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Las economías regionales alcanzaron un récord exportador en 2025 y consolidaron un nuevo piso de divisas para Argentina

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El crecimiento de las exportaciones regionales compensó el avance de otros complejos y marcó un máximo histórico. Lácteos, maní y pesca impulsaron un año récord para las economías regionales

Las exportaciones de las economías regionales alcanzaron un récord histórico de USD 11.313 millones en 2025. Con un crecimiento interanual del 5,3%, la matriz productiva consolidó su inserción externa y mostró un sólido desempeño general.

Una característica que hace distintivo a nuestro país es la diversidad de economías regionales que se desarrollan a lo largo y ancho del territorio. Las ventajas comparativas de cada zona junto con las tradiciones productivas y factores ambientales derivan en una matriz exportadora diversificada de productos regionales agroindustriales. Pasando desde los frutos patagónicos en el sur hasta la caña de azúcar del norte, estas numerosas economías se estructuran principalmente en torno a pymes organizadas en cadenas de valor, con alto impacto en el dinamismo económico regional y arraigo local. 

Si bien una parte de la producción de estos sectores se destina al mercado interno, un porcentaje significativo se exporta año a año hacia distintos destinos a nivel mundial, en línea con la competitividad que presenta la agroindustria local. Si se analiza el valor exportado de las principales economías regionales agroindustriales en Argentina, entre 2024 y 2025 se registra un crecimiento importante en el valor de los envíos al exterior, hasta alcanzar un máximo histórico estimado de USD 11.313 millones el último año.

En relación con la participación de las exportaciones de las principales economías regionales en el total despachado por Argentina, en 2025 se alcanza un share del 13%, mostrando una caída frente a 2024. Sin embargo, este hecho se vincula principalmente al crecimiento extraordinario de otros complejos como el oleaginoso o petrolero-petroquímico, y no por una disminución del monto exportado de las economías regionales. Por el contrario, tal como se comentó anteriormente, las mismas alcanzaron valores máximos el último año, con una variación interanual del 5,3% y un aumento del 13,71% en relación con el promedio de los últimos 5 años.

Para examinar la dinámica exportadora de las principales economías regionales agroindustriales, a continuación, se presenta el ranking de las que registraron el mayor valor exportado en 2025:

Dentro de las principales actividades, el complejo pesquero encabeza la lista con exportaciones por USD 2.091 millones, lo que representa el 2,4% de los envíos totales de bienes de Argentina al mundo. China, España y Estados Unidos se posicionan como sus principales socios comerciales, concentrando cerca de la mitad de las exportaciones del complejo. Los crustáceos y moluscos explican el 71,1% del total, seguidos por los pescados frescos y congelados con un 27,1%.

Por su parte, los lácteos se consolidan como la segunda economía regional agroindustrial más relevante en términos de inserción externa, con exportaciones por USD 1.522 millones el último año y mostrando un gran dinamismo tanto en valor como en cantidades. Para completar el podio finalmente se encuentra el maní con exportaciones por USD 1.228 millones, un récord histórico para dicha actividad, en un contexto de buen volumen productivo hacia el último año a pesar de precios internacionales más bajos que el promedio.

Por último, si se analiza el desempeño relativo las principales economías regionales agroindustriales en 2025 en comparación con 2024, el sector lácteo es el que más creció en valor exportado con 18,9% mientras que en volumen lo hizo en 25,45%, por lo que se vislumbra tanto un efecto precio como cantidad positivo. Sigue el limón, con un incremento exportador del 15,8% y peras y manzanas al registrar un aumento de 11,2 %. Mientras que, tanto los complejos de cueros bovinos como uvas – dos economías claves por su importancia relativa – registraron una caída de 8,9 y 3,8% respectivamente.

Al mismo tiempo, si se compara frente al promedio de los últimos 5 años, el 2025 mostró un resultado mayormente favorable para las principales economías regionales. En este caso, el podio de mejor desempeño se encuentra azúcar (↑88,1%), papa (↑30,1%) y nuevamente lácteos (↑25,4%). Mientras que, vuelve a resaltar las caídas en cueros bovinos (↓8,2%) y uvas (↓6,1%) respectivamente.

