AGRONEGOCIOS

Brasil, una potencia agrícola en auge y un ejemplo con vulnerabilidades

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Escribe Mario Osava / IPS Noticias – Brasil es un caso singular de desarrollo agrícola acelerado, multiplicó casi por nueve su producción de granos en 50 años, se presenta como un modelo de agricultura tropical, pero tiene vulnerabilidades acentuadas por las guerras y, más existencial y permanente, por la crisis climática.

De 39,4 millones de toneladas de cereales, leguminosas y oleaginosas en 1975, la cosecha anual saltó para 346,1 millones de toneladas en 2025, según datos del estatal Instituto Brasileño de Geografía y Estadística (Ibge).

De importador de cerca de 30 % de los alimentos que consumía, el país se convirtió en gran exportador, con un superávit de 149 000 millones de dólares en el sector agrícola. Las importaciones se limitaron a 20 000 millones de dólares, registró el Ministerio de Agricultura y Ganadería.

En ese período de cinco décadas, la población brasileña se duplicó, de 107 millones de habitantes a 213 millones, según el mismo Ibge. En 1975 aún era mayoritariamente rural, con 52 %. El censo de 2022 apuntó que 87 % de los brasileños viven en ciudades.

Es decir, el salto en la producción agrícola ocurrió en un período de intenso éxodo rural, con la rápida urbanización de la población brasileña.

La investigación científica que permitió al país incorporar a la agricultura extensas tierras del Cerrado, la sabana brasileña, antes consideradas inadecuadas, suele ser apuntada como un factor decisivo de la transformación de Brasil en uno de los graneros del mundo.

¿Razones financieras detrás del bum?

“Hay varias explicaciones, pero quizás una de las más importantes sean las restricciones de recursos externos para importar alimentos. Brasil era muy dependiente de alimentos importados, y eso se agravó por la crisis de los años 80”, evaluó Jorge Arbache, profesor de economía de la Universidad de Brasilia.

Los países latinoamericanos y muchos otros en desarrollo sufrieron en aquella “década perdida” una empobrecedora crisis de la deuda externa que forzó a duros ajustes económicos.

Brasil vivió entonces un recrudecimiento de la hiperinflación, que alcanzó 235 % en 1985, y el inicio de un proceso de desindustrialización. El sector manufacturero pasó a perder participación en el producto interno bruto (PIB), al contrario de la agricultura.

Para ello contribuyó, de forma decisiva en la mirada agronómica, un gran esfuerzo en investigación y desarrollo volcado al sector agrícola. La estatal Empresa Brasileña de Investigación Agropecuaria (Embrapa), creada en 1975, tuvo un rol principal, pero otras instituciones especializadas también fueron relevantes.

“Eso resultó en un plan sofisticado de cultivos en el Cerrado”, recordó Arbache, en referencia al bioma que conforma la sabana más biodiversa del mundo.

El maíz y el algodón también tuvieron saltos de producción en las dos últimas décadas, impulsados por la soja, la locomotora cultivada entre noviembre y marzo. Enseguida se siembra algodón o maíz en la misma tierra. Con dos o tres cosechas al año, la agricultura tropical es naturalmente competitiva. Imagen: Mario Osava / IPS

La decisiva soja

La adaptación de la soja al suelo ácido y al clima del Cerrado, que ocupa dos millones de kilómetros cuadrados en el centro de Brasil, fue determinante para el bum agrícola. En 2025 esa oleaginosa, y también leguminosa, representó 48 % de la producción total de granos en Brasil, o sea 166,1 millones de toneladas.

Hace 50 años era un cultivo marginal restringido al extremo sur del país. Hoy Mato Grosso, un estado de la región del Centro-oeste en su mayor parte ocupado por el Cerrado y parte por la Amazonia, concentra 30,4 % de la cosecha nacional de soja.

“La gran capacidad de adaptación de la soja a suelos y clima distintos favoreció esa expansión. La Embrapa y otros centros de investigación lograron seleccionar variedades de producción espectacular en el Centro-Oeste”, explicó Jean Marc von der Weid, economista agrícola con maestría en la francesa Universidad París I Panthéon Sorbone.

