AGRONEGOCIOS

La miel de yateí une producción, monte y cultura guaraní en Misiones

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La localidad de Capioví fue sede de la 4° Fiesta Provincial de la Meliponicultura, un encuentro que reunió a productores, productoras, instituciones y organizaciones de distintos puntos de la provincia para poner en valor el papel fundamental que cumplen las abejas nativas sin aguijón en la conservación de la biodiversidad y en el desarrollo de sistemas productivos sustentables. Durante la jornada se desarrollaron exposiciones, capacitaciones, espacios de intercambio, muestras gastronómicas y de artesanías regionales, consolidando un ámbito de aprendizaje y reflexión sobre la importancia de estas especies para los ecosistemas misioneros. Las meliponas, entre ellas la yateí, desempeñan un rol estratégico en la polinización de la flora nativa y en el mantenimiento del equilibrio ambiental de la selva paranaense.

En este marco, el Ministerio del Agro y la Producción acompañó la participación de diversas comunidades guaraníes que forman parte del proyecto Ka’aguy Reãkuã (“Aroma del Monte”), una iniciativa impulsada junto a equipos técnicos de la cartera agraria que promueve la producción de miel de yateí en territorio guaraní como parte de un programa de regeneración cultural y ambiental del territorio guaraní. La iniciativa se desarrolla junto a la Fundación Marangatu, organización misionera que acompaña a comunidades guaraníes en procesos de fortalecimiento comunitario y desarrollo humano integral. Esta articulación permite potenciar acciones que vinculan la producción de miel de yateí con la conservación del monte nativo, la recuperación de saberes ancestrales y la generación de oportunidades para las comunidades.

“La experiencia busca fortalecer prácticas productivas vinculadas al monte, recuperando conocimientos tradicionales sobre las abejas nativas y promoviendo alternativas sustentables que contribuyen tanto a la preservación de la biodiversidad como al arraigo cultural de las comunidades”, explicó el titular de la cartera agraria, Facundo López Sartori. Como resultado de este trabajo conjunto, la miel de yateí presentada durante el encuentro recibió un reconocimiento especial, destacando la calidad del producto y el compromiso sostenido con el cuidado de las meliponas y sus hábitats naturales.

Por su parte, el subsecretario de Producción y Desarrollo Animal, Carlos Caraves, remarcó que “el trabajo articulado con las comunidades permite consolidar iniciativas productivas que respetan el entorno, generan valor agregado y fortalecen el desarrollo local desde una mirada integral”. A su vez, el director de Apicultura, Néstor Mendoza, destacó que “las abejas nativas sin aguijón cumplen una función fundamental en los ecosistemas misioneros por lo que promover la meliponicultura significa además proteger especies clave para la polinización y fortalecer la educación ambiental”.

La Fiesta Provincial de la Meliponicultura se consolida año tras año como un espacio de encuentro para visibilizar el valor de las abejas nativas y fortalecer una producción que combina conocimiento técnico, compromiso ambiental y arraigo cultural. En una provincia reconocida por su biodiversidad, iniciativas como Ka’aguy Reãkuã muestran cómo la conservación y el desarrollo pueden avanzar de manera conjunta, generando oportunidades para las comunidades y contribuyendo al cuidado de uno de los patrimonios naturales más importantes de Misiones.

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Presentaron InFusión, un circuito turístico por la ruta de sabores regionales

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En el Hotel Bagu Urbano se presentó InFusión – Ruta de Sabores, una articulación estratégica entre Posadas, Oberá y Apóstoles para la creación de un circuito turístico experiencial vinculado a tres productos que representan la identidad y el potencial productivo de nuestra provincia: la yerba mate, el té y el café de especialidad.

La iniciativa busca posicionar a la capital provincial como el punto de inicio y recepción de los visitantes, aprovechando su infraestructura hotelera, gastronómica y de servicios, para luego conectar con experiencias auténticas en distintos puntos de Misiones. Para ello, se prevé desarrollar recorridos cortos, de medio día o día completo, permitiendo al turista regresar a la ciudad para pernoctar, disfrutar de la gastronomía, la costanera y la oferta cultural de la ciudad.

En ese marco, el director general de Turismo e Inversiones, Lionel Dahir, adelantó que el nuevo producto turístico “promete convertirse en uno de los grandes atractivos de la temporada. Ya estamos pensando en las vacaciones de invierno y las próximas de verano”.