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SENASA elimina restricciones históricas para la producción de margarinas

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Una resolución del Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria (SENASA) modificó una normativa que llevaba casi seis décadas vigente y eliminó una serie de requisitos técnicos aplicados a la elaboración de margarinas en Argentina. Aunque se trata de un cambio regulatorio específico, la decisión apunta a reducir procesos considerados obsoletos por la evolución tecnológica de la industria alimentaria y podría traducirse en menores costos operativos para fabricantes de grasas y derivados.

La Resolución 475/2026 derogó tres exigencias incluidas en el Reglamento de Inspección de Productos, Subproductos y Derivados de Origen Animal, aprobado originalmente en 1968. Según argumenta el organismo sanitario, los avances en los sistemas de producción, control de calidad y trazabilidad vuelven innecesarias determinadas obligaciones que habían sido diseñadas para prevenir adulteraciones y fraudes en una industria muy diferente a la actual.

La medida no modifica los estándares de inocuidad alimentaria ni los controles sanitarios vigentes, pero sí elimina barreras regulatorias que el propio SENASA considera superadas por la tecnología disponible.

La actualización elimina tres disposiciones vinculadas a la elaboración de margarinas.

Por un lado, desaparece la obligación de incorporar determinadas sustancias testigo utilizadas históricamente para identificar posibles adulteraciones. También se elimina una restricción relacionada con el uso de manteca de leche en determinados procesos industriales y se deroga una exigencia específica incorporada décadas atrás como mecanismo de prevención de fraude comercial.

La argumentación oficial es clara: los métodos modernos de control permiten garantizar la autenticidad y composición de los productos mediante herramientas más precisas que las previstas por una regulación diseñada en los años sesenta.

Para la industria, esto implica simplificar procesos productivos, reducir intervenciones innecesarias y mejorar atributos de calidad del producto final sin afectar los mecanismos de fiscalización sanitaria.

Qué impacto puede tener sobre la cadena alimentaria

Aunque la resolución está dirigida específicamente al segmento de margarinas y grasas industriales, sus efectos alcanzan a una cadena mucho más amplia.

Las margarinas son un insumo utilizado por industrias panificadoras, fabricantes de galletitas, productos de pastelería, alimentos procesados y gastronomía industrial.

Cuando una regulación reduce costos de producción o elimina procesos redundantes, el beneficio no queda exclusivamente en el fabricante primario. También puede mejorar la competitividad de los sectores que utilizan esos insumos como materia prima.

En un escenario donde la industria alimentaria continúa buscando eficiencia para sostener márgenes de rentabilidad, cualquier reducción de costos regulatorios adquiere relevancia.

La medida forma parte de una tendencia observada durante los últimos meses en distintas áreas del Gobierno nacional: revisar normativas históricas para eliminar requisitos considerados incompatibles con las tecnologías actuales de producción y control.

A diferencia de los grandes centros industriales, donde existe una elevada integración productiva, las economías regionales suelen absorber con mayor intensidad los costos regulatorios debido a menores escalas de producción.

En provincias como Misiones, donde el sector alimenticio está compuesto principalmente por PyMEs, cooperativas y empresas familiares vinculadas a la molienda, panificación, elaboración de alimentos y gastronomía, cualquier reducción de costos en insumos industriales termina impactando sobre la estructura de costos de múltiples actividades.

No se trata de un efecto inmediato ni necesariamente visible para el consumidor final, pero sí de una mejora incremental en la competitividad de la cadena alimentaria.

Además, la decisión ratifica una señal regulatoria que el sector privado sigue de cerca: la disposición de los organismos nacionales a actualizar marcos normativos que habían quedado desfasados respecto de la realidad tecnológica.

Una regulación menos rígida para una industria más moderna

La resolución del SENASA no implica una desregulación sanitaria. El organismo mantiene intactas sus facultades de fiscalización y control sobre la inocuidad de los alimentos.

La diferencia es que cambia el enfoque. En lugar de exigir procedimientos específicos diseñados para otra época, la normativa pasa a apoyarse en tecnologías modernas de control de calidad y trazabilidad.

Para los fabricantes, esto representa una mayor flexibilidad productiva. Para los consumidores, el objetivo declarado es mantener los mismos estándares de seguridad alimentaria con productos de mejor aceptación y procesos más eficientes.

