agroindustria argentina

La Rural cerró negocios por más de $25.000 millones y reafirmó su rol como motor del agro argentino

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La 138° Exposición Rural de Palermo volvió a confirmar su papel como uno de los principales escenarios de generación de negocios, innovación y desarrollo para la agroindustria argentina. Durante los once días de actividad, la muestra reunió a más de 1,3 millones de visitantes, entre asistentes presenciales y participantes virtuales, y permitió concretar operaciones comerciales por más de $25.000 millones, reflejando el dinamismo de una cadena productiva que continúa siendo uno de los principales generadores de divisas y empleo del país.

Más allá de los números de convocatoria, la exposición funcionó como un punto de encuentro entre productores, empresas, instituciones, desarrolladores tecnológicos e inversores. En total participaron 500 expositores comerciales directos e indirectos, cuya presencia movilizó el trabajo cotidiano de unas 10.000 personas, evidenciando el impacto económico que genera este tipo de eventos sobre múltiples actividades vinculadas al agro.

La ganadería volvió a ocupar un lugar central dentro de la muestra. Durante la exposición se realizaron 40 remates en los que se comercializaron más de 170.000 cabezas, mientras que el predio reunió 2.500 animales pertenecientes a 100 razas diferentes, consolidando a Palermo como la principal vidriera nacional para la mejora genética y la incorporación de nuevas tecnologías aplicadas a la producción pecuaria.

La dimensión federal también quedó reflejada en la participación de más de 15 provincias, que exhibieron sus sistemas productivos, economías regionales y desarrollos tecnológicos, fortaleciendo los vínculos comerciales entre las distintas cadenas de valor del país.

Uno de los aspectos que ganó protagonismo fue la internacionalización del negocio agropecuario. La ronda de negocios de genética permitió concretar 20 reuniones comerciales con compradores provenientes de Uruguay y Perú, ampliando las oportunidades de exportación para reproductores y material genético argentino, un segmento que continúa ganando reconocimiento por su calidad y adaptación productiva.

La innovación tecnológica volvió a ocupar un lugar estratégico dentro de la agenda de la muestra. La tercera edición del Agtech Forum reunió a 800 acreditados, consolidando un espacio donde startups, empresas tecnológicas y productores analizaron soluciones vinculadas con agricultura de precisión, inteligencia artificial, digitalización y nuevas herramientas para mejorar la eficiencia productiva.

En la misma línea, la jornada dedicada a Pulverización Inteligente convocó a 15 empresas expositoras y 380 participantes acreditados, reflejando el creciente interés por tecnologías que permiten optimizar el uso de insumos, reducir costos y minimizar el impacto ambiental mediante aplicaciones más precisas y eficientes.

La capacitación también ocupó un lugar destacado. A lo largo de la exposición se desarrollaron 100 conferencias técnicas que reunieron a 7.000 profesionales, quienes participaron de espacios de actualización sobre producción animal, agricultura, sustentabilidad, biotecnología, maquinaria agrícola y nuevas tendencias del negocio agroindustrial.

La dimensión educativa constituyó otro de los ejes de la muestra. Se organizaron 100 visitas guiadas destinadas a escuelas, instituciones educativas y público general, con la participación de delegaciones provenientes de 10 provincias argentinas y grupos internacionales de Estados Unidos, China y Colombia. La iniciativa buscó acercar el conocimiento del sistema agroalimentario a las nuevas generaciones y fortalecer el vínculo entre el campo, la educación y la sociedad.

Los resultados de esta edición muestran que la Exposición Rural trasciende el tradicional espacio de exhibición ganadera para consolidarse como una plataforma de articulación entre producción, innovación, comercio exterior y desarrollo tecnológico. En un contexto donde el agro continúa siendo uno de los principales motores de la economía argentina, estos encuentros permiten acelerar la incorporación de conocimiento, promover inversiones y abrir nuevos mercados para las economías regionales.

El volumen de negocios alcanzado, la fuerte participación federal y el creciente protagonismo de la innovación tecnológica reflejan un sector que continúa apostando a mejorar su competitividad. La combinación entre genética, digitalización, capacitación y vinculación comercial convierte a la Rural de Palermo en un espacio donde no solo se exhibe el potencial del campo argentino, sino que también se construyen soluciones para incrementar la productividad y generar nuevas oportunidades de desarrollo económico.