Por su parte, el director de Turismo local, Jonatan Rodríguez, anticipó que la experiencia conjunta tiene varias fases. “Estamos en una etapa de ordenamiento de las cartas turísticas de cada uno de los municipios, combinando ofertas y servicios. Hoy lo estamos socializando a la ruta de sabores. Luego se buscará comercializar a través de agencias de viajes con un fantour”, afirmó.

El funcionario destacó la colaboración de las ciudades que apuntan a generar más oportunidades. “Con el gobierno de los municipios la intención es posicionar a InFusión como una oferta vendible a todo el país. Se pone en marcha un plan de marketing con la presentación de la identidad de marca para que funcione y se mantenga en el tiempo”, cerró.

Este acuerdo tripartito tiene como objetivo incrementar la estadía promedio de los visitantes, generar mayor movimiento económico en Posadas, integrar destinos y fortalecer el trabajo regional. Además, potenciar productos identitarios de Misiones y crear una experiencia turística diferenciada y comercializable durante todo el año.

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La contrarreforma agraria de la economía de Misiones

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Una pacífica reforma agraria se implementó en Argentina, en la década peronista de 1946-1955, durante la cual se dieron amplias facilidades crediticias para que los que trabajaban la tierra sin ser propietarios, pudieran comprarla a los arrendadores, y con eso producir con menores costos, además de estimular las inversiones en mejoras, que el sistema de arrendamientos desalentaba.

La tenencia de las tierras dedicadas a la agricultura en Misiones tiene marcadas diferencias respecto a la vigente en la muy fértil Pampa Húmeda, en la enorme Patagonia, y en muchas otras provincias argentinas.

Partiendo de una interesante comparación, respecto al régimen de propiedad de las tierras rurales aplicado en otros países, se puede constatar que mientras que siendo otro país de grandes dimensiones territoriales y masivo flujo inmigratorio, en sus etapas tempranas como nación, EEUU asignó en propiedad a sus colonos, parcelas suficientes para las actividades rurales, pero no en extensiones descomunales como se hizo en nuestro país, a partir de las presidencias de Mitre y Sarmiento, durante las cuales se constituyó de hecho el régimen pseudo aristocrático de la oligarquía mega terrateniente, de tan persistente negativo accionar a lo largo de nuestra historia.

Algo similar al modelo aplicado en la Pampa Húmeda, sucedió en otras provincias, como en la vecina Corrientes, pero en Misiones la historia muestra que hubo marcadas diferencias, seguramente por un conjunto de motivos.

Sería extenso detallar como se conformó la tenencia de la tierra, en el entonces Territorio Nacional de Misiones, en particular desde que el gobernador Rudecindo Roca (hermano de J. A. Roca), reafirmó la soberanía argentina en este rincón de nuestra patria; pero sí cabe enfatizar que, a fines del siglo XIX, quedaban importantes extensiones que eran de propiedad fiscal, o sea del Estado. Misiones tenía muy poca población, siendo una necesidad fomentar la inmigración. En ese contexto, se radicaron en la misma numerosas familias de inmigrantes eslavos (polacos y ucranianos), quienes recibieron en propiedad, extensiones moderadas de tierras (entre 20 a 40 o 50 has., en su mayoría, para que se afincaran y dedicaran a la agricultura. Esas familias se radicaron al sur de la actual provincia de Misiones, en Apóstoles y zonas cercanas.

Posteriormente, hasta aproximadamente 1950 se radicaron nuevas oleadas de inmigrantes europeos, en su gran mayoría eslavos y germanos, pero también otros prácticamente oriundos de toda Europa, a los que se sumaron ingresos de paraguayos y brasileños; y en épocas más cercanas, japoneses y laosianos.

Excepto los que se radicaron en las poblaciones, la mayoría de esas oleadas de inmigrantes pasaron a ser productores rurales, accediendo a la propiedad de las chacras en las cuales vivían y trabajaban.

La producción principal de Misiones, desde mucho antes del período descripto, fue y sigue siendo la yerba mate, cultivo que ya era importante en las épocas de los jesuitas. Así también es de larga data la conflictividad en torno a los precios pagados a los productores del noble producto, base de la infusión más popular de Argentina.

