Agroindustria

Argentina pierde el liderazgo mundial en molienda de soja: la revolución de los biocombustibles reposiciona a Brasil y Estados Unidos

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Durante más de una década, Argentina fue sinónimo de industrialización de la soja. El complejo agroexportador del Gran Rosario convirtió al país en el principal procesador mundial de la oleaginosa entre los grandes exportadores, una ventaja competitiva construida sobre inversiones portuarias, infraestructura logística y una industria capaz de transformar el poroto en harina y aceite con alto valor agregado.

Ese liderazgo, sin embargo, llegó a su fin. Un informe de la Bolsa de Comercio de Rosario (BCR) confirma que Argentina descendió al tercer puesto en capacidad instalada de molienda de soja, luego de ser superada primero por Estados Unidos en 2024 y ahora también por Brasil en 2025. Detrás del cambio no solo aparece el crecimiento de sus competidores, sino una transformación estructural del mercado global impulsada por la expansión de los biocombustibles.

Argentina cayó al tercer puesto en capacidad de molienda de soja entre principales competidores, superada por Estados Unidos y Brasil. El avance de los biocombustibles impulsa nuevas inversiones en dichos países, mientras la industria local se estanca.

En el marco de la gran expansión del cultivo de soja en Argentina desde fines de la década de 1970, es que comienza a crecer con mayor intensidad la capacidad de procesamiento de oleaginosas en el país. Sin embargo, es recién hacia fines de la década de 1990 y comienzos de los 2000 cuando el Gran Rosario se consolida como el principal impulsor de esa expansión. Este proceso tiene lugar en un contexto marcado por la sanción de la Ley 24.093 en 1992, que desregula la actividad portuaria, y por el inicio de la concesión de la Hidrovía Paraguay-Paraná en 1995, un primer paso importante para garantizar un mínimo de 32 pies de calado desde el complejo portuario del Gran Rosario hasta el océano, fortalecer la competitividad y asegurar el flujo exportador.

Tal como se ve en el siguiente gráfico, esa ingente cantidad de inversiones en industrias portuarias – mayormente ubicadas en el Gran Rosario – es que permite posicionar a la Argentina como el país exportador líder en derivados oleaginosos con mayor capacidad instalada de procesamiento de soja del mundo hacia el año 2011, por encima de Estados Unidos y Brasil. La industria local ostenta ese puesto durante quince años ininterrumpidos, aunque operando, en promedio, a un 60% de capacidad instalada. Esto último, en vistas de una oferta doméstica de soja que resultó insuficiente para cubrir el potencial de procesamiento, en un contexto de desincentivo a la producción de soja ante la excesiva carga impositiva que empieza a sufrir el complejo desde inicios de la década de los 2000.

Luego de alcanzar en 2020 un techo teórico con poco más de 68 Mt potenciales de procesamiento anual de soja, la expansión se detiene e inclusive llega a reducirse marginalmente. En simultáneo, los otros dos grandes orígenes de soja en el mercado global mantuvieron una tasa promedio de expansión industrial constante, en línea con una oferta local de soja abundante y creciente en el tiempo: la industria de soja en Estados Unidos y Brasil crece al 4% y 1,9% promedio anual durante la última década. De esta manera, es que desde 2024 Argentina pasa a ubicarse en el segundo puesto en capacidad instalada teórica de procesamiento de soja entre los tres orígenes exportadores líderes al ser superado por Estados Unidos y en 2025 se retrocede al tercer puesto al ser superado por Brasil.


1. Mercado de soja a nivel mundial: cambio estructural en un contexto de mayor demanda para biocombustibles 

El mercado de commodities agrícolas y la industria de soja en particular, están atravesando un cambio de paradigma en cuanto a los drivers de demanda que impulsan la expansión de la producción y la industrialización. Si entre finales de 1980 y mediados de la segunda década de este siglo la transformación de proteína vegetal en proteína animal, traccionada por el crecimiento en el consumo de carnes a nivel global con China a la cabeza, fue el principal factor que potenció el avance en la producción de granos, la promoción para la elaboración de biocombustibles está liderando el flujo de la demanda. Esto último, más allá de que continúan creciendo los usos de los granos para alimentación animal y humano.

A principios de este siglo, prácticamente no se procesaba soja con el fin de utilizar aceite para usos industriales. En Estados Unidos y Brasil, grandes países exportadores de soja y también ávidos consumidores de aceite y harina, la molienda de soja promediaba 44 y 23 Mt respectivamente. Gran parte de los productos derivados que se obtenían de ese procesamiento eran destinados a abastecer la demanda interna: en Estados Unidos en torno al 75% y en Brasil casi el 50%. El total que se consumía internamente se repartía en dos grandes grupos: uso forrajero (principalmente cubierto por la harina de soja) y consumo alimenticio (aceite de soja), más allá de un excedente de poroto de soja que era clave para abastecer la demanda de China y en menor medida de otros países.