Pero más importante fue la inversión en recursos humanos y en la extensión rural, a través de una red que llevó el conocimiento a los agricultores, opinó Arbache a IPS en una entrevista desde Brasilia.

Además, la soja impulsó la siembra de maíz y algodón, de los que Mato Groso se convirtió en el mayor productor nacional en años recientes. Ello porque que esos dos cultivos componen la segunda cosecha anual en las mismas áreas, una ventaja de la agricultura tropical.

El sol presente todo el año permite la fotosíntesis permanente y por ende dos o tres cosechas al año, limitadas solo por el clima, especialmente el régimen de lluvias. Es lo que asegura un protagonismo creciente de Brasil y otros países tropicales en la alimentación mundial, asegura Roberto Rodrigues, exministro de Agricultura brasileño.

“No conozco otro caso (de desarrollo agrícola) comparable al de Brasil. Si hay proyectos específicos y controlados, casi experimentales, de siembras en zonas áridas, pero nada relevante en ninguna mirada global”, acotó Arbache

Una vulnerabilidad fue que la concentración de granos en la frontera agrícola centro-occidental generó una fuerte demanda logística.

La implantación de carreteras, ferrocarriles e hidrovías no acompañó la velocidad del avance agrícola, lo se tradujo en insuficiencias en el almacenamiento y costos elevados en el transporte, en el quinto país más extenso del mundo, con 8,6 millones de kilómetros cuadrados.

Pequeña porción de un bosque amazónico incendiado. Cada árbol talado o quemado en la Amazonia representa miles de litros de agua a menos cada día en los llamados ríos voladores, que llevan lluvias a la agricultura más productiva de Brasil, hacía el sur. Imagen: Mario Osava / IPS

¿Bum sostenible pese a las vulnerabilidades?

Hay además otras neurálgicas vulnerabilidades.

“Nuestra agricultura es demasiado dependiente de insumos importados, tecnologías, fertilizantes, agroquímicos variados, servicios digitales, y buena parte del comercio es dominado por empresas internacionales”, señaló el profesor de economía Arbache.

“El valor agregado local es relativamente bajo. El sector tiene un talón de Aquiles. Una crisis internacional, como la que ocurre actualmente, puede poner nuestra agricultura de rodillas, a causa de un modelo de negocios muy vulnerable”, acotó.

Se refiere a la invasión a gran escala de Rusia a Ucrania, desde febrero de 2022, y la guerra de Estados Unidos e Israel contra Irán, iniciada el 28 de febrero, que afectan el suministro de dos insumos indispensables: fertilizantes y diésel.

Brasil importa cerca de 85 % de los fertilizantes que consume. Rusia, principalmente, y países del Medio Oriente como Arabia Saudí y Qatar son sus proveedores y, por lo tanto, fuentes de inseguridad, como las guerras en Ucrania y contra Irán evidencian.

Pero, sin duda, la mayor vulnerabilidad es la climática, dijo a IPS, en su residencia en Río de Janeiro, von der Weid, fundador de la organización no gubernamental AS-PTA Agricultura Familiar y Agroecología, originalmente Asesoría y Servicios a Proyectos en Agricultura Alternativa, cuyas siglas mantiene.

Ferrocarriles y almacenes insuficientes encarecen la soja y otros granos de exportación brasileños. Esa infraestructura logística es de Anápolis, en el estado centro-oriental de Goiás, donde se conectan dos ferrocarriles. Imagen: Mario Osava / IPS

¿Camina la bonanza de monocultivos hacia la insolvencia?

El agronegocio, como se denomina a la agricultura industrial, de gran escala y monocultivos, “marcha hacia una insolvencia general”, sostuvo. Los eventos climáticos extremos provocan crecientes pérdidas y exigen cada día más subsidios y condonaciones, hasta la inviabilidad financiera, argumentó.

