AGRONEGOCIOS

El té tiene precio: 80 pesos desde el 1 de octubre

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Por cuarto año consecutivo la COPROTÉ acordó el precio para iniciar la zafra. Se fijó un precio de $80 por kilo de hoja verde de té para la zafra que comenzará el 1 de octubre.

En la mañana de hoy, se reunió la Comisión Provincial del Té (COPROTÉ) para la concertación del precio del brote de té y de esta manera dar inicio a una nueva zafra.

Si bien el estudio de costos de los productores estimaba un precio inicial de $85 por kilo de hoja verde, consideran que el precio fijado es aceptable, ya que el sector industrial planteaba pagar bastante por debajo de ese monto y gracias al compromiso del Gobierno provincial, se logró un precio cercano al óptimo para garantizar rentabilidad a todos los sectores de la cadena productiva.

Tras un mes de trabajo conjunto y diálogo, la COPROTÉ ha alcanzado un acuerdo en el precio de la hoja verde de té para la próxima zafra. Se ha fijado en $80 por kilo de hoja verde puesto en secadero, en una zafra que comenzará el 1 de octubre de 2024 y finalizará el 31 de mayo de 2025.

Este nuevo consenso pone en valor la herramienta de la comisión provincial como espacio para consolidar el apoyo tanto para la industria como para los productores, mostrando que, mediante el trabajo mancomunado y la voluntad de diálogo, es posible alcanzar acuerdos que brinden estabilidad y previsibilidad a todos los actores del sector.

En este marco, el titular de la cartera agraria, Facundo López Sartori manifestó que “iniciar la zafra con un acuerdo establecido aporta previsibilidad y confianza al sector. Si bien las condiciones climáticas son un factor clave y esperamos que acompañen favorablemente, contar con un consenso previo permite a productores e industriales planificar sus actividades con mayor seguridad”.

Desde el Ministerio del Agro y Producción, destacan el esfuerzo y compromiso en la búsqueda de este acuerdo, valorando el trabajo y la disposición al diálogo de cada una de las partes involucradas.

La subsecretaria de Desarrollo Vegetal, Ing. Luciana Imbrogno remarcó la importancia del diálogo entre los sectores y destacó que “no es menor que este sea el cuarto año consecutivo de concertación del precio, en este espacio donde se puede debatir, y presentar la situación actual de los diferentes sectores. El rol de la COPROTÉ y específicamente la provincia de acercar las partes, logrando el entendimiento del sector para que la zafra pueda iniciar con tranquilidad”.

La concertación permite que los productores puedan comenzar a preparar sus plantaciones para esta cosecha en este marco complejo de incertidumbre, hoy tienen el precio de garantía que es el precio mínimo acordado para iniciar la zafra, habiendo acordado como siempre que cuando haya cambios significativos en los factores que afectan la estructura de costos de la producción primaria del té la COPROTÉ se vuelve a reunir para evaluar y eventualmente actualizar el valor del brote.

Cabe señalar que Misiones se posiciona como la principal economía de té en el país y participa con un 4% del mercado mundial, lo que convierte al té en uno de los productos más representativos e importantes de la economía de la región.

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Dos de cada diez empleos en Argentina se generan en las cadenas agroindustriales

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Medallas olímpicas en la agroindustria argentina. Oro para carne vacuna, plata para frutas, verduras, hortalizas y legumbres y bronce para trigo. 2 de cada 10 de puestos de trabajo vienen de la agroindustria. Los trabajadores agroindustriales llenan 490 Luna Park y los ganaderos 590 Torres Eiffel. El trabajo argentino bajo la lupa de Fundación Agropecuaria para el Desarrollo de Argentina (FADA).

2 de cada 10 empleos en Argentina se generan en las cadenas agroindustriales, el equivalente a 4,1 millones de puestos de trabajo. Esto representa el 23% del empleo privado de nuestro país. Estos son algunos de los datos que presenta FADA en su informe de Empleo de las Cadenas Agroindustriales.

“Acostumbramos a traducir los números en ejemplos concretos para dimensionarlo: los trabajadores agroindustriales llenan 490 Luna Park”, explica Natalia Ariño, economista de FADA.

Los medallistas olímpicos del trabajo

“En el medallero olímpico, la carne vacuna se lleva la medalla dorada, generando el 12,3% de los empleos”, agrega Ariño.