Un cuarto de siglo más tarde, los norteamericanos procesan más de 70 Mt de soja (+ 67%) y los brasileros más de 60 Mt (+190%). Mientras las proporciones entre las toneladas que se procesan para exportar y las que se consumen internamente prácticamente no cambiaron, lo que sí cambia es la proporción en el “para qué” son utilizadas. En Estados Unidos, la mitad de la molienda de soja que abastece al mercado interno se utiliza como insumo para un proceso industrial posterior (principalmente biodiésel), mientras que en Brasil la participación es aún mayor, explicando casi dos terceras partes del total.

Si se hace foco en los aceites vegetales, los biocombustibles cumplen un rol cada vez más relevante en la matriz de demanda de estos productos. Tal como se puede ver en el siguiente gráfico, si bien existen diversas materias primas para producir biodiésel, el aceite de palma —principalmente en Indonesia— es uno de los insumos más utilizados. No obstante, con el paso del tiempo y el aumento de las tasas de corte en grandes países productores de soja, el aceite de soja gana participación como insumo industrial. Actualmente, su peso sobre el total se ubica cerca del 30% y alcanza máximos históricos a nivel mundial. Esta dinámica global se explica casi en su totalidad por Brasil y Estados Unidos, que actualmente representan el 80% del consumo global de aceite de soja para uso industrial. 

En el plano productivo, en las últimas dos décadas y media, Brasil mutiplicó por seis su cosecha de soja, con un récord de 180 Mt en la última campaña. Estados Unidos, por su parte, registra un crecimiento más moderado, en torno al 60%, con una producción cercana a 116 Mt en el ciclo comercial actual y una expectativa de alcanzar 120 Mt en el próximo ciclo productivo.

La combinación de una producción creciente en ambos países y nuevos drivers de demanda que incentivan el procesamiento industrial para usos no alimentarios está modificando la estructura de precios relativos del complejo soja. En particular, se observa un salto en el denominado oilshare, dado que el aceite pasa a sostener una proporción creciente del margen de crushing, en detrimento de la harina de soja.

De esta forma, el salto en la demanda de aceites vegetales en general, y de aceite de soja en particular, explica el vertiginoso ritmo de expansión de la capacidad instalada de procesamiento tanto en Estados Unidos como en Brasil. Ambos países, históricamente dominantes en el mercado de exportación de poroto de soja, intensifican cada vez más su procesamiento interno. Este cambio altera la dinámica de los mercados internacionales de subproductos del complejo soja y genera efectos directos sobre las cotizaciones.


2. El crush global de soja aumentó cerca de 100 Mt en la última década, mientras Argentina se quedó al margen de ese crecimiento industrial

El avance de la industrialización de soja no es un fenómeno exclusivo de los principales países exportadores del complejo, sino una dinámica que se extiende a gran parte del mundo. A comienzos de la década de 1990, Brasil, Argentina y Estados Unidos concentraban el 62% del crush mundial de soja. Actualmente, este grupo representa poco menos del 50% del total.

En términos generales y teniendo en consideración el desempeño de la última década, el crush global de soja aumentó 95 Mt, donde 43% se explica por Brasil y Estados Unidos, mientras que al agregar China estos 3 países representan el 72% del total. Vale destacar que, en dicho período Argentina no solo no crece, sino que contrae marginalmente su nivel de molienda, mientras que el resto de los países explica de forma diversificada el 28% restante con 26,6 Mt.

En general, la expansión en la industrialización del resto del mundo es nutrida por el aporte de volumen que provee tanto Brasil como Estados Unidos al mercado. Estos dos países explican el origen del 90% de las importaciones globales de poroto de soja. Teniendo en cuenta que durante las últimas décadas sus exportaciones conjuntas crecieron por encima del aumento en las importaciones de poroto de soja de China (destino clave para ambos países) y que la producción de soja en el resto de regiones creció a un ritmo marginal, el impacto en la dinámica del mercado fue doble: por un lado, estos países han abastecido una demanda en expansión de poroto de soja a otros países que no son China; por otro lado, ha implicado una reducción relativa en la demanda global de importación de productos derivados, ya que se intensifica la industrialización en “destino”.


3. Mirando hacia el futuro: perspectivas de crush en principales países exportadores del complejo soja

A partir del escenario presentado anteriormente, se configura un panorama en el cual está creciendo de forma sostenida la demanda de oleaginosas y, aceites vegetales en particular, como feedstocks fundamentales para la industria de biocombustibles. Esto, con objeto de cumplir los mandatos de cortes con combustibles fósiles que están implementando los diferentes países.

Al analizar los tres principales países líderes en exportaciones del complejo soja, en el caso de Brasil y Estados Unidos, se presenta una política clara que busca incrementar el corte de biodiesel con gasoil para disminuir la dependencia en combustibles fósiles. Tal como se vio en el primer gráfico presentado, es el factor clave que está dinamizando las inversiones en ambos países para aumentar la capacidad de procesamiento local. Considerando proyecciones conservadoras en base a las necesidades industriales mínimas para cumplir con la normativa de biocombustibles en cada país y siguiendo el escenario base del USDA para la próxima década, el procesamiento de soja en Estados Unidos podría ubicarse entre 77 y 83 Mt hacia 2030. Mientras que, en el caso de Brasil, el crush doméstico de soja podría ubicarse en torno a 82 Mt hacia dicho período.

