AGRONEGOCIOS

El campo, un ingreso de divisas que precisa la Argentina

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No es un dato menor: “Incluso en medio de una pandemia mundial y la bajante más severa del Río Paraná en casi 50 años, la cadena agroindustrial argentina mantiene el dinamismo que lo caracteriza, recuperando en gran medida la perdida de actividad de fines de marzo y principios de abril cuando trabas de distinta índole dificultaban el flujo de mercancías”, Julio Calzada, Alberto Lugones y Emilce Terré realizaron un análisis muy interesante para la Bolsa de Comercio de Rosario:

En un año de mucha incertidumbre, Argentina tiene la oportunidad de mejorar sus indicadores económicos apostando a su rol como abastecedor mundial de alimentos. Como muchas veces antes, la cadena agroindustrial está lista para asumir el desafío.

Incluso en medio de una pandemia mundial y la bajante más severa del Río Paraná en casi 50 años, la cadena agroindustrial argentina mantiene el dinamismo que lo caracteriza, recuperando en gran medida la perdida de actividad de fines de marzo y principios de abril cuando trabas de distinta índole dificultaban el flujo de mercancías.

Como puede verse en el cuadro adjunto, se estima que entre el 1ro de marzo y el 14 de mayo ingresaron a las terminales del Gran Rosario un total aproximado de 16,3 millones de toneladas de soja y maíz. Este volumen agregado se ubica un 4% por encima del año pasado, incluso a pesar de la caída mayor al 40% que exhibieron las descargas de camiones en la segunda quincena de marzo. En ese entonces, apenas declarado el aislamiento social preventivo y obligatorio, se multiplicaron los cortes al normal flujo de camiones y aún se estaban implementando los diversos protocolos para el sector. El esfuerzo mancomunado del sector público y privado permitió normalizar la situación en un tiempo relativamente corto, y ya en la segunda quincena de abril la descarga combinada de soja y maíz en el Gran Rosario alcanzó el volumen más alto de los últimos seis años, sosteniendo en lo que va de mayo un buen nivel de actividad. 

El alto volumen de entregas se sustenta en un muy buen ritmo de avance de la cosecha, gracias a los ya más de 10 días de condiciones mayormente secas que brinda fluidez a las labores. En el caso de la soja, según informa el MAGyP, al 14 de mayo se había avanzado con la cosecha sobre el 79% del área de intención, el mayor porcentaje en 5 años. Para la campaña actual, ello significa que ya se completó la trilla en 13,6 millones de hectáreas, un 8% por encima de lo cubierto a la misma altura del año anterior y un 9% por delante del promedio de los últimos cinco años. 

En el caso del maíz, si bien el porcentaje de avance se encuentra levemente por debajo del año anterior (46% vs 48%), el crecimiento en el área sembrada determina que en hectáreas, la trilla ha avanzado sobre una mayor superficie. Así, al 14 de mayo se han cosechado 4,19 millones de hectáreas, levemente arriba de las 4,17 completadas para la misma altura del año anterior y muy por encima de los 2,47 millones de hectáreas que en promedio se cosecharon con maíz los últimos cinco años. 

Para la soja, de la mano de la recolección, el sector oferente en la plaza rosarina privilegia las ventas con cupo asegurado para la descarga inmediata, condición que traccionó un buen volumen de ventas en la semana. Los precios acompañaron, ubicándose levemente por encima de las ofertas de la semana anterior, en torno a US$ 215/t. En el caso del maíz, los valores ofrecidos en la plaza Rosario se mantienen con algunos altibajos en el rango de 118 a 120 dólares por tonelada para la entrega contractual y hasta el mes de junio, segmento que atrajo el mayor interés en la semana. Para el maíz tardío o de segunda a entregar entre junio y agosto, las puntas compradoras caen al rango de US$ 113 a 115 por tonelada, por debajo incluso de lo que se viene ofreciendo para el maíz de la nueva campaña 2020/21 a descargar el próximo marzo, que se sostiene en US$ 120/t. Continúa siendo muy notorio la diferencia entre el abanico de posiciones abiertas para el maíz que cubren prácticamente todos los meses de aquí al año próximo, en tanto que en soja sólo se viene negociando mercadería con entrega para los próximos 30 días. 