Ya en las primeras décadas del siglo XX, existían controversias, vinculadas de un modo u otro, al precio pagado por la hoja “en crudo” (verde, no procesada), y para opinar y actuar con fundamentos, el notable patriota Lisandro De La Torre, viajó a Misiones para interiorizarse in situ del tema, acorde al muy serio ejercicio de su rol de legislador nacional.

Posteriormente, en años ’60 y ’70, hubo problemas de supuesta super producción, que en algunos años derivaron en prohibición de cosechar…mientras que las importaciones de yerba paraguaya y brasileña no sufrieron similares prohibiciones. Los memoriosos recuerdan que los intereses importadores se vinculaban con algunos ministros nacionales en esos años. Hoy es un dato anecdótico, pero marca los intereses creados que pueden existir en un tema nada neutro y del que poco se conoce en general.

Para comprender mejor los distintos sectores que intervienen en la cadena productiva y comercial de la yerba mate, puede ser útil mencionarlos, por el orden de sus actividades.
1 – El colono o propietario de la chacra, planta la yerba mate, y la debe cuidar hasta que entra en su vida productiva, lo que demora algunos años.
2 – El tarefero es el cosechador que recoge las hojas.
3 – El colono contrata al tarefero, si bien puede ser quien recoja las hojas con su familia.
4 – El acopiador compra la yerba sin elaborar. La vende a un productor, que la somete a un proceso industrial, de relativa baja complejidad. En muchos casos, el industrial es también el acopiador, y en algunos casos, el colono gestiona su propia marca y produce la yerba mate elaborada.
5 – El industrial completa el proceso productivo, y vuelca el producto terminado a los mercados consumidores.

Un dato interesante, que no suele ser asumido adecuadamente, es que las dos primeras etapas tienen muchos intereses en común, pues dependen del precio y condiciones de venta (en algunos casos pagadero en varios meses), en cuyas determinaciones las pocas empresas elaboradoras del producto terminado, pueden fijar o influir mucho en las definiciones.

Un tema no menor, es que los bajos precios con los que en muchos períodos se retribuye a los colonos, productores de yerba, no se traducen en menores precios para los consumidores.

Eso es lo que, en forma exacerbada, está sucediendo ahora.

Los bajísimos precios que -según públicas quejas de colonos y personas vinculadas-, se están pagando, no cubren los costos mínimos ni permiten un mínimo nivel de vida lógico, a los muy castigados productores de la materia prima. Eso lleva a un desaliento generalizado, que incluso está produciendo un éxodo poblacional hacia Brasil, donde las retribuciones a la mano de obra son hoy por hoy muy superiores a lo que pueden ganar los colonos malvendiendo sus producciones.

Ese éxodo puede ser definitivo, lo cual además de los problemas familiares y personales que puede ocasionar, priva a Misiones de valiosa población, aumentando el acentuado desequilibrio demográfico respecto a los dos países vecinos, en particular respecto al muy poblado e industrializado sur brasileño.

Los muy bajos precios actuales de la yerba mate sin elaborar, son directas consecuencias de las despolíticas libertarias (con desparpajo, Milei dijo que busca destruir al Estado; y por ende, sin Estado nos está sumiendo en la anarquía, donde rige la ley de la selva económica), que intencionalmente no solo desindustrializan y empobrecen a Argentina, sino que destrozan intencionalmente todos los entes estatales que tienen por sus funciones apuntalar las producciones y proteger a los eslabones productivos más vulnerables. Tal lo que sucede con la yerba mate.

Ese desaliento generalizado, será causa que muchos colonos vendan sus chacras, las que posiblemente pasen a propiedad de grandes empresas, lo cual llevará a formar o consolidar oligarquías terratenientes en esta provincia, lo cual implica fomentar la contra reforma agraria, proceso que, si no se frena y revierte, podrá tener desastrosas consecuencias sociales, económicas y geopolíticas.

Cabe acotar que el reducido número de empresas que procesan la yerba mate, desde lo económico, puede ser calificado como oligopsonio (pocos compradores de la hoja verde, en posición dominante); y oligopolio (pocos vendedores a nivel nacional, del producto terminado.

Con el Estado destrozado o manejado excluyentemente en función de los intereses de sectores poderosos, es casi impensable que el delicado tema tenga adecuada y correcta solución, tal como la nefasta historia argentina de precedentes gobiernos pro oligárquicos, liberales o neoliberales, lo demuestra.