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Logística: el 65% de la producción agrícola argentina se genera a menos de 300 kilómetros de los principales puertos

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La competitividad del agro argentino no depende únicamente de los rindes o de los precios internacionales. La logística constituye uno de los factores que más inciden sobre la rentabilidad del sector y, en ese aspecto, Argentina mantiene una ventaja estructural significativa. Según un informe de la Bolsa de Comercio de Rosario (BCR), el 65% de la producción nacional de los seis principales cultivos se encuentra dentro de un radio de 300 kilómetros de los tres nodos portuarios más importantes del país: Gran Rosario, Bahía Blanca y Quequén.

El estudio, elaborado con datos oficiales de la Secretaría de Agricultura, Ganadería y Pesca correspondientes a la campaña 2024/25, muestra cómo la localización geográfica de la producción permite reducir tiempos y costos de transporte hacia los puertos desde donde se despacha la mayor parte de las exportaciones argentinas de granos, harinas y aceites.

Dos de cada tres toneladas de soja, maíz, trigo, sorgo, cebada y girasol se producen en un radio de 300 km alrededor del Gran Rosario, Quequén y Bahía Blanca. El nodo del sur santafesino concentra por sí solo casi la mitad de la producción nacional.

El presente informe se propone cuantificar qué proporción de la producción de los principales granos se encuentra dentro de un radio de 300 km alrededor de los tres nodos portuarios más importantes del país, desde donde se despacha la mayor parte de las exportaciones argentinas de granos, harinas y aceites: Gran Rosario, Bahía Blanca y Quequén. Para ello, se utilizó información oficial de la Secretaría de Agricultura, Ganadería y Pesca de la Nación (SAGyP) correspondiente a la campaña 2024/2025, el último ciclo productivo completo con datos desagregados a nivel departamental. 

A continuación, se presentan los principales resultados del análisis: 

1)    El 47% de la producción de los seis cultivos principales de Argentina (soja, maíz, trigo, girasol, cebada y sorgo) se ubica a 300 km del Gran Rosario, y el 65% se encuentra a igual distancia de alguno de los tres nodos portuarios principales del país: Gran Rosario, Quequén y Bahía Blanca.

Al sumar la producción de los seis cultivos principales de Argentina —soja, maíz, trigo, girasol, cebada y sorgo—, se observa que el 47% del total nacional se localiza a 300 km del Gran Rosario, un 13% a igual distancia de Bahía Blanca y un 12% de Quequén. Estos dos últimos nodos comparten un 7% de la producción dentro de sus áreas de influencia. En conjunto, los tres nodos concentran el 65% de la producción nacional de estos seis cultivos.

2)    El 56% de la producción de soja de Argentina se ubica a 300 km del Gran Rosario, y el 66% se encuentra a igual distancia de alguno de los tres nodos portuarios principales del país.  

La soja, el cultivo de mayor superficie sembrada a nivel nacional, concentra el 56% de su producción a 300 km de los puertos del Gran Rosario, mientras que Bahía Blanca y Quequén aportan cada uno un 7% adicional. Sumando los tres nodos, y evitando contabilizar dos veces la soja que se produce en la intersección de los círculos que rodean a Bahía Blanca y Quequén (4%), se observa que el 66% de la producción nacional de esta oleaginosa se encuentra dentro del radio de influencia portuario.  

3)    El 40% de la producción de maíz se ubica a 300 km del Gran Rosario, y el 55% se encuentra a igual distancia de alguno de los tres nodos portuarios principales del país.  

En el caso del maíz, el 40% de la producción nacional se localiza a 300 km del Gran Rosario, en tanto que Bahía Blanca y Quequén concentran el 11% y el 9%, respectivamente. Entre los tres nodos suman el 55% de la producción nacional del cereal (descontando el 5% que se superpone entre Bahía Blanca y Quequén). De todos los cultivos analizados, este es el que menor concentración presenta en torno a la región portuaria, dado que gran parte se produce en la región del NOA, y en zonas que quedan por fuera del área considerada, tales como el norte de Santa Fe, oeste de Córdoba, provincias de San Luis, Santiago del Estero, región del NEA, etc. 