Para el caso de Argentina, las proyecciones hacia adelante son más complejas ya que, si bien se tiene un programa futuro de baja paulatina en los derechos de exportación para los principales cultivos extensivos, la política futura de biocombustibles todavía está en pleno debate. Siguiendo el modelo AGMEMOD de la BCR, las proyecciones para el escenario base, manteniendo todas las condiciones actuales constantes, se estima que hacia 2030 el crush de soja podría incrementarse levemente hasta 46,5 Mt. En cambio, considerando un escenario sin derechos de exportación, para el mismo período la industrialización de soja podría alcanzar las 54 Mt en Argentina, lo que significaría un aumento en torno al 23% frente al nivel de molienda actual.

Por último, vale remarcar que se han anunciado posibles inversiones privadas para expandir y eficientizar la capacidad de molienda de oleaginosa en Argentina por un monto en torno a los USD 1.000 millones. Por el lado de la expansión de la capacidad instalada, se instalarían en Buenos Aires y Santa Fe, a través de grupos empresarios distintos y que podrían sumar a la capacidad de molienda nacional 22.000 toneladas diarias, lo cual equivale a un extra de 7,2 millones de toneladas anuales. Es decir, si bien Argentina presenta desafíos dado el contexto presentado, los incentivos se estarían alineando para ejecutar inversiones y pensar en un escenario de crecimiento en la actividad hacia adelante.

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Acuerdo Mercosur-UE: las economías regionales ganan acceso preferencial a un mercado clave

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La entrada en vigencia del Acuerdo Interino de Comercio (AIC) entre el Mercosur y la Unión Europea inaugura una nueva etapa para el comercio exterior argentino. Con un mercado integrado por 31 países y cerca del 20% del Producto Bruto Interno mundial, el entendimiento crea una de las mayores áreas de libre comercio del planeta y redefine el escenario para las economías regionales agroindustriales, que encuentran en Europa uno de sus principales destinos de exportación.

El informe elaborado por la Bolsa de Comercio de Rosario (BCR) sostiene que la apertura comercial llega en un momento favorable para el sector. Durante 2025, las economías regionales alcanzaron un récord histórico de exportaciones por US$ 11.313 millones, mientras que la Unión Europea concentró el 20,3% de esos envíos, consolidándose como el segundo mercado más importante para estos productos.

Con el acuerdo Mercosur-UE en vigencia, se abren oportunidades para las economías regionales en un mercado que ya hoy absorbe cerca del 20% de sus ventas externas, impulsando una oferta agroindustrial que viene de alcanzar un récord en exportaciones.

1. Presencia de las Economías Regionales Agroindustriales en la Unión Europea

Desde el 1 de mayo de 2026, se encuentra en vigencia el Acuerdo Interino de Comercio (AIC) entre el Mercosur y la Unión Europea. Si bien hay una solicitud del Parlamento Europeo para que el Tribunal de Justicia de la Unión Europea dictamine la validez de la división del acuerdo original en dos instrumentos jurídicos separados, la aplicación práctica del acuerdo comercial es legalmente válida. El mismo equivaldría a una de las zonas de libre comercio más importantes del mundo al agrupar 31 países (27 de la UE y 4 del Mercosur) y representar casi el 20% del PIB global.

Al analizar las implicancias de este acuerdo, es importante destacar que libera el 100% de los bienes industriales y el 82% de los bienes agrícolas para ingresar a la Unión Europea. Asimismo, para los bienes agrícolas que no tienen liberalización total, se establecen cuotas de acceso. Es en este marco que interesa evaluar cuál es el relacionamiento actual que tiene Argentina con la UE en materia de exportaciones de productos regionales agroindustriales y profundizar en posibles impactos sectoriales. (BCR, 2026bBCR, 2025)

Tal como se ve en el siguiente gráfico, las economías regionales agroindustriales vienen de alcanzar un récord en sus exportaciones con USD 11.313 millones en 2025 y una tendencia creciente importante en los últimos dos años. Si se hace foco en materia de destinos, la Unión Europea es fundamental. Este bloque no solo es el segundo destino de exportación más importante para el país, concentrando el 9,3% de los despachos totales a 2025, sino que además absorbe el 20,3% del total exportado por las economías regionales. (BCR, 2026a

Más allá de lo comentado anteriormente, entre 2015 y 2025, las exportaciones de las principales economías regionales crecieron más de un 21%, mientras que los envíos a la Unión Europea “tan solo” un 10%, lo que representa una caída en la participación del bloque de más de un 9% en una década. Este comportamiento consolida una tendencia decreciente que tocó un piso en 2025, escenario que contrasta con los niveles de principios de milenio, cuando en 2003 el mercado europeo concentraba el 31,6% de los envíos regionales argentinos. 

Dada esta tendencia, el nuevo acuerdo entre el Mercosur y la Unión Europea emerge como una oportunidad para aumentar la presencia de productos regionales argentinos en el bloque. Al respecto, el análisis por complejo correspondiente a 2025 revela una marcada heterogeneidad en el grado de exposición al mercado europeo. Tal como se observa en el siguiente gráfico, hay complejos agroindustriales regionales que registran una alta concentración en la Unión Europea: el maní destina el 57,89% de sus exportaciones a ese bloque, seguido por el tabaco (49,85%), el limón (45,69%) y los otros cítricos (42,44%).