Lo que habrá que observar en los próximos meses es si esta actualización normativa se replica en otros segmentos de la industria alimentaria. Existen numerosos reglamentos técnicos construidos bajo parámetros productivos del siglo pasado que hoy podrían estar generando costos sin aportar mejoras reales en materia sanitaria.

La competitividad industrial ya no depende solamente de impuestos o financiamiento. También está vinculada a la capacidad del Estado para adaptar las regulaciones a las tecnologías que utiliza el sector productivo.

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La cadena de legumbres acelera escala exportadora y abre una disputa por tecnología, trazabilidad y valor agregado

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El mercado argentino de legumbres atraviesa una etapa de expansión productiva y redefinición estratégica.

La 1.ª Jornada de la Mesa de Legumbres de Santa Fe, realizada el 5 de mayo en la Bolsa de Comercio de Rosario, permitió reunir una agenda técnica, comercial e institucional que mostró a una cadena con fuerte orientación exportadora, creciente incorporación tecnológica y nuevas exigencias de competitividad. El desafío ya no pasa únicamente por producir más, sino por hacerlo con calidad, trazabilidad, eficiencia y capacidad de diferenciación.

Según expuso Paulo Lanza, especialista en Comercio Exterior, Argentina parte de una posición productiva favorable: el rendimiento promedio nacional en legumbres alcanza 1.484 kg/ha, frente a un promedio mundial de 1.058 kg/ha; y entre el 60% y el 73% de la producción se destina a la exportación. Esa combinación de productividad relativa y perfil exportador vuelve crítica a la cosecha nueva, tanto para sostener compromisos comerciales como para consolidar el posicionamiento del origen argentino en los mercados internacionales.

Bajo un escenario climático normal, la campaña 2025/26 proyecta una producción de 1,37 millones de toneladas, un 24% por encima del ciclo previo, sobre una superficie sembrada récord de 952.100 hectáreas. Dentro de ese total, se estiman más de 835.000 toneladas de porotos, 370.000 toneladas de arvejas, 122.000 toneladas de garbanzos y 43.000 toneladas de lentejas. El poroto mantiene el liderazgo productivo, con fuerte anclaje en el NOA, mientras que la arveja muestra una expansión relevante en Santa Fe y Buenos Aires. Sin embargo, la estabilidad de los rindes dependerá de la evolución climática. Para el trimestre mayo – julio 2026, el pronóstico presentado por María José Dickie para el sur de Santa Fe, ingeniera agrónoma y especialista en clima del INTA, muestra una fase neutral del ENSO, temperaturas medias normales o superiores a lo normal y precipitaciones normales o inferiores a lo normal. Tal escenario se interpreta inicialmente favorable para arveja y lenteja, siempre que se preserve una adecuada disponibilidad de humedad útil durante las etapas críticas del cultivo. 

El salto productivo, de todos modos, no se sostiene sólo con mayor superficie. Requiere genética adaptada, reducción de brechas de rendimiento, menores pérdidas poscosecha y variedades con atributos comerciales. En este punto, Daniel Kirschbaum, referente del INTA en el área de Hortalizas, Flores, Aromáticas y Medicinales, destacó el rol de la cooperación internacional para mejorar la competitividad. El convenio INTA-ICARDA vincula al país con un banco de germoplasma de escala global, orientado a introducir, multiplicar y evaluar variedades de arveja, lenteja y haba con potencial de adaptación local, a través de redes nacionales de ensayo y posterior registro en INASE. En esa línea, INTA Oliveros coordina la Red Nacional de Arveja, cuenta con más de 15 materiales avanzados de arveja, 2 materiales experimentales de lenteja macrosperma en trámite de inscripción y 65 líneas avanzadas de lenteja.

La competitividad futura también dependerá del ordenamiento del sistema de semillas. Luis Rista, referente de INASE, señaló que las legumbres todavía muestran un bajo nivel relativo de formalidad frente a otros cultivos extensivos, con alta proporción de uso propio o semilla informal, baja tasa de recambio varietal y escasa penetración de semilla fiscalizada. Para revertir este diagnóstico, INASE viene avanzando en la incorporación de cultivos al SISA, la definición de normas específicas para producción de semilla y el ordenamiento de cultivares mediante la Resolución INASE 200/2024. La incorporación de la arveja al SISA en 2019 y del garbanzo en 2023 permitió comenzar a registrar superficie sembrada y cultivar utilizado. En arveja, la campaña 2024/25 muestra unas 83.000 hectáreas declaradas, 978 productores y 38 variedades, con más del 98% de la superficie concentrada en Buenos Aires, Santa Fe y Entre Ríos. A su vez, entre 2020 y 2026 se inscribieron 15 nuevas variedades de arveja.