El buen volumen de entregas no significa, en absoluto, que la cadena no continúe sufriendo la estocada del volátil contexto local e internacional. En relación a la pandemia global de coronavirus, uno de los rubros más golpeado ha sido el sector energético, y con ello la demanda tanto de maíz para etanol como de aceite de soja para la producción de biodiesel se ha resentido fuertemente, obligando a paralizar la producción ante la imposibilidad de seguir almacenando stocks por tiempo indeterminado. Con ello, los precios aún no logran reponerse del golpe. La bajante del Paraná impone asimismo un sobrecosto a la actividad de exportación que se refleja en los precios. En promedio, los buques que arribaron a los puertos del Gran Rosario para exportar maíz, soja y harina de soja durante el mes de abril han debido zarpar con un 10% menos de carga en relación a los registros de abril 2019.

Pese a esta situación extraordinaria, Argentina ha logrado cumplir con los embarques pactados y, si consideramos los despachos de los meses de marzo y abril, se observa que tanto la exportación de maíz como de poroto de soja resultó superior a la del mismo período del año anterior, aunque no así los despachos de harina y aceite de soja que se encuentran un 10% y un 1% por debajo, respectivamente. De este modo, se observa una mayor participación relativa de productos con menor valor agregado entre los embarques del bimestre. 

Otro punto a destacar es el fuerte incremento de los envíos desde los puertos ubicados más al sur de Rosario y hasta la desembocadura del Río de la Plata, que si bien embarca un volumen relativamente modesto en comparación con los nodos Rosario, Bahía Blanca y Quequén han visto aumentar un 30% el volumen despachado de maíz y más de un 50% el de poroto de soja. Como consecuencia de ello, también se ha visto una mayor dispersión entre los valores ofrecidos por la mercadería a entregar río arriba que en otros destinos. 

En línea con el sostén del comercio exterior, resulta muy interesante el siguiente gráfico elaborado por el FMI, donde muestra que las cargas a granel (línea verde del gráfico) son de las pocas con un desempeño positivo entre mediados de febrero y fines de abril. Así, el campo y toda la cadena agroindustrial exportadora que de él se deriva resulta uno de los sectores que mejores condiciones ostenta para dinamizar la alicaída actividad económica en este volátil 2020, y aportar las divisas que el país necesita para mantener la estabilidad de variables claves como el tipo de cambio y el nivel general de precios, entre otras. Con reglas de juego claras, que permitan proyectar a más largo plazo, el sector no duda en continuar invirtiendo e incrementando campaña a campaña su capital de trabajo para posicionar al país como uno de los principales abastecedores de alimentos al mundo, especialmente hoy que la seguridad alimentaria se ha convertido en una preocupación esencial de las naciones del globo. 

Pasando al plano internacional, en el mercado de Chicago tanto la soja como el maíz mantuvieron una tendencia mayormente lateralizada en la semana, aunque con una notable volatilidad en el caso de la oleaginosa influenciada por el reporte mensual de estimaciones de oferta y demanda que publicó el Departamento de Agricultura estadounidense, por un lado, y los vaivenes en la relación comercial entre China y Estados Unidos, por el otro. 

En relación al informe del Departamento de Agricultura de los Estados Unidos (USDA), éste proyecta que la superficie destinada a la siembra de maíz este 2020 será la segunda más extensa desde que se tiene registro. Como resultado, la cosecha alcanzaría un récord histórico de 406 millones de toneladas, un 17% por encima de la producción de la campaña anterior y un 12% arriba del promedio de las últimas 5 campañas. 

Para dimensionar estas cifras, las más de 39 millones de hectáreas que EEUU sembrará sólo con maíz en este año superan a la totalidad de la superficie cultivada argentina, que asciende a 38 millones de hectáreas. Esta gran cosecha americana, sin embargo, llega en un contexto donde aún no se ha recobrado el dinamismo por parte del sector industrial productor de etanol, que oficia como resistencia para el alza de las cotizaciones de los contratos operados en Chicago. Además, la insuficiencia de demanda local se refleja en el fuerte aumento que se proyecta para los stocks finales de granos amarillos para la próxima campaña. El volumen de maíz que se mantendría al final de la próxima cosecha sería de 84,3 Mt, superando en casi 31 Mt, o un 58%, los inventarios al final de la campaña previa. A nivel global, los stocks al final del ciclo 2020/21 aumentarían casi 25 millones de toneladas, señalando un balance más holgado. 