En una franja intermedia se ubican porotos (37,29%), arroz (34,64%), pesca (28,24%), mientras que, en el extremo opuesto, se encuentra un amplio conjunto de complejos con una presencia más acotada en el mercado europeo, todos por debajo del 13%. Entre ellos se identifican el resto frutícola, uva, té y hasta los cueros bovinos. El promedio del resto de los complejos se ubica en apenas 0,57%.

En conjunto, se evidencia que el peso del mercado europeo varía de forma significativa según el complejo considerado. De esta forma, dependiendo del programa de desgravaciones arancelarias y diferentes modificaciones en los esquemas de relacionamiento comercial a nivel de complejo y productos, existe un potencial de profundizar nuestra competitividad en algunos sectores. En otros en los cuales hoy la presencia es acotada, si las condiciones mejoran y la demanda acompaña, un potencial de incrementar las exportaciones de un mayor abanico de productos regionales agroindustriales.


2. Dimensiones del acuerdo para evaluar impactos sectoriales

Si bien el acuerdo de libre comercio entre el Mercosur y la Unión Europea ofrece una oportunidad para dinamizar las exportaciones agroindustriales, su impacto sectorial puede ser diferencial. 

El beneficio para cada complejo agroindustrial dependerá estrictamente de sus condiciones particulares: el diseño específico de cupos y aranceles, las regulaciones técnicas, el posicionamiento de sus marcas de origen y sus ventajas competitivas iniciales.

Siguiendo en la misma línea, para evaluar el impacto del acuerdo, el primer eje de análisis debe ser necesariamente arancelario. Esto implica identificar, para cada producto y posición arancelaria, cuál era el arancel base previo al acuerdo, cuál es el cronograma de desgravación acordado y en qué plazo se alcanza la eliminación total o parcial del derecho de importación. Dos productos pueden quedar alcanzados por una reducción arancelaria, pero tener impactos muy distintos según el punto de partida y el ritmo de eliminación, ya que algunos tienen eliminación inmediata, mientras otros desgravan gradualmente en plazos de 4, 7, 8, 10 o hasta 15 años, además de contemplar excepciones o tratamientos especiales.

Por ejemplo, para el caso de la pesca el efecto es directo: productos relevantes para su canasta exportadora obtienen acceso libre de aranceles de forma inmediata desde la entrada en vigor del acuerdo, como la merluza hubbsi y las vieiras. Lo mismo ocurre para el caso del complejo limón, en donde el aceite esencial de limón, uno de los principales productos de exportación del complejo, podría ingresar al mercado europeo inmediatamente sin aranceles.

Esta ventana se extiende a otros bienes regionales clave como el aceite de maní, el vino (embotellado y a granel) y los limones. Para estos productos, el acuerdo contempla la eliminación total de aranceles en un período de transición de 4 a 7 años, facilitando un acceso libre al bloque comunitario.

Sumado al desarme arancelario, la magnitud del acceso real estará condicionada por los cupos asignados a cada producto. De este modo, la desgravación impositiva ve limitado su impacto si los volúmenes permitidos son reducidos frente a la capacidad exportadora real del complejo. A modo de ejemplo, en el caso de la leche entera en polvo, el principal producto exportador del sector lácteo, la mejora arancelaria se encuentra sujeta a un cupo máximo para todo el Mercosur de 10.000 toneladas anuales hacia el décimo año de vigencia del acuerdo. Este volumen contrasta significativamente con la escala del sector, considerando que el complejo argentino despachó más de 60.000 toneladas de este producto al mundo solo en el primer cuatrimestre de este año.

Una dimensión estratégica adicional corresponde a las indicaciones geográficas, herramientas que hacen distinguible la calidad regional de un producto, la reputación territorial y las denominaciones de origen. En algunos complejos regionales, el beneficio del acuerdo trasciende de la mejora arancelaria e impacta en una mayor protección legal y comercial del origen territorial. Esto es importante en productos donde el lugar de producción funciona como atributo de calidad, diferenciación o identidad, como vinos, yerba mate, cordero patagónico, chivito criollo, dulces regionales o salames con reconocimiento local.

Asimismo, las normas sanitarias y fitosanitarias condicionarán el impacto efectivo del acuerdo en la medida de que cada complejo pueda cumplir con las exigencias regulatorias del mercado de destino: certificaciones sanitarias, trazabilidad, normas de calidad, etiquetado, etc. El acuerdo en sí incorpora mecanismos de cooperación, transparencia y facilitación para evitar que estas exigencias se conviertan en obstáculos sin justificación al comercio.

De igual forma, la dimensión logística relacionada con los tiempos aduaneros (documentación, costos logísticos, habilitaciones) suele ser un factor relevante para los productos perecederos, como vinos, frutas, pesca o alimentos frescos. El nuevo acuerdo entre la Unión Europea y Mercosur señala que las mercaderías perecederas tendrían trato prioritario en la liberación aduanera.