Ese fenómeno ya ocurrió de manera brutal en el estado de Rio Grande do Sul, en el extremo sur brasileño, donde lluvias torrenciales en mayo de 2024 afectaron 2,4 millones de personas, con por lo menos 183 muertos, sumergieron ciudades enteras, mataron miles de animales e inundaron los principales cultivos.

Las olas de calor redujeron la producción de café y cacao en todo el mundo y hacen mucho daño a la soja y el maíz, los cultivos más voluminosos de Brasil, siendo el maíz el más vulnerable a la sequía, ejemplificó Von der Weid.

Las áreas más productivas para el agronegocio, en el Centro-oeste, Sudeste y Sur de Brasil, dependen en buena parte de las lluvias provenientes de la Amazonia, en los llamados “ríos voladores”.

La humedad del océano Atlántico cercano a la línea ecuatorial, de los vientos alisios que soplan de este a oeste, entra Amazonia adentro y se agranda por la transpiración de los árboles. Al chocarse con la cordillera de los Andes, las nubes se propagan por el centro sur de Brasil y partes del Paraguay, Argentina e incluso Uruguay.

La agricultura de esas áreas depende de esos ríos aéreos, pero la población rural vinculada al agronegocio está entre los negacionistas del cambio climático. La extrema derecha, liderada por el expresidente Jair Bolsonaro (2019-2022), es la más activa en el combate al ambientalismo, aunque sean víctimas directas de la crisis climática.

Campesinos del Corredor Seco Centroamericano se adiestran en la construcción de un estanque de piedra, una de las «tecnologías» de acopio de agua de lluvia en el Semiárido brasileño, donde estuvieron en junio de 2018, para un intercambio de conocimientos sobre cómo lidiar con las sequias. Imagen: Mario Osava / IPS

¿El Semiárido, la respuesta para el futuro?

La irregularidad climática provoca sequías y lluvias excesivas, dispersas e imprevisibles, de forma distinta en lugares incluso cercanos, se generaliza y se impone de manera similar a la que ocurre en la ecorregión del Semiárido, en el Nordeste de Brasil, donde AS-PTA más actúa desde su fundación en 1983, detalló Von der Weid.

En esa región predomina otro tipo de agricultura, la que en Brasil se denomina familiar, por involucrar poca tierra y el trabajo principalmente de las familias en la producción rural.

El Nordeste concentra 47 % de los predios de la agricultura familiar, según el censo del Ibge de 2017. Es donde más se diseminaron las prácticas agroecológicas, incluso por razones naturales, es decir las condiciones adversas, como lluvias concentradas en pocos meses, agua subterránea salobre, calor y mucha pobreza.

Las sequías periódicas en el Nordeste ya no provocan los desastres sociales que solían repetirse en la región, con fugas masivas de pobladores hacia el sur más desarrollado e industrial, invasión de las ciudades y saqueos del comercio.

La diseminación de cisternas para acopio de agua de la lluvia, más de 1,2 millones desde 2003, fue el principal factor de los cambios ocurridos y que limitaron los daños sociales de las sequias en el Semiárido.

La mayor parte de esas cisternas, más de un millón, se destina a proveer agua potable para beber y cocinar en los hogares. Las demás, llamadas para producción, son para el riego de los huertos y para los animales.

A ello se sumaron variados programas sociales, como la Bolsa Familia, un subsidio directo a los más pobres, beneficios a los jubilados y discapacitados, y compras gubernamentales de alimentos producidos por agricultores familiares para la alimentación escolar y de las instituciones de asistencia social.

Son “tecnologías sociales” que se exportaron a regiones semiáridas del continente y de África, como el Corredor Seco Centroamericano y el Chaco argentino.

El futuro de la agricultura será agroecológico, asegura Von der Weid, una exigencia de la adaptación a los cambios climáticos, a las condiciones adversas que los campesinos ya enfrentan en el Semiárido.

“La crisis del agronegocio ya se instaló y va creciendo, pese a la pujanza que exhibe en Brasil. No se pueden ampliar indefinidamente los subsidios”, concluyó.