En cuanto a la soja, el USDA estima que Estados Unidos, Brasil y Argentina mejoren el desempeño productivo en la nueva campaña. La producción conjunta de estos tres países totalizaría 297 Mt en la campaña 2020/21 y, comparando con la anterior de 272 Mt, representaría un aumento de 9%. Estados Unidos sería el país que presentaría el mayor crecimiento con una suba anual del 16%, seguido por Brasil con un 6% y Argentina con algo menos del 5%. Vale aclarar que los valores tomados para la campaña 2019/20 de Argentina y Brasil son estimativos, puesto que las cosechas en estos dos países aún no han culminado.

Por el contrario, los stocks finales que mantendrían estos tres países marcarían un nuevo retroceso y sería la segunda reducción consecutiva, alcanzando valores mínimos desde los que se presentaron en la campaña 2015/16, pudiendo eventualmente darle soporte a los precios. 

Fuente Bolsa de Comercio de Rosario

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San Pedro: Cooperativa construyó una planta automatizada de almacenaje de maíz

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La Cooperativa Agropecuaria y Forestal de Terciados trabaja en la ampliación de la infraestructura para lograr almacenar dos millones de kilos de maíz por año.

San Pedro Online – Esta cooperativa nace en el año 2014, anteriormente venían trabajando con la producción en variedades de semillas y cubierta verde, que hoy continúa con este rubro. En sus inicios todo el maíz que se pudo acopiar de la zona fueron 18.000 kg, lo cual no alcanzó para abastecer la producción de alimentos balanceados, ante esa situación realizaron las gestiones necesarias para comprar maíz de Chaco.

En diálogo con este medio Airton Mattje Técnico de la Secretaria de Agricultura Familiar de la Nación dijo «Con la ampliación de la cooperativa se sumará más productores para lograr la totalidad de maíz que demandará la nueva planta y el objetivo es cubrir con producción local»

«Los productores cuando comienzan a desarrollar la producción quieren ir aplicando técnicas y haciendo uso de las tecnologías existentes en el mercado para que la producción sea más eficiente»,explicó Mattje.

La municipalidad de San Pedro colaboró con el movimiento de tierra para la construcción de la planta automatizada. La municipalidad les cobro únicamente el combustible y realizaron un trabajo de una semana; con tres camiones, cargadora, retro escavadora chica y rolo compactador. $85.000,00 tuvieron de gasto en combustible.

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El Gobierno subió las retenciones a la soja y redujo las de las economías regionales

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Según el decreto, el Gobierno busca mejorar los ingresos fiscales en un contexto de endeudamiento, alta inflación, recesión creciente, desempleo generalizado y emergencia alimentaria.

El gobierno nacional formalizó el aumento de los derechos de exportación para la soja, del 30% al 33%, y la reducción para una decena de cultivos relacionados con las economías regionales, a través del decreto 230/2020 publicado hoy en el Boletín Oficial.

El mismo remarcó que “resulta fundamental establecer políticas inclusivas de la actividad exportadora de las economías regionales que mejoren su desempeño y que incrementen la competitividad de la exportación de bienes y servicios a medida que mayor sea su valor agregado”.

También subrayó que “resulta imprescindible mejorar los ingresos fiscales en un contexto económico de endeudamiento, alta inflación, recesión creciente, desempleo generalizado y emergencia alimentaria”.

En consecuencia indicó que “por los motivos expuestos deviene necesario modificar transitoriamente las alícuotas de los derechos de exportación para determinadas posiciones arancelarias de la Nomenclatura Común del Mercosur (NCM) que forman parte de la cadena agroalimentaria”.

Además señaló que “el artículo 52 de la ley 27.541 de Solidaridad Social y Reactivación Productiva en el Marco de la Emergencia Pública faculta al Poder Ejecutivo Nacional a fijar derechos de exportación cuya alícuota no podrá superar los límites allí previstos”.