En este punto, cabe señalar que las autoridades argentinas de distintas áreas fueron articulando acciones para facilitar las gestiones que deben enfrentar las exportaciones destinadas a la Unión Europea. De entre ellas, cabe mencionar: a) la habilitación aduanera para que la declaración de origen se haga como un sistema de autocertificación de origen, declarado en la factura comercial o en el documento de embarque; b) la interoperabilidad de los certificados sanitarios y fitosanitarios del SENASA requeridos por la UE en forma 100% digital para frutas, hortalizas y productos de pesca con cruce de datos con el sistema aduanero europeo TRACES; c) sistema de consultas mensuales del estado de posiciones arancelarias para productos bajo cuotas y en el caso de productos sensibles bajo cuotas el consumo de los contingentes preferenciales se liquida y asigna automáticamente en el Sistema Malvina al consignar el código del acuerdo; y d) perfiles de riesgo optimizados según empresas para evitar controles de carga con inspección presencial innecesarias en productos perecederos.

A su vez, un último aspecto a considerar es la competitividad en ambas direcciones: evaluar las oportunidades exportables argentinas frente a la sensibilidad de la producción local ante el ingreso de bienes europeos, especialmente en sectores donde la UE se consolida como un productor clave (como lácteos, vinos, alimentos procesados). Asimismo, la velocidad del impacto dependerá de la inserción comercial previa. Si el bloque europeo ya es un destino clave, la mejora en márgenes y competitividad será inmediata; caso contrario, representará un desafío de mediano plazo que exigirá desarrollar canales y adaptar la oferta.


3. Oportunidades y desafíos para las principales economías regionales argentinas

En relación con las dimensiones de análisis, desde un inicio pueden advertirse algunos sectores que podrían consolidarse claramente como “ganadores” con el nuevo acuerdo, mientras que se identifican algunos otros con mayores riesgos a afrontar.

En este sentido, para el caso de la pesca el impacto es directo en aquellos productos donde el sector ya tiene una fuerte presencia en el bloque europeo. En particular, el acuerdo tendría un resultado positivo en los langostinos congelados, el principal producto de exportación de la pesca argentina, que de tener un arancel base de hasta 18% para ingresar a la UE pasaría de forma progresiva al 0% en 4 años, libre de cupos, lo que representa una clara mejora para los márgenes del sector.

En la misma línea, el complejo manisero aparece como uno de los casos más representativos de un sector que ya cuenta con una inserción consolidada en el bloque y que podría profundizarla, ya que Argentina es el origen de buena parte del maní que consume Europa. Si bien el maní en grano ya ingresaba en condiciones relativamente favorables, el verdadero margen de mejora se concentra en los productos industrializados, como el aceite de maní, el maní tostado y la manteca de maní, donde la desgravación arancelaria progresiva abre la puerta a escalar en valor agregado. 

Otro ejemplo ilustrativo es la miel, producto que está mostrando un gran dinamismo exportador y cuyo principal bien exportado es la miel natural con casi el 98% de los envíos del sector al exterior. Al representar el bloque europeo uno de los principales destinos del sector, con un 28% del total exportado, el acuerdo genera mejoras arancelarias claras: la miel natural pasa de enfrentar un arancel base de 17,3% a poder ingresar con arancel cero dentro de un cupo Mercosur de 45.000 toneladas. Ya para el mes de mayo, el sector argentino logró completar el cupo previsto para nuestro, aunque mientras el Mercosur siga negociando el reparto por país, el llenado de la cuota se completará bajo criterio FIFO (primero en entrar, primero en salir). En este caso, se destaca que Argentina viene de exportar en total 90.000 toneladas en 2025, por lo que si se logra obtener una cuota relevante podría generarse una oportunidad concreta para el sector.

Un caso distinto, pero igualmente ilustrativo, es el del complejo foresto-industrial. A diferencia del maní, se trata de un sector que hoy muestra un bajo nivel de inserción en el mercado europeo, pero con un potencial de crecimiento significativo. Si bien los productos más exportados por el sector ya se encontraban exentos, como la pasta química de madera y la madera aserrada de pino, se abre la oportunidad para otros productos como madera contrachapada, tableros de fibra, papel y cartón, que parten de aranceles positivos y acceden a cronogramas de desgravación gradual. En este caso, el desafío no parece limitarse a la reducción arancelaria, sino a la capacidad del sector para diversificar su oferta exportable y consolidar presencia efectiva en el mercado europeo.

El caso vitivinícola, por su parte, combina oportunidades claras con desafíos competitivos. Por el lado positivo, el acuerdo mejora el acceso de los vinos argentinos a la UE mediante la reducción y eliminación gradual de aranceles, facilita prácticas enológicas y de etiquetado, y refuerza la protección de las indicaciones geográficas argentinas, un activo central para las regiones productoras. Sin embargo, la apertura opera en ambas direcciones: el acuerdo también habilita el ingreso gradual de vinos europeos al mercado del Mercosur lo que podría presionar los márgenes de la industria local justamente en su mercado de exportación más relevante. Esto, teniendo en cuenta que los vinos europeos ya vienen creciendo en términos de presencia comercial en el Mercosur.