A la agenda genética y semillera se suma la adopción de herramientas de agricultura de precisión. Eduardo Vita Larrieu, investigador de la EEA INTA Oliveros especializado en tecnología de aplicación, abordó el uso de drones, aplicaciones selectivas y sistemas de medición que permiten mejorar la eficiencia, reducir pérdidas y documentar procesos. En un mercado de especialidades, donde la calidad y la trazabilidad definen el acceso a mejores condiciones comerciales, la tecnología sólo agrega valor si se integra con conocimiento técnico, protocolos de aplicación y gestión profesional.

La poscosecha constituye otro eslabón decisivo. Como planteó Ricardo Bartosik, referente de Poscosecha de Granos del INTA Balcarce e investigador de CONICET, la calidad comercial no se define únicamente en el lote, sino también en el acondicionamiento, limpieza, clasificación, almacenamiento, control de plagas, trazabilidad y segregación por origen. Los requisitos de exportación exigen que el producto llegue sano, seco, limpio, sin olores objetables y libres de materias extrañas. En el caso de China, además, se exige acopio por zonas de producción, sin mezclar mercadería de distintas áreas habilitadas. Esto vuelve clave la inversión en plantas de procesamiento, sistemas de gestión de calidad, registros operativos y manejo poscosecha de agroquímicos, especialmente para evitar rechazos por residuos y sostener la confianza en el producto argentino.

El mayor potencial de la cadena, sin embargo, está en transformar esa calidad primaria en productos de mayor valor. María Cecilia Accoroni, de INTA Oliveros, presentó oportunidades vinculadas con harinas, concentrados, aislados, texturizados, snacks, panificados, sustitutos cárnicos y alimentos listos para consumir. Las legumbres se insertan en tendencias globales asociadas con proteínas vegetales, alimentos saludables, sostenibilidad y etiquetas más limpias. Para avanzar en esa dirección será necesario fortalecer la investigación aplicada, asegurar calidad homogénea, seleccionar variedades adecuadas, controlar antinutrientes y articular con mayor intensidad producción, ciencia e industria.

El contexto internacional ofrece oportunidades, aunque en un escenario más competitivo y volátil. Marlene Boersch, cofundadora y socia gerente de Mercantile Consulting Venture de Canadá, remarcó la creciente incidencia de barreras paraarancelarias y reacomodamientos comerciales en la distribución del market share global. En arvejas, Canadá proyecta exportaciones por unas 2,3 Mt en 2025/26 y 2,4 Mt en 2026/27, con India y China explicando entre el 65% y el 75% de sus ventas externas. Aun antes del arancel chino del 100% aplicado a las arvejas canadienses en marzo de 2025, Canadá ya venía perdiendo participación frente a Rusia: su cuota en China cayó del 90% en 2021/22 al 28% en 2025, mientras Rusia pasó a representar cerca del 60% del mercado. En lentejas, también se observa una mayor competencia de Australia, Rusia y Kazajistán, con India, Turquía y Emiratos Árabes concentrando alrededor del 60% de las exportaciones canadienses.

La mirada sobre China, aportada por Hu Bingchuan, investigador del Instituto de Desarrollo Rural de la Academia China de Ciencias Sociales, refuerza la importancia estratégica de ese destino. Según su presentación, China cuenta con un mercado de legumbres secas de alrededor de 3,3 Mt, con consumo total cercano a 3,28 Mt, producción doméstica de 0,98 Mt e importaciones por aproximadamente 2,3 Mt. Las arvejas secas representan el 54% del consumo total, con un volumen estimado de 1,68 Mt y una autosuficiencia menor al 3%. En la campaña comercial 2024/25, las importaciones chinas de arvejas secas alcanzaron 1,5 Mt, frente a una producción local de apenas 50.000 toneladas. Para Argentina, la oportunidad es relevante, pero exige escala, precio competitivo, cumplimiento sanitario y capacidad de procesamiento. El protocolo fitosanitario para arvejas secas fue firmado en 2015 y los primeros envíos desde establecimientos argentinos habilitados comenzaron en 2020; además, se encuentran en negociación protocolos para garbanzos, porotos y lentejas.