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La soja sorprende con una cosecha récord de siete años: mejores rindes compensaron la caída del área sembrada

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Contra todos los pronósticos iniciales, la campaña de soja 2025/26 terminó consolidándose como una de las mejores de los últimos años. Según un informe de la Bolsa de Comercio de Rosario pese a una reducción superior a 1,3 millones de hectáreas sembradas respecto del ciclo anterior, las lluvias registradas durante el verano llegaron en momentos críticos para el desarrollo del cultivo y potenciaron los rindes, llevando a la producción nacional estimada hasta las 51,5 millones de toneladas, el volumen más elevado de los últimos siete años.

A pesar de la menor área, los buenos rindes dejan la producción de soja en un máximo de 7 años. La oferta se concentra en la Región Central, donde también se encuentra la mayor demanda.

Al largarse las siembras de la 2025/26 la soja no presentaba un panorama particularmente auspicioso. La caída en la superficie sembrada de más de 1,3 Mha respecto del ciclo anterior hacían prever una campaña de menor producción para la oleaginosa. Sin embargo, las lluvias del verano terminaron llegando en momentos clave y los rindes siguen dando sorpresas. En su último informe mensual, GEA-BCR elevó su estimación de producción a 51,5 Mt, la más alta en 7 años.

Si analizamos la producción por regiones, vemos que la Región Central del país/1 explicaría poco más del 75% de la producción a nivel nacional (unos 38,9 Mt), levemente por debajo de los 40 Mt de la campaña 2024/25. Sin embargo, cabe recalcar que la superficie sembrada cayó más de 1 Mhas en la región (-8%), por lo que una producción prácticamente estable entre campañas habla de los buenos rendimientos obtenidos. 

La Región Sur/2, por su parte, registraría un incremento de 400.000 t respecto de la campaña anterior, ubicándose en torno a las 6,4 Mt con una superficie que se mantuvo prácticamente estable entre ciclos. 

El batacazo viene de la Región Norte/3. A pesar de haber marcado una caída en la superficie sembrada del 12% entre campañas, la producción de la 2025/26 se estima casi un 80% por encima del ciclo previo, con un total de 6,3 Mt. Aquí se combina los muy buenos rindes obtenidos en la región, con una producción que flaqueó la campaña pasada por falta de agua en momentos críticos. De esta manera, la Región Norte tiene un respiro después de varios años en los que la falta de lluvias la alejaron de su potencial. 

La mayor producción agregada nacional traería como consecuencia un mayor procesamiento estimado de soja para la campaña. A nivel nacional se estima un crush de 43,6 Mt, un incremento de 1,8 Mt respecto de la campaña pasada. Contrariamente, las exportaciones de poroto se estiman un 50% inferior al ciclo 2024/25 en 6 Mt. 

Durante el año comercial sojero 2024/25 se vieron condiciones externas muy peculiares consecuencia de la implementación de aranceles a prácticamente todos los países del mundo por parte del gobierno de EE. UU. Eso generó una disrupción en el flujo usual de soja estadounidense a China, que salió a buscar provisiones en otros mercados y le abrió una ventana de oportunidad al poroto argentino. Por ello el ciclo 2024/25 cerró con más de 12,5 Mt de grano de soja exportado, el volumen más alto en 16 años. 

Para la actual campaña 2025/26 el escenario internacional es otro. Con el flujo comercial entre China y EE. UU. virtualmente normalizado, al menos en lo que refiere a las exportaciones de soja estadounidense al país asiático, la estimación de exportación de poroto vuelve al de un escenario de normalidad, lo que también deja margen para una mayor industrialización local y mayores exportaciones de aceite y harina. 

Al contemplar cómo se distribuye la producción y dónde están situados los polos de demanda de soja, a continuación, se presenta un análisis de la absorción estimada de soja por región, dando idea de cómo puede fluir el grano a través del territorio para arribar a su destino. 

La Región Sur destina aproximadamente el 25 % de la producción a la industria de extracción por solventes. A su vez, otro 10 % de la producción se destina directamente en la industria de balanceados, expellers y autoconsumo en campo. De esta manera, el consumo de soja interno calculado para la Región Sur es de 2,5 millones de toneladas (Mt) para la campaña 2025/26. Por los puertos de Bahía Blanca y Necochea/Quequén se estima que 4,9 Mt de poroto se despacharían al exterior. Se estima que 1 Mt de soja fluirán desde la sección meridional de la Región Central hacia la Región Sur para abastecer sus necesidades de soja, dado que la producción total de la región no llega a abastecer sus requerimientos.