El segundo puesto con la plateada es para la cadena de frutas, verduras, hortalizas y legumbres con el 10,4% del trabajo agro y el bronce se lo lleva el trigo con el 10,1% del empleo.

Si agregamos a la lista soja con el 9,1% y maíz con el 6,7% tenemos casi el 50% del empleo de las cadenas agro.

“Si juntáramos a todos los trabajadores de las cadenas ganaderas llenamos 590 Torres Eiffel”, expresa la economista. Estos trabajadores, como todos los de las cadenas agro, se encuentran a lo largo y ancho del país, desde el arroz en el norte hasta la pesca en la Patagonia, pasando por cada provincia argentina, es empleo que moviliza cada región.

¿Dónde están los 4 millones de trabajadores de la agroindustria?

En 2022 (último dato disponible) las cadenas generaron 3,9% más de trabajo que el año anterior, lo que arrojó un total de 4.115.861 puestos de trabajo en Argentina. “¿Dónde podemos encontrarlos?”, se preguntan desde FADA. “Hay al menos dos formas de responder esa pregunta”, advierte Nicolle Pisani Claro, Economista Jefe de FADA.

“Por un lado, podemos decir que el 31% lo generan las cadenas de granos y forrajeras, 29% economías regionales, 24% cadenas de carnes y láctea y 2% bienes de capital. Los servicios conexos y otras actividades suman 14%.

Pero hay otra forma de contestarlo: están en cada producto dentro de nuestra heladera, desde las milanesas, el dulce de leche, las manzanas. Están en nuestras alacenas en las galletitas y el arroz. Están también en las oficinas y los comercios que venden los productos. Están en los laboratorios que investigan formas más sustentables de producir. Están en las rutas en cada camión que transporta granos o alimentos. Están en los campos y en las ciudades en cada rincón de Argentina. “Básicamente, nosotros o algún conocido seguro que está directa o indirectamente relacionado al empleo en las cadenas agro”, explica Pisani Claro.

Empleo agroindustrial bajo la lupa

Del informe de FADA también se desprende que el mayor generador de empleo es la producción primaria con el 33% del total. Le siguen la comercialización con 26%, la industria con 22% y 19% las cadenas proveedoras de bienes y servicios como insumos, bienes de capital, servicios conexos, transporte y logística.

“Más agroindustria implica más producción y más empleo, eso inevitablemente implica un aumento en la actividad económica. Que crezca el agro como cualquier otro sector implica una mejora para todos los argentinos, porque cuanto “más grande sea la torta” más grande será la porción para cada uno”, afirman las economistas.

“Todos los productos obtenidos de las cadenas agroindustriales son consumidos por los argentinos, pero también son requeridos por el mundo entero, por lo que también hacen que ingresen divisas con las exportaciones. Decimos que es una rueda de empleo porque eso es lo que va generando: más producción, más empleo, mejor calidad de vida, menos pobreza, una cosa va llevando a la otra”, concluyen.


ANEXO
EMPLEO EN LAS CADENAS AGROINDUSTRIALES (CAI) EN NÚMEROS
● 2 de cada 10 puestos de trabajo se generan en las CAI.
● 4.115.861 de puestos de trabajo los generan las CAI.
● 23% del empleo privado a nivel nacional proviene de las CAI.
● 29% del empleo lo generan las cadenas regionales, 31% las de granos y forrajeras, 24% cadenas de carnes y láctea, y 2% bienes de capital. Los servicios conexos y otras actividades suman 14%.
● Podio medallistas olímpicos: medalla dorada carne vacuna con el 12,3%, plateada para Frutas, verduras, hortalizas y legumbres con 10,4%, la de bronce para trigo con 10,1%.
● 33% del empleo lo genera el eslabón primario, 26% comercialización, 22% industria, 19% cadenas proveedoras de bienes y servicios (insumos, bienes de capital, servicios conexos, transporte y logística).

¿Qué es el Informe “Empleo en las Cadenas Agroindustriales”?

Es un estudio de FADA que se basa en la estimación de los puestos de trabajo generados en las cadenas agroalimentarias y agroindustriales, y su participación en el empleo nacional. En base a 250 actividades económicas relacionadas al sector, muestra el empleo dividido por cadenas y por eslabones.