Más allá de China e India, el análisis de oportunidades presentado por Lanza muestra que Brasil sigue siendo el mercado de mayor atractivo y facilidad de acceso para el poroto negro, mientras que la Unión Europea ofrece mejores condiciones para productos con valor agregado, especialidades y orgánicos, aunque con altos estándares de trazabilidad y límites máximos de residuos. La matriz también identifica potencial para la exportación de harinas y subproductos hacia Bolivia.

En síntesis, las legumbres argentinas enfrentan una oportunidad concreta de expansión, pero el salto competitivo no será automático. El crecimiento deberá apoyarse en escala productiva, semilla trazable, tecnología, inocuidad, apertura de mercados y mayor industrialización. Santa Fe, por su peso en arvejas y lentejas y por su cercanía a nodos logísticos, técnicos e industriales, cuenta con condiciones para posicionarse mejor en una demanda global que busca proteínas vegetales, calidad y sustentabilidad

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Implementación del acuerdo UE-MERCOSUR: Implicancias y oportunidades para Argentina

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Desde el 1ro de mayo pasado, se encuentra plenamente vigente el Acuerdo Interino de Comercio MERCOSUR-UE. Como bien destacó la Cancillería Argentina en la presentación del acuerdo, estamos ante un nuevo impulso con un socio estratégico de la Argentina. Según la Bolsa de Comercio de Rosario, para el bloque sudamericano representa un hito de madurez comercial: estamos ante el acuerdo de mayor envergadura que el Mercosur logra cerrar en toda su historia, revitalizando y dándole un nuevo impulso al bloque.

La Unión Europea es el segundo destino de exportación y el principal inversor extranjero en la República Argentina. De acuerdo con el INDEC, en 2025 las exportaciones totalizaron US$ 8.486 millones, mientras las importaciones fueron de US$ 10.478 millones, concentrando el 9,7% de las exportaciones y el 13,8% de las importaciones. En el primer trimestre del 2026 la participación de la UE en las exportaciones fue del 9,3%, un mínimo en décadas de participación europea que podría empezar a revertirse de la mano de este acuerdo. 

Los productos exportados al bloque europeo van desde harina de soja y biodiesel hasta minerales de plata, pasando por carne bovina y maní, entre otros productos. Los principales destinos de las exportaciones son los Países Bajos, Alemania, España, Italia e Irlanda. Sin embargo, el hecho de que Países Bajos se encuentre primero tiene que ver con el peso del Puerto de Rotterdam como puerta de entrada al bloque europeo, luego transitando a otros países.

El acuerdo Mercosur – UE beneficia a un gran número de empresas, en tanto una de cada cuatro empresas que exportan en Argentina lo hacen al mercado europeo. Esto lo convierte a la vez en la segunda región a la que más empresas argentinas exportan, sólo detrás de América Latina. 

Por su parte, desde la UE se importa otro amplio abanico de productos, que abarca desde combustibles hasta medicamentos, pasando por bienes de capital hasta fertilizantes. Los principales orígenes de la UE son Alemania, Italia, España, Francia y Países Bajos, en ese orden. Alemania es por sí sola el quinto abastecedor de importaciones de Argentina, con especial protagonismo de bienes de capital. 

En qué consiste

Este acuerdo crea reglas de juego claras para el comercio entre los cuatro países del Mercosur (Argentina, Brasil, Uruguay y Paraguay) y los veintisiete de la Unión Europea (Alemania, Austria, Bélgica, Bulgaria, Chipre, Croacia, Dinamarca, Eslovaquia, Eslovenia, España, Estonia, Finlandia, Francia, Grecia, Hungría, Irlanda, Italia, Letonia, Lituania, Luxemburgo, Malta, Países Bajos, Polonia, Portugal, República Checa, Rumania y Suecia). 