El sector lácteo representa, en cambio, el caso de una apertura más bien defensiva, donde las oportunidades quedan acotadas. Si bien productos como la leche en polvo y distintos tipos de quesos obtienen acceso preferencial al mercado europeo, este beneficio se encuentra limitado por cupos arancelarios administrados a nivel regional, lo que reduce su impacto frente a la escala potencial del complejo argentino. A esto se suma una doble presión: por un lado, la fuerte competitividad de los lácteos europeos, que ingresarán al mercado regional con aranceles decrecientes en segmentos donde la UE es líder; por el otro, la protección de indicaciones geográficas europeas, que podría exigir adaptaciones comerciales en ciertos productos y denominaciones, aunque el acuerdo contempla excepciones y condiciones específicas para usuarios previos en algunos casos, como ocurre con términos vinculados al Parmigiano Reggiano o Gruyère.

En conjunto, estos casos sintetizan la lógica diferenciada que atraviesa al acuerdo para las economías regionales argentinas. En todos ellos, el aprovechamiento efectivo dependerá de las condiciones particulares de cada complejo y de su capacidad para adaptarse a las exigencias del nuevo escenario comercial.

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Misiones apuesta al valor agregado para ganar mercados nacionales en Caminos y Sabores

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Misiones volvió a utilizar uno de los principales escenarios de promoción comercial del país para fortalecer la inserción de su industria alimentaria. En una nueva edición de Caminos y Sabores, la feria gastronómica más importante de Argentina que se desarrolla en Buenos Aires, diez empresas de la provincia participan con el objetivo de generar nuevos negocios, ampliar su red de clientes y consolidar la presencia de productos misioneros en las góndolas nacionales.

La estrategia provincial combina promoción institucional con una agenda de vinculación comercial. Además de exhibir sus productos ante miles de visitantes, las empresas participan de rondas de negocios con distribuidores, supermercados, mayoristas y compradores de distintos puntos del país, una instancia considerada clave para transformar la visibilidad en acuerdos comerciales concretos.

La presencia de Misiones cuenta con el acompañamiento del Ministerio de Industria y del Ministerio de Turismo, en el marco de una política orientada a fortalecer la competitividad de las pequeñas y medianas empresas mediante la apertura de nuevos mercados para productos con mayor valor agregado.

La oferta presentada refleja la diversidad de la matriz agroindustrial misionera. La delegación exhibe yerba mate, azúcar mascabo, miel de caña, chips y fécula de mandioca, tapioca, alimentos libres de gluten, alfajores elaborados con yerba mate, mermeladas, pulpas de frutas tropicales y cápsulas de yerba mate, una combinación que busca destacar tanto la identidad regional como la innovación aplicada a la producción local.

La subsecretaria de Industria de Misiones, Micaela Gacek, sostuvo que la participación en este tipo de eventos representa una herramienta estratégica para el crecimiento del entramado productivo provincial. “Participar en Caminos y Sabores significa darle visibilidad a la calidad de la industria misionera. Cada ronda de negocios es una oportunidad para que nuestras pymes generen nuevos clientes, consoliden alianzas comerciales y sigan creciendo”, afirmó.

La funcionaria remarcó además que uno de los principales desafíos es posicionar a Misiones como una provincia generadora de alimentos diferenciados. “Queremos que cada vez más alimentos hechos en Misiones lleguen a las góndolas argentinas con identidad, innovación y valor agregado. Acompañar a nuestras empresas en estos espacios es impulsar su crecimiento y demostrar el enorme potencial que tiene la producción misionera”, señaló.

Más allá del componente promocional, la participación en Caminos y Sabores responde a una estrategia de desarrollo industrial que busca incrementar la escala comercial de las pymes, diversificar los canales de venta y fortalecer la competitividad de sectores vinculados a las economías regionales. En un contexto de consumo selectivo y mayor competencia entre proveedores, acceder a grandes cadenas comerciales y establecer relaciones directas con compradores se convierte en una herramienta relevante para sostener inversiones y ampliar mercados.

Para Misiones, la feria también funciona como una vidriera para consolidar una marca provincial asociada a alimentos con origen, calidad e innovación. La combinación entre producción primaria, industrialización local y desarrollo de nuevos productos aparece como uno de los ejes sobre los que la provincia busca diferenciarse dentro del mercado alimentario argentino.

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Misiones apuesta a producir proteína vegetal, reducir costos ganaderos y crear nueva cadena agroindustrial

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La Cámara de Representantes de Misiones dio este jueves un paso estratégico hacia la diversificación de la matriz productiva provincial al sancionar la ley que crea el Programa Provincial de Producción de Proteínas Vegetales, una iniciativa presentada por el diputado Juan José Szychowski que busca desarrollar una nueva cadena agroindustrial destinada a abastecer con insumos proteicos a la ganadería misionera.

La norma apunta a promover la producción sustentable y el procesamiento en origen de cultivos destinados a la obtención de proteínas vegetales para la alimentación animal, con el objetivo de incrementar la disponibilidad local de estos insumos y reducir la dependencia de materias primas provenientes de otras provincias.

