiales y lobistas que aparecen en medios de comunicación.
La expansión en el monocultivo de plantas transgénicas, dado que no reproduce las  condiciones de existencia de los vegetales, esto es suelo sanos y biodiversidad, fue acompañado de un incremento de fertilizantes sintéticos y de plaguicidas altamente peligrosos como el glifosato, el 2, 4 D, la atrazina junto a clorpirifos e imidacloprid, todos ellos con impacto socioambiental, incluida la salud humana.
Las investigaciones, y tareas de sensibilización y comunicación, sobre uso y efecto de los plaguicidas en la salud que venimos realizando dentro de proyectos de la universidad de Buenos Aires y de la Red de Acción en plaguicidas en la provincia de Misiones, dan cuenta de una reducción en la biodiversidad cultivada en las unidades productivas, tanto en las empresariales como en las familiares, acompañadas por un incremento en el uso de plaguicidas. En efecto, la ampliación en la superficie cultivada con árboles exóticos, fundamentalmente por empresas transnacionales, ha determinado un amplio uso de herbicidas e insecticidas como el glifosato y la sulfuramida, nombre comercial Mirex, producto que por su persistencia en el ambiente y toxicidad es candidato a incorporase en el convenio de Estocolmo. Lamentablemente se ha naturalizado no solo la utilización de plaguicidas sino su efecto en la salud.
Que podemos esperar si se amplia la superficie con OGM en Misiones. Tal como ha ocurrido en otras regiones del país más deforestación y pérdida de biodiversidad natural y cultivada, ampliación del monocultivo, mayor utilización de fertilizantes y plaguicidas y las consecuencias de estos procesos; acaparamiento de tierras por parte de inversores nacionales y extranjeros, mayor contaminación de los bienes naturales, pérdida de servicios ecosistémicos, intoxicaciones en seres humanos, perdida de soberanía alimentaria y mayor eliminación de gases de efecto invernadero responsable del cambio climático. Este último punto merece toda nuestra atención cuando en la actualidad discutimos, y analizamos propuestas, de cómo cambiamos las estrategias, prácticas y tecnologías a fin de disminuir la producción de gases de efecto invernadero y nos adaptamos críticamente al cambio y  variabilidad climática, no parece nada oportuno fomentar el monocultivo de transgénicos no solo porque incrementa la producción de gases sino porque los sistemas menos diversos y demandantes de insumos , son más vulnerables al cambio en la frecuencia de lluvias y en las temperaturas extremas.
También en nuestras visitas a unidades productivas ubicadas en diferentes zonas dela provincia de Misiones observamos la riqueza en diversidad biológica tanto en la natural como en las especies vegetales que cultivan productoras/as; diversidad en sistemas productivos, en actividades y componentes recreando agroecosistemas estables, sustentables, resilientes, viables desde el punto de vista económico. Sistemas no dependientes de insumos externos, no contaminantes y capaces de lograr la consecución dela soberanía alimentaria.
No nos oponemos al cambio ni al progreso, siempre y cuando entendamos que indicadores tomamos para definir que es el progreso y como se logra y a quienes puede beneficiar. Si progreso es solo expansión de la frontera agrícola con monocultivo, mayor uso de los insumos químicos, más producción en manos de monopolios, acaparamiento de tierras, migraciones y más contaminación, si nos oponemos.
Por el contrario, si somos capaces de repensar y lograr, juntos una justa distribución y tenencia dela tierra, si somos capaces de lograr producciones sustentables que verdaderamente demanden mano de obra familiar y afinquen a los colonos y sus familias, si somos capaces de acabar con los monopolios comerciales fomentando el comercio justo lograremos un verdadero progreso con equidad y justicia social donde no solo el tener sea importante sino también el ser y el estar juntos y vivir en comunidad.