La firma de este tratado constituye el área de libre comercio más grande del mundo, eliminando la discrecionalidad potencial en política comercial. En este sentido, se liberan el 100% de los bienes industriales y el 82% de los bienes agrícolas para ingresar a la Unión Europea. Asimismo, para los bienes agrícolas que no tienen liberalización total, se establecen cuotas de acceso. Estas incluyen productos como carnes, huevos, quesos, leche en polvo, etanol, azúcar, arroz, maíz, entre otros productos. No obstante, la baja de aranceles es sin cuota para otros productos agro como hortalizas, frutas, vino, entre otros.

El 99% de las exportaciones del Mercosur ingresan al acuerdo con beneficios. Un 74% ya está libre de aranceles desde el 1ro de mayo pasado y un 18% progresivamente en diez años. Por su parte, el 7,8% entran con preferencias fijas o bajo cuotas, mientras que sólo el 0,3% del total de las exportaciones quedan fuera del acuerdo. Este acuerdo tiene a la agroindustria como protagonista: el 85% de las exportaciones argentinas a la Unión Europea consiste en productos del agro. Asimismo, como bien destacó Cancillería, el 15% de las exportaciones de alimentos al bloque europeo consiste en productos altamente diferenciados, proporción menor al 1% en otros socios como India e Indonesia y de 9% de promedio general.

Del lado del acceso europeo al Mercosur, cerca del 60% de las importaciones se desgravarán en 10 años o más, y además un 9% no estará sometido a desgravaciones o preferencias. Asimismo, de ser necesario se podrán aplicar salvaguardias bilaterales hasta los 18 años de entrada en vigor del acuerdo. Al mismo tiempo, como bien ponderó Cancillería, se aplicarán reglas de origen para asegurar la integración birregional y se podrán suspender preferencias en caso de fraude aduanero. Sólo el 14% de las importaciones de la UE se desgravaron totalmente desde la aplicación del acuerdo, y el 9% de los bienes están excluidos del acuerdo. 

El acuerdo nivela las condiciones de acceso a un mercado en el que muchos competidores ya tienen un acuerdo de libre comercio, como Chile, Ecuador, Perú, Colombia, México, Canadá, Sudáfrica y Nueva Zelanda. Asimismo, garantiza estabilidad en las reglas de acceso y mejora el acceso a insumos industriales, esenciales en las importaciones desde la UE. Además, y como fue bien destacado por la Cancillería Argentina, el Estado conserva herramientas de política productiva, al mantener el poder de compra para desarrollo productivo en gran parte de sus adquisiciones.

Como bien fue comentado extendidamente desde BCR, este acuerdo contiene regulaciones tanto para bienes como para disciplinas. No conforme con ello, reafirma compromisos internacionales, como los de la Organización Mundial del Comercio (OMC) relativos a defensa comercial, comercio electrónico, facilitación el comercio, entre otras modernizaciones regulatorias. En este sentido, el Mercosur logró un trato preferencial en la clasificación de riesgo y la validación de sus propios sistemas de control y datos locales ante las autoridades europeas frente a la Normativa 1115/2023 de deforestación y potenciales normativas que quieran imponerse a las exportaciones.

Más allá de la apertura comercial

La apertura de mercados con baja de aranceles y cuotas de ingreso espera impulsar el comercio entre bloques. Sin embargo, el alcance de este tratado no se queda ahí. A partir del tercer año de aplicación del acuerdo, es decir, desde el 1ro de mayo del 2029, Argentina no podrá establecer derechos de exportación a exportaciones hacia la UE, salvo algunas excepciones. Por su relevancia exportadora, una de las cuestiones más relevantes para el agro consiste en los DEX relativos al Complejo Soja.

En este sentido, con el acuerdo Argentina se compromete a un techo de derechos de exportación para el Complejo Soja del 18% al quinto año (1 de mayo de 2031), bajando al 14% para el décimo año (1 de mayo de 2036). Nada impide a las autoridades fijar derechos de exportación por debajo de esos umbrales. Además, se consolidan cronogramas de bajas de aranceles para todos los productos del complejo. De generalizarse, se estima un ingreso adicional de divisas por exportaciones agroindustriales de US$ 10.529 millones en 10 años. 