4)    El 56% de la producción nacional de trigo se ubica a 300 km del Gran Rosario, y el 82% se encuentra a igual distancia de alguno de los tres nodos portuarios principales del país.  

En comparación con los cultivos de verano, el trigo presenta una proporción más elevada de la producción nacional en la Región Sur del país, lo que explica que una parte relevante de la cosecha se despache por los puertos del Atlántico. El 20% de la producción nacional se ubica a 300 km de Bahía Blanca y el 17% a igual distancia de Quequén, con un 11% compartido entre ambas áreas de influencia. El Gran Rosario, por su parte, concentra el 56% de la producción nacional de trigo dentro de su radio de 300 km.

5)    El 93% de la producción de cebada se ubica a 300 km de alguno de los tres nodos portuarios principales de Argentina.  

La cebada, el otro gran cultivo de invierno, acentúa el patrón del trigo con un fuerte predominio en la Región Sur del país, fundamentalmente en La Pampa y Sur de Buenos Aires. En la campaña 2024/25, el 66% de la producción se concentró dentro de un radio de 300 km de Bahía Blanca, el 62% en el entorno de Quequén, y un 44% en la intersección de ambas áreas de influencia; en términos netos, esto equivale a un 85% de la cebada producida a 300 km de los dos puertos del sur. El Gran Rosario, en cambio, participa apenas con el 8%. En conjunto, el 93% de la cebada de la campaña 2024/25 se produjo a 300 km de alguno de los tres nodos portuarios.  

6)    El 61% de la producción de girasol se ubica a 300 km de alguno de los tres nodos portuarios principales de Argentina.  

El girasol es otro cultivo con importante participación en la Región Sur del país. El 61% de la producción nacional se ubica a una distancia igual o menor a 300 km de los tres nodos portuarios: 19% en el área de influencia de Rosario, 26% en torno a Quequén, 31% alrededor de Bahía Blanca y 15% en la intersección de estas dos últimas zonas. El 39% restante se reparte entre regiones productoras como el oeste de Córdoba y de Buenos Aires, San Luis, el norte de Santa Fe, Santiago del Estero, Chaco y Formosa, entre otras.

7)    El 56% de la producción de sorgo de Argentina se ubica a 300 km del Gran Rosario, y el 58% se encuentra a igual distancia de alguno de los tres nodos portuarios principales del país.  

Por último, la producción de sorgo se distribuye principalmente entre las Regiones Centro y Norte del país, quedando hacia el Sur una producción marginal. El 56% de la producción nacional se encuentra dentro del radio de influencia de los puertos del Gran Rosario. En tanto, solo un 2% y un 1% de la misma se ubica a 300km de Bahía Blanca y de Quequén, respectivamente, con un 1% ubicado en la intersección entre ambos nodos.

En conjunto, estos resultados confirman una ventaja logística estructural de la agroindustria argentina: más de la mitad de la producción de sus principales cultivos se concentra a 300 km de los tres nodos portuarios más importantes del país, con el Gran Rosario como el más relevante de los tres en cuatro de los seis cultivos principales: soja, maíz, trigo y sorgo; mientras que en los casos de la cebada y del girasol ganan participación relativa los nodos portuarios del Sur.

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Argentina fortalece su alianza con Suiza: récord de exportaciones, inversiones y expectativas por el acuerdo Mercosur-EFTA

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Mientras la Selección Argentina vuelve a cruzarse con Suiza en una instancia decisiva de la Copa del Mundo, la relación entre ambos países también atraviesa un momento histórico fuera de las canchas. El comercio bilateral alcanzó niveles récord durante 2025, impulsado por las exportaciones mineras, un superávit comercial sin precedentes y un crecimiento sostenido de las inversiones suizas en el país. En paralelo, la ratificación del Tratado de Libre Comercio entre el Mercosur y la Asociación Europea de Libre Comercio (EFTA) aparece como el próximo paso para profundizar un vínculo económico que ya muestra cifras inéditas.