El fomento de la agroecología desde todos los ámbitos, incluso desde las políticas públicas, es el camino para contemplar las necesidades integrales de las familias productoras promoviendo además la sustentabilidad ambiental. En este proceso resulta fundamental el enriquecimiento, cultivo e intercambio de semillas criollas y nativas dejando de lado el cultivo de OGM altamente demandantes de insumos químicos y además contaminantes, por la transferencia de polen, de las semillas de maíz que atesoran las familias productoras


1 Javier Souza Casadinho (2017) “XX años de cultivos transgénicos en Argentina. Cambios en los modos de producción, en las tecnologías y su efecto socioambiental”X jornadas de Estudios interdisciplinarios Agrarios y Agroindustriales. Facultad de Ciencias Económicas UBA.

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Polémica en la chacra: productores piden ley que preserve y promocione el uso de las semillas misioneras

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El colectivo No a los Transgénicos se reunió con la titular de la Secretaria de Agricultura Familiar de la provincia, Marta Ferreira y pidió su apoyo para que no se ejecute el proyecto de Nación y Maizar. Además plantearon la idea de una ley que proteja y promocione las semillas misioneras.
El colectivo de movimientos, redes y organizaciones No a los Transgénicos en Misiones solicitó ayer (17 de enero de 2019) a la ministra de Agricultura Familiar de Misiones, Marta Ferreira, que el Gobierno provincial no avale la ejecución del convenio que firmaron la Secretaría de Agroindustria de la Nación y Maizar que prevé sembrar maíz transgénico en este territorio.
En una reunión que duró más de dos horas, pequeños productores agroecológicos de San Pedro, Eldorado, Puerto Libertad y Puerto Piray, y líderes agrarios y ambientales manifestaron a Marta Ferreira el rotundo rechazo al proyecto del Gobierno nacional por su efecto destructivo tanto en el plano ambiental como social, con el uso intensivo de agroquímicos y el agotamiento en el corto y mediano plazo de bienes esenciales como el suelo, el agua, la diversidad de semillas criollas y la Selva. Por ello, solicitaron que no se ejecute y que el Gobierno provincial asigne más recursos económicos y técnicos para expandir la agroecología.
Además presentaron ejemplos concretos de como la producción agroecologíca permite un crecimiento y desarrollo de los productores.
“Yo vivo bien con mis semillas, tengo entre 8 y 10 variedades todos los años, y hasta hace tres años producíamos y vendíamos todo el maíz criollo al Gobierno nacional, después cambió, no nos compraron más y nos ofrecieron ahora el transgénico. No queremos el maíz transgénico porque nos envenena y a la larga nos funde, y además sabemos que con el tradicional funciona bien”, relató el productor Roque Rodríguez, de Comunidades Campesinas por el Trabajo Agrario de San Pedro.
En la zona los productores explicaron que ya se están plantando unas 200 hectáreas de maíz transgénico y para este año quieren llevar a 5000 hectáreas de esta modalidad, lo cual preocupa a los que eligen las semillas criollas porque la transferencia de material genético por cercanía y la contaminación que puede generarles en sus chacras.
“En nuestra zona están queriendo que plantemos el transgénico, pero sabemos, conocemos las consecuencias y decidimos no aceptar; queremos una Ley que prohíba a Monsanto acá”, agregó Eugenio Leste, también de San Pedro.
En la misma línea se pronunció Miriam Zamudio, de Productores Independientes Piray. “Nosotros luchamos para tener tierra propia para plantar alimentos, lo conseguimos y estamos trabajando sin usar venenos, incluso recibimos capacitación e incentivo con la Secretaria de Agricultura Familiar de Nación hace algunos años, y ahora viene este mismo organismo con un programa que te obliga a usar agrotóxicos, algo que no vamos a permitir y estamos dispuestos a evitar con todos los medios que estén a nuestro alcance”, señaló la agricultora.
A su lado, Eduardo Vázquez, de Cooperativa Parajes Unidos de Puerto Libertad, explicó que en el 2015 comenzaron con 14 socios y hoy son más de 150 los productores agroecológicos que plantan verduras, frutas y obtienen derivados lácteos y porcinos en pequeñas parcelas, y venden su producción en Puerto Iguazú y localidades cercanas. “Dejamos de producir con veneno y el resultado es muy bueno, tanto que no logramos cubrir la demanda, cada vez nos piden más alimentos sanos; nuestra propia experiencia nos indica que los transgénicos y los agrotóxicos no son buenos”, aseguró.