Más allá de ello, por sus disposiciones generales el acuerdo llevaría a cero en tres años a los derechos de exportación de los complejos maíz, trigo, sorgo, girasol, carnes, entre otros destacados productos que se envían al bloque europeo. Las excepciones a la baja de derechos de exportación incluyen 191 posiciones incluidas en un anexo específico y la posibilidad de reimplantarlos “ante desequilibrios fiscales graves o una depreciación brusca y repentina de la moneda local, que requiera acción inmediata”, lo cual no puede ser permanente. 

Por su parte, el acuerdo Mercosur – UE espera ser también un catalizador de inversión extranjera directa. El millonario anuncio de la Embajada de Alemania en esta semana de un acuerdo para abastecer dos millones de toneladas de gas natural licuado (GNL) al país europeo a partir de 2027 es un hito en esta línea.

Además, en términos de inversiones sólo provenientes de la UE (es decir, sin incluir las inversiones del sector privado), el bloque europeo comprometió 1.800 millones de euros para el Mercosur con fondos de su actual presupuesto. La asignación de fondos dependerá del interés, proactividad y capacidad de cada país, y consiste en 400 millones de euros en subvenciones directas y para reforzar programas existentes y 1.400 millones de euros para canalizar a través de intermediarios financieros y el Banco Europeo de Inversiones (BEI). 

El acuerdo Mercosur-UE no es solo un acuerdo comercial. Representa la consolidación de un marco institucional que Argentina no tenía. En un contexto global donde las reglas de acceso a mercados están marcadas por la incertidumbre, contar con certeza jurídica frente al segundo destino exportador del país es un activo de largo plazo. Aprovechar la previsibilidad que el acuerdo ofrece será esencial para atraer inversiones, generar empleo y escalar exportaciones.

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Acuerdo UE-Mercosur: la oportunidad exportadora que pone a Misiones frente a un nuevo mapa comercial

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El ingreso en vigencia del Acuerdo Interino de Comercio entre el Mercosur y la Unión Europea desde el 1° de mayo abre un escenario de reconfiguración para la economía argentina, pero el impacto no será uniforme. En Misiones, donde la matriz productiva depende de economías regionales con fuerte exposición externa —yerba mate, madera, té, tabaco, forestoindustria y turismo— el tratado puede convertirse en una plataforma de expansión exportadora, aunque también expone tensiones vinculadas a competitividad, costos logísticos y presión tributaria.

La Unión Europea representa actualmente el 9,3% de las exportaciones argentinas y es el principal inversor extranjero en el país. El acuerdo elimina o reduce aranceles para el 99% de las exportaciones del Mercosur, con una liberalización inmediata para el 74% de los productos y desgravaciones progresivas durante la próxima década.

Por qué Misiones puede ganar más que el promedio argentino

A diferencia del modelo exportador pampeano —centrado en soja, maíz y carnes— Misiones tiene una canasta exportadora basada en productos con mayor valor agregado relativo y diferenciación ambiental. Ese punto es clave frente al mercado europeo, donde crece la demanda por trazabilidad, certificaciones sostenibles y productos premium.

El acuerdo contempla acceso preferencial para: Productos forestales y derivados industriales. Frutas, hortalizas y alimentos regionales. Vinos y productos agroindustriales diferenciados. Y bienes con estándares ambientales certificados

La provincia ya posee experiencia en mercados exigentes gracias a la exportación de madera elaborada, pasta celulósica, té y yerba mate. El dato estratégico es que Europa paga mejores precios por productos diferenciados que otros destinos asiáticos o regionales.

En paralelo, la validación de sistemas locales frente a la normativa europea de deforestación (Reglamento 1115/2023) reduce uno de los principales riesgos para la forestoindustria del NEA. El acuerdo reconoce mecanismos propios de control y trazabilidad del Mercosur, algo que evita costos adicionales inmediatos para exportadores argentinos.

El sector forestal aparece como uno de los grandes candidatos

La industria maderera misionera puede encontrar una ventana relevante por tres factores simultáneos: Reducción progresiva de barreras arancelarias. Mayor previsibilidad jurídica para inversiones. Y demanda europea de materiales sostenibles para construcción

    Europa atraviesa una transición hacia materiales de baja huella de carbono y la madera gana terreno frente al hormigón y el acero. Para Misiones, que concentra el núcleo forestal más importante del país, eso puede traducirse en más oportunidades para: Madera aserrada, Tableros MDF y multilaminados, Viviendas industrializadas, Biomasa y energía renovable, Manufacturas forestales

    El desafío no estará únicamente en vender más, sino en lograr escala competitiva. La carga logística desde Misiones sigue siendo uno de los principales cuellos de botella estructurales frente a competidores brasileños o chilenos.