El análisis de la Bolsa de Comercio de Rosario (BCR) muestra que 2025 marcó un punto de inflexión en la relación entre Argentina y el bloque integrado por Suiza, Noruega, Islandia y Liechtenstein. Las exportaciones argentinas al EFTA alcanzaron los 2.094 millones de dólares, el mayor valor de la historia, con un crecimiento interanual del 25%. La particularidad es que más del 98% de esos envíos tuvieron como destino Suiza, consolidando al país europeo como el verdadero motor del intercambio comercial con el bloque.

El 2025 cerró con máximos históricos de exportaciones, superávit comercial e inversiones con Suiza y con el EFTA, el bloque que integra el próximo rival de la Selección. Con el acuerdo Mercosur – EFTA ya firmado, avanza su ratificación parlamentaria.

Este sábado desde las 22 hs de nuestro país, la Selección Argentina enfrentará a Suiza por los cuartos de final de la Copa del Mundo. El historial marca dos victorias argentinas en copas del mundo: 1-0 en Brasil 2014 y 2-0 en Inglaterra 1966. Pero el Mundial también invita a mirar más allá de la cancha: la relación comercial entre Argentina y Suiza atraviesa un momento histórico, y con ella el vínculo con todo el bloque económico que este país integra.

Cómo destacamos en un artículo anterior, en cualquier ranking de PIB per cápita vamos a encontrar a Suiza, Noruega, Islandia y Liechtenstein entre los primeros lugares. Pero, para sorpresa de algunos, ninguno de estos países pertenece a la Unión Europea, sino que entre ellos conforman su propio bloque económico: la Asociación Europea de Libre Comercio o EFTA (por sus siglas en inglés, European Free Trade Association). Este bloque mantiene múltiples acuerdos con la UE: sus miembros adhieren al Espacio Schengen y, con la excepción de Suiza, integran desde 1994 el Espacio Económico Europeo, mientras que el país helvético cuenta con sus propios tratados de libre comercio y libre movilidad con la Unión.

Los números del comercio con este bloque no dejan lugar a dudas. En 2025 las exportaciones argentinas al EFTA alcanzaron los US$ 2.094 millones, un récord histórico. De esta manera, anotaron un crecimiento del 25% respecto del 2024, año que ya había marcado un máximo. Hoy hablar de exportaciones al EFTA es hablar de exportaciones a Suiza, ya que estas representan más del 98% de los bienes despachados al bloque. Naturalmente, las exportaciones a Suiza también marcaron un récord histórico en 2025. 

El gran protagonista de este salto exportador vuelve a ser el oro. Suiza es el principal comprador del oro argentino, que se origina principalmente en Santa Cruz y San Juan, y se consolida como el primer mercado de las exportaciones mineras nacionales. De hecho, Suiza es el principal socio comercial de Santa Cruz y San Juan, siendo destino del 33% y 49%, respectivamente, de las exportaciones originadas en cada provincia. 

El país helvético es sede de las principales refinadoras de oro del mundo, lo que explica su alta demanda de este metal producido en Argentina. El precio internacional del oro, que encadenó máximos históricos a lo largo de 2025, apuntaló fuertemente el valor del comercio en dólares con el bloque.

Las importaciones argentinas desde el EFTA, por su parte, totalizaron US$ 779 millones en 2025. Así, el intercambio comercial bilateral superó los US$ 2.870 millones, el mayor registro de la historia. Con exportaciones que más que duplican a las importaciones, el superávit comercial con el bloque también marcó un récord el año pasado: US$ 1.315 millones, superando el máximo previo de 2019 y acumulando once años consecutivos de resultados positivos para nuestro país.

La relación excede largamente al comercio. Con un stock de inversiones por más de US$ 8.500 millones al segundo semestre de 2025, Suiza marcó máximos en su Inversión Extranjera Directa (IED) en Argentina el año pasado. Si sumamos los otros tres países del bloque, nos encontramos con un stock de IED de US$ 9.511 millones al cierre del año pasado, lo que convierte al EFTA en el quinto inversor extranjero en Argentina. 

Más allá del peso del complejo oro y plata, los rubros con mayor potencial de crecimiento en este exigente mercado europeo son los bienes agroindustriales. En este sentido, se esperan crecimientos de la demanda de carnes, miel, lácteos, frutas frescas, trigo, maíz, aceites vegetales y vinos, en un mercado de 14 millones de habitantes cuyo PIB per cápita casi triplica al argentino.