Los dirigentes socio agrarios y ambientales Hugo Sand, Raúl Aramendy y Diego Ciarmiello coincidieron en conceptos que ilustran que “esta es una batalla política y cultural, donde se enfrentan quienes promueven la vida y quienes promueven la pobreza y la muerte de todas las formas de vida, con la expulsión de los pequeños productores de sus tierras”, y anticiparon que el colectivo No a los Transgénicos en Misiones prevé varias acciones, entre las que se encuentran solicitar a los ministros del Agro, José Luis Garay; de Ecología, Juan Manuel Díaz; de Salud, Walter Villalba, y de Turismo, José María Arrúa, que expresen su opinión sobre el proyecto del Gobierno nacional con Maizar.


 
Ciarmiello fue más allá al explicar que este tipo de producción atentará contra la principal economía de la provincia que es el turismo, porque Misiones apuesta al turismo de naturaleza, por ello para proteger las áreas protegidas debe preservarse el entorno y este modelo de producción intensiva con transgénicos será muy nocivo para la biodiversidad provincial.
En ese sentido, Marta Ferreira ratificó la plena vigencia de la Ley de Agroecología, en cuyos enunciados se lee que “se entiende por Producción Agroecológica al conjunto de prácticas agrícolas basadas en el diseño, desarrollo y gestión de sistemas agrícolas sustentables y tecnologías apropiadas, respetando la diversidad natural y social de los ecosistemas locales, la diversificación de cultivos y la revalorización de prácticas tradicionales, sin la utilización de insumos químicos”, y en ese marco anunció apoyo para las ferias de semillas, y se comprometió a apoyar y evaluar los propuestas presentadas por el Colectivo en la reunión de ayer, como la sanción de una ley que proteja a las variedades de semillas misioneras.
El documento que el NO a los TRANSGÉNICOS en MISIONES presentó a la ministra Marta Ferreira son los siguientes:
– Profundización de las acciones agroecológicas en todo el territorio de Misiones, con acento y fortalecimiento de la mujer rural y organizaciones de agricultores.
– Sanción de una ley que proteja y multiplique a las variedades de semillas tradicionales en manos de los pueblos originarios, pequeños y medianos productores y entidades agrarias que promuevan acciones afines a las que se proponen aquí.
– Puesta en valor de las CAPUERAS como generadoras de suelo fértil, agua, Selva, y biodiversidad.
– Creación de zonas de producción y comercialización de alimentos y otros productos libres de transgénicos y de agrotóxicos, con acciones de recuperación de suelos y de protección del agua y de bancos de semillas criollas, donde el Estado asistirá de manera preferencial con fondos y conocimientos técnicos a toda la cadena de producción y venta, garantizando la sustentabilidad y mejoras para la familia agraria en el tiempo.
– Elaboración de un proyecto de comunicación de educación agro ambiental para ser emitido en medios públicos, en diferentes formatos, donde los objetivos sean visibilizar a la agricultura familiar, concientizar sobre efectos del uso de semillas transgénicas y agroquímicos, y acercar herramientas que permitan mejorar prácticas amigables con la naturaleza y la producción.
En la reunión también estuvieron presentes Enso Ortt, Red de Agricultura Orgánica de Misiones; Claudio Silveira, productor de Colonia Delicia; Marcela Bobatto, Movimiento Nacional de salud LAICRIMPO; Ivan Sand y Johann Sand, ingeniero agrónomo; José Luis Fuentes, Mesa Provincial No a las Represas; María Fogeler, antropóloga; Martín Ferroni, abogado, y Cristina Besold, periodista, por Frente Ciudadano Ambiental Kaapuera; Victor Rosenfeld, Corriente Clasista y Combativa, Juan Perié, Grupo Tamanduá, entre otros.

 

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Control biológico, una estrategia tan sostenible como rentable

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Esta estrategia utiliza a los enemigos naturales de las plagas y enfermedades en las plantas y suelos para reducir su impacto, lo que implica usar tres veces menos de sustancias químicas, con el mismo rendimiento y un costo menor. Ventajas y debilidades de una alternativa clave para garantizar la sustentabilidad de los sistemas productivos a largo plazo.