Esto quiere decir: cuánto empleo genera la cadena de la soja, maíz, bovina, pesca, forestal, etc., y cuánto de ese empleo por cadena, proviene del campo, la industria, comercialización, transporte y proveedores.
El objetivo es estimar, analizar y comunicar el empleo total que generan directa e indirectamente el campo y la industria, mostrando el aporte al país en general y a las personas.

Con datos y análisis, revela la importancia de la comunidad agroindustrial como motor de empleo, tanto en el campo como en las ciudades.

Un aspecto novedoso de este informe es su amplio alcance y profundidad, los datos se analizan según cada cadena, y según cada eslabón o etapa de esas cadenas. Se relevan 20 cadenas agroindustriales y 82 ramas de actividades, que desagregadas alcanzan a 252 actividades económicas.

Las fuentes de datos que se utilizan provienen fundamentalmente de fuentes oficiales como INDEC, SIPA y SRT, además de los diferentes Ministerios.

Las estimaciones se realizan a partir de datos de empleo privado registrado del Ministerio de Trabajo de la Nación en base a SIPA, y se cruzan con información de la Cuenta de Generación del Ingreso de INDEC para estimar los puestos de trabajo no asalariados y asalariados no registrados. También se utilizaron datos de trabajadores cubiertos de la SRT para desagregar cada una de las actividades para armar las cadenas.

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Micropresas, una solución para la escasez de agua rural en Brasil

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Escribe Mario Osava / Inter Press Service – La escasez de agua acabó, surgieron o se hicieron perennes las nacientes, se formaron pequeñas lagunas con peces y los pastizales se hicieron más verdes y permanentes, todo gracias a las “barraginhas”, el nombre en portugués con que se llaman en Brasil a las micropresas que retienen el agua de la lluvia y la infiltran en el suelo.

El testimonio es común entre los muchos hacendados que asumieron la técnica desarrollada y difundida por Luciano Cordoval, un agrónomo e investigador de la Empresa Brasileña de Investigación Agropecuaria (Embrapa), entidad pública compuesta por 43 centros de estudio distribuidos por el país.

Cordoval trabaja desde 1983 en la unidad Embrapa Maíz y Sorgo, con sede en Sete Lagoas (Siete Lagunas, en portugués), un municipio de 227 397 habitantes en el sureño estado de Minas Gerais, donde profundizó su especialización en irrigación y conservación del suelo.

Su Proyecto Barraginhas despegó en 1997 con inversiones gubernamentales. Pero el especialista disemina desde antes las micropresas como forma de “captar el agua de las torrentes y promover su almacenaje en el suelo, evitando la erosión, la sedimentación y la contaminación ambiental, con incremento del volumen en los manantiales”, según su currículo.

Cien micropresas crean una laguna

Antonio Alvarenga, un precursor de la iniciativa, construyó en 1995, con el proyecto y elapoyo de Cordoval, 28 micropresas en su finca de unas 400 hectáreas en Sete Lagoas. “Eran tierras degradadas y secas, afectadas por mucha erosión”, recordó.

En poco tiempo las barraginhas se llenaron y vaciaron varias veces y empezó a manar agua en la parte baja de la hacienda, antes totalmente seca. El ingeniero de profesión que se hizo ganadero a medio tiempo, pudo entonces tener allí su soñada laguna, que tras ampliaciones ya ocupa 42 000 metros cuadrados de su tierra.

Con las otras micropresas construidas ya llegó a “más de 100” y tiene planes para otras 40. El efecto se ve en las nacientes recuperadas y la abundancia hídrica que le permite irrigar los pastizales en el estiaje y así duplicar la productividad ganadera.

“Antes criaba solo un vacuno en dos hectáreas, hoy son dos animales en cada hectárea”, dijo a IPS en Sete Lagoas, para destacar los buenos resultados de la innovación.

“Me convertí en productor de aguas, que llenan mi laguna ‘artificial’. El agua es todo”, alabó. Los beneficios visibles a simple vista alentaron a sus vecinos a construir sus propias micropresas, con ayuda de la alcaldía. Además, un reportaje televisivo sobre su iniciativa ayudó a difundir esta “tecnología social”, como se denomina.

También en la Amazonia

En la Floresta do Araguaia, a 1800 kilómetros de Sete Lagoas y en el sudeste del amazónico y norteño estado de Pará, otro ganadero, con cerca de 6000 hectáreas y 2000 cabezas de ganado vacuno, destaca datos también impresionantes.