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La carne vacuna: desafíos internos y oportunidades internacionales

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Por Marcela Cristini y Guillermo Bermúdez -La carne vacuna es uno de los alimentos más tradicionales de la Argentina y, a la vez, una de sus mejores cartas de presentación en el mercado internacional.

Los argentinos se encuentran entre los consumidores de más alta ingesta de carnes (vacuna, porcina y aviar) en el mundo. Los Estados Unidos, Australia, Argentina, Brasil y Uruguay encabezan el ranking de consumos cárnicos en el mundo, coincidiendo con su condición de mayores oferentes y exportadores mundiales. Aunque el consumo de carne vacuna ha decrecido dentro de la canasta cárnica local, sigue revistando también entre los más relevantes a nivel internacional.

Según los datos de la Secretaría de Agricultura, Ganadería y Pesca, en 2025 la canasta de carnes alcanzó los 116,5 kg/hab./año, integrada por 49,9 kg de carne vacuna, 47,7 kg de carne aviar y 18,9 kg de porcina. Esta ingesta aumentó desde 2024 en un 3,85%. El aumento desde 2020 ha sido del 4,2%. Es decir, en los últimos cinco años el consumo cárnico ha continuado siendo muy elevado. El mayor cambio en la composición de esa canasta ha sido un aumento en la participación de la carne porcina que pasó de 14 a casi 19 kg/hab./año. Los consumidores, por su parte, han respondido a la modificación de los precios relativos de las carnes incorporando, particularmente, a la carne aviar que pasó de un consumo de 11 kg en 1990 a 48 kg en la actualidad. En la década de 1990, el 70% de la ingesta cárnica en nuestro país se concentraba en la carne vacuna. Desde entonces, el crecimiento de la industria aviar dio lugar a la diversificación del consumo.

Clasificando la faena por destinos, en torno del 70/75% se encuentra actualmente dirigido al mercado interno. Si bien ese porcentaje ha ido declinando en el tiempo, la demanda interna sigue siendo un determinante principal del precio mayorista. La importancia del mercado interno gravita en la evolución del stock ganadero que hasta diciembre de 2024 alcanzaba a 51.629.909 cabezas. Debe recordarse que este stock sufrió una merma histórica en 2010 debido a la política negativa de un estricto control de precios y faena implementada por el gobierno de turno (el stock cayó a 49 millones de cabezas durante la presidencia de Cristina Fernández). Desde entonces, el stock bovino se ha venido recomponiendo con etapas cíclicas típicas de esta actividad. Entre 2022 y 2024, factores climáticos vinculados a una sequía histórica generalizada y posteriores inundaciones en algunas regiones, llevaron a un aumento de la liquidación de animales incluyendo hembras jóvenes. Atendiendo a ese contexto, los pronósticos del Dpto. de Agricultura de los Estados Unidos (USDA) para nuestro país anticiparon, recientemente, un stock de 51,8 millones a fines del presente año.  Por otra parte, aunque con oscilaciones, el indicador de número de terneros por vaca ha ido en aumento desde 2020 hasta el actual 65%, lo que constituye una buena noticia para la futura recomposición del stock. Por último, en términos de la inversión ganadera, debe tenerse en cuenta que la tasa de interés juega un rol importante en la evolución del sector, dado que el stock de ganado constituye un capital que se reproduce bajo reglas naturales y su crecimiento compite con la alternativa de una inversión financiera que se “reproduce” por vía de la tasa de interés. Altas tasas de interés como las que han predominado en el último año en nuestro país tendieron a retrasar la inversión ganadera. Debe esperarse que la normalización macroeconómica en curso limite este efecto financiero negativo, como parece estar ocurriendo.

En cuanto a las exportaciones de carne bovina de la Argentina, el mercado internacional ha mostrado un importante crecimiento de precios desde principios de 2025 debido a restricciones en la oferta de grandes productores como Brasil (fase de retención de su ciclo ganadero) o los Estados Unidos (sequía). Según datos de la Secretaría de Agricultura, Ganadería y Pesca de nuestro país, “las exportaciones de carne bovina fueron de US$3700 millones en 2025, un 22,3% más que el año anterior, impulsadas por un salto en la demanda global. En términos de volúmenes, se trata de 853.183 toneladas” (ver Gráfico 1).