Tras el cierre de las negociaciones el 2 de julio de 2025, el Tratado de Libre Comercio Mercosur – EFTA se firmó el 16 de septiembre de 2025 en Río de Janeiro. El acuerdo creará un área de libre comercio de casi 300 millones de personas, con un PIB combinado de más de US$ 4,3 billones y mejoras de acceso a los mercados para más del 97% de las exportaciones de ambos bloques.

El proceso de ratificación avanza a paso firme. El pasado 17 de junio el Senado de Brasil y la Cámara de Diputados de Uruguay dieron sanción definitiva al acuerdo. Como el tratado entra en vigor de manera bilateral a medida que cada país lo ratifica, resta ahora la aprobación parlamentaria de Argentina y Paraguay, además de las ratificaciones de los países del EFTA. Estos avances se suman a la entrada en vigor del acuerdo Mercosur – Unión Europea el pasado 1° de mayo. Del lado europeo, Islandia y Noruega ya ratificaron el acuerdo, a la espera de la aprobación de Suiza y Liechtenstein. 

Así como la Selección buscará el sábado su pase a las semifinales del Mundial, la agenda comercial argentina tiene su propio partido por delante: una pronta ratificación del acuerdo con el EFTA permitiría potenciar un vínculo que ya rompe récords, diversificando las exportaciones y destinos, y consolidando las inversiones de uno de los socios más dinámicos que tiene nuestro país.

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La agroindustria representa más del 70% del total exportado de 12 provincias argentinas

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La agroindustria continúa consolidándose como el principal motor exportador de la Argentina y, más allá de su peso en la generación de divisas nacionales, emerge como la columna vertebral de la inserción internacional de gran parte de las economías provinciales. En 2025, el complejo agroindustrial exportó bienes por USD 51.369 millones, equivalentes al 59% de todas las ventas externas del país, y en la mitad de las provincias representó más del 70% del total exportado, confirmando la elevada dependencia que tienen las economías regionales del desempeño del sector.

El dato surge de un informe elaborado por la Bolsa de Comercio de Rosario (BCR) sobre la base de estadísticas del INDEC y expone una realidad estructural: mientras el debate económico suele concentrarse en la energía, la minería o la economía del conocimiento, la agroindustria continúa siendo el principal sostén del comercio exterior argentino y el mayor generador de divisas para la mayoría de las jurisdicciones.

La agroindustria tiene un papel protagónico en las exportaciones de bienes argentinos, con una participación que supera la mitad del total exportado en términos de valor. En el último año 2025, el sector alcanzó exportaciones por USD 51.369 millones siguiendo la base de datos de exportaciones provinciales por rubros del INDEC, lo cual representa el 59% del total enviado al exterior por Argentina. Si bien el share alcanzado está 10 puntos porcentuales por debajo del máximo de 2020 y 2021, en el último año se arriba al tercer total exportado en términos absolutos más alto de la historia por parte del sector, solo por detrás de 2021 y 2022.

En este marco, es que surge la pregunta de cuál es el origen de las exportaciones agroindustriales del país. En este sentido, se destaca que Argentina cuenta con una amplia gama de suelos y climas, lo que permite una amplia diversidad en la producción agroindustrial a nivel federal. Además de los cultivos tradicionales, como soja, trigo, cebada, sorgo, maíz y girasol, y la producción ganadera, el país alberga una gran variedad de economías regionales que contribuyen a la oferta exportable y el sostén del sector externo.

Tal como se puede ver en el siguiente cuadro, la agroindustria tiene presencia exportadora en todas las provincias del país y en la mitad de las jurisdicciones el sector representa más del 70% del total exportado, lo cual constituye una incidencia significativa. Es decir, el sector se consolida como un pilar fundamental en la inserción externa de la mayor parte de las jurisdicciones del país.