La nueva legislación establece un esquema integral de promoción que contempla asistencia técnica, impulso al procesamiento industrial de los granos dentro de la provincia, fortalecimiento del asociativismo entre pequeños y medianos productores, cooperativas y otras formas organizativas, además de la posibilidad de instrumentar líneas de financiamiento, incentivos productivos y beneficios tributarios conforme a la normativa vigente.

Reducir uno de los mayores costos de la producción animal

La iniciativa parte de un diagnóstico conocido por todo el sector agropecuario: buena parte de las proteínas vegetales utilizadas para la alimentación de bovinos, porcinos, aves, ovinos y caprinos llega desde otras regiones del país, lo que incrementa significativamente los costos de producción.

Con esta ley, Misiones busca comenzar a sustituir parte de esas importaciones internas mediante el desarrollo local de cultivos proteicos adaptados a las condiciones agroecológicas provinciales, integrando agricultura y ganadería en un mismo sistema productivo.

Durante el tratamiento del proyecto, Szychowski sintetizó el espíritu de la iniciativa con una pregunta dirigida al recinto:

“¿Por qué seguimos comprando proteínas vegetales para alimentar nuestras cadenas ganaderas cuando tenemos todas las condiciones para producirlas en Misiones? Ese es el desafío que plantea este proyecto”.

El legislador explicó que la producción local de estos insumos permitirá atacar uno de los principales componentes del costo de la producción animal.

“Si producimos localmente los insumos proteicos, reducimos uno de los principales costos de la ganadería, la avicultura y la porcicultura, haciendo más competitivos a nuestros productores y generando empleo, inversiones y valor agregado en la provincia”.

Una nueva cadena de valor

La ley crea formalmente el Programa Provincial de Producción de Proteínas Vegetales con objetivos que van más allá del desarrollo agrícola.

Entre sus metas figura incrementar la producción provincial de proteínas vegetales, favorecer la elaboración de alimentos balanceados, integrar la agricultura con las cadenas ganaderas, promover nuevas industrias procesadoras de granos, generar empleo rural y desarrollar saldos exportables.

Para alcanzar esos objetivos, el Ministerio del Agro y la Producción será la autoridad de aplicación y podrá implementar líneas de crédito a valor producto, asistencia técnica, programas de investigación y desarrollo, incentivos fiscales y acciones destinadas a facilitar la radicación de industrias procesadoras dentro del territorio provincial.

Asimismo, la norma otorga un rol central a pequeños y medianos productores y al sistema cooperativo, promoviendo el asociativismo como herramienta para mejorar la escala productiva, el acceso al financiamiento y la incorporación de tecnología.

Desarrollo con criterios ambientales

Uno de los aspectos destacados de la legislación es que incorpora criterios estrictos de sustentabilidad.

La producción deberá respetar la biodiversidad, preservar los bosques nativos y las áreas naturales protegidas, proteger las cuencas hídricas y priorizar la utilización de tierras previamente intervenidas, además de fomentar la rotación de cultivos y el manejo responsable de los suelos rojos característicos de Misiones.

Los fundamentos del proyecto sostienen que el desarrollo de estos cultivos permitirá no sólo abastecer de proteínas a la producción ganadera provincial, sino también generar empleo, promover el agregado de valor en origen, ampliar las oportunidades para pequeños productores y construir un sistema agroalimentario más integrado y competitivo.

Una apuesta al futuro productivo

En el cierre de su exposición, Szychowski vinculó la iniciativa con una estrategia de desarrollo de largo plazo para la provincia. “El desarrollo no ocurre por casualidad; ocurre cuando existe una visión estratégica y un Estado que crea las condiciones para que el sector privado invierta, produzca y genere riqueza. Apostar por la producción misionera es apostar por el futuro de nuestra provincia”.

Con esta sanción, Misiones incorpora una nueva herramienta para avanzar hacia una producción agropecuaria más integrada, con mayor agregado de valor, menor dependencia de insumos externos y mejores condiciones para el crecimiento de las cadenas ganaderas, en línea con una política provincial orientada a diversificar su economía y fortalecer el desarrollo rural.

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Argentina abre la consulta pública para reconocer 130 Indicaciones Geográficas de Brasil: una decisión clave para la yerba mate

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La Secretaría de Agricultura, Ganadería y Pesca inició el proceso para reconocer y proteger en Argentina un total de 130 Indicaciones Geográficas (IG) y Denominaciones de Origen (DO) de Brasil, en cumplimiento del acuerdo del Mercosur aprobado por la Ley N° 27.765. La medida abre un período de consulta pública de 30 días durante el cual empresas, productores y entidades podrán presentar objeciones fundadas. Para las economías regionales del Nordeste Argentino (NEA), especialmente la cadena de la yerba mate, el procedimiento adquiere una relevancia estratégica porque involucra la protección de activos de propiedad intelectual vinculados al origen geográfico de los alimentos y bebidas dentro del mercado regional.

La convocatoria, publicada por la Secretaría de Agricultura, Ganadería y Pesca del Ministerio de Economía, constituye uno de los primeros pasos operativos derivados del Acuerdo para la Protección Mutua de las Indicaciones Geográficas originarias de los Estados Parte del Mercosur, instrumento que busca fortalecer la protección jurídica de productos con identidad territorial dentro del bloque.