Gráfico 1

Fuente: FIEL con base en datos INDEC y SAGyP

En cuanto a los destinos exportadores, según se prevé, en 2026 China continuará siendo uno de nuestros principales clientes. La canasta total de carnes del consumidor chino promedio representa un poco más de la mitad del volumen que se consume en nuestro país, pero su composición es diferente. El 60% del consumo chino corresponde a carne aviar, el 20% a carne de cerdo y el 20% restante a carne vacuna. Con el crecimiento del ingreso, como se ha observado en otros casos, el consumidor promedio aumenta su ingesta de carne vacuna, lo que explica el crecimiento de la demanda china en el mercado internacional de esta carne. En el caso de nuestro país, se espera que este destino concentre en torno del 55-57% de las exportaciones en 2026.

Durante 2025, tanto Brasil como la Argentina se han beneficiado con el desacople comercial entre los Estados Unidos y China, que ha llevado a que este último país busque diversificar el origen de sus importaciones, en particular, en el caso de los alimentos. Con todo, recientemente China ha impuesto una salvaguardia a las exportaciones cárnicas justificada en una defensa legal de sus propios productores que alegan un aumento súbito de las importaciones de carne bovina de varios orígenes a precios bajos que les impiden la competencia. Esta medida impone una cuota global hasta diciembre de 2028 de 2.680.000 toneladas iniciales para todo tipo de carne vacuna con un aumento anual de 2%. Los principales abastecedores de China cuentan con una cuota determinada (Argentina, Australia, Brasil, Estados Unidos, Nueva Zelandia y Uruguay) y el resto se distribuye entre los proveedores internacionales que deseen ingresar al mercado. Esta medida determinó que para 2026 las exportaciones argentinas a ese destino se ajusten a una cuota de 511 mil toneladas, con un arancel adicional del 55% para el volumen excedente.

Los Estados Unidos han sido, también, un destino tradicional para la carne argentina y las novedades recientes con respecto al acuerdo comercial entre nuestro país y los Estados Unidos han confirmado un aumento sustancial de la cuota de carne preexistente desde 20.000 toneladas anuales hasta las 100.000 toneladas anuales. Ese volumen total deberá cubrirse en cuatro cuotas trimestrales. La ampliación supera en casi un 100% al volumen exportado el año 2025 de aproximadamente 42.000 toneladas, pero deberá concentrarse en carnes magras. La nueva cuota fue implementada a través de una orden ejecutiva presidencial por fuera del acuerdo general, mientras que el acuerdo bilateral requerirá ratificación del Congreso en nuestro país (prevista para marzo).

En el caso de nuestros clientes europeos, la reciente ratificación del Acuerdo Unión Europea-Mercosur por el Congreso argentino (Uruguay también lo ha ratificado y en Brasil la ratificación se encuentra en curso), es un paso más dentro de una situación poco satisfactoria. En efecto, el avance de la implementación del acuerdo fue detenido por el Parlamento europeo que envió su texto al Tribunal europeo para el estudio de su compatibilidad con la normativa vigente en la UE. El proceso de revisión podría demorar hasta dos años. La promulgación de esta ratificación por parte del Poder Ejecutivo de la Argentina fue acompañada por un comunicado que indica que ambas partes habilitarían el acuerdo de forma provisional. En el caso de la ganadería vacuna, el acuerdo incluye un aumento de la cuota de compras con la dificultad de que se trata de una cuota general que deberá asignarse por país dentro del Mercosur. Además, en la última versión del acuerdo se introdujo la posibilidad bilateral de establecer salvaguardias para productos agroindustriales sensibles si se observa un aumento súbito del volumen importado equivalente al 5% del promedio de los últimos tres años. Este reaseguro, con todo, no logró acallar las voces contrarias al acuerdo provenientes de los productores agropecuarios europeos.