“Esta parte de Pará no es rica en agua”, al contrario de la creencia general de que llueve mucho en toda la Región Amazónica, aclaró Pedro de Carvalho, un veterinario oriundo de Minas Gerais, estado del sudeste brasileño, pero que vive en la Amazonia oriental desde 1974.

“Llueve mucho en el último bimestre del año, pero no en el resto del año”, es un área de Cerrado, especie de sabana brasileña, no de bosques amazónicos, acotó a IPS en entrevista telefónica desde su hacienda.

“Antes no tenía agua suficiente, tenía que comprarla de camiones cisterna y perdí muchos vacunos muertos de sed”, recordó.

Pero como era amigo de Cordoval desde joven, conocía sus ideas y fue construyendo sus barraginhas. En total cree que en la actualidad cuenta con 168, sin estar seguro de la cifra exacta. Compró una máquina excavadora para construirlas y mejorarlas, “porque todo se puede mejorar”.

Algunos escépticos sobre esa innovación en la región le recomendaron pozos artesianos. “Pura ignorancia. Donde uno saca el agua y no la repone, suele acabarse. Las barraginhas abastecen la napa freática. El resultado no aparece en el primer año, pero sí en el tercero”, observó.

Puso como ejemplo el de una ciudad, Unai, en Minais Gerais, que perforó muchos pozos artesianos y luego tuvo que desactivar 70 % de ellos, “porque se secaron”.

En su caso, ya no necesita comprar agua, la tiene acumulada en lagunas donde hay peces. Animales como la capibara (Hydrochoerus hydrochaeris, un gran roedor nativo de Sudamérica, que vive en torno al agua y también se conoce como chigüiro), el caititu (Dicotyles tajacu, un cerdo salvaje americano), aves variadas y hasta  abejas, avispas y hormigas pasaron a proliferar en su hacienda.

Carvalho, veterinario especializado en reproducción, fue uno de los pioneros de la “colonización amazónica” en los años 70. Primero se instaló cerca de Araguaína, un municipio de 171 000 habitantes en el norte del estado de Tocantins, donde tiene una hacienda de “entre 3000 y 4000 hectáreas”.

Pero se dedica, actualmente, más al predio de Floresta do Araguaia, un municipio de solo 18 000 habitantes, pero al que anticipa un futuro prometedor por la expansión de la soja.

La multiplicación del agua

Las barraginhas se diseminaron por todas las regiones de Brasil y en todo tipo de predios rurales, desde grandes haciendas a pequeñas fincas. Cordoval y la Embrapa participaron directamente en la construcción de unas 300 000, pero él estima que ya puede haber dos millones de esas micropresas en todo el país.

El primer proyecto, patrocinado por la Secretaría de Recursos Hídricos del gobierno federal a partir de 1997, tuvo como objetivo construir 960 unidades cerca de Sete Lagoas, recordó Cordoval durante una entrevista a IPS en su oficina en Embrapa en este municipio.

Entre 2005 y 2008 se construyeron 3600 en el estado nororiental de Piauí, en un proyecto impulsado por el entonces diputado Wellington Dias, luego gobernador del estado y ahora ministro de Desarrollo Social.

Desde el inicio la capacitación de propagadores fue una prioridad, un factor de la rápida diseminación. “Los resultados suelen convertir los beneficiados en mis ‘clones’, que incorporan el DNA de las barraginhas y las diseminan por pasión, sin pensar en el dinero”, sostuvo Cordoval.

En 2011, un grupo de 23 ingenieros de diferentes partes de África estuvo en Sete Lagoas conociendo la experiencia local con las micropresas.

Se trata de una tecnología social reconocida por varios premios nacionales que impulsa  otras que también tienen como fin producir agua o protegerla.

Es el caso de fosas sépticas y biodigestores que evitan la contaminación de la napa freática, pequeñas lagunas de múltiplo uso con el piso de lona impermeable para evitar pérdidas hídricas y un sistema de irrigación para agricultores familiares.

Una alternativa para terrenos de declive superior a 10 %, límite aconsejable para las establecer barraginhas, es un foso lineal que sigue la curva de nivel y aguanta torrentes en pendientes de hasta 25 %.