La Región Centro es la que, al concentrar la mayor capacidad de industrialización de oleaginosas, tiene la mayor participación en el crush a nivel nacional. Se espera que esta región industrialice 41,7 Mt de soja en la campaña 2025/26. El principal centro de consumo es el Gran Rosario, en el sur de Santa Fe, con una molienda proyectada en 37,5 Mt, mientras que, en menor medida se encuentran las plantas de General Deheza y Tancacha en Córdoba y de Junín, en el norte de Buenos Aires, sumado a otras plantas de extrusado de baja escala distribuidas por el territorio. Estas últimas pueden abastecerse de grano producido en sus cercanías; pero el Gran Rosario se erige como un centro de demanda de tal magnitud que incluso excede al grano disponible en la Región Centro.

Es por ello que se proyecta que prácticamente toda la producción de la Región Norte fluya hacia las plantas y puertos del Up-River. Con relación al trasporte camionero, que representa aproximadamente el 90% de los flujos de mercadería en cada campaña, se estima que desde la Región Norte bajarán 4 Mt hacia las fábricas rosarinas, mayormente por las rutas 11 y 34. 

Además, el crecimiento de la industria aceitera tradicional permitió no sólo industrializar la soja de Argentina en origen, sino que también se importa la oleaginosa de países limítrofes para exportarla como subproductos a otros países, por lo que se esperan importaciones de soja por aproximadamente 6 millones de toneladas. Se puede decir que la región consume mucha más soja de la que produce anualmente, ya que las importaciones permiten alimentar la industrialización de poroto en la zona. Los granos de soja importados bajan por la Hidrovía Paraná-Paraguay hacia las terminales del Gran Rosario que poseen muelles para barcazas. 

Por otra parte, debido a la importancia que tiene la producción pecuaria en la Región Centro, particularmente avícola y porcina, se estima que 2,9 Mt de soja se destinan directamente en la industria de balanceados, expellers y autoconsumo en campo. Finalmente, también se proyecta que 1,1 Mt de grano se embarcarán en los puertos fluviales del Paraná para exportarse directamente sin procesar.

La producción de la Región Norte del país tendrá como principal destino las plantas procesadoras del Gran Rosario. Se estima que en la campaña 2025/26 casi 2/3 de la soja producida de la región bajará a las industrias de procesamiento en las fábricas del Gran Rosario del centro a través de camiones, trenes y/o barcazas. El consumo interno de soja la región se estima en 0,7 Mt. 

A nivel país, se proyectan stocks finales que aumentarán en la campaña 2025/26 de 3,4 Mt a 6,3 Mt. Este incremento se debe principalmente a la mayor producción que permite recomponer las existencias de grano hacia finales de la campaña.

Finalmente, el complejo sojero argentino se destaca como la estrella indiscutida de la balanza comercial, por lo que la estimación de los dólares que puede aportar siempre resulta un número de extremada relevancia. Para el ciclo 2025/26 se estima que el complejo alcance exportaciones netas por US$ 17.600 millones, prácticamente idéntico al valor exportado en el ciclo 2024/25 (US% 17.500 millones). El menor volumen estimado a despachar entre todos los productos, particularmente afectado por las menores exportaciones de poroto, es compensado por mayores precios promedios estimados para la campaña respecto de los precios promedio del año pasado. 

/1 Provincias de Córdoba, norte de Buenos Aires, Entre Ríos, Santa Fe, San Luis y sur de Sgo. del Estero.
/2 Engloba principalmente al sur de Buenos Aires y la provincia de la Pampa.
/3 Comprende el norte de la provincia de Santiago del Estero, Chaco, Tucumán y Salta.

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Agricultura regenerativa: más de 300 productores misioneros avanzan hacia sistemas más sustentables

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Los resultados y avances del trabajo fueron presentados recientemente durante un encuentro nacional realizado en el Alto Valle de Río Negro, donde equipos técnicos de distintas provincias compartieron experiencias vinculadas a la transición hacia sistemas productivos más sostenibles.

La iniciativa busca promover prácticas que mejoren la salud de los suelos, aumenten la biodiversidad, favorezcan la captura de carbono y fortalezcan la sustentabilidad económica y ambiental de las producciones agropecuarias. En Misiones, el trabajo se concentra principalmente en los sistemas productivos de yerba mate y mandioca, dos actividades fundamentales para la agricultura familiar de la provincia.