Dentro de este contexto local e internacional descripto, desde mediados de 2025 se ha observado un aumento muy significativo del precio local de la carne vacuna que está afectando uno de los principales indicadores de éxito del programa de estabilización macroeconómica: el índice de inflación minorista. Así, el precio promedio de la carne vacuna aumentó 65,3% al consumidor en 2025, casi el doble que la inflación general, que fue del 31,5%, según el Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC, ver Gráficos 2 y 3). No obstante, como se observa en los gráficos, este episodio no es extraordinario, sino que se mantiene dentro de un marco de recuperación del precio sectorial en un contexto de oferta ajustada.

Gráfico 2

Fuente: FIEL con base en datos INDEC

Gráfico 3

Fuente: FIEL con base en datos INDEC

En efecto, como ha ocurrido durante otros episodios de estabilización macro en el pasado, las expectativas positivas que crea la nueva situación pueden llevar a una restricción temporal de la oferta ganadera por recomposición del stock y a un consecuente aumento de precios. En el actual episodio, con todo, debe tenerse presente la influencia negativa de la larga sequía 2022-23 que, como se mencionara, ha determinado precios de faena elevados a la vez que se registraban un aumento de la demanda externa y un relativo mantenimiento del consumo local. Por su parte, los frigoríficos y la cadena de comercialización no se encuentran en condiciones de absorber parte de ese aumento como se ha verificado en otras ocasiones, debido al aumento de los costos propios (ya no se comercializan o lo hacen a muy bajo valor el cuero y los subproductos de la faena y, los salarios y costos generales aumentan al ritmo de la inflación).

En síntesis, el mercado de carne vacuna está creciendo en valor en nuestro país y se espera que también lo haga en volumen a través de una recomposición del stock ganadero y de un aumento de la eficiencia productiva. Esta última mejorará si se logra mantener la tendencia actual hacia el aumento del peso en faena de los animales, que aún se encuentra muy por debajo de otros países productores en la región como Brasil o Uruguay (228 kg por animal en nuestro país frente a 247 y 264, respectivamente). A la vez, mejores pasturas y mayor cuidado sanitario permitirán aumentar el índice de preñez y el resultado de la cría y recría. El sector cuenta con una cadena activa y flexible que incluye 1100 establecimientos de feedlots y un aceitado sector de comercialización (remates feria, mercado agroganadero de Cañuelas, mercado de futuros y opciones ganaderos Matba Rofex). Como en el resto de la cadena agroindustrial, la inversión en infraestructura logística también redundaría en una reducción de costos y la reducción definitiva de los derechos de exportación, altamente distorsivos, aliviaría parte de la pesada carga fiscal de nuestro país. Actualmente, las limitaciones en la ejecución de la obra pública nacional han dejado la iniciativa a cargo de las provincias, que enfrentan la novedad con fondos limitados. En cuanto a las retenciones, el gobierno sigue afirmando su determinación por reducirlas, aunque sin fijar aun un cronograma que favorezca las expectativas sectoriales. Teniendo en cuenta todos estos elementos y apostando a buenos resultados de mediano plazo, es probable que la Argentina pueda aprovechar nuevas oportunidades en el mercado externo y que ello también implique una mayor diversificación de la canasta interna de carnes.

Marcela Cristini, investigadora visitante de la Fundación de Investigaciones Económicas Latinoamericanas (FIEL)

Guillermo Bermúdez, economista senior de la Fundación de Investigaciones Económicas Latinoamericanas (FIEL)

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Inauguran la muestra “Mujer Rural Misionera”: la imagen como testimonio del trabajo en el campo

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En el marco del Mes de la Mujer, el jueves 5 de marzo a las 10.30 h se inaugurará en la Sala 3 del Centro de Arte la muestra fotográfica Mujer Rural Misionera, una propuesta que visibiliza el rol de las mujeres en el ámbito rural y su aporte al desarrollo productivo, social y cultural de la provincia.