De esta manera, las retenciones a la soja suben de 30% a 33%, pero las que se aplican a arvejas, porotos, garbanzos, lentejas, bajan de 9% a 5%; para el maní, de 12% a 7%; para la harina de trigo, de 9% a 7%; y para el girasol, de 12% a 7%, aunque para girasol confitero y aceite de girasol, la reducción va del 12% a 5%.

También bajan los derechos de exportación al maíz pisingallo, que se usa para pochoclo, de 9% a 5%; al arroz paddy, de 12% a 6%; y al arroz pulido, de 9% a 5%.

El esquema establecido por el Gobierno consistirá en destinar una parte de la recaudación adicional a la compensación de tres de cada cuatro productores de soja, siempre que su producción no haya superado las 1.000 toneladas en la campaña anterior.

Este beneficio, según datos oficiales, alcanzará a 42.406 productores que representan el 74,2% del total.

Los restantes 14.884 productores, con rindes por encima de las 1.000 toneladas, no recibirán compensación alguna.

Esta segmentación implicará que quienes producen hasta 100 toneladas, tributarán una retención del 21%; entre 100 y 200, el 24%; entre 201 y 300, el 27%; entre 301 y 400, el 28%; entre 401 y 500, 29%; y entre 501 y 1.000 toneladas, 30%.



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Luciana Imbrogno: “Hay que profesionalizar la chacra y perderle el miedo a la palabra agronegocios”

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Hace 17 años, recién recibida y con la mochila llena de sueños, llegó a Misiones, tierra que había conocido como parte de su programa de estudios en la universidad Universidad Nacional de Lomas de Zamora. Quedó, confiesa, impactada por los montes, el desarrollo forestal y la productividad de las chacras. El amor fue a primera vista. Se emociona hasta las lágrimas cuando habla de su vínculo con la tierra colorada, en un contraste con su formación académica, ingeniera agrónoma con una maestría en biotecnología, que la llevó a trabajar en las principales empresas forestales de la región y en la Biofábrica para después volver al sector privado en la gestión de las exigentes normas ambientales y de certificación.

Sin embargo, Luciana Imbrogno no tardó en aceptar la propuesta de sumarse al equipo de Sebastián Oriozabala en el ministerio del Agro. “Siempre desde afuera uno critica, por eso en el momento en que te convocan, con un escenario más proactivo, de vinculación, es muy difícil decir que no, porque sería muy hipócrita. Critico y me quejo, pero cuando me convocan no hago. Es un desafío profesional innegable, para un ingeniero que te propongan ser subsecretario de producción vegetal, decir que no, iba contra mis principios de desarrollo profesional”, explica.

En su nuevo rol tiene dos metas que resumen todas las demás: Profesionalizar la chacra y perderle el temor a la palabra “agronegocios”.

Imbrogno trabajó en sistemas de gestión ambiental, normas de certificación, gestión forestal sostenible, FSC, PEFC, ISO 14001 y en un programa del Banco Interamericano de Desarrollo aplicado a lo forestal en Misiones y el resto del país. El 10 de diciembre recibió el llamado para sumarse a la función pública.

“Conocía a Sebastián, pero nunca había trabajado con él. Me pareció interesante la idea de identificar al ministerio como referente técnico y no solo para pedir dinero. Yo soy técnica, super técnica y me llamaron, un poco por ser mujer, pero más por formación y por el área en que me desempeñaba, que me permite transferir esa metodología a la función”, relata en una entrevista con Economis.

“Hay mucho por hacer. Después de tener el diagnóstico se va a ir profundizando la idea a medida que vayamos conociendo más productores y cooperativas y estando más en terreno, pero con una metodología: análisis, causa, raíz. Empezás a preguntarte ¿Por qué pasa esto? ¿Por qué no entra verdura al Mercado Central? ¿Por qué no entra verduras de Misiones al Mercado Central? No al de Buenos Aires, al de Misiones. Porque los productores no tienen volumen, entonces ¿Por qué no tienen volumen? Porque tienen problemas sanitarios; ¿Por qué? La teoría dice que si siete veces te preguntás por qué, llegas al verdadero origen del tema, si vos abordas eso, solucionas el problema. Tenemos que resolver la cuestión sanitaria, que es la que limita la expansión de todos los cultivos. En base al diagnóstico tratamos de trazar líneas estratégicas, hay líneas estratégicas del ministerio, y líneas estratégicas de la subsecretaría.