Las barraginhas y sus anexos son un factor de salud, al mejorar la disponibilidad de agua de buena calidad, lo que reduce gastos médicos y mejora el ingreso familiar. Además contienen la erosión, por ende la sedimentación de los cursos de agua, realzó Cordoval.

Una variante de esa tecnología se construye en los bordes de las carreteras, justamente para evitar su deterioro a causa de la erosión.

Manantiales y pozos recuperados

Para João Roberto Moreira, alias Betinho, pequeño ganadero con un hato de unas 50 vacas de leche, el gran beneficio de las 11 barraginhas construidas en 1998 en el cerro de su hacienda fue intensificar y perennizar los manantiales que abastecen las tres familias que comparten el predio de 200 hectáreas.

“Fue una bendición. Antes las nacientes secaban, el agua no escurría hasta las casas y fracasaron los intentos de bombearla”, recordó. “Ahora hay agua todo el año, nunca he visto tanta agua que nos llega por gravedad”, a través de cuatro mangueras desde arriba del cerro, detalló.

Además sobra agua para tres lagunas, donde crían peces.

En Cáceres, un municipio de 90 000 habitantes en el centro-oeste de Brasil, Samuel Laudelino Silva, químico y profesor jubilado de la Universidad del Estado de Mato Grosso (Unemat), construyó 43 barraginhas de distintos tamaños y un kilómetro del foso en curva de nivel en su finca con creciente escasez hídrica.

Un pozo de 208 metros de profundidad, que no produjo agua incluso porque un derrumbe lo redujo a 135 metros, actualmente aporta 2640 litros diarios, suficiente para las necesidades esenciales en la finca. Tiene agua a partir de 48 metros de profundidad.

“Los gobiernos deberían promover la instalación e gran escala de esa tecnología, incluso como forma de mitigar las sequías y los consecuentes incendios que están azotando el Pantanal, una gran área húmeda de la frontera de Brasil con Bolivia y Paraguay, en los últimos años”, defendió Silva a IPS en un diálogo por correo electrónico.

Cáceres queda en la parte alta del Pantanal, dentro del estado de Mato Grosso.

Mario Osava es corresponsal de IPS desde 1978 y encargado de la corresponsalía en Brasil desde 1980
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Semáforo de Coninagro: la yerba y el sector forestal siguen en rojo

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Con tres luces verdes, cuatro amarillas y doce rojas, los indicadores no son positivos con respecto al mes anterior.

La Confederación Intercooperativa Agropecuaria (CONINAGRO) difundió el “Semáforo de Economías Regionales” del mes de julio. Este informe monitorea 19 segmentos productivos y ofrece un análisis visual simplificado de la complejidad y la producción en la Argentina.

El semáforo se elabora mensualmente desde 2018, utiliza un índice que clasifica a las diversas producciones del agro argentino en tres colores: verde, amarillo y rojo. Estos colores representan el estado de salud de cada actividad en función de tres pilares: negocio, producción y mercado.

El de julio, en sintonía con el de junio, refleja un contexto complejo para las economías regionales en cuanto a la agroindustria. Con tres luces verdes, cuatro amarillas y doce rojas, los indicadores no son positivos con respecto al mes anterior.

Julio no fue mucho mejor que junio

Solo tres actividades mostraron señales favorables, lo que se explica por precios al productor atractivos. Sin embargo, cuatro producciones enfrentan incertidumbre, lo que podría impactar en los precios y costos de los productores. Doce actividades, por su parte, se encuentran en una situación crítica debido a factores como baja demanda, altos costos y precios estancados.

Las economías en verde de junio representaron excepciones dentro de un contexto predominantemente desafiante, ligadas al arroz y las hortalizas. Aunque estas actividades mostraron buenos resultados, se trataba más de una salvedad que de una tendencia consolidada.

En contraste, para julio la situación de estas producciones no mostró mejoras significativas, especialmente en el caso de las hortalizas, que se mantuvieron en verde, pero con una volatilidad de precios que plantea incertidumbres a futuro.

Las economías en amarillo de junio, como aves, algodón, tabaco, porcinos y maní, presentaron grandes fluctuaciones que impactaron en los precios y generaron inestabilidad. En julio, la situación se repite, con las aves, el maní y el algodón manteniendo el color amarillo, mientras el tabaco muestra gran mejoría.