Dando inicio a las actividades por el 8M -Día Internacional de la Mujer-, la exposición dirige la mirada hacia quienes sostienen la vida en el campo. A través de la fotografía documental, el proyecto ofrece un testimonio sensible sobre su aporte a la agricultura familiar y propone resignificar su presencia en las comunidades, reconociendo su trabajo, su fuerza y el entramado familiar que construyen día a día.

La muestra surge a partir del concurso fotográfico Mujer Rural Misionera, dirigido a estudiantes de las Escuelas de Formación Agraria e Institutos de Enseñanza Agropecuaria de Misiones, quienes retrataron a mujeres de sus comunidades; Las obras fueron seleccionadas tanto por su criterio artístico como por el significado que transmiten, entre los que se destacan la labor, la fuerza y la familia.

El proyecto contó con el acompañamiento de la Secretaría de Estado de Agricultura Familiar de Misiones, cuyo apoyo permitió fortalecer el alcance territorial de la iniciativa. La invitación está abierta a toda la comunidad para conocer una parte viva de nuestra memoria colectiva y reconocer a quienes sostienen la vida rural y productiva de la provincia.

La muestra puede visitarse de martes a viernes de 8 a 18h y sábados de 15 a 19h, con entrada libre. Para coordinar visitas guiadas de instituciones educativas o grupos, comunicarse al correo electrónico: visitascentrodearte@gmail.com.

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Nació un gigante del agro: Bunge cerró la fusión con Viterra en la Argentina y se conoció el CEO

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Tras un extenso proceso de aprobaciones regulatorias a nivel internacional y nacional, que incluyó negociaciones estratégicas en mercados clave, Bunge anunció la finalización del proceso de combinación con Viterra en la Argentina. La operación, valuada en US$18.000 millones, es uno de los movimientos corporativos más relevantes del sector agroindustrial de la última década y da origen a una compañía líder global en soluciones agroindustriales, con un valor combinado estimado en US$34.000 millones.

En conjunto, Bunge y Viterra exportaron durante 2025 cerca de 23 millones de toneladas de granos y subproductos, volumen que posiciona a la nueva Bunge Argentina como el principal actor del comercio exterior agroindustrial del país, superando ampliamente al resto de los grandes operadores del mercado.

Desde la compañía señalaron que continúan trabajando para dar cumplimiento a los requerimientos regulatorios y corporativos exigidos en la Argentina. Este hito se enmarca en el proceso de integración global anunciado en julio de 2025 y fortalece la posición de Bunge como un actor clave de la industria agroalimentaria en la región.

“La finalización de esta integración representa un paso estratégico para nuestra compañía. La combinación de capacidades, talento y experiencia nos permitirá ofrecer soluciones más eficientes y un servicio de mayor valor para productores, clientes y socios estratégicos. Reafirmamos así nuestro compromiso con el crecimiento de la industria agrícola en la Argentina y a nivel global”, afirmó Vladimir Barisic, Country Manager de Bunge en la Argentina.

En el marco de la integración, Barisic -quien lideró Viterra en Argentina, Paraguay y Uruguay- asumió como Country Manager de Bunge para Argentina y el Cono Sur. Durante el período de transición, ambas compañías mantuvieron operaciones independientes en el país con el objetivo de garantizar la continuidad operativa y el cumplimiento de los procesos locales.

El cierre de la fusión local se concreta dos años después del inicio de los trámites regulatorios internacionales, siendo la aprobación en China la última instancia pendiente. La operación global integra los activos de dos gigantes con presencia en más de 50 países, reforzando la capacidad de originación, procesamiento y distribución de productos agrícolas. El valor combinado de la nueva compañía ronda los US$34.000 millones, según consignó Reuters.

Tras el anuncio, la Cámara de la Industria Aceitera de la República Argentina y el Centro de Exportadores de Cereales (Ciara-CEC) saludaron “el proceso de integración estratégica entre Bunge y Viterra, dos empresas socias de esta Cámara, que a partir de ahora operan como Bunge Argentina”.