Empecemos por las del ministerio, ¿cuáles serían?

En principio, la presencia territorial para identificar la demanda. Después, todas las acciones tendientes al agregado de valor, así sea cosechar la coliflor y hacer un pickle, eso es agregado de valor, hacer la mermelada. Ahora en Colonia Aurora, estamos con un proyecto de enlatado de ananá. El ananá que no se vendía fresco, se tiraba y se pudría y quedaron solo 30 productores. Cuando se hablan de frutas tropicales, en Buenos Aires alguien debe estar pagando 500 mangos un ananá. Entramos con ese proyecto para una cooperativa que va a enlatar, se compra una cubeteadora, una enlatadora y el excedente que no se vende fresco va a la lata. Nos comentaba el presidente de la cooperativa que Duomo va y busca la pulpa del ananá para los helados, pero no daban abasto para abastecer la pulpa del ananá a Duomo, que no es la cadena internacional del helado. Entonces, ahí valor agregado, la pulpa del ananá tiene mercado, la lata tiene su mercado. Se trata de ir un pasito más allá, no solo la chacra, sino darle un agregado de valor, para que le rinda más al productor. 

Todas las acciones tendientes al arraigo rural, cosas que motiven a los jóvenes. En general la tecnología, estamos viendo aplicaciones en el celular para que vos puedas medir la chacra, sistematizar, hacer, aunque sea el mapa de la chacra con el celular. Hidroponía. Como que a los jóvenes les mueve más las cuestiones tecnológicas que ponerse a carpir, bueno entonces vayamos por el lado tecnológico. Estamos intentando una propuesta de validación de tecnologías disponibles, para la parte hortícola, sobre todo. Validación de tecnologías para incentivar el arraigo rural. Otra línea es, buenas prácticas agrícolas, esa es una de las principales actividades que la subsecretaría va a tener este año. El tema de las BPA, que hacia el 2017, 2018, eran recomendaciones, ahora son obligatorias. Y a partir de este año, pasan a ser obligatorias para producción de frutas, elaboración y comercialización. A partir del 2021 va a ser obligatorio para horticultura, lo que revela un trabajo gigantesco que hay para hacer, porque acá no se aplican “buenas prácticas agrícolas”. Dentro de esas buenas prácticas agrícolas tenés una serie de acciones que son ambientales, sociales y económicas, abarca esos tres círculos de la sustentabilidad.

Eso muestra un enorme horizonte de gestión y para la producción…

Más para hacer. El primer mes me desesperé, porque era el planeta de cosas para hacer, y me pregunté cómo iba a hacer todo esto. Lo primero fue formar equipos, capacitar, porque las BPA son obligatorias, tenemos que salir con todo el equipo a campo. Tenemos el equipo de todas las subsecretarías, que, por suerte, hay una interacción muy buena, se puede trabajar, hay mucha comunicación, tenemos que trabajar entre todos. Tenemos 19 técnicos territoriales en campo, ingenieros agrónomos, veterinarios, del lado social, que son los que representan al ministerio cuando entran a la chacra del productor. Uno de los puntos míos es elevar las competencias del equipo territorial y del equipo del ministerio, tienen que saber de buenas prácticas agrícolas, tienen que saber de legislación aplicable, tienen que saber de sanidad de los cultivos, del manejo integrado de plagas. Tienen que saber, porque al entrar a la chacra tienen que saber decirle al productor que está lavando la lechuga con agua rara. Debe saber identificar el mal de la tela en la yerba, o sea si vas a la chacra tenes de todo, entonces el técnico tiene que saber de todo, para que nos empiecen a identificar como referentes técnicos. Hicimos una charla sobre el mal de la tela, estaba lleno de gente, de productores, tareferos, escuchando la charla, entonces hay una necesidad. 