Por otro lado, si se analiza cuál es el principal rubro exportado por cada provincia, en 16 de las 24 jurisdicciones algún rubro agroindustrial lidera el valor exportado, sumado que en la plataforma continental también un rubro agroindustrial lidera las exportaciones. Siguiendo el valor absoluto de las exportaciones agroindustriales por provincias, Buenos Aires, Santa Fe y Córdoba lideran el ranking. En conjunto, estas provincias exportaron USD 58.786 millones en el año 2025, de los que USD 40.642 millones están vinculados a la agroindustria. Es decir, estas provincias explican el 67,5% del total exportado a nivel país y al hacer foco en sus exportaciones agroindustriales, representan el 79,1% del total enviado al exterior por dicho sector.

Asimismo, es de interés remarcar que, según datos de 2025, las provincias más agrointensivas en exportaciones son: Santiago del Estero (98%), Chaco (96%), La Pampa (93%), Formosa (92%) y Santa Fe (91%). En cambio, las provincias en las cuales la agroindustria tiene menor peso en las exportaciones provinciales son: Neuquén (1%), Santa Cruz (7%), Catamarca (9%), CABA (10%) y San Juan (11%). Es decir, en general, se trata de provincias más vinculadas al sector energético o metalífero, salvo CABA, cuya canasta exportadora es de bienes predominantemente industrial.

Por último, si se agrega una mirada histórica sobre la participación del conjunto de provincias en las exportaciones agroindustriales, es clara la preponderancia de Buenos Aires, Santa Fe y Córdoba. Entre 2002 y 2020, estas tres provincias representaron entre 73,7 y 76,9% del total exportado por la agroindustria. Mientras que, en los últimos años – entre 2021 y 2025 – el share aumentó a un nivel promedio de 79,2%. A nivel de provincias, a comienzos de los 2000 Santa Fe lideraba las exportaciones agroindustriales, aunque en la última década comenzó a perder participación y Buenos Aires pasó a ocupar un lugar más preponderante hasta alcanzar el primer puesto desde 2023 en adelante. Respecto a Córdoba, si bien las exportaciones agroindustriales crecieron de USD 2.244 millones a USD 9.227 millones entre 2002 y 2025, su participación en el total exportado a nivel sectorial se ha mantenido relativamente estable con un promedio del 17,7% para todo el período.

En términos de participación en las exportaciones agroindustriales, les siguen Entre Ríos, Mendoza y La Pampa, según los datos del último año. En conjunto, estas jurisdicciones representaron en 2025 el 7,6% del total exportado por el sector, mientras que en 2002 dicha participación se ubicaba en 5,8%. Asimismo, al excluir a las tres principales jurisdicciones líderes en exportaciones agroindustriales, el resto explicaba el 23,5% del total en 2002, proporción que cayó al 17,3% en 2025. No obstante, cabe destacar que las exportaciones de estas provincias pasaron de USD 3.465 millones en 2002 a USD 10.727 millones en 2025, lo que implica un crecimiento punta a punta del 210%.

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La harina de soja argentina pierde ventaja frente a Brasil

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La posición histórica de Argentina como principal exportador mundial de harina de soja enfrenta uno de los mayores desafíos de las últimas décadas. La expansión acelerada de la industria aceitera brasileña, impulsada por una política de promoción de biocombustibles y una creciente capacidad de procesamiento, está modificando el equilibrio competitivo del principal complejo exportador argentino.

Así lo sostiene un informe de la Bolsa de Comercio de Rosario (BCR), que señala que durante el primer semestre de 2026 Brasil alcanzaría exportaciones superiores a 12,3 millones de toneladas de harina de soja, muy cerca de las 13,3 millones proyectadas para Argentina, una diferencia que continúa reduciéndose año tras año.

Brasil le pisa los talones a Argentina en exportación de harina de soja. Acuerdo de paz entre EE. UU. e Irán. La participación del aceite en el ingreso industrial alcanza máximos históricos en Chicago y la más alta en Argentina durante la última década.

1. Mercado de soja: Brasil alcanza un ritmo exportador de harina récord

Brasil acorta distancias frente al tradicional liderazgo argentino en el mercado de subproductos del complejo soja. Las proyecciones para este primer semestre del año ya ubican las exportaciones brasileñas de harina de soja por encima de 12,3 millones de toneladas, muy cerca de 13,3 millones estimados para Argentina. Este escenario es el resultado directo de la fuerte expansión de crushing de nuestro vecino país, que cerró 2025 con un volumen récord de 58,7 millones de toneladas procesadas, un 22,8% más que en 2021.