    Yerba mate y alimentos premium: una oportunidad silenciosa

    Aunque la yerba mate no aparece entre los grandes complejos tradicionales del acuerdo, Europa ya viene consolidándose como un consumidor creciente de bebidas funcionales y productos naturales.

    La eliminación gradual de barreras comerciales y la mayor estabilidad regulatoria pueden favorecer: Yerba mate orgánica. Productos gourmet. Infusiones premium. Alimentos regionales certificados. Y producción agroecológica

    El diferencial misionero aparece en la posibilidad de posicionar origen y sustentabilidad, dos atributos cada vez más valorizados por consumidores europeos.

    Para el sector tealero también se abre un escenario favorable, especialmente en nichos de alto valor agregado vinculados a certificaciones ambientales y comercio justo.

    El impacto sobre el comercio fronterizo y las asimetrías

    El acuerdo llega en un contexto particularmente sensible para Misiones: la provincia compite diariamente con Paraguay y Brasil por precios, consumo y presión tributaria.

    Las llamadas asimetrías fronterizas —diferencias cambiarias, impositivas y de costos laborales entre países vecinos— seguirán siendo determinantes para el comercio local. Un exportador misionero puede ganar acceso preferencial a Europa y aun así perder competitividad frente a un productor brasileño si persisten: altos costos logísticos internos. Presión fiscal nacional y provincial. Tasas financieras elevadas. E infraestructura insuficiente

    Por eso, el tratado no resuelve automáticamente el problema de competitividad regional. Lo que sí hace es mejorar el acceso a mercado y dar previsibilidad comercial de largo plazo.

    El punto más relevante para el NEA

    El aspecto menos discutido del acuerdo puede terminar siendo el más importante para el norte argentino: la inversión extranjera.

    La Unión Europea comprometió 1.800 millones de euros para proyectos vinculados al Mercosur, combinando subvenciones y financiamiento canalizado mediante organismos europeos y el Banco Europeo de Inversiones.

    Para Misiones, eso podría abrir oportunidades en: infraestructura logística. Energías renovables. Bioeconomía. Economía circular. Industrialización forestal. Tecnología aplicada al agro. Y turismo sustentable.

    La provincia ya viene trabajando en una narrativa vinculada a economía verde y sustentabilidad. El acuerdo puede transformarse en un puente financiero para profundizar esa estrategia.

    Derechos de exportación: una señal de previsibilidad

    Uno de los puntos más sensibles para el sector privado argentino es el compromiso de reducción de derechos de exportación.

    El acuerdo establece límites futuros para retenciones y elimina gradualmente los DEX para varios complejos agroindustriales orientados a Europa. En el caso del complejo soja, se fija un techo del 18% en 2031 y del 14% en 2036.

    Aunque Misiones no depende de la soja, el dato importa porque introduce un concepto clave para cualquier inversor: previsibilidad tributaria.

    Ese marco puede favorecer decisiones de largo plazo en sectores exportadores regionales que históricamente enfrentaron cambios permanentes en reglas de juego.

    Lo que el empresariado misionero deberá seguir de cerca

    El acuerdo UE-Mercosur crea una ventaja comercial relevante, pero no garantiza competitividad automática. La provincia necesitará resolver problemas estructurales para transformar apertura comercial en crecimiento real.

    Los próximos años estarán atravesados por cuatro variables críticas: Costo logístico del NEA. Adaptación a estándares ambientales europeos. Acceso a financiamiento productivo. Y capacidad de industrializar exportaciones

    Europa ofrece un mercado de alto valor, pero también de alta exigencia. Para Misiones, el desafío no será únicamente vender más, sino exportar con mayor sofisticación, trazabilidad y escala.

    El tratado abre una ventana estratégica. La diferencia entre aprovecharla o quedar relegado dependerá menos del acuerdo y más de la capacidad regional para construir competitividad sistémica.

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