Hay que profesionalizar la chacra, la chacra no tiene que tener imagen de “medio sucio, medio pobre, hace lo que puede”. Hay que enseñarle al productor a hacer cálculos, analizar costos, ingresos, en lo que gastan. Quiero incorporar el término “chacra líder”, porque hay productores que son espectaculares, creativos, inventan cosas, copian cosas, traen de Brasil, son innovadores. Identificar esas chacras líderes, organizar las reuniones técnicas, las charlas con productores ahí, que el productor vea y copie, que pregunte, imite, para que le vaya mejor, ahí es donde se comparte el conocimiento y todos se van con un conocimiento nuevo. 

El debate en Misiones también está planteado por la frontera agrícola

Hace unos días estuvimos en el Moconá, con mi marido que hace imágenes con drones. Veíamos a Misiones verde, Brasil trigo/soja, Paraguay trigo/soja. Estábamos en la Biósfera y se me caían las lágrimas. Les decía a mis hijos: “Esto es único en el planeta, hay que cuidarlo”. Para mí eso es indiscutible, que el monte nativo no hay que tocarlo, no hay que desmontarlo para plantar maíz, pero sí se puede dar un buen uso. Yo fui a hacer un curso de producción sustentable en Alemania. Alemania arruinó los montes hace cien años entonces ahora tiene como una segunda generación. En la selva negra, los ves cosechando, mientras hay otro plantando, hay uno recolectando hongos, hay otro haciendo senderismo, porque allá están los servicios ecosistémicos, hay que aprovecharlo sosteniblemente. Tenes desde el que hace turismo, el que aprovecha unos árboles, mientras replanta, que para eso está el rol fundamental de Ecología, porque no se puede vivir de la nada. Misiones se tiene que desarrollar, algo hay que producir, pero convivir con el ambiente de una manera mucho más amigable, que implica mucho más conocimiento. Creo que se puede hacer un uso sostenible.

En Misiones se suele discutir sobre yerba, madera, té, tabaco y poco más ¿Se puede abrir el juego a otras producciones?

El alimento. Es fundamental empezar a meter más producción misionera en los mercados. Tiene que haber más producción de alimento, la horticultura tiene que desarrollarse, tienen que ser empresas, emprendimientos, no producción de autoconsumo y venta de excedentes. Para mí el tema de los alimentos es lo que falta. Yo soy “feria fan”, porque todo compro en la feria franca y para mí todo tiene que salir de los mercados zonales, aunque salga más caro que en el supermercado. Hay que pagarle más al productor e incentivar a que haya producción de alimentos. Yo soy más forestal que agrónoma, yo no discuto la forestación, la yerba y el té, pero falta producción de alimentos, más profesionalizada.

¿Qué rol podría jugar allí la Biofábrica?

Para mí es una herramienta, como decíamos antes, que pocas provincias tienen, que todavía no aprovechamos a fondo. La Biofábrica tiene un rol de líder biotecnológico, porque está exportando biotecnología a otras provincias, pero hay que profundizar su presencia territorial para el misionero. 

Tenemos la tecnología hay que explotarla…

Me presentaron un proyecto de batata libre de virus. Buenísimo, ¿y los plantines? “Los traemos de Córdoba”, me dicen. No. Hay que hacerlos acá. La Biofábrica tiene para empezar su semillero de especies sanas, entonces el productor arranca su producción con especies sanas, por otro lado, tiene los bioinsumos, que están muy buenos porque son insumos biológicos, que no reemplazan a los productos químicos, son distintas herramientas, para distintas situaciones, para distintos cultivos. 

Entonces, tenemos las herramientas y la chacra ¿Hacia donde hay que ir? 

Alimentos, asociados a las buenas prácticas agrícolas, para todos. Es un eje crítico, sistematización de chacras. Sí o sí tienen que convivir la producción con la sustentabilidad ambiental, sin pretender que un pequeño haga la gestión de producción sostenible, pero tiene que ser un eje de trabajo, la sanidad. Todas estas cosas impactan en la producción, para que después el productor gane más plata. Para mí el logro sería ver que después de nuestro trabajo el productor gane más plata, sin dañar al ambiente, sin dañar al consumidor, que es el tema de los químicos que te decía. El productor tiene que cuidarse, en la aplicación de agroquímicos, a él mismo y al consumidor. Ambiente social y económico.