A la sombra de los sistemas productivos simplificados y dependientes de los insumos sintéticos que se expanden e intensifican, crece y se fortalece la convicción de que existen alternativas de manejo más sustentables e, incluso, rentables. Los especialistas reconocen un viraje extendido socialmente hacia la toma de conciencia que impulsa un cambio de paradigma en los sistemas productivos.
Este giro hacia la sustentabilidad es impulsado, en gran parte, por la sociedad y sus consumidores que, cada vez con más conciencia ecológica y social, exigen una mayor sustentabilidad en los procesos y denotan su preocupación por el cuidado del ambiente, de los recursos naturales y de la salud.
Con la sustentabilidad como meta, resurgen alternativas –como el control biológico de plagas– que estrechan la relación de la humanidad con la naturaleza, al punto de conocer las características de ambientes, cultivos e interacciones biológicas y comprender los ciclos productivos.
Se trata de un método de control que mediante el uso de los controladores naturales se logra disminuir y hasta anular el impacto de las plagas y enfermedades en las plantas y suelos. Si bien esta estrategia no es una técnica innovadora ni moderna, los especialistas coinciden en que se trata de una alternativa beneficiosa y en auge que permite reducir el uso de insumos químicos y bajar, así, la contaminación ambiental.
En este sentido, Juan Carlos Gamundi –entomólogo del INTA Oliveros, Santa Fe–, destacó las numerosas ventajas de la estrategia de control: “Por lo general, no tiene ningún efecto colateral sobre otros enemigos naturales, no genera resistencia, evita la aparición de plagas secundarias o su resurgimiento –algo que suele suceder con los manejos preventivos y tempranos tradicionales– y no produce desequilibrios en los ecosistemas”.
Como si con esto no fuera suficiente para destacar las numerosas ventajas, el investigador agregó: “Mediante el control biológico, en algunas producciones, se alcanzan los mismos rendimientos que con los insecticidas químicos, pero con tres veces menos de principios activos y de impacto ambiental, además de un costo reducido”.
A su vez, la relación costo beneficio es muy favorable. “Se han hecho estudios a escala mundial en los que se muestra que el retorno con técnicas de control biológico es de 30 a 1, cosa que no sucede con los insecticidas químicos”, indicó el entomólogo.
Para Laura Gasoni –especialista en control biológico de INTA que estudia el tema desde hace ya dos décadas–, “el progreso en la implementación de metodologías de control biológico revela las numerosas funciones de los antagonistas para reducir el nivel de inóculo patogénico, proteger a los cultivos de la invasión de patógenos o estimular el crecimiento vegetal”.
Pero, no es una técnica infalible. Así lo sostiene Viviana Barrera –especialista en micología del Instituto de Microbiología y Zoología Agrícola (IMyZA) del INTA Castelar–, quien explicó: “No es un control absoluto, como el químico”. A pesar de ello, “permite jugar con muchas variables, algo que con una sustancia química es imposible porque hay una única fórmula que se aplica a todo por igual”.
Gamundi, por su parte, agregó que se trata de una técnica “con limitaciones” y su aplicación práctica no es tan efectiva ni sirve para controlar a las plagas cuando superan el nivel de daño.
A modo de ejemplo, el entomólogo se refirió a los insectos plaga como las orugas en soja o las chinches que colonizan muy rápido el cultivo. “En estos casos específicos, las técnicas de control biológico no son eficientes”, reconoció.
“No hay secretos para adoptarla”, insistió el entomólogo quien no dudó en subrayar que el control biológico, a diferencia del control químico tradicional, requiere un amplio conocimiento de todas las variables que influyen en el agroecosistema.
Barrera fue más allá al asegurar que “se pueden seleccionar las cepas de microorganismos más eficientes para combatir ciertas enfermedades en vegetales, o bien combinarlas con otras cepas. A su vez, se las puede complementar con otras estrategias como la solarización, enmiendas o rotaciones. “El control químico, en cambio, tiene una única fórmula para todo”, especificó la técnica del IMyZA.