Históricamente, Argentina ha sostenido una posición de liderazgo en el mercado de exportación de harina de soja. Sin embargo, mientras que la molienda en Argentina registra un sendero virtualmente estancado, la industria del procesamiento en Brasil mantiene un crecimiento sostenido año tras año. Se proyecta que, para el acumulado a junio de 2026, Argentina termine exportando “solo” 8% más que Brasil. Esta brecha se achica significativamente respecto del 86% registrado en 2021 y del 23% observado durante el primer semestre de 2025.  Uno de los factores que impulsa este fenómeno es la promoción a la industria de biodiesel del país vecino, que ubica a la demanda de aceite de soja en máximos históricos. Como contrapartida, se produce una mayor oferta de harina de soja, lo que lleva a Brasil a niveles de competitividad cada vez mayores. Esto afecta de forma directa el principal producto exportador de Argentina y el principal determinante del precio de la soja en el mercado interno. 

Lo que Ormuz dejó: a pesar del desplome en Chicago, la participación del aceite de soja en el ingreso industrial alcanzó máximos históricos.

Durante la semana, Estados Unidos e Irán firmaron un acuerdo marco que sienta las bases para abrir una nueva ronda de negociaciones por 60 días. Con una extensión de 14 puntos claves se plantea, entre varias otras cosas, la finalización inmediata y permanente de las operaciones militares, incluyendo en el Líbano; la reapertura del estrecho de Ormuz, velando por el paso seguro de los buques comerciales sin cargo durante el lapso que dure la nueva “tregua” y la posibilidad de extender la misma si ambas partes están de acuerdo en ello. No es la primera vez que se afirma haber alcanzado la paz entre ambas naciones, pero si es la primera oportunidad donde ambas emiten un comunicado con tantos puntos en común y la primera vez que ambos principales mandatarios firman un acuerdo desde la fundación de la República Islámica en 1979. 

Luego de haber sobrepasado US$ 110/barril durante mayo, el petróleo Brent se desplomó a niveles preguerra perforando el piso de US$ 80/barril, como consecuencia del proceso de encontrar un nuevo nivel de precios bajo el renovado escenario global. Esta tendencia bajista en el crudo también viene presionando sobre las cotizaciones del aceite de soja, sobre todo en Chicago. A lo largo de estas últimas ruedas el aceite volvió al terreno de US$ 1.500/t luego de 35 ruedas ininterrumpidas de cotizar por encima de US$ 1.600/t y de haber sobrepasado US$ 1.700/t hace solo unas semanas atrás.

Sin embargo, a pesar del derrotero reciente, el combo entre la promoción de biocombustibles en Estados Unidos y un nuevo escalón de precios para la energía a escala global le imprimieron un nivel de relevancia al aceite de soja nunca visto. Con la cotización de la harina de soja en mínimos desde febrero, en Chicago el aceite explica 55% del ingreso industrial, máximo histórico para el “oil share”; es decir, la proporción del margen de la industria que es explicado por la contribución del aceite de soja. Este valor se ubica, además, 17 p.p. por encima del promedio histórico. 

La dinámica descripta impacta de lleno en el mercado argentino. Si bien el nivel de precios no es el mismo que en Chicago, la cotización del aceite de soja argentino en el mercado FOB se mantuvo por encima de US$ 1.100/t durante los últimos tres meses a pesar de los vaivenes en los futuros, siendo actualmente la segunda cotización más alta a esta altura del año, solo por detrás de los récords del 2022 cuando se desató la guerra entre Rusia y Ucrania. Al mismo tiempo, las cotizaciones FOB por la harina de soja cayó 10% desde su pico en mayo, debilitada por la oferta global y la oleada de ventas de futuros en la plaza de Chicago. Como consecuencia, prácticamente el 50% del poder de compra industrial en el mercado argentino está explicado hoy por el precio del aceite. 