Según los términos del acuerdo aprobados por los directorios, los accionistas de Viterra recibieron aproximadamente 65,6 millones de acciones de Bunge y unos US$2.000 millones en efectivo, lo que representa una contraprestación compuesta en un 75% por acciones y un 25% en efectivo. Tras la operación, los accionistas de Bunge controlan el 70% de la compañía combinada, mientras que los de Viterra poseen el 30% restante.

Con esta integración, Bunge consolida su lugar en el selecto grupo de las “ABCD” -junto a ADM, Cargill y Louis Dreyfus-, las cuatro empresas que dominan el comercio mundial de granos.

A nivel global, la compañía es liderada por Greg Heckman, CEO de Bunge, quien destacó que “este es un momento decisivo para nuestra empresa y nuestro equipo global al completar esta combinación transformadora. Hemos creado una organización más sólida, con capacidades mejoradas para responder a las necesidades cambiantes de nuestros clientes y conectar a los agricultores con los consumidores para suministrar alimentos, piensos y combustible al mundo”.

De acuerdo con el ranking de exportadores elaborado por la Bolsa de Comercio de Rosario (BCR), Viterra exportó en 2025 un total de 12,43 millones de toneladas, ubicándose en el segundo lugar del podio, con un crecimiento interanual del 32,37%. Por su parte, Bunge exportó 10,56 millones de toneladas, posicionándose en el quinto puesto. En conjunto, ambas compañías habrían operado cerca de 23 millones de toneladas, un volumen que las coloca como el mayor exportador de granos de la Argentina, por encima de Cargill, que lideró el ranking individual con 17,3 millones de toneladas.

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Cachamai presenta su propuesta de productos en playas y paseos de Mar del Plata este verano

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Bajo el concepto “El verano pide Cachamai”, la marca despliega una propuesta itinerante que invita a disfrutar, acercarse y conectar con sus productos en algunos de los puntos más emblemáticos de la ciudad.

En el marco de la temporada de verano, Cachamai pone en marcha una activación especial en Mar del Plata, ciudad balnearia a la que desde el inicio de la actual temporada ya ingresaron más de 1,5 millones de turistas de todo el país. Entre el 3 y el 13 de febrero, todos los días de 15 a 19 horas, la marca estará presente en distintos puntos estratégicos de la ciudad, combinando escenarios de playa y espacios urbanos de alto tránsito.

A través de la campaña “El verano pide Cachamai”, la propuesta acompaña los momentos de disfrute característicos de la temporada, reforzando la presencia de la marca en contextos asociados al descanso, el encuentro y la vida al aire libre.

La experiencia contará con espacios especialmente intervenidos donde los visitantes podrán conocer y degustar la yerba tradicional Cachamai, las galletitas de salvado y con avenas y pasas que fueron lanzadas recientemente y las barras de fruta y de cereal Frutty- la línea de barras de la compañía, pensadas para acompañar distintas ocasiones del día con opciones prácticas y ricas.

“Para nosotros es clave estar cerca de las personas, acompañarlas en momentos reales de consumo y en espacios donde el disfrute es protagonista. Mar del Plata es un escenario ideal para seguir construyendo ese vínculo y para mostrar el universo de productos Cachamai de una manera simple, cercana y experiencial”, expresó Mariángeles Perissinotto, responsable de Marca de Cachamai.

La activación irá rotando por diferentes locaciones de la ciudad, incluyendo los balnearios de Playa Varese, las playas del sur y la Peatonal San Martín, tres escenarios clave del verano marplatense que concentran turismo, paseo y vida urbana.

Con esta iniciativa, Cachamai continúa fortaleciendo su estrategia de cercanía con los consumidores, apostando a las experiencias como punto de encuentro entre marca y producto, y reafirmando su presencia en uno de los destinos más importantes del país durante la temporada estival.

Con una trayectoria consolidada y presencia en todo el país, Cachamai es una marca referente en la categoría de infusiones, acompañando desde hace décadas a millones de hogares argentinos con propuestas que combinan calidad, sabor y cercanía. Hoy, la marca se expande desembarcando en nuevas categorías de alimentos.

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