Numerosas ventajas, algunos riesgos
El control de plagas tiene, al menos, dos modos de implementarlo: por conservación o introducción. Por un lado, se puede optar por conservar los agentes de control biológico disponibles en la naturaleza para, así, obtener, un beneficio eco sistémico. Mientras que, en el método de introducción, se crían enemigos naturales en el laboratorio o en biofábricas para, luego, liberarlos a campo o a ambientes controlados.
Jorge Frana –especialista en control biológico y manejo integrado de plagas del INTA Rafaela, Santa Fe– no dudó en ponderar la conservación de los enemigos naturales para cultivos extensivos. En cuanto a la introducción de enemigos naturales en los ecosistemas, conocido como Control Biológico Clásico, Frana reconoció que “implica riesgos”.
En este sentido, advirtió: “Hay que tener mucho cuidado y responder con los test de especificidad” y recordó un caso en Hawái, Estados Unidos, en el que –por error– se introdujeron caracoles –en un ambiente apto y sin sus controladores naturales–, lo que generó las condiciones ideales para un crecimiento exponencial de estos moluscos.
“Para controlarlos, y sin demasiadas investigaciones, liberaron caracoles de caparazón truncado que son depredadores de caracoles y, esos mismos, diezmaron la población de los caracoles nativos en el archipiélago”, señaló el técnico.
Gamundi, por su parte, sostiene la eficacia de la introducción de enemigos naturales en el caso que se deban controlar plagas exóticas que fueron introducidas al país mediante el transporte de mercadería o la mera comercialización de productos. En esta línea, la consideró una estrategia “muy exitosa”.
“Es que esa plaga en ese nuevo territorio no tiene controladores naturales, entonces sí resulta efectivo ir al país de origen, buscar los enemigos naturales e introducirlos, que es uno de los métodos para combatirlas”, explicó Gamundi.
Cuando no se hacen los estudios adecuados para analizar la introducción y la competencia con los organismos nativos a fin de asegurar la eficacia de la estrategia de control, suceden los errores.
Como cuando en el país se introdujeron enemigos naturales tales como abejorros y vaquitas para controlar los pulgones. “Al ser muy agresivos y con una alta tasa de reproducción, lograron desalojar a los depredadores naturales y generaron un desequilibrio circunstancial en el ecosistema”, reconoció preocupado el especialista de Oliveros quien volvió a destacar la necesidad de “realizar estudios de especificidad “.
Una alternativa, más controlada y medida, es el uso de formulaciones de diversas cepas de microorgaanismos benéficos que sirven tanto para realizar un control biológico de enfermedades del suelo provocadas por hongos, como así también en plantas.
Sin embargo, Barrera también se refirió al riesgo que representa a proliferación en masa de esporas aplicadas al suelo y no dudó en manifestarse en contra. “Esto representa un riesgo –no estudiado ni medido– que sobrepasan los objetivos”, aseguró al tiempo que agregó: “Estamos frente a hongos ambientales capaces de dispersarse por todos lados”.
Para evitar errores, los científicos coincidieron en la importancia de estudiar muy bien el agroecosistema, conocer la bioecología de la planta o suelo –según el caso– y analizar el conjunto de enemigos naturales para entender cómo actuará el enemigo natural introducido. “Hay que tener cuidado para no cometer errores y lograr una introducción armoniosa con el ambiente”, subrayó Gamundi.
En esta línea, Frana consideró “fundamental” estudiar la especificidad de la especie que se quiere controlar a fin de evitar efectos colaterales. “La clave está en la investigación y el estudio”, destacó.
En otras palabras, Silvia Lopez –investigadora del Insectario de Investigaciones para Lucha Biológica del IMYZA, INTA Castelar– remarcó: “El éxito o el fracaso de cualquier estrategia de control de plagas reside en el nivel de conocimiento que se tenga del sistema cultivo-plaga-enemigo natural”. Para la investigadora, “todo programa de control biológico requiere de monitoreo para las principales plagas del cultivo, a fin de disponer de un método objetivo de diagnóstico del estado sanitario de las plantas”.