Bajo este escenario, el poder de compra del sector industrial ajustó negativamente un 4,5% en las últimas cuatro semanas, lo que le pone un techo al precio disponible por la soja en el mercado local. La pizarra sigue promediando AR$ 465.000/t, 2% por delante del promedio de mayo, aunque cotizando a la par si se descuenta el efecto de la inflación.


2. Se calma el panorama internacional y el maíz vuelve a precios pre-Ormuz

La cosecha del maíz tardío y de segunda ya está en marcha en Córdoba, mientras en Buenos Aires los planteos esperan a ser trillados. A nivel nacional y considerando toda la campaña maicera, la cosecha progresa un 58%, en línea con el promedio del último lustro, según informa SAGyP. 

El progreso de la trilla del maíz de segunda se concentró principalmente en la Zona Núcleo. Sin embargo, el avance fue limitado debido a un clima húmedo que representa un desafío para llevar adelante las labores, al dificultar la entrada de las maquinarias a los campos e incentivando a postergar la trilla, en busca de levantar granos más secos. En materia de condiciones, a nivel nacional predomina el estado “bueno”, con el centro de Santa Fe y norte de Buenos Aires mostrando un estado “muy bueno” y regular en unos pocos distritos alejados de la zona más fértil, con excepción del centro-sur de Santa Fe.

La trilla de maíz se desarrolla, asimismo, en un contexto de precios más debilitados que al inicio de la campaña. El nivel de precios futuro de maíz, descontado en su respectiva curva de contratos diferidos en A3, muestra una tendencia bajista tras haber alcanzado un pico relativo a mediados de mayo, y ya está en niveles pre-Ormuz. 

La curva de precios futuros brinda un resumen de expectativas para la relación entre oferta y demanda – una curva de futuros en precios mínimos expresa la expectativa de disponibilidades más holgadas en relación con la demanda de lo que se esperaba hace un mes, momento en que la curva de precios futuros de maíz había llegado a máximos en el año. Desde aquel momento, se descontó en menores precios -una curva más baja- el pronóstico de una oferta que no sería tan decepcionante como se visualizaba en el punto cúlmine de la guerra, cuando el sector enfrentaba precios prohibitivos para los fertilizantes, combustibles caros y un horizonte que auguraba menor oferta de cereales.

Varios fueron los factores que pesaron sobre las cotizaciones y provocaron que la curva ajustara cerca de US$ 10/t en cada posición. En primer lugar, la entrada al mercado de la cosecha tardía de una oferta sudamericana sin precedentes y que gana cada vez más participación en los mercados internacionales. En segunda instancia, un maíz norteamericano que fue sembrado en su totalidad y sorprendió mostrando condiciones mucho mejores que el año pasado, según informó USDA. Por último, el desarme de posiciones de los fondos en Chicago, que recortaron su posición larga en maíz un 95% en solo seis semanas, el equivalente a 44 Mt.

Sin embargo, dos drivers ponen cierto límite a la caída los precios. Por un lado, el área sembrada con maíz sufrió un recorte entre campañas. En la 2026/27 se sembraron 38,57 millones de hectáreas, 3,6% menos que el año pasado, mientras la soja ganó participación en las intenciones de siembra al sumar 4,3% en hectareaje, según cifras de USDA. 

Puertas afuera del mercado local, Brasil ya está levantando su safrinha, que es la cosecha con mayor volumen dentro de su campaña de maíz. Allí, la trilla del cereal tardío recién comienza y acumula un avance del 6,7%, mientras la del temprano lleva un 90,4%, cerca de concluir. Los rindes de la campaña, en lo que al tardío respecta, se presentan dispares según la región: Mato Grosso, Mato Grosso do Sul y Pará muestran productividades elevadas, mientras otros estados exhiben pérdidas por falta o excesos de lluvias.

Siguiendo la tónica de los cereales, el trigo acumula un avance de siembra del 44% a nivel nacional, manteniendo un ritmo relativo elevado y sobrepasando todo registro anterior. En Buenos Aires, las labores se desarrollan con pausa entre semanas debido al clima húmedo y a cierta incertidumbre económica que lleva a los productores a actuar con cautela, afirma la Secretaría de Agricultura. El predominio de un perfil hídrico adecuado en los suelos juega positivamente para el crecimiento del cereal.

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