Aunque el procedimiento alcanza productos agrícolas, alimentos, vinos y productos vínicos brasileños, el impacto excede el aspecto registral: establece reglas comunes para la valorización comercial de productos regionales y genera un precedente que también alcanza a las economías regionales argentinas que cuentan con Indicaciones Geográficas o Denominaciones de Origen.

Un mecanismo que fortalece la competencia basada en el origen

Brasil remitió oficialmente a la Argentina un listado integrado por 130 Indicaciones Geográficas, distribuidas entre Indicaciones de Procedencia (IP) y Denominaciones de Origen (DO).

El reconocimiento no será automático. La Resolución SAGyP N° 67/2026 establece un procedimiento administrativo que contempla la participación de terceros mediante una consulta pública.

Durante 30 días corridos desde la publicación de la convocatoria, cualquier persona humana o jurídica que acredite un interés legítimo podrá formular observaciones u oposiciones por escrito si considera que alguno de los nombres protegidos puede afectar derechos existentes o inducir a error al consumidor.

La normativa contempla diversas causales de objeción. Entre ellas se incluyen que el nombre sea considerado genérico en Argentina, que coincida con una marca registrada previamente, que resulte idéntico o similar a otra denominación protegida, que pueda generar confusión respecto del verdadero origen geográfico del producto o que entre en conflicto con variedades vegetales o razas animales.

Las presentaciones deberán incorporar la identificación completa del interesado, los fundamentos jurídicos y técnicos correspondientes, la documentación probatoria y un domicilio legal constituido en el país. Las solicitudes que no cumplan con esos requisitos podrán ser rechazadas conforme a la Ley Nacional de Procedimiento Administrativo N° 19.549.

Una herramienta con impacto para la yerba mate y otras producciones regionales

Más allá del trámite administrativo, la decisión tiene implicancias económicas para las producciones regionales del NEA.

Las Indicaciones Geográficas funcionan como instrumentos de diferenciación comercial porque vinculan la calidad, reputación o características de un producto con un territorio determinado. Ese reconocimiento permite agregar valor, proteger denominaciones tradicionales y reducir riesgos de utilización indebida de nombres asociados a determinadas regiones productivas.

Para cadenas agroindustriales como la yerba mate, uno de los principales productos identitarios de Misiones y el nordeste argentino, el fortalecimiento del sistema regional de protección representa un elemento relevante dentro de la estrategia de posicionamiento en mercados internacionales.

El acuerdo de reconocimiento mutuo dentro del Mercosur también busca otorgar mayor previsibilidad al comercio intrabloque al establecer criterios homogéneos sobre la protección de nombres geográficos y productos con identidad territorial.

La publicación oficial aclara que las fichas técnicas correspondientes a las 130 Indicaciones Geográficas brasileñas estarán disponibles para consulta pública en el portal de Alimentos Argentinos, donde los interesados podrán analizar las características de cada producto antes de formular eventuales observaciones.

Un paso institucional dentro de la integración del Mercosur

La convocatoria se enmarca en la implementación de la Ley N° 27.765, mediante la cual Argentina aprobó el Acuerdo para la Protección Mutua de las Indicaciones Geográficas originarias en los territorios de los Estados Parte del Mercosur.

El procedimiento representa una etapa previa al reconocimiento formal de cada denominación brasileña dentro del sistema argentino de protección de Indicaciones Geográficas y Denominaciones de Origen.

Desde una perspectiva institucional, el mecanismo incorpora transparencia al proceso mediante la consulta pública y permite compatibilizar la protección internacional de las denominaciones con los derechos previamente adquiridos por productores, empresas y titulares de marcas registradas en Argentina.

Para el sector productivo del NEA, el seguimiento de esta instancia resulta relevante porque el fortalecimiento del régimen regional de Indicaciones Geográficas puede convertirse en una herramienta adicional para consolidar el valor diferencial de productos vinculados al territorio y ampliar la protección jurídica de activos estratégicos asociados a las economías regionales.

Impactos para el sector productivo se abre una consulta pública por 30 días para el reconocimiento de 130 Indicaciones Geográficas brasileñas. Productores, empresas y cámaras podrán presentar objeciones si consideran afectados derechos adquiridos. El procedimiento fortalece la aplicación del Acuerdo Mercosur sobre Indicaciones Geográficas, aprobado por la Ley N° 27.765. La medida involucra productos agrícolas, alimentos, vinos y productos vínicos. Para el NEA, el avance del sistema regional de protección adquiere importancia por su potencial incidencia sobre productos con identidad territorial como la yerba mate y otras economías regionales.

Concluido el período de consulta pública, la autoridad de aplicación deberá analizar las oposiciones que eventualmente se presenten antes de avanzar con el reconocimiento definitivo de las Indicaciones Geográficas brasileñas. El desarrollo de este procedimiento marcará un antecedente para futuras solicitudes dentro del Mercosur y será observado por los sectores productivos que buscan consolidar la protección internacional de productos asociados al origen geográfico.

Aviso MIN DE ECONOMÍA – SEC AGRICULTURA, GANADERÍA Y PESCA by CristianMilciades

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