El éxito o el fracaso de cualquier estrategia de control de plagas reside en el nivel de conocimiento que se tenga del sistema cultivo-plaga-enemigo natural.
Una herramienta beneficiosa, pero poco implementada
Todos coinciden en los beneficios del control biológico por sobre el químico. Entonces, ¿por qué su adopción es baja y parcial? ¿qué falta? Para Gamundi, la causa principal radica en “la idiosincrasia propia de los productores que esperan un volteo rápido de la plaga” y no estarían dispuestos a esperar. Por su parte, los asesores también tienen su cuota de responsabilidad dado que, ante la ausencia de monitoreos por falta de tiempo, optan por las aplicaciones preventivas –con más contraindicaciones que beneficios–.
Para Barrera, sin embargo, es más simple: “Los productores no lo aplican porque no garantiza un 100 % de efectividad y contempla una mínima presencia de enfermedad en el producto final. Esto, sumado a las exigencias de calidad de los mercados complejizan aún más la implementación”.
De acuerdo con los investigadores solo queda un camino para sumar adeptos: la capacitación. Gamundi destacó la necesidad de formar mejor a los profesionales en las facultades, a fin de que tengan prácticas en las que “vivan” el manejo de plagas y la acción de los enemigos naturales. “Solo así serán capaces de transmitir los beneficios de la técnica”, aseguró, al tiempo que subrayó: “La capacitación es clave”.
Mientras que para Barrera resulta “significativo” el rol de organismos como el INTA que, de la mano de sus extensionistas, sean quienes trasladen el conocimiento del laboratorio al campo y sus productores: “Necesitamos más técnicos que nos ayuden a compartir los beneficios de estas tecnologías”, indicó.
A pesar de los obstáculos a los que se enfrenta la implementación de esta técnica, Gamundi se declaró “optimista” y aseguró que el tiempo ayudará a que las cosas cambien y se vuelvan más sustentables. Entre las causas, el especialista explicó que “los insumos sintéticos son derivados del petróleo, lo que causará su encarecimiento y consecuente vuelco hacia nuevas alternativas, más sustentables”.
Consumidores: los últimos serán los primeros
De acuerdo con los especialistas, las sociedades se volvieron más exigentes, con mayor conciencia ecológica y cuestionan el uso de insumos químicos. Ambos se mostraron convencidos de que la clave del cambio de paradigma está en la demanda generada por los consumidores, quienes impulsan que las conductas de los productores y la industria química se modifiquen.
“Esto, a su vez, impulsa una tendencia mundial en la industria de insecticidas que buscan alternativas más sustentables, como el desarrollo de los bioinsumos”, señaló Gamundi.
Liliana Cichón, especialista en control biológico de plagas en fruticultura del INTA, sumó una cuestión más a tener en cuenta: la baja disponibilidad comercial de bioinsumos en el país. “En producciones sensibles, por su consumo en fresco y exigencias en inocuidad, como la fruti-hortícola, las pocas herramientas biológicas se emplean habitualmente en producciones orgánicas, biodinámicas y bajos residuos”.
Para Barrera resulta “trascendental” un cambio cultural profundo en el que se entienda el sufrimiento que padecen los sistemas naturales por el impacto ambiental generado por las producciones agrícolas a gran escala y el daño –visible e invisible– que producen los insumos sintéticos en los agroecosistemas.
En esta línea, López recalcó la importancia de implementar alternativas biológicas de control basadas en el manejo racional de enemigos naturales a fin de reducir el uso de plaguicidas. “Combatir las plagas con agroquímicos se contrapone con la demanda mundial de producir alimentos sanos, con menores niveles de residuos químicos y obtenidos bajo sistemas productivos respetuosos del ambiente”, señaló la especialista.
Gasoni dio un paso y aseguró: “Las tendencias para el futuro requieren de una agricultura competitiva, con empleo de alternativas de control de mínimo impacto ambiental. Se podrá satisfacer la creciente demanda de alimentos libres de pesticidas mediante el uso sostenible de los recursos biológicos”

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