La coordinadora del proyecto y extensionista del INTA Oberá, Laura Barbieri, explicó que la participación en el encuentro nacional permitió compartir los resultados obtenidos hasta el momento y poner en valor el trabajo desarrollado junto a productores, cooperativas y organizaciones locales. “Actualmente estamos comenzando con las devoluciones a las cooperativas respecto a las mediciones de huella de carbono vinculadas a las actividades de producción yerbatera y mandioquera”, señaló la extensionista.

Una red que abarca toda la provincia

Actualmente participan del proyecto diez Agencias de Extensión Rural del INTA distribuidas en distintas zonas de Misiones y una red integrada por 17 cooperativas y dos instituciones educativas. En total se ha incorporado al trabajo del programa 328 productores, de los cuales 67 forman parte de unidades demostrativas denominadas FARO, mientras que otros 261 productores replican prácticas y experiencias impulsadas por el proyecto.

Entre las acciones desarrolladas se destacan los análisis de suelo, la elaboración de diagnósticos productivos, la confección de planes de mejora para cada establecimiento y un intenso programa de capacitación destinado tanto a productores como a técnicos.

Medir para mejorar

Uno de los aspectos más innovadores del proyecto es la medición de la huella de carbono en sistemas productivos de yerba mate y mandioca. Esta herramienta permite cuantificar las emisiones de gases de efecto invernadero asociadas a cada establecimiento, identificar oportunidades de mejora y valorar prácticas que contribuyen al secuestro de carbono, como la incorporación de árboles, la cobertura permanente del suelo o el aumento de la materia orgánica. Hasta el momento se realizaron relevamientos y cálculos iniciales en 65 establecimientos productivos, generando información sobre la que se están diseñando estrategias para reducir emisiones y mejorar la eficiencia de los sistemas agrícolas.

Los resultados preliminares muestran que existe un amplio margen para avanzar en prácticas que contribuyan a disminuir el impacto ambiental, especialmente a través de mejoras en el manejo de la fertilización, el incremento de la materia orgánica del suelo y la incorporación de árboles dentro de los sistemas productivos.

Actualmente el equipo técnico se encuentra realizando la devolución de estos resultados a las cooperativas y productores participantes, acompañando la elaboración de planes de mejora adaptados a cada realidad productiva.

La propuesta de agricultura regenerativa que impulsa el INTA en Misiones se basa en principios como la reducción del laboreo, el control de la erosión, la cobertura permanente del suelo, la nutrición orgánica, el manejo integrado de plagas y la conservación de ambientes naturales. Estos criterios fueron adaptados específicamente para los sistemas yerbateros de la provincia.

Como parte de este proceso, durante los últimos dos años se distribuyeron más de 18.000 plantines de especies forestales y frutales nativas destinados a fortalecer la arborización de las chacras y promover una mayor biodiversidad en los establecimientos participantes. Además, durante este año está prevista la entrega de otros 13.000 ejemplares. Los plantines fueron aportados por la Fundación Hora de Obrar y el Vivero Hut, en el marco de las acciones de fortalecimiento del proyecto. También se avanzó en la implantación de cubiertas verdes y otras prácticas orientadas a proteger y recuperar los suelos productivos.

Una oportunidad para agregar valor

Según explicó Barbieri, el proyecto también explora las posibilidades de articulación entre agricultura regenerativa y certificaciones diferenciadas. “La propuesta de certificación orgánica tiene muchos puntos en común con la agricultura regenerativa y es algo en lo que se está trabajando en Misiones”, indicó la extensionista.

En este sentido, los técnicos consideran que la adopción de prácticas regenerativas puede contribuir no solo a mejorar la sustentabilidad ambiental de los sistemas productivos, sino también a generar oportunidades de diferenciación comercial para productos como la yerba mate, cuya demanda internacional muestra un creciente interés por los atributos ambientales y sociales asociados a su producción.

La presentación realizada en Río Negro permitió mostrar que la experiencia misionera ya trascendió la etapa experimental. Con una amplia red de productores, cooperativas, técnicos y jóvenes rurales involucrados, el proyecto comienza a generar información concreta para construir sistemas productivos más resilientes y preparados para responder a los desafíos ambientales y comerciales que enfrenta la agricultura actual. 

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