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La miel de la región NEA, con características definidas por su origen floral nativo

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Una investigación de la UNNE analizó aspectos fisicoquímicos y polínicos de muestras de mieles de las provincias de Corrientes, Chaco, Formosa y Misiones, lo que reveló la dominancia de especies nativas como fuentes de producción de miel en el NEA. Esta característica marca la diferencia respecto de las mieles producidas en otras regiones de Argentina, en las que predomina el aporte de néctar de especies exóticas.

La miel es un producto natural obtenido por las abejas melíferas a partir del néctar de las flores.

Actualmente, existe un creciente interés en analizar las mieles integrando estudios polínicos, propiedades fisicoquímicas y sensoriales.

Justamente, esas fueron las motivaciones de un proyecto científico a cargo de la becaria de investigación  Cinthia Lutz, con el objetivo de diferenciar las mieles de la región NEA, brindando valor agregado al producto y generando mayor grado de aceptación en los mercados nacional e internacional.

Es que las mieles producidas en la región Nordeste poseen características destacables respecto al origen de los recursos nectaríferos, como así también respecto al área de producción. Existen áreas de producción libres de contaminantes lo cual permite además, el desarrollo de la producción orgánica.

En ese contexto, el equipo del “Grupo de Investigación: Mieles del NEA” cuyos integrantes pertenecen a la Facultad de Ciencias Agrarias (FCA) y al Laboratorio Apícola (LABAPI) de la Facultad de Ciencia Exactas y Naturales y Agrimensura (FaCENA), analizó la composición polínica y las propiedades fisicoquímicas de las mieles producidas en la región NEA, como aporte a la caracterización de las mismas.

Se analizaron muestras de 500 cc de miel del periodo apícola 2017-2018 obtenidas por centrifugación en las salas de extracción y provistas por apicultores procedentes de Corrientes, Chaco, Formosa y Misiones, quienes las consideraron representativas de las cosechas que produce su colmenar.

Las muestras fueron procesadas con las técnicas convencionales en Melisopalinología y la identificación taxonómica de los tipos polínicos se realizó por comparación con preparados de referencia y con ilustraciones de Atlas Palinológicos.

“El análisis cualitativo de las mieles mostró la diversidad de recursos nectaríferos, principalmente nativos, expresada en el espectro polínico”, según explica Cinthia Lutz, becaria de Investigación de la SGCyT de la UNNE a cargo del estudio que contó con la dirección de la Dra. Cristina Salgado (FCA) y el Esp. Juan Daniel Ruiz Díaz (Responsable del LABAPI – FaCENA).

Se identificaron 80 tipos polínicos pertenecientes a 36 familias vegetales y se clasificaron 22 muestras como mieles monofloras y 8 como polifloras. Los parámetros fisicoquímicos determinados fueron porcentaje de humedad, color, conductividad eléctrica, pH, acidez libre e Hidroximetilfurfural.

Los estudios revelaron la dominancia de especies nativas sobre las exóticas como fuentes de producción de miel en el NEA.

Los resultados obtenidos indican que existe relación entre el origen botánico y las propiedades fisicoquímicas, especialmente en aquellas mieles de un origen floral definido.

“Este carácter permite diferenciarlas de las mieles producidas en la Región Pampeana en las cuales predomina el aporte de néctar de especies exóticas” expresa Lutz.

En resumen, el estudio integrado de caracteres polínicos y químicos permite caracterizar las mieles de abeja desde un enfoque completo.

“La definición de las mieles de la región permite destacar sus propiedades con la finalidad de brindar valor agregado al producto” finalizan los investigadores.

Sostienen que la caracterización de la miel representa una herramienta importante para su posicionamiento en el mercado, pues además de responder a demandas de certificación de calidad también atiende a los gustos de los consumidores que buscan mieles con características muy específicas.

Finalmente, la becaria Lutz destacó que “la obtención de una beca de investigación de nuestra Universidad fue de gran importancia en mi formación como joven investigadora, ya que me permitió conocer grupos de investigación de otras partes del país con quienes actualmente intercambiamos ideas.

Al mismo tiempo, comentó que el trabajo realizado durante la beca formará parte de su Tesina Final de Grado para obtener el título de Licenciada en Ciencias Químicas”.

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