Las economías en rojo, es decir, que enfrentan grandes desafíos como la baja demanda, costos elevados y precios estancados; fueron numerosas tanto en junio como en julio. Las de este último, incluyen bovinos, peras y manzanas, ovino, papa, miel, vino y mosto, yerba mate, leche, cítricos dulces y granos, lo que muestra que la tendencia negativa se ha mantenido en el tiempo.

Con todo esto sobre la mesa, el panorama del agroindustrial argentino de julio refleja la continuidad de desafíos significativos para muchas actividades. Con la mayoría de las producciones en rojo y pocas señales de mejora, la situación exige atención y estrategias adaptativas para enfrentar un contexto económico complejo y volátil.

Economías regionales, ¿cómo le fue a cada producción?

  • Algodón: Se mantiene en amarillo por segundo mes consecutivo. Aunque ha recuperado producción, los precios siguen siendo bajos, lo que dificulta la financiación de la nueva siembra y la incorporación de tecnología.
  • Arroz: En verde por quinto mes consecutivo, continúa mostrando una recuperación en precios, superficie, producción y exportaciones. Sin embargo, preocupa el aumento en los costos energéticos para el riego y la postcosecha.
  • Aves: Permanece en amarillo. Los precios mayoristas han mostrado una evolución estable, pero el resto de los indicadores no son alentadores. La competencia de Brasil sigue siendo fuerte.
  • Carne bovina: Pasó de verde a amarillo. Aunque los precios de novillo y ternero mejoraron, el resto de las variables no muestra avances significativos. El stock de ganado, aunque en rojo, no es tan negativo como se esperaba.
  • Cítricos dulces: En rojo por cuarto mes consecutivo. Los precios crecen, pero no alcanzan la inflación, mientras los costos de almacenaje y logística aumentan. Las heladas recientes han afectado la producción.
  • Producción forestal: Sigue en rojo. Aunque los precios internos han subido, la demanda es baja, tanto en la construcción como en la exportación.
  • Granos (trigo, soja, maíz, girasol, cebada y sorgo): Continúan en rojo. Los precios en pesos son bajos y la exportación ha disminuido.
  • Hortalizas: En verde por segundo mes consecutivo, aunque con volatilidad en los precios.
  • Leche: Acumula más de 12 meses en rojo. Aunque los precios promedio están por encima de la inflación, la producción ha caído significativamente. La exportación crece en volumen, pero no en valor.
  • Mandioca: Permanece en rojo, con precios muy por debajo de la inflación.
  • Maní: En amarillo por segundo mes consecutivo, con precios estancados y exportaciones limitadas.
  • Miel: Profundiza su color rojo debido a precios muy bajos y problemas productivos.
  • Producción ovina: También en rojo, con todos los indicadores en negativo.
  • Peras y manzanas: Continúan en rojo, afectados por bajos precios y altos costos, aunque hay una leve mejora en las exportaciones.
  • Producción porcina: Cambió de amarillo a rojo debido al estancamiento en los precios.
  • Vino y mosto: Mantienen el rojo por más de un año, combinando precios bajos, menor consumo interno y exportaciones.
  • Yerba mate: En rojo por tercer mes consecutivo, con precios al productor en caída y pocas expectativas de mejora.
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Cámara Federal ratificó potestad del INYM para limitar plantaciones

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Aunque tarde, en virtud del cambio de escenario tras la desregulación del mercado yerbatero, la Cámara Federal de Posadas ratificó la potestad del Instituto Nacional de la Yerba Mate de limitar las plantaciones, resolución que había sido cuestionada por algunos productores, que incluso fueron a la Corte Suprema ante un fallo de primera instancia que fue revisado por la propia Cámara.

Con la resolución 170, el INYM puso un cupo de cinco hectáreas para nuevas plantaciones para pequeños y grandes productores, además de reimplantar anualmente hasta el 2% de la superficie de yerba mate. 

La Corte devolvió la causa a la Cámara y ahora emitió una nueva resolución que ratificó la facultad del INYM de imponer controles y cupos en el mercado yerbatero, aunque en la práctica esa potestad ahora quedó abstracta, con el DNU de desregulación que firmó el presidente Javier Milei en diciembre pasado. 

La Cámara ratificó que la resolución 170 no afectó la propiedad privada.

En paralelo, la Cámara fijó las costas de la compulsa en manos de los demandantes.

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